Asociación G. para la Libertad de Idioma
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Desde 1.988 defendiendo los derechos humanos y constitucionales
de los que hablamos el idioma español.
Si no hemos conseguido mucho, es muy probable que una parte de la culpa sea tuya.

 

Feliz

Una         opinión crítica contra los nacionalismos

En         Defensa de los Derechos Constitucionales de los que hablamos el Idioma         Común Español
FelñFiRecortes de Prensa   Última actualización 24  23  22  21  20 (act)  19  18  17  16  15  14  13  12  11  10  9  8  7  6  5 (act)   4  3  2  1 
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Los recortes de ayer al final de la página

Limitación en los recortes de prensa
Nota del Editor 8 Noviembre 2019

Desde hace algún tiempo, algunos de los medios de los que recortábamos material con objeto de formar una especie de biblioteca con una visión
crítica a los nacionalismos, están cambiando al acceso de pago, así que cada vez disponemos de menos información.

Libertad Digital: algunos artículos solo para suscriptores
La Razón: solo el editorial, resto para suscriptores
El Mundo:  solo el editorial, resto para suscriptores
La Tribuna del País Vasco: no permite copiar
La Voz de Galicia:  solo para suscriptores
El Español: lectura limitada a algunos artículos al mes, resto para suscriptores

Medios aún libres:
ABC: mediante inscripción gratuita
okdiario
esdiario
El confidencial
Voz pópuli
crónica global
Estrella Digital: poco relevante
Periodista digital: pocos artículos relevantes
República
Diario sigli xxi: pocos artículos relevantes
La Opinión: poco relevante
El ToroTV: solo vídeo
La Gaceta: solo publica artículos de Pio Moa y se pueden ver en su pagina
La Gaceta.eu: poca novedad, poco relevante

 


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Lenguas inútiles - Y ahora Ucrania, tomad nota
                    idiotas!!

 

Euro and Europe doomed by Spain's inefficiency
AGLI Editor. 22 August 2012

The Spanish government has no intention to attack the intrinsic inefficiency problem, otherwise it should already have abolished the laws of  regional languages. This measure  would destroy inefficiencies affecting market, work force, education, legal, procedural, health, security systems and more. This measure has no cost, and benefits are outstanding.

Spain has seventeen regional governments partitioning the country with laws and languages. Therefore, the disassembly of the regional system, by abolishing the laws of the regional (and many local) governments and reducing the redundant government employees is also compulsory. This measure means a heavy social cost, two million people should be laid off, but the private sector could recover and start creating productive jobs. As a byproduct, professionals of politics would probably disappear (as they are the problem). 

Spain will sink the Euro and Europe unless it returns to common language and law.
AGLI Editor. 22 August 2012 

The deep problems of  Spain's economy are paving the way to the destruction of the Euro and Europe and the Spanish governments have no intention to fix their problems, otherwise the first measure with zero cost, returning to the spanish common language by abolishing all laws of  regional languages, should already have been taken. 

Basically, the inefficiencies of the governments and the unnecessary expenses are so high that no tax system can survive after the depletion of its citizens. 

Spain has a multitude of regional governments (seventeen) with many of them using different regional languages instead of the Spanish, and consequently the country is divided by laws and languages, the work force can't move unless families surrender themselves and the education of their children from their mother spanish language to the regional languages, government employees are valued more for their knowledge of the regional language than anything else, enterprises have to cope with many different and opposing laws written in different regional languages, and have to translate their operating  business systems to them. 

Therefore, should the Spanish government have any intention to fix the problem, the first measure should have been to abolish all the laws concerning regional languages, letting the Spanish be the common language. This measure  would destroy many inefficiencies affecting market, work force, education, legal, procedural, health, security systems and more. This measure has no cost, on the contrary benefits are absolute neccesity. 

The second measure should be the disassembly of the regional systems, abolishing the laws of the seventeen regional (and many local) governments and reducing the redundant and unnecessary government employees. This measure has a very heavy social cost, around two million people should be laid off, but by reducing those, unnecessary expenses, the private sector could recover and start creating productive work. As a byproduct, the superfluous class of professionals of politics would probably disappear (they are the problem).


El español: una lengua viva. Informe 2016. Instituto Cervantes
http://www.cervantes.es/imagenes/File/prensa/EspanolLenguaViva16.pdf

La colección de 'El valor económico del español', un homenaje a nuestro idioma
Fundacion Telefonica 3 Marzo 2017

 

Descárgatelos gratis http://email.fundaciontelefonica.com/re?l=D0Ilily6zI5ztd4nnIh

Descárgatelos gratis

Esta ambiciosa obra analiza la importancia que tiene el español como activo de las empresas que impulsa su internacionalización en mercados donde se habla el mismo idioma.

¿Sabías que las industrias culturales en español aportan hoy más de 30.000 millones de euros anuales? ¿Y que nuestra lengua es la tercera en la Red y que el 7,9 % de los usuarios de Internet se comunican en español?

Son datos extraídos de la investigación 'El Valor Económico del Español', formada por 14 títulos, una ambiciosa investigación sobre la cuantificación económica de nuestra lengua, como una forma de lograr que apreciemos el valor cultural de este activo hablado por una comunidad formada por más de 500 millones de hispanohablantes.

Te recordamos que en nuestra web están disponibles los 14 títulos gratuitos que conforman 'El Valor Económico del Español':

Atlas de la Lengua española en el mundo. Presentación gráfica y didáctica de la situación del español dentro de la riqueza y diversidad del universo de las lenguas. En 2016 ha salido la tercera edición revisada y ampliada de la obra.

Lengua, empresa y mercado. Analiza la importancia del español como activo que impulsa la internacionalización de las empresas en mercados que hablan el mismo idioma.

El futuro del español en EE.UU: La lengua en las comunidades de migrantes hispanos. El español es la 2ª lengua más hablada en Estados Unidos gracias a que las segundas generaciones de inmigrantes la mantienen como segunda lengua tras el inglés, un hecho novedoso en la historia de este país, conocido por ser un “cementerio de lenguas”.

El español, lengua de comunicación científica. Este libro analiza los aspectos cuantitativos y cualitativos del español como lenguaje científico y tecnológico.

El español en las relaciones internacionales. Un recorrido por la presencia del español en foros y organismos internacionales y su futuro en el mundo globalizado.

Valor económico del español. Compendio de conclusiones de la primera parte de la investigación sobre la proyección del español en tanto que lengua de comunicación internacional.

El español en los flujos económicos internacionales. Más de 500 millones de hablantes hacen del español un importante ‘puente económico’ sobre el Atlántico.

Economía de las industrias culturales en español. El español como lengua global aparece como un importante motor del desarrollo de las industrias culturales.

Lengua y Tecnologías de la Información y las comunicaciones. Existen vínculos lingüísticos en el patrón geográfico de internacionalización de las operadoras de telecomunicaciones.

El español en la Red. El informe analiza la presencia de páginas web en español en la Red y las consecuencias que Internet tiene sobre la vida de las lenguas.

Emigración y Lengua. El papel del español en las migraciones internacionales. Estudia el efecto que tiene una lengua como el español en los procesos de decisión y en los resultados laborales y sociales del emigrante.

Las Cuentas del Español. Aborda uno de los aspectos cruciales de este ambicioso proyecto: la cuantificación del español en términos como el PIB o el empleo generados en la economía española en los últimos años.

La economía de la enseñanza del español como lengua extranjera. La enseñanza del español a hablantes de otras lenguas genera empleo y valor añadido.

Economía del español. Una introducción. Introducción del proyecto de investigación ‘Valor Económico del español’ que cuantifica la actividad productiva o de intercambio que la lengua aporta a la economía.


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Boletín AGLI nº25 (Nov 2011)

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Si te importa España, diez acciones indispensables
Nota del Editor 1 Noviembre 2011

  la lengua española para unificar mercado, educación, sanidad, justicia, legislación, seguridad, anulando toda la legislación sobre lenguas regionales.

 desmantelar el tinglado autonómico.

3ª  deshacerse de la enorme casta de profesionales de la política

4ª  simplificar y reducir el enorme aparato burocrático y millones de funcionarios

5ª deshacerse del intervencionismo de un estado ineficiente y depredador de los recursos de la clase media

6ª deshacerse de un estado indoctrinador y comprador de votos de unos con dinero de otros

7ª  arreglar un sistema educativo desastroso con menos medios y más responsabilidad

8ª  educar en valores humanos a una sociedad indoctrinada y adormecida

9ª liberalizar y optimizar un mercado fragmentado e ineficaz

10ª arreglar una justicia irracional, politizada, lenta, incompetente e irresponsable con menos medios y más responsabilidad

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El Nacionalismo Obligatorio en las Aulas
Por Ernesto Ladrón de Guevara y Arbina.

A LAS PERSONAS QUE HAN SACRIFICADO SU BIENESTAR PARA HACER PREVALECER LA VERDAD
(Vitoria, año 2011)
394 páginas

www.educacionynacionalismo.com

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La "normalización lingüística", una anormalidad democrática. El caso gallego
Dedicado "A todos aquellos que piensan que los idiomas se hicieron para las personas y no las personas para los idomas"
Manuel Jardón     (1.284KB, formato .pdf)  Nota: si no consigue descargar el libro completo, pulse el botón derecho de su ratón y
seleccione "Guardar destino como" en
Internet Explorer o "Guardar enlace como" en FireFox.

La normalización lingüística, una anormalidad democrática. Manuel Jardón

Por la normalización del español: El estado de la cuestion, una cuestion de Estado.
FADICE      (747KB, formato .pdf )

Índice General

Recortes de Prensa   24 febrero 2020
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Artículos y Conferencias
Bibliografía  
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Del libro de Manuel Jardón

"A todos aquellos que piensan que
los idiomas se hicieron para las
personas y no las personas
para los idiomas"

          

AGLI Recortes de Prensa   Lunes 24  Febrero  2020

La sociedad civil española: una fábula para bonachones
Pedro de Tena Libertad Digital 24 Febrero 2020

Sin entrar en más detalles, porque lo de añadir civil a sociedad ya sería motivo de discusión, esto de hablar de la sociedad civil es muy bonito y está muy bien pagado. Para algunos, incluso es beneficioso. Fíjense en José María Aznar y Felipe González, que van a participar la semana que viene en un llamado Congreso de la Sociedad Civil donde tienen hilos algunas fundaciones, por ejemplo, Valores y Sociedad, la propia de Felipe González, FAES o Foro España, por poner varios ejemplos. Pero que las dos jornadas calificadas como "congreso" sean inauguradas por dos expresidentes del Gobierno, y jefes absolutos de sus partidos políticos en su tiempo, da una idea de qué entienden los organizadores por sociedad civil. Una sola vez he percibido personal y directamente lo que era la sociedad civil, esto es, el conjunto de personas capaces de reaccionar ante un daño grave a su nación y a sus valores: fue en Madrid cuando los asesinos de ETA ejecutaron a cámara lenta a Miguel Ángel Blanco. Luego asistí a manifestaciones multitudinarias a favor de las víctimas del terrorismo. Pero no hay mucho más.

Para no perdernos, podemos fijar como punto de partida que en la Constitución vigente hay partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales, pero ni una palabra se dice sobre la sociedad civil como algo diferente de los partidos y organizaciones sociales. Se habla de Administración civil, eso sí, y de pluralismo de la sociedad en relación con los partidos. O sea, ¿hay o no hay una sociedad civil que no coincida con partidos y organizaciones sociales? Podríamos pensar que si, que hay fundaciones, asociaciones diversas, personas que participan en actividades que no tienen ver con las organizaciones básicas señaladas por la Constitución, pero hasta el infumable Monedero advierte, y lo perpetró, que los supuestos movimientos civiles o sociales no son otra cosa que "Estado ampliado", es decir, algo que está fuera de lo que normalmente entendemos por Estado pero que el Estado alcanza a través de ellos "sus objetivos en un marco de obediencia a través del consentimiento activo." Es decir, que fuera del control de partidos y Estado es más que dudoso que exista algo así como sociedad civil. Tampoco en las marismas liberales.

Pero supongamos que existe y que los dineros que la hacen posible no están vinculados de un modo u otro a las madres del cordero que dominan la sociedad española. Hace tres días en Tomares escuché atentamente a Redondo el bueno, Nicolás, no el otro. Habló de sociedad civil y de su empeño en La España que reúne. Pero un asistente le espetó si íbamos a seguir con el romanticismo buenista o íbamos a hacer algo de verdad para impedir el descalabro nacional que desgranó bastante adecuadamente, olvidando, eso sí, hacer una más detenida crítica a su partido, el PSOE, y a todos los demás, al menos, desde 1976. España, dijo, está en una situación delicada por su inmadurez institucional, por los separatismos, por el colonialismo de los partidos sobre la sociedad, por la dependencia de la Justicia, etc.

Ahí está el extremista frente popular separatista, como lo llama justamente Jaime Mayor Oreja, dando pasos continuos hacia sus objetivos disgregadores y disolventes de la nación, y ahí están las derechas divididas en tres partidos, incapaces de darse cuenta de este episodio nacional más que peligroso que vivimos. Entonces se habla de la sociedad civil como esperanza de impulso de una reacción nacional contra el intento de derribar la Transición, su reconciliación y su Constitución. Pero ¿de qué se habla? De nada serio. De nada que sea capaz de lograr que lo que se considera la mayoría de españoles moderados que está en la base de lo que llamamos España se manifieste con claridad contra la deriva que padecemos. De hecho, ¿por qué no se reúnen todas las fundaciones, asociaciones, sociedades y demás organizaciones civiles que se dicen constitucionalistas y trazan un plan de movilizaciones por la España constitucional al margen de los incapaces o contumaces partidos políticos?

Lo dicho. ¿Sociedad civil? Fábula para bonachones incapaces.

Por España, Vox
Nota del Editor 24 Febrero 2020

Tras cuarenta años de marear la perdiz, está claro que el PP no tiene interés alguno en que España salga adelante: lo ha demostrado al no haber tomado medida alguna contra la situación en la que estamos, siendo derrotados en el quinto frente de la guerra civil. En cuanto a C's, enseguida se dieron cuenta de que lo suyo no era luchar contra la imposición de las lenguas regionales y perdieron toda credibilidad.

Queda Vox, y no votarles es una irresponsabilidad a la vista de la reciente historia de la falsa democracia española.

Difícil arranque de un proyecto vital
Aunque las formas no hayan sido las más adecuadas, Casado no podía permitir el desafío de Alonso porque la reunificación del centro-derecha es el imperativo político que necesita España
ABC 24 Febrero 2020

La decisión de Pablo Casado de que Alfonso Alonso no sea el candidato del Partido Popular a la presidencia del Gobierno vasco, que finalmente racaerá en Carlos Iturgáiz, será difícilmente comprendida desde fuera del partido, pero responde a la lógica interna de un desafío que Pablo Casado no podía perder. La convergencia del PP con Ciudadanos es un imperativo político y electoral al que ambos partidos debían comprometerse. La fragmentación del voto de centro-derecha ha tenido un coste desproporcionado y era ya el momento de iniciativas conjuntas para sumar y reforzar la alternativa a la pinza social-nacionalista asentada en La Moncloa. Alfonso Alonso y el PP vasco que él representaba han tenido plena libertad desde hace años para decidir mensajes y estrategias en las sucesivas elecciones, tanto nacionales como autonómicas, en el País Vasco. Los resultados han sido muy negativos y la actual dirección nacional del PP tenía la obligación de abrir otras vías para evitar que el constitucionalismo vasco quedara reducido a la nada e impedir que se extendiera la sensación de que los barones podían echar órdagos como el de Feijóo, a quien sí le respaldan las urnas. Es sorprendente cómo Alonso, al igual que, en su día, Borja Sémper, reciben encendidos elogios de los más furibundos adversarios del PP. El problema no es que no sean acreedores de esos elogios, que lo son, sino que los adversarios de los populares también elogian la irrelevancia en la que se encuentra el partido en el País Vasco. Las fórmulas localistas del PP, esas que se hacen al margen del proyecto nacional del centro-derecha, pasan factura antes o después a la propia organización territorial y, por extensión, a todo el partido a nivel nacional.

Es evidente que las formas empleadas desde Génova no han sido las más adecuadas para plantear y culminar la coalición con Cs en el País Vasco. Y que se hubo de gestionar de manera más engrasada, o con más tiempo, las discrepancias con el proyecto de Alonso. Se hubo de intentar resolverlas antes. No pudo ser y este primer paso hacia la reconfiguración del centro-derecha se ha dado a trompicones. Pero se ha dado porque era necesario. En el País Vasco, el PP ha sido verdaderamente fuerte cuando representaba el proyecto nacional del partido. Cuando los dirigentes locales creen que su futuro depende en parte de desmarcarse de la dirección nacional, no sólo están aceptando la propaganda de sus adversarios, sino que inducen a confusión a su electorado. El votante necesita certidumbres. Ahora, Pablo Casado debe gestionar con más tacto y mejor táctica la rápida recomposición del PP vasco para las elecciones del mes de abril. Ha movido ficha con Iturgaiz, el Domingo de Ramos veremos cómo sale la apuesta.

Endogamias
Lo que está en juego no son uno o dos escaños vascos sino un proyecto unitario de mayor escala y alcance más largo
Ignacio Camacho ABC 24 Febrero 2020

La convergencia del Partido Popular y Ciudadanos es o debería ser para el centro-derecha una prioridad estratégica. Simplemente, porque no va a volver a ganar en España mientras siga dividido en tres fuerzas. Cosa distinta son las autonomías, cuyos sistemas electorales abren mucho más el espectro de representación por provincias. Por eso es lógico que Feijóo se resista a una coalición en Galicia, donde Cs casi no existe y el PP es una marca consolidada con capacidad suficiente para obtener por sí sola la mayoría. Pero también tiene lógica que el proceso de unidad comience de abajo hacia arriba para que pueda alcanzar cierto grado de consistencia política. Es importante, además, que los partidos liberales se agrupen para formar masa
crítica y evitar que Vox capitalice con su retórica combativa la oposición al Gabinete socialcomunista, posibilidad que la alianza gobernante contempla como un auténtico seguro de vida. Desperdiciar la actual oportunidad de confluencia sería algo más que un fracaso: un error suicida.

Esto es lo que no ha entendido un sector, tal vez mayoritario, del PP vasco, acostumbrado a moverse en un horizonte más bien bajo. Que la cuestión no consiste en sumar o restar allí uno o dos escaños, sino en poner en marcha un proyecto de visión más larga y mayor significado que no será posible sin un ejercicio de generosidad con Ciudadanos. El camino unitario implica un coste, unos sacrificios necesarios que Alfonso Alonso no ha comprendido en el fragor del desencuentro orgánico. La vida interna de los partidos desarrolla mecanismos endogámicos de resistencia ante cualquier atisbo de intromisión ajena, y no es fácil que militantes y dirigentes se avengan a compartir esas pequeñas prebendas que son los puestos de salida después de una tarea de desgaste intensa. Tampoco la relación con la dirección nacional ha sido fluida ni abierta. Pero decisiones como ésta corresponden a la cúpula de la calle Génova, y si se convierten en una cuestión de autoridad, hay que imponerlas. Existe un riesgo objetivo de que la candidatura común acabe perdiendo algún diputado; sin embargo, la rentabilidad del pacto no se medirá en términos inmediatos sino en su influencia para cuajar una asociación más amplia y más sólida a medio plazo.

Éste no es un debate sobre la foralidad vasca, ni siquiera sobre el pluralismo del PP o sobre su concepto de la diversidad de España. Tampoco de una maniobra táctica a pequeña escala. Se trata de reagrupar una opción ideológica y social atomizada con consecuencias nefastas. Ningún líder responsable rechazaría un capital político como el que ofrece Arrimadas: una organización de cuadros moderados, surgidos de las élites urbanas y dispuestos de mejor o peor gana a sumarse a un modelo de mayor relevancia. Cualquier ajedrecista sabe que en una partida complicada hay que sacrificar a veces una pieza secundaria.

Viaje de vuelta
Nota del Editor 24 Febrero 2020

La pregunta es ¿ Porqué hemos llegado hasta este nivel de ignominia ? Tras cuarenta años de hablar de democracia, ningún profesional de la política se ha preocupado lo más mínimo por asegurar la independencia de las instituciones y de la profesionalidad de los que trabajan y/o mandan en la administración pública y ahora nos encontramos que el quinto frente comunista de la guerra civil ha conquistado todo y solo nos queda votar a Vox.

Sin auctoritas ni protestas
Juan Manuel de Prada ABC 24 Febrero 2020

El desastre involuntario -y van…- que ha provocado Pablo Casado, en su afán por alcanzar coaliciones electorales en Galicia y País Vasco con el partido o pecio llamado Ciudadanos, nos permite improvisar una reflexión sobre esas dos formas de poder que son la auctoritas y la potestas. No dudamos que Pablo Casado sea un tipo cargado de buenas intenciones. Pero sin auctoritas ni potestas no va a ninguna parte.

La auctoritas es un prestigio en el que confluyen el conocimiento riguroso -o mejor, la sabiduría-, las prendas morales y espirituales, la experiencia larga y cumplida, la responsabilidad personal… No es poder real, sino más bien un poder que, teniéndose, no se ejerce; lo que (al menos en las sociedades no podridas, que se siguen mirando en el espejo de sus hombres «autorizados») es mucho más importante que el poder real. No hace falta añadir que la auctoritas no es delegada ni delegable; se tiene (o no se tiene) de forma intransferible. La potestas, por su parte, es un poder para mandar y gobernar; y es siempre un poder que se recibe por delegación de otros u otro (de Dios, en último término) y a su vez se puede delegar a otro u otros (y con frecuencia conviene hacerlo, para no caer en los vicios de la autocracia).

Pueden resultar discutibles esas coaliciones electorales, considerando que el pecio llamado Ciudadanos puede terminar hundiéndose del todo más pronto que tarde; y considerando también que es más bien irrelevante en esas dos regiones donde se plantean las coaliciones electorales. Pero, al plantearlas, Casado demuestra que no lo mueve el cortoplacismo, sino que piensa en unas posteriores elecciones generales, donde la división del voto condenará de nuevo a la derecha a la derrota. En lo que Casado prueba, como señalábamos mas arriba, que es un tipo cargado de buenas intenciones. Pero a Pablo Casado le falta, sin embargo, la auctoritas necesaria para convencer a los líderes de su partido en Galicia y en el País Vasco; y, a continuación, le falta la potestas para exigirles que lleven a cabo esas coaliciones… dejando que sean ellos quienes las articulen, según el principio de delegación de la potestas.

Casado, huérfano de auctoritas y potestas, todo lo ha hecho al revés. Primeramente no consigue que sus buenas intenciones sean comprendidas en su propio partido, porque nadie le reconoce la sabiduria, la responsabilidad, la experiencia, las prendas morales… esa suma de intangibles, en fin, que conforman a la persona «autorizada». A continuación, queda patente su falta de potestas de la peor manera posible, que es mostrándose débil con los fuertes y fuerte con los débiles: permite que Feijóo lo desobedezca impunemente, negándose a formar coalición; y a continuacion negocia él mismo las condiciones de la coalición en el País Vasco, ninguneando a su candidato y a las bases de su partido allí, en quienes tendría que haber delegado esta labor. Que es lo que hacen quienes de veras tienen una auctoritas intransferible y una potestas segura, que se delega siempre que la ocasión lo aconseja.

Se me opondrá que en una sociedad podrida como la nuestra no se reconoce a nadie la auctoritas (o, todavía peor, se le reconoce a quien no la tiene), y con la potestas se hace cambalache con tal de chupar del bote y disfrutar de la poltrona, como prueba que nos gobierne el doctor Sánchez. Pero el doctor Sánchez al menos obra con astucia maquiavélica, con la que se engaña a las sociedades podridas. Pablo Casado, cargado de buenas intenciones, carece incluso de astucia. Y ya se sabe qué pavimentación se utiliza en el infierno para hacer el camino más expedito a quienes se desea engullir.

España dispara la cifra de funcionarios: 42.000 más en un año, 327.000 desde 2014
El sector privado tiene 532.000 asalariados menos que antes de la crisis. El sector público, 284.000 más
Roberto Pérez ABC 24 Febrero 2020

España tiene cada vez más funcionarios, en el sentido más extenso del término -el de empleado público-, aunque bajo esa denominación genérica se incluye un abanico que va desde el funcionario de carrera propiamente dicho, al personal laboral fijo o temporal, pasando por el funcionario interino y los que trabajan en el entramado paralelo compuesto por fundaciones, consorcios, empresas públicas y entes que dependen de las administraciones central, autonómica o local. Entre 2010 y 2013, el sector público se tuvo que poner a dieta para aliviar su pesado gasto estructural, pero todo lo que perdió lo ha vuelto a ganar. Y la tendencia suma y sigue, ajena a la ralentización que sufre la economía.

Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), España terminó 2019 con un total de 3.253.300 empleados públicos. Son 42.300 más de los que había al acabar 2018; y 327.000 más que a finales de 2014, que fue el año en el que volvió a crecer con fuerza el número de asalariados en el sector público.

El grueso de ese aumento corresponde a las autonomías. Lo han hecho, además, con un masivo desembarco de interinos, no de funcionarios de carrera con plaza en propiedad tras la preceptiva oposición. Según la EPA, en el último quinquenio el sector público español ha incorporado otros 302.000 interinos, frente a 23.900 asalariados fijos.

El dato en sí mismo es relevante porque en la Administración -por las condiciones que han de regir tanto para el acceso de la función pública como para la aprobación de las plantillas- los contratos interinos deberían ser excepción. Desde hace años, sin embargo, son la norma.

Ahora bien, en este caso hablar de Administración, sin más, resulta injusto. Porque no todas las administraciones han incurrido en aumento de plantillas en estos años. Las responsables casi exclusivas han sido las autonomías. La EPA calcula que, desde 2014, los gobiernos regionales han engordado sus plantillas, en su conjunto, con 261.900 empleados públicos más; 61.600 han sumado las entidades locales -ayuntamientos, diputaciones, cabildos y consejos insulares-; las empresas y entes públicos han aumentado 14.400 efectivos; y, sin embargo, la Administración Central ha perdido 5.300 empleados, y la plantilla de la Seguridad Social ha prescindido de 5.100 funcionarios.

Brecha público-privada
En una perspectiva temporal más amplia, el contraste es enorme entre cómo ha evolucionado el empleo público en España y cómo lo ha hecho el privado. El análisis de los datos de la EPA deja un dato especialmente revelador al respecto: el sector privado tiene 532.000 asalariados menos que en 2007, justo antes de la crisis; el sector público, sin embargo, tiene 284.000 más que entonces. Dicho de otra forma: mientras la empresa privada española está todavía muy lejos de recuperar las cifras de empleo que presentaba antes de la recesión, en la Administración el número de efectivos ha ido a más, y con holgura.

Esto tiene una consecuencia directa en términos económicos: el coste que lleva aparejada la expansión del número de asalariados en el sector público, unido al efecto de los incrementos de sueldo que se han ido produciendo en los últimos años. Y todo esto cuando el déficit sigue constituyendo un serio problema en las cuentas españolas, lo que a su vez se traduce en la creciente deuda pública que arrastra el país.

130.000 millones de euros al año en sueldos públicos
Los 3,25 millones de empleados públicos que hay en España ya cuestan anualmente unos 130.000 millones de euros. Es a lo que se calcula que ascendieron los costes de personal del sector público en 2019, a tenor del aumento de gastos que llevaba acumulado ese capítulo presupuestario a finales del ejercicio. Hasta el 30 de noviembre, las administraciones autonómicas habían incrementado sus costes de personal un 5,75% en comparación con 2018, y la Administración General del Estado y Seguridad Social acumulaba un aumento del 4,5% a la misma fecha. Por su parte, las entidades locales habían repuntado sus costes laborales un 6,1% hasta el tercer trimestre del año. Teniendo en cuenta que en 2018 el conjunto de administraciones se gastaron en personal 124.992 millones de euros, los incrementos que se llevaban acumulados en la recta final de 2019 apuntan a que el año pasado se rondaron los 130.000 millones de euros. Son casi 20.000 millones más de lo que costaba la plantilla del sector público español hace cinco años.

El profesor Juan Velarde, economista y académico de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, advierte de esos efectos negativos que tiene la continua ampliación de plantillas en el sector público español. De hecho -explica- es algo sobre lo que ya alertó hace unos años un informe del Banco Mundial, «que estudió el caso español junto al de otros países y que llamó la atención sobre el intervencionismo administrativo que se da en España», derivado de una multiplicidad de niveles administrativos, cada uno de ellos dotado de gruesos cuerpos burocráticos.

«Ese creciente poder administrativo dispara la burocracia, lo que frena la actividad económica de una manera extraordinaria y, además, rompe la unidad de mercado, porque resulta que la normativa que en una cierta materia se aplica en una comunidad es diferente que la que rige en otra, y distinta de la que existe en una tercera... Es un hecho preocupante».

El lastre burocrático
La organización burocrática de un país -destaca el profesor Velarde- incide directamente en la mayor o menor facilidad con la que se encuentran los emprendedores para invertir, hacer negocios, crear empresas y empleo. Es algo que analiza periódicamente el Banco Mundial en su informe «Doing Business», con el que elabora un ranking de países, ordenados de mayor a menor según que lo pongan más o menos fácil para hacer negocios. En el último ranking, Nueva Zelanda, Singapur, Hong Kong y Dinamarca lideran la lista, mientras que España está relegada al puesto número 30, por detrás de países como Kazajistán o Macedonia, en un nivel similar al de Japón, China, Francia y Turquía, y no muy lejos de Azerbayán.

En definitiva, que engordar la burocracia no solo sale caro por el creciente volumen de dinero que se tiene que dedicar a pagar el sueldo de los empleados públicos, sino que es un riesgo potencial para el emprendimiento -indica el profesor Velarde-, porque una burocracia creciente suele ir acompañada de mayores escollos administrativos para el emprendimiento. Y a eso hay que sumar un tercer factor: lo difícil que resulta adelgazar plantillas en el sector público.

La experiencia de la crisis
España es un buen ejemplo de lo sencillo que resulta agrandar la lista de empleados públicos, pero lo resistente que es la administración a la hora de adelgazar su estructura. En 2008, cuando estalló la crisis, el sector privado se apresuró a recortar plantillas. En solo un año, en 2008, las empresas prescindieron de casi 800.000 puestos de trabajo. Sin embargo, ese mismo año el sector público siguió engordando, igual que al año siguiente, y también en 2010.

No fue hasta 2011 cuando la Administración asumió que no podía con tanto gasto estructural. Pero para llegar a esa conclusión y ponerla en práctica necesitó casi tres años de crisis y que las cuentas públicas llegaran al borde del precipicio. Solo entonces puso a dieta los gastos de personal. Pero esa austeridad no duró mucho: en cuanto la economía empezó a dar un respiro, las administraciones autonómicas se apresuraron a engordar otra vez sus estructuras, lo que ha provocado la escalada de efectivos que ha registrado el conjunto del sector público español en estos últimos años.

En estos momentos hay en España unos 3,25 millones de trabajadores a sueldo de la Administración. De ellos, 537.200 están a nómina de la Administración central, 25.900 de la Seguridad Social, los gobiernos autonómicos tienen 1,85 millones de asalariados, 664.700 trabajan para las entidades locales, 161.500 son empleados de empresas públicas y 10.900 están a sueldo de otros organismos y entes públicos.
Dos de cada diez asalariados están a nómina de la Administración

El sector público concentra el 19,2% de todo el empleo por cuenta ajena que hay en España: dos de cada diez asalariados están a nómina de la Administración. Pero el porcentaje varía según autonomías. En Cataluña es del 14,9%, en la Comunidad Valenciana es del 17,1%, y del 17,8% en Madrid. Son las tres regiones con menor peso del empleo público en el mercado laboral. En el extremo opuesto está Extremadura, donde el 31,2% de los asalariados trabajan para la Administración. Le sigue Asturias, con un 24%, y con un 23,8% Cantabria, Castilla-La Mancha y Castilla y León. En Andalucía el sector público concentra el 21,8% de todo el empleo por cuenta ajena y en Navarra el 21,3%.

Iglesias o el zorro en el gallinero
Editorial El Mundo 24 Febrero 2020

Quizá Pedro Sánchez haya conseguido "dormir tranquilo" a pesar de los nervios que le provocaba su coalición con Podemos. Pero con su decisión, adelantada por EL MUNDO, de colocar a Pablo Iglesias en el órgano que controla al CNI, la intranquilidad se ha instalado en buena parte del Gobierno y en esferas del Estado tan sensibles como las cúpulas de las fuerzas policiales y del ejército o entre los integrantes del mismo Centro Nacional de Inteligencia. Como hoy publicamos, pocos en Moncloa y casi nadie relacionado con la Seguridad de España entiende una decisión tan arbitraria e imprudente del presidente del Gobierno, que amenaza además con provocar tensiones con los órganos de Inteligencia de otros países socios de la OTAN y, en especial, de Estados Unidos. Y llueve sobre mojado. Porque la desconfianza de Washington se ha disparado después de inexplicables movimientos por parte del Ejecutivo español como el giro en la relación bilateral con la dictadura venezolana y el incumplimiento prevaricador de las sanciones impuestas por la UE a los prebostes chavistas, como se ha visto con el viaje de Delcy Rodríguez a Madrid.

El intercambio de datos especialmente sensibles de seguridad, defensa, economía o geopolítica solo fluye cuando la confianza entre estados aliados es plena. Sánchez es consciente de que Podemos no solo no la infunde, sino que entre nuestros socios internacionales su integración en el Gobierno genera recelos. Por eso el presidente tuvo que esforzarse en la cumbre de Davos en convencer a sus interlocutores de que la formación morada iba a ser inofensiva en cuestiones económicas. Y por eso también, con ánimos de infundir calma, diseñó un Ejecutivo en el que Podemos quedaba fuera de todos los ministerios llamados de Estado, como Interior, Defensa o Economía. Ese cinturón de seguridad en torno a Iglesias salta por los aires al meterle en la comisión donde se accede a los llamados secretos de Estado, que exigen a quienes participan de ellos una discreción, responsabilidad y altura de miras de las que estos años no han dado muestras los líderes morados, antes al contrario. Como apuntan fuentes de Inteligencia a este periódico, "es como poner al zorro al cuidado de las gallinas".

Debe explicarse si este paso forma parte de acuerdos ocultos en la negociación para la coalición. Recuérdese que Iglesias ya exigió controlar el CNI en la negociación fallida para investir a Sánchez en 2016. No es baladí modificar la Ley reguladora de este organismo para colar como miembro permanente de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos de Inteligencia a un vicepresidente que, sobre el papel, solo tiene competencias sociales. Que Podemos, que lleva años arremetiendo contra las actuaciones de las fuerzas de Seguridad y que tiene intereses tan opacos en países como Irán o Venezuela, vaya a espiar a los superespías del Estado invita a echarse a temblar.

Monumento a la infamia
Isabel San Sebastián ABC 24 Febrero 2020

El miércoles, día 26, el presidente del Gobierno de España; subrayo, España, se reúne con el jefe del Ejecutivo autonómico de Cataluña; subrayo, autonómico, en torno a una «mesa de diálogo» que constituye un monumento a la infamia. Pedro Sánchez se deshonra y deshonra a la institución que representa al equiparar su silla a la de un cargo situado en un nivel claramente inferior de la jerarquía administrativa. Se humilla y se rebaja tolerando que el inhabilitado Joaquim Torra le imponga no solo la fecha del encuentro, sino la agenda y el formato del mismo. Brinda un trato de favor obsceno a quien desafía abiertamente la legalidad, hasta el punto de enaltecer el delito de sedición perpetrado por los instigadores de esta indignidad, mientras amenaza con intervenir de facto las comunidades gobernadas por el PP, culpables de aplicar políticas creadoras de empleo y riqueza. Pero, por encima de toda esa ignominia, regala a los independentistas la fotografía impagable de dos líderes nacionales resolviendo de tú a tú sus diferencias. ¿Qué más podría pedir el títere de Puigdemont?

Nunca un presidente español había caído tan bajo ni pagado un precio semejante por salvaguardar su poltrona. Y es que, pase lo que pase en esa cita, el mero hecho de que se produzca supone una victoria diplomática de enorme magnitud para los separatistas, proporcional al retroceso de España en el tablero internacional. Fuera de nuestras fronteras, el debate no es si ERC se impone a JpC o JpCat a ERC en las próximas elecciones autonómicas. No se centra en posibilismos o alianzas coyunturales. En Europa y en el mundo lo que saben del mal llamado «conflicto catalán» es que se trata de una disputa entre una región oprimida que aspira a convertirse en nación y un Estado que se lo impide por la fuerza. O sea, el relato falseado que difunden desde hace décadas los mensajeros a sueldo del nacionalismo, con un derroche de medios y dinero público frente al cual los distintos gobiernos españoles jamás han amagado siquiera con desplegar una contraofensiva cultural y mediática. Hasta ahora, la única defensa de España ante esas reclamaciones, tan carentes de fundamento como populares entre amplios sectores de la «progresía» vulnerables a la intoxicación victimista, ha consistido en presentar la Constitución como fuente exclusiva de legitimidad democrática. A partir del miércoles, la cosa se complica. ¿Cómo explicarán nuestros embajadores, nuestros eurodiputados, nuestros corresponsales, nuestros expatriados sujetos a interpelación frecuente sobre este asunto, que el presidente del Gobierno español se siente de igual a igual con un líder regional con el fin de discutir amistosamente una exigencia de autodeterminación precedida de una intentona golpista? En diplomacia, las formas determinan el fondo. Y cuando una «mesa de diálogo» se atiene en el protocolo al modelo de la bilateralidad, se convierte automáticamente en bilateral. Lo que significa que Sánchez y Torra van a negociar en un mismo plano la independencia de Cataluña. Eso es lo que nuestros socios en la UE, la OTAN, la ONU y demás organismos internacionales van a deducir de ese encuentro. Exactamente lo que los separatistas llevan años pretendiendo sin éxito.

Tenía que llegar a La Moncloa este narcisista mediocre, ambicioso y embustero para regalar a los enemigos de España la perla de sus sueños húmedos. Una baza que harán valer en la próxima fase de su desafío, no tardando mucho, en cuanto hayan consolidado todo lo que consigan ahora. Si Sánchez cree que humillándose logrará contentarlos es que anda tan escaso de visión política como sobrado de ego.

El momento de España y la sociedad civil

Alfredo Dagnino ABC 24 Febrero 2020

Hace aproximadamente cuarenta años comenzaba una nueva etapa en la historia de España. La meta hacia la cual se orientó esa nueva etapa era la que el pueblo español anhelaba: el definitivo protagonismo en su propio destino en democracia, libertad y concordia. Pero si la meta era clara, el camino para llegar a ella era incierto y lleno de dificultades. Puede decirse con cierto orgullo que la determinación y el buen sentido de la clase política de aquel entonces y la voluntad del pueblo español hicieron posible allanar esas dificultades. Prevaleció el espíritu de la reforma frente a la ruptura, y se arbitró un cambio político sin traumas, de la ley a la ley. En ese proceso, la Corona representó una voluntad de impulso, un motor para la transformación política, un poder moderador. Y la Constitución, el marco del nuevo orden político. Así nació, como expresión de la voluntad soberana del pueblo español, el sistema constitucional de 1978 en un clima de reconciliación, de esperanza, de generosidad y de patriotismo.

Hoy asistimos con dolor y preocupación a una situación en la que la cohesión y la unidad se han vuelto división; la generosidad, la altura de miras y el sentido de Estado, mezquindad; la ecuanimidad y la ponderación, sectarismo; el afecto entre compatriotas, aversión; y la esperanza, desánimo y frustración. Lejos de ser una Nación orgullosa de sí misma, de su historia gloriosa, de su inmenso potencial y de los éxitos alcanzados, España se encuentra de nuevo ante un verdadero desafío histórico, como si nada de lo ocurrido hubiese valido la pena.

Estas mismas circunstancias nos han llevado a la situación de una España ayuna de proyectos y propuestas, que obedece a un generalizado modo de pensar superficial y conformista donde hay cada vez menos pensamiento crítico y debate profundo y riguroso. Y no es habitual, más bien extraño, escuchar discursos sobre un futuro viable y fecundo, o una reflexión con el rigor y la profundidad exigibles sobre los grandes retos y desafíos que tenemos por delante. Ante esta situación, resulta ineludible reivindicar el importante papel que corresponde a la sociedad civil en una democracia vertebrada, para integrar las voluntades y aspiraciones de quienes, respetuosos con el poder constituido y sin menoscabo del papel insustituible de los partidos políticos en una democracia representativa, reivindican sin embargo un espacio civil en el que, con criterios propios, sea posible el planteamiento y la propuesta de solución a los retos de la sociedad española, siempre bajo la orientación de servir a España y de contribuir al bien común.

Bajo esta inspiración nació hace casi dos años Sociedad Civil Ahora, que agrupa a numerosas instituciones de la sociedad civil, y que, bajo el lema «Repensar España: Una aportación desde la Sociedad Civil», ha impulsado la organización del I Congreso Nacional de la Sociedad Civil que se celebrará en Madrid los próximos días 27 y 28 de febrero en el Casino de Madrid.

Un congreso que pretende ser un lugar de encuentro y de convivencia para todos aquellos que tengan a bien asistir y participar en este evento movidos por un sentimiento de compromiso cívico. Pero, al propio tiempo, un lugar de debate y reflexión serena, rigurosa y profunda, que permita, a su vez, alumbrar propuestas positivas, eficaces y operativas sobre las grandes cuestiones que nos afectan como Nación o que representan aspectos vertebrales de nuestra convivencia, y distinguiendo siempre entre lo urgente y lo importante. Distinguir entre lo urgente y lo importante no significa que lo urgente no sea importante, pero sí la necesidad de discriminar entre la tarea de dar una respuesta a corto plazo a los problemas más apremiantes y perentorios, y la de preparación del futuro, una tarea más lenta y profunda, que requiere de una labor de mucho más largo alcance, anticipación y visión estratégica.

Agrupadas en torno a cuatro grandes sesiones de trabajo, se celebrarán dieciséis mesas de debate sobre temas de muy diversa índole, en las que intervendrán casi un centenar de destacadas personalidades de la sociedad, la política, la economía, la empresa, la cultura y los medios, que debatirán sobre un proyecto común para mejorar España. Esperamos y deseamos que este congreso suscite el interés entre la ciudadanía y las instituciones, y nos permita a todos y cada uno de nosotros tomar conciencia de cúal es nuestro compromiso y responsabilidad, para bien de nuestra Nación, pero también como garantía de un legado a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos de una vida civil en paz, justicia y libertad.
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Alfredo Dagnino es secretario general ejecutivo de Sociedad Civil Ahora

Los datos que ignora Sánchez sobre la desaceleración de España
José María Rotellar Libertad Digital 24 Febrero 2020

Debido a la política económica de Sánchez, vemos que dicha desaceleración cada vez es más intensa.

El Gobierno se empeña en negar la realidad económica, que no es otra que la desaceleración que sufre nuestra economía debido al agotamiento del impulso económico que había tenido hasta ahora. Al haber entrado en la parte bajista del ciclo y sin apenas reformas, nos encontramos con que la tendencia a la baja no se frena, sino más bien lo contrario.

El problema es que al negar la evidencia y adoptar políticas de expansión de gasto y subida de impuestos, que van recogidas en los documentos enviados por el Gobierno a Bruselas y en el acuerdo de Gobierno, el problema se puede agudizar, como sucedió ya en el pasado, cuando el Gobierno de Rodríguez Zapatero no aceptó la realidad de la situación hasta que ya fue demasiado tarde.

Por mucho que el Gobierno presuma de que ha descendido la deuda sobre el PIB, no podemos obviar que, en primer lugar, la deuda sigue aumentando en valores absolutos, pues sigue habiendo déficit, y que, en segundo lugar, el Gobierno ha elevado la previsión de deuda sobre el PIB tanto en abril como el pasado mes de octubre.

Pues bien, en este contexto, el propio Gobierno plasma unos números que simbolizan el cambio de tendencia: no sólo ha aumentado la previsión de tasa de paro para 2020, sino que ha disminuido la previsión de crecimiento del empleo, además de disminuir la estimación de crecimiento del PIB.

Así, aunque el Gobierno no reconozca la realidad, sí que ha tenido que rebajar esas previsiones, aunque siguen siendo todavía excesivamente optimistas. De hecho, es significativo la evolución de diversos indicadores desde que Sánchez llegó al Gobierno.

Desde entonces, las empresas creadas son un 19,6% menos y las disueltas un 78% más.

También sucede en los indicadores industriales, que muestran un retroceso importante tanto en el IPI (Índice de Producción Industrial), como en la entrada de pedidos en la industria y su cifra de negocios.

Por último, en materia de empleo se refleja en que ya hay más parados registrados que al llegar Sánchez. Al mismo tiempo, hay menos autónomos dados de alta en la Seguridad Social.

Por tanto, en una ocasión más, hay que poner de manifiesto que la desaceleración económica es un hecho. Sánchez, como decía hace unas semanas, lo niega, como lo negó Zapatero, pero la realidad es la que es: cada indicador que se publica no deja de mostrarnos que la economía se ralentiza.

Es más, debido a la política económica de Sánchez, vemos que dicha desaceleración cada vez es más intensa. Es algo que se comprueba, como digo, con cada dato, con la característica añadida de que cuanto más cercana es la fecha a la actualidad, más intensa es la desaceleración, porque los efectos de la política de Sánchez ya se notan más.

En definitiva, aunque Sánchez no quiera reconocerlo, lo cierto es que sus políticas causan un efecto negativo sobre la economía, que incrementa la desaceleración. En lugar de llevar a cabo las reformas económicas que precisa España, camina en sentido contrario, lo que supone un grave riesgo para nuestra economía y, por tanto, para el empleo.

Tertuliano de En Casa de Herrero.

Morodo atrapado; Zapatero sigue mudo
Editorial El Mundo 24 Febrero 2020

Siguen desvelándose flecos del caso Morodo que confirman lo atrapado que está en una gigantesca trama de presunta corrupción el embajador de Zapatero en Venezuela. Como hoy publicamos, en 2016, cuando la investigación del asunto ya estaba en marcha, la familia Morodo intentó llevar a cabo millonarias transferencias desde sus cuentas en Suiza a nuestro país. La Fiscalía helvética rechazó las operaciones y las denunció de inmediato a Anticorrupción en España al considerar que no estaba justificado el origen legal del dinero y al advertir que la documentación aportada era falsa. Las autoridades suizas sospecharon que los movimientos se enmarcaban en el entramado empresarial de la petrolera estatal venezolana para blanquear grandes sumas de actividades ilícitas.

La trama recibió unos 30 millones de euros del régimen chavista. Y el juez rastrea el destino final de las mordidas porque todo indica que no se trata de un caso de corrupción para exclusivo enriquecimiento personal de los ya investigados. No pueden seguir acumulándose pruebas de este monumental escándalo sin que Zapatero dé alguna explicación, voluntariamente o porque el Gobierno se lo reclame para aclarar las sombras que salpican al PSOE y a la imagen de España.

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¿Y qué hay de lo mío?
Nacho Cardero elconfidencial 24 Febrero 2020

“Buenos días. ¿El Senado a Barcelona? ¿Y la España vaciada? ¿Por qué no a Cáceres, o a Salamanca, o Zamora?”, me escribía Juan Carlos Rodríguez Ibarra, perteneciente a ese PSOE lúcido e irreverente mandado al ostracismo, tras escuchar a Santi Vila en 'Más de uno', de Onda Cero. El 'exconseller' catalán abogaba por trasladar la Cámara Alta a la Ciudad Condal: “Si tenemos claro que son Barcelona y Madrid las dos grandes ciudades que juegan en primera división, igual el impacto económico, social y cultural de la presencia del Estado en Madrid habría que compartirlo un poco con Barcelona”.

Rodríguez Ibarra es una de las muchas voces que se plantan altas y claras en los últimos días ante las ‘matinés’ del eje Madrid-Barcelona, tan distintas estas dos ciudades y, a su vez, tan parecidas y próximas. Porque es Cataluña, pero no solo Cataluña. Es una sensación, una pulsión que se ha metamorfoseado repentinamente en cisne negro. La rebelión del campo, de la España interior, de las dos Castillas, de los que no tienen ni trenes rápidos ni carreteras directas, de los que se sienten ninguneados por los privilegios de otras CCAA.

“Castilla y León debería estar ya en pie de guerra contra este Gobierno, pero todos sabemos que da exactamente igual lo que nos hagan. Nadie va a mover un dedo y por eso, y solo por eso, somos carne de cañón. Somos ciudadanos de segunda y, no se engañen, no es por culpa de los catalanes”, podíamos leer hace unos días en ‘El Norte de Castilla’, en un artículo que llevaba el sugerente título de "Hemos perdido". “Si realmente nos respetáramos, ya estaríamos en la calle con un adoquín en una mano, y en la otra, el manual de 'Sedición For Dummies”.

Lo que parecía solo una queja de esos ciudadanos que rezongan en silencio, y que nunca llega a ninguna parte más que a la papelera del salón de los pasos perdidos del Congreso, se ha convertido en tendencia y ha pillado con el pie cambiado a buena parte de la clase política.

Es la rebelión de la España acéfala, de la España de los olvidados. Es otro 15-M. No son jóvenes acampados en la Puerta del Sol quejándose de los recortes, las hipotecas 'subprime' y los sueldos 'millennial', sino sus padres y abuelos, los que apoquinaron el dinero para que estos jóvenes pudieran costearse la carrera y luego abandonaran el terruño.

Hemos pasado de glosar la globalización a ese ‘localismo extremo’ propio del 'procés' catalán que ha encontrado reflejo en otras partes del país, generando una percepción de trato desfavorable y mermando el consenso sobre la importancia de la solidaridad entre regiones, señala Metroscopia en el informe ‘España, una sociedad desmadejada en un tiempo nuevo’: “Ese corrosivo ‘¿qué hay de lo mío?’ amenaza con extenderse (Teruel, Soria, León…) poniendo en cuestión los cauces de intermediación ya existentes y provocando su descrédito al devenir en superfluos”.

Mientras Vox acierta en olfatear la ocasión, y lo ve como veía los chalecos amarillos, un movimiento capaz de convulsionar la sociedad y crear un escenario permeable a sus intereses, el Gobierno de Pedro Sánchez se encuentra en la inopia, errático como este inicio de legislatura, incapaz de valorar la onda expansiva del fenómeno.

No es cuestión de izquierdas o derechas sino de territorios. Uno que lo ha sabido ver es el presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page, quien se encargará de presentar en la ‘capital del Reino’ al presidente de Asaja, Pedro Barato, mientras los tractores se dirigen al chalé de Pablo Iglesias para protestar por los problemas del campo. Otro es el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, representante de ese PP moderado que ha sabido adaptarse a esta nueva realidad poliédrica, ajena a ideologías y siglas.

“No vamos a permitir desde ningún punto de vista algo que ya se intentó hace 40 años. Cuando se quería privilegiar unos territorios frente a otros, fueron los andaluces los que alzaron la voz y dijeron que no, aquí no puede haber españoles de primera y de segunda”, enfatizaba en su entrevista en El Confidencial. “Me preocupa un centralismo visual, físico, esa manera de entender que lo que pasa en la calle Serrano o el distrito de Chamberí es lo que pasa en España, porque puede llevar al error”.

Es la regresión a la tribu, a lo autóctono, lo local. La espoleta la ha activado el Gobierno de coalición con sus concesiones a los nacionalistas catalanes y vascos, y con esa mesa de negociación en la que se hablará del reconocimiento del ejercicio del derecho de autodeterminación y el fin de la represión, la amnistía y la reparación, una mesa sin ningún sustento legal que aborda cuestiones que afectan al resto de territorios, caso de la financiación autonómica.

En Mérida no gusta que sea Torra quien decida por ellos, que diga quiénes son ciudadanos de primera y quiénes lo son de segunda. Si hay que montar otro 1 de octubre, pues se monta.

Madrid tampoco escapa a las críticas. Al margen del efecto de la capitalidad, que imita al de otras grandes metrópolis europeas, y que implica más crecimiento económico que la media y un manguerazo constante de inversiones, la España interior señala la concentración de poder y el ‘dumping fiscal’ como dos de los motivos de su progresivo vaciamiento.

Este viernes 28 de febrero, Andalucía celebrará el 40 aniversario de su Estatuto con todo el boato que requiere la ocasión. Un Estatuto con el que se pretendía conseguir una cota de autonomía similar a la del País Vasco y Cataluña. El presidente Moreno Bonilla habla de un andalucismo no excluyente y compartido con ese proyecto común que es España. La exPodemos Teresa Rodríguez pretende un sujeto político propio con aspiraciones andalucistas, feministas y ecologistas.

Este 28 de febrero, serán las banderas verdiblancas las que cuelguen de las fachadas hispalenses. Rojigualdas se ven pocas. Cada vez menos. Y en Zarzuela temen que los casos del coronavirus catalán, el ‘qué hay de lo mío’, prendan como la pólvora en la España interior.

Vox plantará cara en Galicia a pesar de las encuestas
Abascal se volcará en la campaña gallega que priorizará las siglas a las personas con el objetivo de ser decisivo para la formación de Gobierno.
Libertad Digital 24 Febrero 2020

El líder del PP de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, ganará las elecciones autonómicas del 5 de abril, aunque por el camino podría perder hasta tres escaños para quedarse justo en la mayoría absoluta con entre 38 y 39 asientos en el parlamento gallego, según una encuesta publicada este domingo por el diario La Razón.

Con un 45,1% de los votos, el candidato del Partido Popular (PP) revalidaría su hegemonía, mientras que el PSOE recuperaría su liderazgo en la oposición con entre 20 y 21 escaños (hasta 7 más de los que tiene ahora) con el 28,4% de los sufragios.

El BNG, por su parte, aumentaría en 5 escaños su presencia en el parlamento gallego, pasando de 6 a 11 diputados con el 15 % de los votos. Tanto el PSOE como el BNG se benefician del descalabro de En Marea, que con el 7,1 % de los votos, se dejaría 9 escaños y contaría tan sólo con 5 diputados.

Ni Vox ni Ciudadanos entrarían en el Parlamento gallego. Según la encuesta, la formación naranja obtendría 15.000 votos y la formación de Santiago Abascal conseguiría 65.000 sufragios. Vox habría robado 41.000 votos a los populares, lo que equivale al 6% de sus votantes en las últimas elecciones autonómicas en Galicia, es decir, justo lo que le falta para poder encarar la campaña electoral sin presiones.

La encuesta se hizo entre el 17 y el 21 de febrero a 1.000 personas, y tiene un margen de error del 3,3% y un nivel de confianza del 95,5%.

Una campaña centrada en las siglas de Vox
A pesar de las encuestas, Santiago Abascal tomará las riendas de la campaña electoral que estará centrada en las siglas del partido por encima de las personas que integran las listas, tal y como adelantó Libertad Digital.

Vox cuenta con una organización interna muy centralizada y sin baronías regionales. Esto hace que no tenga líderes autonómicos conocidos y que puedan aportar un importante 'tirón electoral' que sume votantes.

Con ello, será el propio Abascal, acompañado por líderes nacionales como Javier Ortega-Smith o Iván Espinosa de los Monteros, el que ponga cara a la campaña. El objetivo es pedir a los ciudadanos que apoyen el proyecto de Vox, sus siglas, por encima de las personas.

De hecho, el partido no tiene previsto nombrar candidatos a la Junta o la Lehendakaritza, sino que quiere que sea el nombre de Vox el que se enfrente al PP, el PSOE o el PNV aprovechando los buenos resultados cosechados en el resto de España en las últimas citas electorales.

En Galicia, el partido espera superar el 7,8 por ciento de los votos obtenidos en las pasadas elecciones y conseguir una representación que les permita ser decisivos para la formación de Gobierno. Sin embargo, la relación con el PP de Alberto Núñez Feijóo es ya tensa y no vaticina que en ese caso las negociaciones fueran fáciles.

De hecho, Feijóo ha descartado durante los últimos días cualquier acuerdo con Vox y ha rechazado dar categoría "a un partido que está en contra de Galicia". El propio Abascal ha respondido a estas críticas bautizando al presidente de la Junta como "Jordi Feijóo" por "usar la vieja táctica" del nacionalismo catalán de convertir las críticas a Jordi Pujol en críticas a Cataluña.

El PSOE, ETA y los narcos (colombianos y venezolanos)
Julio Vidorreta Libertad Digital 24 Febrero 2020

Reconozcamos que las pistas de los aeropuertos y los aviones privados tienen una erótica especial para un buen guion de película. Los socialistas españoles son expertos en la materia. Lástima que los figurantes sean Delcy Rodríguez y Ábalos, aunque ellos no han sido los primeros. Lo que la dos de Maduro hiciera en España se terminará sabiendo, o eso esperamos. Las imágenes serían definitivas, aunque esas cintas no las entregarán por las buenas, me temo. De ahí la importancia de que un juzgado impida su destrucción.

Recuerdo cómo hace algunos años aparecía en las televisiones de manera recurrente Willy Toledo. Eran los años de ZP, cuando se gestaba el nacimiento de Podemos y el 15-M. El flamante comunista aparecía acompañado en los backstages televisivos de gentes de la embajada de Cuba. Por entonces el comentario era que en España no le contrataba nadie. Entonces ¿de qué vivía? Alguien le tendría que pagar. Cada uno elige su camino. Y le pone precio.

Más adelante, con la aparición del 15-M, los koletaris comenzaron a desfilar por la legación cubana. El rumor extendido de que iban a recoger lo suyo, que les llegaba por valija, semeja incomprobable. El desfile, no. Por eso es creíble.

Lo que verdaderamente me despertó del letargo invernal fue la entrevista o confesión manuscrita de Popeye, sicario de Pablo Escobar, en un suplemento dominical de El Mundo, donde contaba cómo ejecutó a un terrorista de ETA que trabajaba para ellos, formándoles en la fabricación y manejo de coches bomba.

¿Y por qué me llamó la atención esa confesión? Me explico.

Se trataba de la confirmación de la existencia de ese terrorista etarra que trabajaba para el narcoterrorismo colombiano, información que aparece también en El hijo del Ajedrecista, las memorias de Fernando Rodríguez Mondragón, hijo mayor del capo del cártel de Cali Gilberto Rodríguez Orejuela, de las que se hace eco en España Fariña. Esta confirmación daría mayor apariencia de veracidad al segundo dato que se menciona en ambos libros, y que nos devuelve de lleno a las pistas de Barajas.

El libro recoge el relato de Rodríguez Mondragón sobre una operación para sacar de la cárcel y evitar que España accediera a la petición de extradición de EEUU contra el número dos del cártel de Medellín –el de Pablo Escobar–, Jorge Luis Ochoa Vásquez, y el propio Gilberto Rodríguez Orejuela, que les habría costado 20 millones de dólares. Dice el primogénito de Gilberto: "10 para la Audiencia y 5 para el PSOE". El reparto se habría realizado en la oscuridad de las pistas donde estaba el avión privado de Pablo Escobar. Popeye aumenta esta cantidad hasta los 30 millones.

Ambos narcos estuvieron en la cárcel desde 1984 hasta 1986. Allí coincidieron con capos gallegos del tabaco como Sito Miñanco; y también con Miguelito, terrorista de ETA experto en explosivos que –bien Orejuela, bien el dos de Escobar, Ochoa Vásquez, o incluso ambos– se llevaron para Colombia para instruir al cártel en la preparación de coches bomba.

La información de Miguel Toral en Crónica relata la ejecución de Miguelito. El etarra trabajaba para Escobar, que ordena su muerte tras descubrir que también había formado en las artes de la detonación a distancia a los Orejuela.

La confesión manuscrita que el asesino número 1 del cártel de Medellín hace del asesinato del etarra a sueldo de Escobar –cuyo cuerpo hicieron desaparecer– hace que lo de la operación para sacar de la cárcel al 1 y al 2 de ambos cárteles, y abortar así su extradición a Estados Unidos, tenga más verosimilitud que cuando la menciona el sanguinario Popeye. Dos fuentes, dos, de carteles enfrentados.

Casualidad o no, hoy, como entonces, tenemos en la olla podrida al PSOE, un avión privado con o sin equipaje y un proceso de extradición semi abortado, el del Pollo Carvajal.

Alarman tantas hipotecas de Sánchez con el nacionalismo. Así se explica su bombona de oxígeno a un PNV que llegaba a los comicios en horas bajas por la pésima gestión de Zaldibar. El presidente le ha regalado al lehendakari Urkullu una apacible y provechosa campaña tras anunciar la cesión de nada menos que 14 nuevas transferencias competenciales, entre ellas la gestión de la Seguridad Social. Es esta una reivindicación histórica del PNV a la que se habían negado siempre los socialistas y que, como adelantamos ayer, tanto inquieta a voces autorizadas del partido. Sánchez, por interés personal, parece más interesado en dar vida a los nacionalistas y en retorcer la Constitución que en defenderla.

Democracia de mentira
OKDIARIO 24 Febrero 2020

Lo llamaban democracia participativa, pero no era democracia y, menos, participativa, porque sólo votaban unos pocos. Fue un invento para reafirmar la voluntad del Ayuntamiento podemita de Manuela Carmena en proyectos como la «Arborización masiva de Madrid». Un informe técnico del Consistorio al que ha tenido acceso OKDIARIO revela que el sistema informático de la plataforma Madrid Decide estaba plagado de “vulnerabilidades” que permitían acceder a los datos, contaba con más de 100 personas autorizadas a gestionar el sistema con derechos propios del rango de “administrador”, y tenía puertas abiertas que permitían acceder a las claves al no estar encriptadas. O sea, las garantías de fiabilidad eran mínimas, lo que significa que las garantías democráticas eran también mínimas, porque aquello estaba plagado de agujeros.

Pablo Soto -responsable de Participación Ciudadana- puso en marcha el juguete y se lo entregó a un supuesto grupo de expertos, pero la vulnerabilidad del mismo era notable. Según el informe, «en verano de 2019, se comprobó que el número de usuarios administrador era de 103, un número excesivamente alto. Igualmente se comprobó que no existía un sistema de Captcha en el proceso de login, de forma que se podían hacer intentos infinitos para entrar en la página sin que existiera un resorte para evitar ataques masivos”.

Dicho de manera coloquial: un auténtico desastre, sufragado con el dinero de los madrileños que fue vendido como una forma de democracia directa, pero sin ninguna garantía. En el informe se detectan, por ejemplo, «subidas escandalosas de apoyos a propuestas que en un mes han multiplicado por diez los votos”. Y las propuestas que crecían, casualmente, siempre eran las más cercanas a los planteamientos podemitas.

El invento de Manuela Carmena era una filfa, una democracia participativa de mentira, la manera que encontró la izquierda radical para imponer sus proyectos bajo el señuelo de un falso apoyo popular. Un camelo carísimo.

Historia Más de 5.000 murieron
La mayor "vergüenza" de la República en la Guerra Civil: los 27.000 niños que enviaron al frente a morir
Un magnífico y conmovedor libro del periodista Víctor Amela reúne las historias de 25 miembros de la Quinta del Biberón, que combatieron en el Ebro o el Segre.
David Barreira elespanol 24 Febrero 2020

Las fotos de la Guerra Civil que no se han visto nunca: bombas, cadáveres y desfiles en Barcelona
Con Pepita, miliciana de 17 años, ya van más de 4.000: la enciclopedia de las mujeres en la Guerra Civil

Eran niños imberbes, menores que de repente se vieron enfrascados en una guerra interminable; en alpargatas y con un fusil vetusto, fueron arrojados a las trincheras, donde descubrieron el miedo, el hambre, los efectos de las granadas de los obuses que impactaban en sus carnes inocentes. El día que cumplía dieciocho años, a Joan Guasch ya le faltaba una pierna. Su camarada Eudald Vila, como tantos otros, asomaba la mano por encima del parapeto buscando una bala que le hiriese. Una estampa absurda, pero la única forma que tenía de escapar con vida de aquel infierno del Ebro.

Santiago Pujol se cubría de los disparos enemigos imitando a las perdices que estaban a su lado: "Pegaditas al terreno, sin atreverse a levantar el vuelo, qué listas...". La cremallera de la chaqueta de Pere Torrents se teñía de rojo cada vez que la subía: era la sangre de los piojos aplastados que se agazapaban ahí y en todas partes. Pere Godall soñaba en la trinchera que tocaba el piano, tumbado boca abajo y repiqueteando los dedos contra la tierra polvorienta, como si se tratase de un teclado. Microescenas del frente, las vidas de unos chavales que murieron de España, como decía Unamuno.

Todos ellos resultaron afortunados si hacemos caso a lo que decía Josep Benet: "Desde julio de 1938 vivo de regalo". Son los supervivientes de la bautizada como Quinta del Biberón, los 27.000 muchachos que la Segunda República llamó a filas cuando la derrota en la Guerra Civil era inevitable. "Resistir es vencer", clamaba sin esperanza el presidente Negrín para justificarse. Pero a qué precio: sacrificando a miles de estos adolescentes nacidos en 1920 en el frente del Segre, en la fallida ofensiva del Ebro; sentenciándoles luego a las cárceles franquistas y al silencio.

Las historias de veinticinco de estos biberones, narradas en toda su crudeza y por los propios protagonistas, las rescata y entrelaza el periodista Víctor Amela en Nos robaron la juventud (Plaza&Janés), un libro tan necesario como emocionalmente demoledor; un cúmulo de conmociones en forma de entrevistas que manifiestan lo repugnante de la guerra, las situaciones inverosímiles que acontecen cuando la muerte planea sobre los seres humanos, más todavía si no llegan ni siquiera a la edad adulta.

Muchas de estas conversaciones, ya de ancianos —solo quedan siete vivos—, con los jóvenes que lograron sobrevivir, las fue publicando Amela cada 25 de julio, aniversario del inicio de la batalla del Ebro, en las páginas de su periódico, La Vanguardia. Pero había una razón detrás: su tío Josep, hermano de su padre, fue un biberón. Lo descubrió el día de Navidad de 1977, cuando su tío se desabrochó la camisa y le dijo: "¿Ves la cicatriz? La bala me entró por aquí y salió por aquí". "A mis diecisiete años entiendo que un disparo de fusil pudo matar a Pepito, mi tío Josep, a la misma edad que ahora tengo yo", reflexiona el periodista en su obra.

Pero nunca le contó nada más. "El libro es el diálogo interior con mis incógnitas, el proceso de comprender los motivos del silencio de mi tío", dice el también novelista barcelonés. Hay más fibra humana que Historia. Josep Amela murió en 2005 y, entre sus pertenencias, su sobrino halló una caja de zapatos con cinco fotografías y seis cartas redactadas desde las entrañas de la guerra, en las que le decía a su madre que todo iba bien para no preocuparla. "Eso fue lo que me movió a saber más, a hacer todas estas entrevistas hasta ahora", explica el autor.

—¿Cómo lograste romper ese silencio permanente de los biberones?
—La mayoría de supervivientes de esta generación, después de que les obligaran a cumplir con cinco años de servicio militar, se incorporaron a la vida social y callaron: sabían que si van a un bar y decían una inconveniencia o tenían un conflicto, iban a ser denunciados y, con su pasado, encarcelados. Por eso se convirtieron en sombras en vida, sin casi interacción con el mundo hasta la muerte de Franco.

—Otra especie de topos del régimen.
—Algunos escribieron cuadernos o grabaron cintas narrando sus peripecias de la guerra por las noches, en secreto en sus habitaciones. Eran personas que no podían compartir lo que llevaban dentro. Mantuvieron vidas de topos integrados, pero en realidad eran topos emocionales.

—¿Qué fue lo que cambió?
—En 1983 crearon la Agrupación de Supervivientes de la Quinta del Biberón y a partir de ahí empezaron a hablar, a organizar colectas e incluso inauguran ¡de su bolsillo! un monumento por la paz en la Cota 705 de Serra de Pàndols, un lugar inaccesible, brutal, donde murieron muchos de sus amigos. Compartían haber sido miembros de una misma generación y que les putearan la vida. El año pasado se reunieron cinco. Van a cumplir cien años...

Los pelargones
Desesperados por el transcurso de la guerra, los dirigentes republicanos (Azaña, Negrín, Companys) aprobaron en abril de 1938 reclutar a chiquillos que jamás habían empuñado un fusil para engrosar las filas del Ejército Popular. Tan solo les pidieron que llevasen de sus casas un plato, un cubierto, una cantimplora y una manta. El decreto fue enviado a 27.000 de ellos; algunos huyeron despavoridos, la gran mayoría llegaron en unos días al frente. Se calcula que unos 12.000 lograron cruzar al otro lado de la ribera del río Ebro y atacar las posiciones franquistas. Más de 5.000 perdieron su juventud en aquellos barrancos.

¿Cómo se sabe tan poco de ellos? ¿Por qué sus historias han caído en el olvido? "Es algo que también me intriga", reflexiona Víctor Amela. "Hay libros muy buenos, pero se ha hecho muy poco sobre esta quinta en particular. Supongo que este silencio se debe a que es una vergüenza para los gobernantes de la República. Lo refleja muy bien lo que dice el biberón Pere Godall: 'Las guerras sirven para que los que mandan envíen a otros a morir. Los políticos de la Generalitat nos enviaron como carne de cañón a los de mi quinta'".

Pero el periodista recuerda que en el otro bando se registró un fenómeno similar: la Quinta del Pelargón, investigado por Francisco Gragera y que le ha servido para dibujar un retrato más genérico: "Al principio muchos jóvenes se incorporaron a la Falange voluntariamente, pero el 25 de agosto de 1938 Franco aprobó un decreto por el que los jóvenes de 17-18 iban a ser militarizados y enviados al frente", detalla Amela. "Todo esto es incómodo incluso para España como país".

Porque todo el absurdo de la Guerra Civil devorando las prometedoras e inofensivas vidas de estos chicos lo resume esta sentencia del biberón Eudald Vila: "Enviaron al sacrificio a los niños de familias pobres. Y nadie de los que nos masacraron nos pidió jamás perdón: ni Franco, ni Negrín, ni Companys, ni Rojo. Yo nunca he podido ver una película de guerra: ¡yo sé cómo sangra alguien al que ha herido una bala!".

Y ejemplo de una generación rota, de todos los jóvenes que se marcharon al frente y nunca más hubo noticias de ellos, la resume la historia del joven de la portada del libro, inmortalizado por Francesc Boix, el fotógrafo de Mauthausen y otro integrante del Biberón. "Es un soldado desconocido, no sabemos su nombre. Pero esto para mí lo hace más bonito porque encarna la estampa de un soldado de esa quinta: ingenuo, cándido, que no sabe dónde está ni qué le va a suceder", cavila Víctor Amela. "Puedo ver a mi tío en esa cara... Y tengo la esperanza de que algún día me llame alguien diciendo que tiene una foto en su casa de su abuelo y que se parece mucho a este joven". La historia viva de la Guerra Civil.


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