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Una         opinión crítica contra los nacionalismos

En         Defensa de los Derechos Constitucionales de los que hablamos el Idioma         Común Español
 

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Los recortes de ayer al final de la página
  
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Lenguas inútiles - Y ahora Ucrania, tomad nota idiotas!!

 

Euro and Europe doomed by Spain's inefficiency
AGLI Editor. 22 August 2012

The Spanish government has no intention to attack the intrinsic inefficiency problem, otherwise it should already have abolished the laws of  regional languages. This measure  would destroy inefficiencies affecting market, work force, education, legal, procedural, health, security systems and more. This measure has no cost, and benefits are outstanding.

Spain has seventeen regional governments partitioning the country with laws and languages. Therefore, the disassembly of the regional system, by abolishing the laws of the regional (and many local) governments and reducing the redundant government employees is also compulsory. This measure means a heavy social cost, two million people should be laid off, but the private sector could recover and start creating productive jobs. As a byproduct, professionals of politics would probably disappear (as they are the problem). 

Spain will sink the Euro and Europe unless it returns to common language and law.
AGLI Editor. 22 August 2012 

The deep problems of  Spain's economy are paving the way to the destruction of the Euro and Europe and the Spanish governments have no intention to fix their problems, otherwise the first measure with zero cost, returning to the spanish common language by abolishing all laws of  regional languages, should already have been taken. 

Basically, the inefficiencies of the governments and the unnecessary expenses are so high that no tax system can survive after the depletion of its citizens. 

Spain has a multitude of regional governments (seventeen) with many of them using different regional languages instead of the Spanish, and consequently the country is divided by laws and languages, the work force can't move unless families surrender themselves and the education of their children from their mother spanish language to the regional languages, government employees are valued more for their knowledge of the regional language than anything else, enterprises have to cope with many different and opposing laws written in different regional languages, and have to translate their operating  business systems to them. 

Therefore, should the Spanish government have any intention to fix the problem, the first measure should have been to abolish all the laws concerning regional languages, letting the Spanish be the common language. This measure  would destroy many inefficiencies affecting market, work force, education, legal, procedural, health, security systems and more. This measure has no cost, on the contrary benefits are absolute neccesity. 

The second measure should be the disassembly of the regional systems, abolishing the laws of the seventeen regional (and many local) governments and reducing the redundant and unnecessary government employees. This measure has a very heavy social cost, around two million people should be laid off, but by reducing those, unnecessary expenses, the private sector could recover and start creating productive work. As a byproduct, the superfluous class of professionals of politics would probably disappear (they are the problem).


El español: una lengua viva. Informe 2016. Instituto Cervantes
http://www.cervantes.es/imagenes/File/prensa/EspanolLenguaViva16.pdf

La colección de 'El valor económico del español', un homenaje a nuestro idioma
Fundacion Telefonica 3 Marzo 2017

 

Descárgatelos gratis http://email.fundaciontelefonica.com/re?l=D0Ilily6zI5ztd4nnIh

Descárgatelos gratis

Esta ambiciosa obra analiza la importancia que tiene el español como activo de las empresas que impulsa su internacionalización en mercados donde se habla el mismo idioma.

¿Sabías que las industrias culturales en español aportan hoy más de 30.000 millones de euros anuales? ¿Y que nuestra lengua es la tercera en la Red y que el 7,9 % de los usuarios de Internet se comunican en español?

Son datos extraídos de la investigación 'El Valor Económico del Español', formada por 14 títulos, una ambiciosa investigación sobre la cuantificación económica de nuestra lengua, como una forma de lograr que apreciemos el valor cultural de este activo hablado por una comunidad formada por más de 500 millones de hispanohablantes.

Te recordamos que en nuestra web están disponibles los 14 títulos gratuitos que conforman 'El Valor Económico del Español':

Atlas de la Lengua española en el mundo. Presentación gráfica y didáctica de la situación del español dentro de la riqueza y diversidad del universo de las lenguas. En 2016 ha salido la tercera edición revisada y ampliada de la obra.

Lengua, empresa y mercado. Analiza la importancia del español como activo que impulsa la internacionalización de las empresas en mercados que hablan el mismo idioma.

El futuro del español en EE.UU: La lengua en las comunidades de migrantes hispanos. El español es la 2ª lengua más hablada en Estados Unidos gracias a que las segundas generaciones de inmigrantes la mantienen como segunda lengua tras el inglés, un hecho novedoso en la historia de este país, conocido por ser un “cementerio de lenguas”.

El español, lengua de comunicación científica. Este libro analiza los aspectos cuantitativos y cualitativos del español como lenguaje científico y tecnológico.

El español en las relaciones internacionales. Un recorrido por la presencia del español en foros y organismos internacionales y su futuro en el mundo globalizado.

Valor económico del español. Compendio de conclusiones de la primera parte de la investigación sobre la proyección del español en tanto que lengua de comunicación internacional.

El español en los flujos económicos internacionales. Más de 500 millones de hablantes hacen del español un importante ‘puente económico’ sobre el Atlántico.

Economía de las industrias culturales en español. El español como lengua global aparece como un importante motor del desarrollo de las industrias culturales.

Lengua y Tecnologías de la Información y las comunicaciones. Existen vínculos lingüísticos en el patrón geográfico de internacionalización de las operadoras de telecomunicaciones.

El español en la Red. El informe analiza la presencia de páginas web en español en la Red y las consecuencias que Internet tiene sobre la vida de las lenguas.

Emigración y Lengua. El papel del español en las migraciones internacionales. Estudia el efecto que tiene una lengua como el español en los procesos de decisión y en los resultados laborales y sociales del emigrante.

Las Cuentas del Español. Aborda uno de los aspectos cruciales de este ambicioso proyecto: la cuantificación del español en términos como el PIB o el empleo generados en la economía española en los últimos años.

La economía de la enseñanza del español como lengua extranjera. La enseñanza del español a hablantes de otras lenguas genera empleo y valor añadido.

Economía del español. Una introducción. Introducción del proyecto de investigación ‘Valor Económico del español’ que cuantifica la actividad productiva o de intercambio que la lengua aporta a la economía.


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Boletín AGLI nº25 (Nov 2011)

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Si te importa España, diez acciones indispensables
Nota del Editor 1 Noviembre 2011

  la lengua española para unificar mercado, educación, sanidad, justicia, legislación, seguridad, anulando toda la legislación sobre lenguas regionales.

 desmantelar el tinglado autonómico.

3ª  deshacerse de la enorme casta de profesionales de la política

4ª  simplificar y reducir el enorme aparato burocrático y millones de funcionarios

5ª deshacerse del intervencionismo de un estado ineficiente y depredador de los recursos de la clase media

6ª deshacerse de un estado indoctrinador y comprador de votos de unos con dinero de otros

7ª  arreglar un sistema educativo desastroso con menos medios y más responsabilidad

8ª  educar en valores humanos a una sociedad indoctrinada y adormecida

9ª liberalizar y optimizar un mercado fragmentado e ineficaz

10ª arreglar una justicia irracional, politizada, lenta, incompetente e irresponsable con menos medios y más responsabilidad

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El Nacionalismo Obligatorio en las Aulas
Por Ernesto Ladrón de Guevara y Arbina.

A LAS PERSONAS QUE HAN SACRIFICADO SU BIENESTAR PARA HACER PREVALECER LA VERDAD
(Vitoria, año 2011)
394 páginas

www.educacionynacionalismo.com

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La "normalización lingüística", una anormalidad democrática. El caso gallego
Dedicado "A todos aquellos que piensan que los idiomas se hicieron para las personas y no las personas para los idomas"
Manuel Jardón     (1.284KB, formato .pdf)  Nota: si no consigue descargar el libro completo, pulse el botón derecho de su ratón y
seleccione "Guardar destino como" en
Internet Explorer o "Guardar enlace como" en FireFox.

Por la normalización del español: El estado de la cuestion, una cuestion de Estado.
FADICE      (747KB, formato .pdf )

Manifiestos:
POR LOS DERECHOS LINGÜÍSTICOS EN GALICIA
POR LA LIBERTAD DE ELECCIÓN DE LENGUA EN LOS CENTROS DE ENSEÑANZA DE GALICIA

Índice General

Recortes de Prensa   18 agosto 2017
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Del libro de Manuel Jardón

"A todos aquellos que piensan que
los idiomas se hicieron para las
personas y no las personas
para los idiomas"

La "normalización lingüística",
una anormalidad democrática
El caso gallego





AGLI Recortes de Prensa   Viernes 18 Agosto 2017
Y ahora ¿qué?
Enrique Navarro  Libertad Digital 18 Agosto 2017

"Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí" ( Martin Niemoller).

Sabíamos que tenía que llegar; no había ninguna razón para que un día el yihadismo no atentara en nuestras calles o plazas. Por mucho pecho que sacara el buen ministro del interior diciendo que aquí sí que sabemos manejar el tema del terrorismo y no como esos aficionados de franceses o británicos, que más le valdría aprender de nosotros; cuando nos sale la vena chovinista, damos lo peor de nosotros. Por más terroristas potenciales que detengamos de forma preventiva; por más interceptaciones telefónicas o seguimientos de páginas web, que España escapara a la acción del terrorismo era cuestión de tiempo.

En realidad, no había ninguna razón objetiva para que así no fuera y muchas para que lo fuera. España fue más tiempo musulmana, en una gran parte, que España; el yihadismo cometió su primer atentado en Europa en el restaurante el Descanso de Madrid en 1985; los atentados del 11 de septiembre se gestaron en Tarragona y otros puntos de Cataluña y tuvimos un atentado digamos de inspiración yihadista en Madrid, el 11 de marzo de 2004. En las mezquitas, de nuestros barrios, muchas clandestinas, se propaga el odio a Occidente y se promueve el maltrato a las mujeres. En sus escuelas clandestinas se enseñan principios y doctrinas contrarias a nuestro modo de vida, y no nos atrevemos a hacer nada contra ellas en aras de defender una libertad que ellos pretenden asesinar.

Yo entiendo que al padre que ha perdido a su hijo atropellado en un apacible día de vacaciones en las Ramblas esto no le sirve para nada y no va encontrar nunca razón o justificación que explique su tragedia. Esta es una primera lección que debemos aprender, en estos tiempos tan convulsos que vivimos, quizás otros muchos fueron iguales pero los olvidamos, todos podemos ser víctimas potenciales de una acción terrorista; no podemos sustraernos a esta amenaza como tampoco lo podemos hacer al calentamiento global porque para destruir la amenaza no vale con parches o con prudentes reacciones.

La discusión no es si nos pueden matar o no; la cuestión es si queremos morir de pie o de rodillas. Y de momento tenemos la sensación de que por no sé qué prurito, preferimos seguir así en la esperanza o confianza de que poco a poco y sobre todo gracias al olvido, viviremos mejor; es mejor sobrevivir así que no complicarnos la vida sobrevalorando un problema, que a lo mejor nos lleve a sufrimientos mayores.

Es seguro que ahora pretendemos obtener respuestas que sinceramente no existen. La lucha contra el terrorismo es muy complicada y dolorosa y es ejecutada por seres humanos y por tantos susceptibles de errores por muy profesionales que sean. Nosotros que hemos sufrido el terrorismo de ETA hemos visto varias veces como su cúpula era brillantemente desmantelada y la organización continuaba. Es seguro que hay muchos fallos de coordinación, de intercambio de información; podemos pensar que quizás no existen suficientes medios; pero no nos equivoquemos, nuestra problema no se encuentra en la labor policial; por muchos agujeros que arrogándonos de un conocimiento que realmente no tenemos, pretendemos encontrar. Nuestro problema en la lucha contra el terrorismo es de voluntad política y de conciencia.

El primer error que cometimos fue como tan acertadamente refleja Martin Noemoller, que cuando las víctimas eran judías como en Munich 1972, pensamos que aquello no iba con nosotros, casi aplaudíamos aquellos ataques contra los sionistas. Cuando después atacaban y mataban a norteamericanos o británicos, pensaban muchos que a lo mejor se lo merecían. En un alarde de ignorancia supina nos creímos que estábamos al margen de esta amenaza porque no les hacíamos nada malo. Es decir justificábamos nuestra inacción como la mejor manera de que no nos pasara nada. La humillante injuria de vincular la intervención en Irak con los atentados del 11 de marzo demuestran hasta qué punto nos hemos considerados víctimas necesarias de los terroristas; casi admitíamos cierto nivel de justicia retributiva en sus acciones.

En marzo de 2004 se produjo el atentado más sangriento de la historia de España, y aunque no cabe duda de que el atentado buscaba una intencionalidad política inmediata, su gestación y ejecución no está al margen del choque de civilizaciones entre un mundo que, bajo la manipulación de sátrapas que roban a sus pueblos para financiar a los grupos que pretenden nuestra destrucción, y clérigos que hacen del maltrato a las mujeres dogma religioso, se resiste a la modernidad, y una sociedad occidental cada vez más desprovista de valores y que siente un complejo de culpabilidad por todos los males del mundo. Desde este tiempo sin atentados se han producido centenares de detenciones; se han desactivado células; sabemos de casi cien españoles que se incorporaron a luchas con el Estado islámico, y el Daesh había anunciado sus intenciones criminales sobre España. Es decir, la amenaza ha ido creciendo cada día.

Cuando comenzó la ola de atentados en Europa con el ataque a Charlie Hebdo en enero de 2015, pensamos que la culpa era de los franceses o en particular de este medio que desprecia el Islam con sus viñetas. Y cuando los franceses reaccionaron a los ataques en la sala Bataclan, o en Niza enviando su portaaviones a Siria a golpear a los directivos de esta organización criminal, nosotros dijimos que eso no iba con nosotros. Cuando atacaron en Bélgica e hizo lo mismo enviando sus aviones F-16, hicimos lo mismo y así hemos llegado hasta Barcelona.

Nos hemos pasando todos estos años presumiendo de que éramos invencibles y que nosotros sí que sabíamos cómo proteger a los españoles. No sería con mala voluntad pero nos han estado engañando todo este tiempo, porque sabían que para gestar un ataque como el de las Ramblas poco hacía falta y que no íbamos a ser tan afortunados previniendo los ataques.

Si el primer error ha sido buscar razones o justificaciones para no actuar de forma más enérgica contra el terrorismo; el segundo ha sido pensar que detrás de toda esta trata de atentados en todas sus diversas formas no se esconde la misma estrategia, la misma organización y las mismas fuentes de recursos. El Daesh ha externalizado la acción terrorista pero no por eso deja de ser el autor y responsable de todos y cada una de las acciones que se han cometido estos años en Europa. Por eso no nos equivoquemos, debemos acabar con el Daeh, eliminarlos físicamente; acabar con su organización y con los principios que lo inspiran y no hay razón para que no seamos parte activa de esta guerra. No queremos morir más de rodillas, queremos hacerlo como los valientes, de pie y luchando.

Y queremos hacerlo porque sabemos que tenemos razón. Cuando pasen las generaciones y por fin nos hayamos librado de esta lacra, nuestros nietos dirán que ésta era la guerra que había que ganar a la fuerza. Y hay que ganarla porque tenemos razón; porque los principios que defendemos son mejores. Porque la libertad; la igualdad ante la ley; la no discriminación por sexo, raza u origen; la democracia y el imperio de la ley son pilares de nuestra civilización y no podemos claudicar ni renunciar a ellos, muy al contrario, merecen ir a la batalla por su defensa.

Pero ya no caben lamentos por lo pasado, sino aprender de los errores que mañana debemos comenzar a subsanar.

Que una persona de origen magrebí alquile dos furgonetas; acceda a la calle más populosa de Barcelona sin que haya unos bolardos de hormigón, sin que haya patrullas armadas vigilando y que el autor recorra a su antojo medio kilómetro, se baje y se escape es algo que podía evitarse. Seguramente podría haber ocurrido igual en la calle Córcega o en Capitán Arenas; pero no debía ocurrir en las Ramblas.

Y esto tiene que ver con el nivel antiterrorista. El gobierno nunca se ha atrevido a dar el paso al nivel cinco porque no tiene garantizado el consenso político: si hasta para que nadie pueda introducir un paquete bomba en un avión en el Prat ha tenido la Guardia Civil que tomar el control de la seguridad, y la noticia es que el gobierno vulnera el derecho de huelga, nos damos cuenta que las fuerzas políticas no han entendido la dimensión del problema. Espero que ahora cuando vayan a dar el pésame a las familias entiendan que la seguridad es el bien más preciado que los ciudadanos esperan de su gobierno. Ya no hay excusas para elevar al máximo nivel como han hecho Francia o Reino Unido y sacar el ejército a la calle a proteger los lugares más emblemáticos y concurridos.

Esto no tiene que ver con la lucha contra el terrorismo; ni con la investigación ni con la prevención, pero sí tiene que ver mucho con la ambición de seguridad que los ciudadanos aspiran ver cumplida por sus gobiernos. Una patrulla armada al comienzo de la calle quizás hubiera evitado lo que hoy se está contando; a lo mejor no, pero en Francia se han evitado males mayores gracias a la intervención del ejército. Tenemos militares a los que les pagamos un sueldo por proporcionarnos seguridad y ahora les necesitamos no en los cuarteles sino en las calles. Es imposible evitar todos los atentados, pero sí deberíamos ponérselo mucho más difícil, y ha llegado el momento de activar un protocolo que nos haga a todos sentirnos más seguros. Y mientras estamos más seguros las fuerzas antiterroristas podrán hacer mucho mejor su trabajo.

A renglón seguido queremos ver a nuestros aviones de combate bombardeando las posiciones del Daesh allá donde se encuentren. No se trata de venganza; se trata de una respuesta proporcionada y adecuada a quienes nos atacan. Podrán atacarnos, pero no les puede salir gratis. Ya basta de contemplaciones pacifistas y empecemos a concienciarnos, como otros muchos hicieron antes, de que estamos en una guerra y que ya es hora que pasemos a la ofensiva.

Ahora vamos a ver de qué pasta está hecho este gobierno a la hora de tomar decisiones que nos hagan sentirnos más seguros y sobre todo más orgullosos de nuestros valores; se lo debemos a todos aquéllos que por el maldito destino han caído en las calles de Europa, porque podríamos haber sido cualquiera de nosotros. Todos podíamos estar hoy tirados, agónicos en las Ramblas; los que gracias a Dios estamos en pie tenemos la obligación con ellos y con nuestros hijos de luchar por nuestra seguridad y nuestro futuro, se lo debemos.

Islam: La guerra es inevitable, sólo falta saber cuándo tendrá lugar
Lo ocurrido en Barcelona, donde han sido asesinadas 13 personas a manos de musulmanes, demuestra que el mundo está cada vez más cerca de un conflicto planetario que podríamos llamar la Tercera Guerra Mundial, apelativo que bien merecería, tanto por su más que previsible extensión como por la brutalidad de ese hipótetico enfrentamiento de dimensiones colosales.
Yolanda Couceiro Morín lagaceta.eu 18 Agosto 2017

Esta Tercera Guerra Mundial, de una envergadura igual o superior a las dos precedentes se está gestando y puede explotar en pocos años más. Algunos se atreven a señalar la fecha aproximada hacia el ecuador de este siglo. En todo el mundo, el islam no deja de cobrar fuerza y radicalizarse. Éste será un elemento decisivo de la explosión mundial inevitable.

Esta contienda se desarrollará (se está desarrollando ya) en distintos países en los cuatro continentes, con distintas intensidades según los diferentes escenarios donde se están fogueando los actores de este drama en camino. Prácticamente todas las tierras emergidas del planeta están implicada en lo que debemos considerar los prolegómenos de la deflagración por venir. Todo Occidente, el mundo árabe-musulmán (desde Marruecos a los confines asiáticos, desde el corazón de África a las islas Filipinas), Rusia, China, la India... se encaminan resueltamente a las trincheras.

En efecto, nadie medianamente lúcido e informado puede negar ya el carácter belicoso que está tomando la agresividad islámica a través el mundo. El islam está implicado en la inmensa mayoria de los frentes de combate actualmente abiertos en el mundo. Igualmente el terrorismo es un fenómeno casi únicamente islámico a día de hoy. Después de siglos de letargo, el islam ha despertado y ese despertar coincide con la decadencia de un Occidente que ha perdido tanto el orgullo de ser como la voluntad de permanecer.

Esta situación de un islam en plena expansión mundial encierra dentro de sí una novedad: Por primera vez el islam se ha hecho un hueco en Occidente no a punta de su victoriosa cimitarra, pagando con sangre su conquista, sino gracias a la negación de los occidentales de ver en esos actuales invasores sus enemigos de siempre. La Historia registra otros episodios de penetración islámica en territorio europeo, pero siempre fue combatida y finalmente rechazada: España, sur de Francia e Italia, los Balcanes, Rusia...

Nunca desde la caída del Imperio Romano, Europa había experimentado una situación tan dramática. Europa afronta la mayor amenaza de su historia sin saberlo o más bien sin querer darse cuenta de ello. Los europeos son invadidos, ocupados y colonizados por los pueblos del sur y por el islam de forma rápida y masiva. Las sociedades europeas se sumergen hoy en un caos étnico incontrolable.

El crecimiento de la oposición conflictiva entre el islam, cada vez más presente y en expansión numérica (realidad radical y atronadora en la historia de Europa, minimizado por una oligarquía a la vez asustada y ciega), y las sociedades europeas de origen es mucho más explosiva y potencialmente intensa que, por ejemplo, las guerras de religión entre católicos y protestantes del siglo XVI o que los conflictos ideológicos que han jalonado la historia reciente desde la Revolución Francesa. A esto viene a añadirse la dimensión étnica, muy agravante, resultado de la masiva inmigración africana y magrebí. Al antagonismo específicamente religioso, sociológico e ideológico, se suma la dimensión etnobiológica que tiene un enorme impacto en las mentalidades colectivas, por mucho que sea negada y reprimida por la censura de la ideología dominante.

Si nos centramos en nuestro continente asistimos actualmente en Europa a la puesta en marcha de todos los elementos de un conflicto interno violento prácticamente inevitable. Los ingredientes de la explosión están todos presentes. La cuestión ya no es de saber si va a ocurrir, sino cuando tendrá lugar.

Tenemos una población millones de jóvenes (y no tan jóvenes) magrebíes y africanos en Europa en crecimiento constante, muy mal escolarizados, en situación de paro, de asistencia, de la cual una buena parte se dedica a la economía subterránea y a una delincuencia polimorfa (drogas, tráfico de objetos robados, etc...), que constituye la mano de obra, los gruesos batallones de un levantamiento general posible.

Esta población joven es adepta de un islamismo reivindicativo e identiario extranjero. En el inconsciente (o el consciente) colectivo de una parte importante y muy activa de esa población, se trata de manera muy elemental de llevar la yihad a Francia, como acompañamiento de una estrategia de revuelta, de revancha y de conquista.

A esto se le suma el crecimiento de un racismo anti autóctonos objetivamente observable en todas partes, con su secuela de agresiones diarias contra los europeos. Esa violencia cotidiana corre en paralelo a las manifestaciones diarias de rechazo de la cultura y de la pertenencia occidental y europea. La multiplicación de mujeres con velo, como señal de provocación, es un medio de desafío étnico y de marcaje territorial, la arrogante voluntad de hacer sentir a los colonizados el peso de su conquista en marcha: una yihad todavía "soft" mientras llega la verdadera.

Cuando Europa conozca los desordenes previsibles, con la violencia como realidad cotidiana, la numerosa inmigración, la musulmana sobre todo pero también las otras, poco o nada integradas, provenientes muchas veces de países históricamente resentidos contra Occidente y más particularmente contra ciertas naciones europeas, nos mostrarán su verdadera cara, y serán un elemento más de la crítica situación que viviremos, con un ejército de enemigos dentro de nuestra casa. La mayoría de los distintos colectivos de la inmigración se enrolarán de una manera u otra en el bando de nuestros enemigos, porque de hecho ya los son, aunque de manera latente de momento, o simplemente se posicionarán en una actitud de espera, atentos a los beneficios que pudiera significarles nuestra caída.

La inmigración actual es una colonización poblacional, con frecuencia consciente y vivida como una revancha contra la civilización europea. Ésta se pretende además definitiva. La colonización de las maternidades es mucho más importante que la de las fronteras porosas.

Estamos ante una implacable realidad demográfica. Tenemos las fronteras abiertas desde hace décadas en Europa y una tremenda diferencia de fecundidad entre poblaciones autóctonas e inmigrantes, lo que está produciendo unas sustitución progresiva de la población original. La integración ha fracasado completamente, se han creado guetos étnicos y otras "zonas liberadas" bajo control creciente de la sharia en algunos países. El fracaso era previsible. Es posible integrar a parientes etnoculturales, y en pequeñas cantidades por cierto, no a pueblos enteros de otras realidades etnobiológicas muy alejadas. Pero la oligarquía nos ha impuesto esta inmigración como una riqueza cuando el simple sentido común nos indica que vamos a pasos agigantados hacia un desastre.

A este fenómeno de colonización étnica masiva, se añade el hecho, ya señalado, de que el islam se pone a la cabeza de la ofensiva. Desde hace 1400 años, esta religión-ideología, totalitaria y agresiva, tiene como objetivo la invasión de Europa. Sufrimos la tercera acometida mahometana que se extiende hoy desde España a Indonesia. La primera fue detenida en Poitiers, Francia por Carlos Martel en 732, después de haber conquistado la mayor parte de la penísula ibérica. La segunda fue en 1684, ante las puertas de Viena. La tercera tiene lugar hoy, desde el Cabo Finisterre hasta Copenhague, desde la isla de Lampedusa hasta hasta los fiordos noruegos. Esta tercera yihad no sólo coincide en el tiempo con la Tercer Guerra Mundial en ciernes, sino que es su condición previa.

Los focos de tensión no dejan de multiplicarse y de agravarse. Nunca como ahora en la historia de la humanidad, los riesgos de un incendio generalizado han sido tan fuertes. La mundialización es un factor de confrontación gigantesca. Ésta no es una garantía de paz sino un factor de guerra generalizada.

Una guerra étnica y civilizacional es previsible en varios países europeos. Una guerra intestina, muchísimo más grave que el terrorismo, ya que un remplazamiento de la población, una especie de genocidio, la llamada Gran Susitución, está ocurriendo con la complicidad o la ceguera de las clases dirigentes políticas y mediáticas, cuya ideología está dominada por el odio hacia la identidad étnica de sus propios pueblos y la pasión enfermiza por el mestizaje, la multicultura y la "diversidad".

La inmigración masiva que llega bajo la bandera del islam va a derivar progresivamente hacia una guerra étnica, un choque de civilizaciones. La incapacidad de Europa para frenar y canalizar la inmigración proveniente del Magreb y de la África negra llevará a una explosión demográfica que desembocará inevitablemente en un conflicto mayúsculo.

La enorme presencia en Europa de masas de jóvenes musulmanes cada vez más radicalizados, con una minoría formada militarmente en los distintos frentes abiertos (Oriente Próximo, Argelia, Libia, los países del Sahel, el Caúcaso, los Balcanes, Afganistán, Pakistán...), será un factor determinante en el más que probable caso de una espiral incontrolable de disturbios insurreccionales y de terrorismo en el corazón del continente: la yihad en casa. Todo musulmán es un muyahidin en potencia.

La confrontación entre islam y Occidente (con Rusia incluida) dominará poco a poco el paisaje y tomará una forma militar con conflictos multiformes. A escala planetaria, el islam no deja de reforzarse y de radicalizarse. Este balón no se desinflará: explotará. Pronto las hostilidades tomarán un decisivo impulso al calor de la dinámica expansiva y desenfrenada del islam en el tablero geopolítico internacional.

El problema de Israel, insoluble, desembocará ineludiblemente en una nueva contienda entre el Estado hebreo y sus vecinos, con el telón de fondo de los colonos judíos integristas y la subida imparable de las organizaciones islamistas. No hay que olvidar que Irán logrará muy posiblemente dotarse del arma nuclear. La erradicación de la "entidad sionista" es una idea fija de todo el mundo musulmán. Israel está en el centro del conflicto, y su arsenal nuclear no disuadirá a sus enemigo de lanzar un ataque aunque sea de caracter suicida, con las consecuencias que podemos suponer.

El mundo árabomusulmán ha entrado en una espiral de caos que no va a dejar de acentuarse con dos frentes entremezclados; sunitas contra chiítas y dictaturas militares contra islamistas. Sin olvidar la voluntad de los islamistas de liquidar a todos los cristianos. Eso provocará una amplificación de la emigración hacia Europa y otros destinos occidentales. Los acontecimientos actuales de Siria e Irak que han visto el nacimiento de un Estado Islámico salvaje (el Califato) son un paso más hacia la confrontación.

No podemos dejar de lado el conflicto latente entre la India y Pakistán, potencias nucleares ambos países, con las prolongaciones que suponen el juego de las alianzas regionales (Rusia, China, EEUU...) y los enormes intereses geoestratégicos y energéticos en juego en la región.

En Europa el factor de la inmigración salvaje y completamente fuera de control, y no solamente de poblaciones de origen musulmán, también es un dato de primera importancia que entra en esa ecuación. El desorden social y el hundimiento económico que azotan grandes porciones de la población europea se ve agravado por la presencia de enormes masas de extranjeros cuya presencia no hace más que envenenar las relaciones entre unos y otros y añadir más leña a la hoguera del inevitable incendio que está en camino. Hay que mencionar los componentes agravantes, sobre todo de orden económico y ecológico, los recursos energéticos fósiles, el agua, los recursos mineros. El punto de ruptura física se situará posiblmente hacia la primera mitad de este siglo. No olvidemos el terrorismo de gran envergadura, sobre todo con medios nucleares "artisanales", a lo que posiblemente no escaparemos.

El islam es la principal causa de desencadenamiento de una Tercera Guerra Mundial, ya que asistimos en todas partes a la subida imparable del radicalismo islámico, en gran medida financiado por Arabia Saudita y Qatar, que tiene un enemigo claro y definido: la civilización occidental, a la que Rusia es asimilada. En resumidas cuentas: en la mente de los islamistas del mundo entero, cuya ideología se expande como un virus, el principal enemigo es el "mundo blanco y cristiano", aunque eso no corresponda a ninguna realidad sociopolítica.

Las líneas principales de confrontación y las alianzas serán complejas y a menudo cambiantes. Las principales zonas geopolíticas de explosión serán Europa entera, África del Norte, Oriente Próximo, Asia Central (desbordando hacia Pakistán y la India), posiblemente el Cáucaso (a pesar de la mano de hierro rusa). Habrá una multitud de focos y se sucedarán las guerras civiles, interétnicas y entre Estados, sin descartar el uso del arma nuclear. Éste es el panorama... Nos podemos imaginar la carniceria que está en camino.

Debemos entender que los fanáticos islamistas no razonan como los occidentales o los rusos durante la Guerra Fría, con la retención de la disuasión mutua. Las diferencias ideológicas entre esos dos bandos no impedían un cierto grado de cordura en la gestión de esa enemistad.

La más que previsible confrontación mundial generará una catástrofe económica y energética, a causa de la ruptura del aprovisionamiento de pétroleo y gas desde África del Norte y de Oriente Próximo, y alimentaria a causa de las cosechas perdidas y el alza de los precios. La economía globalizada es muy frágil ya que es muy compleja, y se base en las comunicaciones (marítimas, terrestres, numéricas...) que caerán como un juego de dominós en caso de perturbación de gran envergadura.

En esta inevitable choque que se avecina, los rusos, los estadounidenses, los israelíes, los chino y los indios (por no mencionar mas que los principales fuerzas opuestas a la ofensiva islámica mundial) enfrentarán al enemigo con firmeza y determinación. La principal debilidad de los europeos occidentales reside en su reblandecimiento mental, su pasividad, su temor a defenderse, su cobardía frente a la amenazas de sus enemigos. Seremos los más expuestos y los más castigados. Hasta que la violencia de la agresión nos haga reaccionar, aunque sea al borde mismo del abismo.

La Tercera Guerra Mundial podrá empezar con un acontecimiento muy localizado y seguir con un encadenamiento de hechos incontrolados, como una avalancha. Es posible que los recientes ataques llevados a cabo en escenarios tan distantes como Australia, Francia, Rusia, Pakistán y otros, respondan a ese inicio de la yihad planetaria que nos ha de llevar a la guerra mundial en ciernes.

El resultado de este conflicto es todavía incierto, aunque en toda lógica habrá un bando vencido y un bando vencedor, ya que la superioridad militar, técnica y económica de unos contendientes es infinitamente superior al del bando contrario. Dice Carl Schmitt que "el enemigo no está equivocado ni tiene razón: es vencedor o vencido", nada más. Sólo nos debe preocupar perder esta guerra, no cómo ganarla. En todo caso podemos asegurar que asistiremos muy posiblemente a un retroceso general de la humanidad, un derrumbe en varios terrenos, el demográfico, el económico, el sanitario para gran parte del mundo.

El mundo acaba de conmemorar el centenario de la Primera Guerra Mundial. Sería tiempo que empecemos a pensar seriamente en prepararnos para la Tercera Guerra Mundial. Los nubarrones que hoy se ciernen sobre nuestras cabezas no son menos oscuros que los de entonces, sino tal vez más. Lo increíble se va a convertir en lo cotidiano. Lo que Siria, Irak, Pakistán, Libia y otros escenarios experimentan cada día, nosotros, en toda Europa, lo viviremos pronto. Tenemos que estar listos para lo que se nos viene encima. Si vis pacem para bellum.

Tenemos que ganar porque somos mejores
EDITORIAL  Libertad Digital 18 Agosto 2017

El atentado en las Ramblas es un importante recordatorio de que España, como el resto de Europa y de Occidente, está inmersa en una guerra

Desgraciadamente, y a pesar de la labor excepcional de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, todos éramos conscientes de que era muy difícil que España escapase indefinidamente de un atentado yihadista, especialmente cuando, como lamentablemente hemos visto este jueves, basta con un vehículo alquilado para sembrar la muerte y el pánico en el centro de una gran ciudad. Es el mismo viejo odio terrorista de siempre, pero que toma nuevos métodos que no hacen nada fácil impedir atentados como el que ha vivido Barcelona. Por desgracia, esta es una realidad con la que los europeos vamos a tener que convivir al menos durante un tiempo.

Además de una tragedia y una nueva muestra de la repugnante naturaleza del terrorismo, el atentado en las Ramblas es un importante recordatorio de que España, como el resto de Europa y de Occidente, está inmersa en una guerra, atacados todos por una ideología extraordinariamente fanática travestida de religión: el islamismo radical. Una ideología que no duda en usar los métodos más brutales e inmorales para lograr su fin último: la imposición en todo el mundo de un credo que es incompatible con cualquier forma de libertad y de democracia, con los derechos humanos más básicos y, por supuesto, con el respeto a la mujer o a cualquier tipo de minoría.

Nos guste o no, Occidente tiene que afrontar esta guerra, lucharla y ganarla, porque que en ello nos va la supervivencia de un modo de vida del que son inseparables las libertades y los derechos que consideramos irrenunciables. Una batalla que debe darse, por supuesto, desde el frente policial, persiguiendo y encarcelando a los asesinos, a los que los sostienen y los que los apoyan y justifican. Pero también se trata de una batalla que debe darse desde el plano ideológico, recordando siempre que el terrorismo es una lacra inaceptable e injustificable y, no menos importante, que la civilización occidental es el mayor logro de la historia de la humanidad: una extraña excepción a milenios de historia donde las sociedades no eran más que diferentes formas de barbarie y arbitrariedad y no los espacios de convivencia y derechos que son hoy en día las democracias liberales.

Nuestro modo de vida y sistema político no merecen que los defendamos no sólo por ser nuestros, sino porque son moralmente superiores, y eso debe darnos fuerza para superar y derrotar a los que tratan imponernos la barbarie.

Unidad y firmeza en la lucha contra el yihadismo en toda Europa
EDITORIAL El Mundo 18 Agosto 2017

El atentado terrorista cometido ayer por el Estado Islámico (IS) en el centro de Barcelona demuestra que el yihadismo sigue siendo sin lugar a dudas la mayor amenaza contra la paz y la seguridad mundiales. Los asesinos actuaron ayer en nuestro país como podrían haberlo hecho en cualquier otro, demostrando que su guerra santa sin tregua, su yihad, es contra todas aquellas naciones consideradas infieles, es decir, todas las que no aceptan someterse a la interpretación religiosa que el salafismo radical considera como única posible. Es cierto, como hemos comprobado desgraciadamente en el último año, que toda Europa está en el punto de mira de los seguidores del IS y Al Qaeda, pero nuestro país, que se encuentra desde 2015 en un nivel de alerta cuatro sobre cinco, aparece constantemente en las comunicaciones interceptadas por los servicios de información como uno de los objetivos prioritarios de quienes aún se refieren a España como Al Ándalus.

Siguiendo la misma forma de proceder que hemos visto recientemente en Berlín, Londres, Niza, Estocolmo o París, tres terroristas utilizaron una furgoneta para arremeter contra los inocentes que paseaban por la calle, en un lugar tan concurrido como Las Ramblas de la ciudad condal. El balance de 13 muertos y cerca de un centenar de heridos algunos de ellos graves demuestra que los terroristas han pretendido hacer el mayor daño y provocar un estado de terror y pánico entre toda la población.

Aunque aún debe investigarse el origen de los tres terroristas, no debemos olvidar que según los expertos, Barcelona es, junto a Ceuta, Madrid y Melilla, una de las principales ciudades en las que el salafismo radical ha encontrado más adeptos, tanto nacionales como extranjeros. Y que Cataluña es la autonomía en la que, según los servicios de información del Estado, la comunidad islámica muestra más síntomas de fundamentalismo y mantiene mayores vínculos con grupos extremistas en toda Europa. Allí, además, es donde los procesos de radicalización son más rápidos y, según los expertos, representa el primer lugar de España en el que el Estado Islámico (IS) mantiene una intensa movilización, a través de muchas mezquitas descontroladas y de la impunidad con la que la propaganda yihadista se propaga por las redes cibernéticas. Estos datos tendrían que hacer reflexionar a las autoridades catalanas sobre una política de acogida en la que han primado a veces los intereses electoralistas, vinculados al independentismo, sobre la seguridad nacional.

Pero más allá de la gravedad de la situación en nuestro país, el yihadismo es el mayor desafío de seguridad al que se enfrenta toda la UE, donde hay fichadas unas 65.000 personas sospechosas de tener vínculos con el terrorismo islámico. Junto con Francia y Reino Unido, España es uno de los principales lugares de reclutamiento de musulmanes extremistas y refugio de salafistas que regresan de las guerras de Siria e Irak.

Y es allí donde se encuentra el origen del problema. Las recientes derrotas que ha sufrido el IS en Siria e Irak, especialmente la reciente pérdida de Mosul, han provocado una ofensiva terrorista hacia el exterior con la intención de mostrarse firme ante sus seguidores en todo el mundo. Nos encontramos, por tanto, en un momento de especial riesgo ya que la debilidad del autodenominado califato de Al Baghdadi puede tener graves consecuencias para los países que forman la coalición internacional. Es necesario por tanto que continúe la acción bélica contra las bases del IS, que encabeza EEUU, y se refuerce la unidad y la cooperación de todos los países europeos para hacer frente a la amenaza terrorista.

De la misma forma, la firmeza en la lucha y el intercambio de información entre los cuerpos de seguridad del Estado y las policías autonómicas debe ser una prioridad para garantizar la seguridad. Han sido muchos los éxitos españoles en la lucha antiterrorista, pero urge evitar por todos los medios que España se convierta en una de las bases del yihadismo.

Juntos derrotaremos al terror
Editorial La Razon 18 Agosto 2017

Habíamos comentado en tragedias similares que no existía la seguridad absoluta y que ninguna medida, protocolo, dispositivo o despliegue era lo suficientemente eficaz para impedir un ataque terrorista contra la cotidianidad de una sociedad que precisamente tiene la libertad en su razón de ser. No era una presunción arriesgada, era una certeza sustentada en las más amargas experiencias. Barcelona, España, se sumó ayer a la lista negra de ciudades europeas, también de otras partes del mundo, que fueron objetivo del fanatismo yihadista de la forma más cruel, vil y cobarde. A primera hora de la tarde, una furgoneta irrumpió en la céntrica Rambla de la Ciudad Condal y se lanzó contra los indefensos transeúntes hasta que quedó inmovilizada en un obstáculo. El terrorista dejó un reguero de muerte, sufrimiento y pánico. Al menos, trece personas fueron asesinadas y otras decenas resultaron heridas. De nuevo, el método empleado fue el menos sofisticado, pero igualmente eficaz para lograr sus macabros objetivos y generar un impacto psicológico superlativo, como así sucedió. Bajo un estado de conmoción general, los servicios de seguridad y emergencia respondieron a una situación límite y excepcional. La confusión de los primeros instantes propició un panorama de noticias cruzadas y desinformación, en el que se llegó incluso a indicar que el atacante se había atrincherado, lo que finalmente no se confirmó. A la hora del cierre de esta edición, lo único cierto era que un presunto terrorista había sido abatido tras un enfrentamiento y la detención de un joven magrebí que supuestamente había alquilado la furgoneta. En el momento en el que avance la investigación habrá tiempo de conocer todos los detalles de su autor o autores, ramificaciones, implicaciones y filiaciones, si bien una presunta reivindicación del Estado Islámico apareció a primera hora de la noche.

Lo cierto es que España, como todas las democracias occidentales, estaba bajo la amenaza del fanatismo islámico. Lo sabíamos bien, pues, gracias a las Fuerzas de Seguridad y a los servicios de información, las operaciones de desarticulación de células radicales han sido una constante en los últimos años. Con toda probabilidad, se han evitado un buen número de acciones como la que ayer sufrimos en Barcelona, pero eso no es consuelo alguno ante tal ejercicio de maldad y barbarie. Nuestro país mantenía un nivel 4 de alerta terrorista desde junio de 2015 y habrá que evaluar a la vista de los acontecimientos si no será necesario activar el máximo dispositivo de prevención y seguridad, como ocurre en Francia. En todo caso, nuestros responsables policiales y expertos antiterroristas tienen experiencia y conocimientos más que demostrados como para confiar en que sabrán evaluar las necesidades y las medidas a adoptar ante el nuevo escenario provocado por esta acción terrorista.

Que Cataluña haya sido el lugar elegido para el atentado tiene connotaciones que no se pueden soslayar. El Departamento de Estado de Estados Unidos considera a este territorio de nuestro país como el «mayor centro mediterráneo del yihadismo» desde hace años. La fuerte implantación de la comunidad paquistaní y marroquí en Barcelona y la efervescente actividad de islamistas en localidades como Tarragona, Hospitalet, Badalona y Reus justificaban esa alarma. De hecho, la comunidad autónoma alberga la mitad de las mezquitas salafistas de España, que se han multiplicado en una década y en las que se predica una interpretación radical del Islam. Por tanto, el caldo de cultivo era el ideal para que el proselitismo yihadista prendiera con fuerza y, lamentablemente, con eficiencia.

Esta es España
Eduardo Goligorsky  Libertad Digital 18 Agosto 2017

España ha sido víctima de un ataque yihadista. El punto elegido por los bárbaros ha sido Barcelona. Podría haber sido cualquier otra ciudad del territorio español. Porque los bárbaros saben, a diferencia de algunos compatriotas empeñados en fracturar las defensas, dónde empieza y dónde termina España.

Ni Estado español ni nación de naciones. España, y dentro de España, Cataluña, y dentro de Cataluña, Barcelona. El enemigo lo tiene claro. Apuntó contra España con la mira puesta en Barcelona. Habrá que repetir el nombre un millón de veces para compensar todas las otras en que los renegados, los ignorantes y los frívolos lo sustituyeron por un trampantojo.

Barcelona ha pagado el honroso precio de representar a España, a Europa, a la OTAN, a la civilización. Es imperioso que hagamos balance de esta responsabilidad. Se terminó el tiempo de los postureos, de las amenazas cainitas, de las revoluciones retrógradas. Ha sido una carnicería anunciada que nos cogió distraídos con guiñoles esperpénticos.

Una mirada retrospectiva debería llenarnos de vergüenza al comprobar que mientras los asesinos velaban sus armas una patulea de trepadores excitaba las pasiones de las masas para destruir el entramado social de nuestra comunidad. Debilitándonos. Exhibiendo nuestras miserias. Sacralizando mitologías inservibles.

Quienes expulsaron a las Fuerzas Armadas del Salón de la Enseñanza, agraviaron a la Guardia Civil, menospreciaron los símbolos que nos aglutinan en la guerra de civilizaciones y ofendieron al jefe de Estado que representa a todos los españoles, deberían acudir cabizbajos al homenaje a nuestros muertos y dejar el campo libre a quienes sean capaces de liderar una ciudadanía española unida en la defensa de sus derechos y en la recuperación de su lazos de solidaridad.

Porque esta es España cohesionada en el dolor.

CRECE Y SE IMPLANTA EN TODA EUROPA
¿Es el islam un peligro para Occidente?
Arturo García Gaceta.es 18 Agosto 2017

Europa vive un proceso de cambio. La crisis generada por la victoria del brexit en Reino Unido ha puesto en evidencia las fallas de las políticas de la UE y su inoperancia en muchos sectores, especialmente en materia migratoria. Occidente está cambiando y uno de los factores clave para entender este proceso es la llegada masiva de musulmanes a Europa.

A pesar de que Angela Merkel reclamó volver a las raíces cristianas de Europa en el mes de octubre, las decisiones de la canciller van en sentido contrario y, en muchas ciudades, los cristianos son clara minoría. El flujo de refugiados ha evidenciado la difícil convivencia con los musulmanes más radicales y numerosas ONGs han denunciado la situación de las minorías en el viaje por la ruta de los Balcanes.

De hecho, las autoridades alemanas se vieron obligadas a separar a los refugiados según la religión que profesasen para evitar casos como el de una familia cristiana acogida en un centro de Frisinga, en Baviera, cuyo padre reconoció a las cámaras de la Bayerischer Rundfunk haber recibido golpes y amenazas por parte de extremistas islámicos sirios.

El último vídeo difundido por los medios de comunicación, aunque data de 2013, muestra a un musulmán radical amenazando a un religiosa al grito de “te voy a cortar la cabeza”. El islamista no se detiene ni con los micrófonos delante, ante la mirada estupefacta de los espectadores y el resto de viandantes que transitaban la plaza.

Políticas de natalidad
Una de las claves para entender la expansión del islam en Occidente son las políticas de natalidad seguidas en los países donde esta religión es mayoritaria y los bajos índices registrados en Europa durante los últimos años. Según un informe del Pew Research Center, los musulmanes representarán en 2030 el 26.4% de la población mundial.

Y es que mientras los ‘no-musulmanes’ crecen entre el 0.9% y el 0.6%, los musulmanes lo hacen al 1.7%. Si bien se prevé que la población mundial crezca un 35% en las próximas décadas, se espera que el número de musulmanes aumente en un 73% – de 1,6 millones en 2010 a 2.8 millones en 2050-.

Más de un tercio de los musulmanes se concentran en África y Oriente Medio, regiones con altas perspectivas de crecimiento. Pero incluso dentro de estas zonas, la proyección musulmana es mucho más rápida que la media. Por ejemplo, los musulmanes de África subsahariana tienen una fertilidad más elevada que la población general de la región.

Así afectan estos datos a Europa
Vamos a ejemplo concretos. En Reino Unido, el nombre de Mohamed ha desbancado a nombres tradicionales británicos y es ya el más común entre los varones recién nacidos en el país. La firma Baby Centre analizó los nombres más populares y confirmó que Oliver y Jack han perdido su tradicional trono. Mohamed, escrito de diferentes formas, es ya el más utilizado, lo que da cuenta del peso migratorio de la ciudadanía.

Londres se ha convertido en una de las ciudades más multiculturales de Europa y la población musulmana ha creado auténticos guetos en barrios como Newham y Tower Hamlets, donde el verdadero poder está en manos del consejo de la Sharia Islámica de Leyton. El este de la capital británica se ha transformado en una suerte de califato que tiene sus propias leyes, sus propias escuelas, sus propios líderes y sus propios templos. Todos ellos, vinculados o controlados por grupos radicales como el Islamic Forum of Europe (IFE). Creada por Jamaat-e-Islami Chowdhury Mueen-Uddin, condenado a muerte en noviembre de 2013 por el Tribunal de Crímenes de Guerra de Bangladés, la organización extremista tiene un objetivo: imponer un ‘califato’ en Europa.

Allí los más jóvenes pueden vivir sin hablar inglés y sin relacionarse con personas que no sean musulmanas. Esas calles crean el caldo de cultivo ideal para los radicales, para que los imanes hagan el trabajo sucio a los terroristas en las mezquitas, desde donde se organizan recolectas de dinero para financiar la yihad. Las escuelas coránicas sirven para adoctrinar a los más pequeños, todo ello financiado por el contribuyente británico.

Francia y Alemania, dos países de tradición católica, han visto como el crecimiento del islam ha provocado la proliferación de mezquitas que se ubican en antiguas iglesias. Durante el último año se cerraron en Alemania seis iglesias en Duisburg, una de las ciudades con más musulmanes. Pero no solo se cierran templos católicos, también les sucede lo mismo a los protestantes que han sido convertidos en mezquitas.

En los últimos doce años, en Alemania se han cerrado más de 400 iglesias católicas y más de 100 protestantes. Sin embargo, hay unas 200 mezquitas (incluyendo más de 40 mega-mezquitas), 2.600 salas de oración musulmanas y una innumerable cantidad de mezquitas no oficiales. Además de estar en construcción 128 mezquitas más.

En Francia se están construyendo unas 150 mezquitas, lo que refleja la gran cantidad de población musulmana que ha llegado al país.

El caso de Bélgica
Los atentados terroristas en París y Bruselas -y el último en Niza- han alterado la tranquilidad belga y han puesto de manifiesto la inoperancia de las autoridades frente al adoctrinamiento que se produce en los barrios de Bruselas, desde donde han partido varias células terroristas que, con mayor o menos suerte, han tratado de atacar los cimientos europeos. El barrio de Molenbeek y la presencia de Salah Abdeslam, el terrorista más buscado del mundo durante meses, han demostrado que las Fuerzas de Seguridad son incapaces de controlar a los más radicales.

Este barrio es la meca del islamismo radical en Europa. Si antes hablábamos de la peligrosa deriva de ciertas zonas de Londres, en Bruselas esto ya es una realidad palpable. Basta con darse una vuelta por Molenbeek para entender que allí todo es diferente, que el poder está en manos de los imanes radicales que han abandonado las principales mezquitas para endurecer su discurso en lugares de rezo clandestino.

Viven cerca de 100.000 personas, principalmente, turcos y marroquíes de segunda generación. Allí se ubican hasta 22 mezquitas de distinto tamaño. De ahí, que cada día, cinco veces, en las calles de este barrio se escuche la llamada a la oración. Muchos de los letreros de las tiendas están en árabe, los carniceros venden exclusivamente halal, hay un mercado abierto al estilo de zoco y el velo integral se usa de forma rutinaria.

Un informe del sociólogo Jan Hertogen sobre la población de Bruselas determinó que en 2020 la ciudad alcanzaría 1.2 millones de habitantes, de los cuales solamente del 20 al 30 por ciento serán belgas de origen, mientras que un 50 por ciento serán de origen musulmán y el 30 por ciento extranjeros.

A pesar de que las autoridades belgas creen que la población islámica sigue un proceso de laicización, el pasado 24 de diciembre, por ejemplo, fue declarado por primera vez como día lectivo a todos los efectos para todas las escuelas públicas de Bruselas. Las protestas hicieron retroceder al gobierno regional, finalmente concedió medio día de fiesta, pero sus intenciones quedaron claras.

¿Y España?
Durante el último año y medio, las operaciones contra el yihadismo y sus diferentes ramificaciones se han multiplicado. Los Cuerpos de Seguridad del Estado han desarticulado numerosas células yihadistas y puntos de captación de nuevos terroristas, especialmente en Cataluña, Madrid, Ceuta y Melilla. El autoproclamado Estado Islámico ha marcado la “recuperación de Al-Ándalus” como uno de los objetivos fundamentales de su política expansiva.

Más allá del terrorismo islamista, un problema reavivado en los últimos años, pero para nada nuevo en nuestro país, el número de musulmanes ha aumentado en 300.000 personas durante los últimos cinco años. España tiene 1.400 centros de oración y cuenta con casi dos millones de personas que profesan esta religión.

Según el Estudio Demográfico de la Población Musulmana elaborado por la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE) y el Observatorio Andalusí, el número de musulmanes es de 1.887.906. Esto supone 29.497 más que en 2014, un crecimiento del 1,6 por ciento. Este aumento se consagra precisamente con los españoles que profesan la religión del Corán, bien sea porque han adquirido la nacionalidad o porque ya han nacido en España.

Arabia Saudí y Qatar, al frente de la financiación
Las grandes mezquitas occidentales tienen patrocinadores comunes, Arabia Saudí y Qatar, y ofrecen una imagen muy diferente al resto de pequeños centros de rezo que se reparten por las ciudades. El ejemplo perfecto es Madrid, donde la conocida como ‘mezquita de la M-30 es un lujoso complejo de más de 12.000 m2 y 6 plantas construidos íntegramente con dinero saudí. De hecho, el país árabe entregó unos 12 millones de euros para erigir un templo al wahabismo en España con muros de mármol, un enorme minarete y exposiciones acerca de la vida del profeta Mahoma.

La gestión del centro corre a cargo del país arábigo, que envía a su propio personal y enseña su doctrina de interpretar el islam. No es su única mezquita en España. Algunas de las más lujosas son la de Málaga, Fuengirola o Marbella, construidas por expreso deseo por el príncipe saudí Abdul Aziz Al-Saud.

Otro de los grandes mecenas islámicos en Occidente es Qatar, que en 2015 publicó un plan para abrir 150 mezquitas en España hasta 2020. La intención del Emirato era instalar los centros de oración en ciudades satélite de las grandes urbes, como Madrid o Barcelona, donde consideran que el ambiente es más propicio para su plan de expansión del islamismo.

Qatar ha sido acusado en numerosas ocasiones de financiar a los terroristas del Estado Islámico. En marzo de 2015, el responsable de la Secretaria de Terrorismo e Inteligencia financiera de Estados Unidos, David Cohen, hablaba del soporte de Qatar a miembros del Estado Islámico en Siria y denunciaba una legislación “demasiado permisiva” con determinadas donaciones de particulares a personas e instituciones relacionadas con el terrorismo.

La ONU y Arabia Saudí
Una de las noticias más sorprendentes del año fue la inclusión en la Comisión Defensora de los Derechos Humanos de la ONU de Arabia Saudí. La dictadura musulmana, que ha batido el régimen de ejecuciones públicas, aplica la sharia al mismo nivel que el Estado Islámico, pero cuenta con el respaldo de las élites internacionales.

De hecho, la ONU cedió ante Riad y eliminó al país de una “lista negra” que señalaba originalmente a la coalición árabe de Arabia Saudí que actúa en Yemen como responsable de ataques contra niños y la situaba en un informe junto a grupos terroristas y gobiernos acusados de esos mismos crímenes.

Células yihadistas en las mezquitas
No hay que viajar muy lejos para encontrar un centro de oración islámico propicio para la yihad. Basta con visitar la mezquita de la M-30, donde un grupo radical islamista recaudaba el dinero y trataba de adoctrinar y captar a aquellos radicales con “futuro” como yihadistas.

El principal objetivo de este grupo radical islamista, que se constituyó en 2011 y que contaba con una vivienda en Santa Cruz de Pinares (Ávila) para sus reuniones, era la captación de potenciales “mártires”, especialmente en la mezquita de la M-30 pero también en otros centros, para enviarles a luchar a las filas del autoproclamado Estado Islámico.

Al menos cinco de los yihadistas captados por esta célula viajaron a Siria y hay constancia de que dos de ellos -Bilal El Helka y Abdellatif El Morabet- murieron en Alepo en 2012 en una acción terrorista de la organización Jabhat Al Nusra, facción de Al Qaeda.

Las leyes occidentales
Uno de los argumentos que esgrimen los partidos identitarios para rechazar la inmigración masiva es el nulo respeto que tienen por las leyes algunos de los recién llegado al país. En Alemania este principio se cumple, casi, a la perfección. Un estudio de la Universidad de Münster concluye que casi la mitad de los ciudadanos de origen turco que residen en Alemania considera más importante seguir los preceptos islámicos que las leyes del país.

La encuesta, realizada por el instituto demoscópico Emnid, revela que el 47 % de las personas con raíces turcas que residen en Alemania (un colectivo de cerca de tres millones) cree que la observancia de los mandamientos de su religión es más importante que las leyes del Estado en el que viven.

Entre los inmigrantes turcos de primera generación, el porcentaje se sitúa en el 57 %, mientras que en los de segunda y tercera generación -sus hijos y sus nietos nacidos en su mayoría ya en Alemania-, desciende hasta el 36 %.

Preeminencia islamista
Los últimos atentados yihadistas en suelo europeo han evidenciado el cambio de tendencia que durante los últimos 40 años se ha producido en todo el mundo. En Europa, el terrorismo nunca ha dejado de estar presente, pero los islamistas radicales han tomado el lugar que antes ocupaba el IRA en Reino Unido o ETA en España. Las cifras son, cuanto menos, alarmantes.

Desde 1970, los terroristas islámicos han llevado a cabo 7.860 ataques con un total de 35.152 víctimas mortales y más de 50.000 heridos. El punto cumbre llegó el 11 de septiembre de 2001 cuando Bin Laden atacó Nueva York y Washington asesinando a más de 3.000 personas.

El segundo lugar en la lista es para el comunismo que, antes y después de la caída del Muro de Berlín, ha realizado más de 19.000 ataques que han dejado 39.000 muertos y 23.000 heridos. Los crímenes por independentismo, 4.587 muertos y 13.539 heridos, ocupan el tercer lugar.
Los ataques de fanáticos de otras religiones, sin embargo, se cifran en 236 desde 1970, provocando 2.683 muertos y más de 6.000 heridos.

Cataluña, nido del salafismo radical
Más de ochenta de los cien centros de culto vinculados al yihadismo en España operan en esta comunidad. Empresarios de Qatar financian el adoctrinamiento en sus mezquitas, que aumentan año tras año
F. C.. Madrid. La Razon 18 Agosto 2017

Las mezquitas salafistas radicales llevan varios años en el punto de mira de las Fuerzas de Seguridad, sobre todo en Cataluña, donde no han dejado de crecer. Y es que, la situación y las comunicaciones de esta autonomía no pasaron desapercibidas para los yihadistas en su intento de implantar en esta región sus estructuras criminales.

La comunidad musulmana allí suma casi medio millón de personas dividida en dos grandes bloques: los marroquíes y los españoles nacionalizados. Tras estos grupos hay musulmanes provenientes de Pakistán, Gambia, Argelia o Senegal. Y entre ellos han ido surgiendo de focos y grupos que simpatizan con organizaciones islamistas radicales. Sólo en Cataluña hay cerca de 256 mezquitas, según fuentes de la lucha antiterrorista y son muchas las que están adscritas a organizaciones como Justicia y Caridad, Hermanos Musulmanes Tabligh Wal Dawa y Dawa’t Islami, cuyos ideales chocan en muchas ocasiones con los valores democráticos y las normas del sistema español y occidental.

Un movimiento que crece poco a poco en Cataluña es el salafismo, una de las corrientes más radicales del Islam. Sus seguidores abogan por la instauración del califato único y por implantar la Sharía –la Ley islámica– de manera estricta. Se trata de un movimiento favorable a la yihad, la guerra santa contra los que consideran infieles. De los algo más de 1.260 centros de culto islámico que hay en España, más de cien están vinculados con el salafismo. Y de éstos, 80 están en dicha comunidad.

Uno de los focos importantes se sitúa en la Comunidad Islámica y Pastoral del Tarragonés, cuyo foco más importante es la mezquita de Reus (Tarragona). En Lérida, la Unión y Cooperación Islámica de Lleida y Comarca cuenta con la mezquita Ibn Hazem. Allí, sus dirigentes se encargaban de distribuir los libros de ideología salafista en las carnicerías. Un tercer foco que está bajo sospecha es la Comunidad Islámica de Salt, dentro de la que se engloba la Asociación Cultural Al Hilal, que está expandiendo la doctrina por Gerona. De hecho, es el municipio catalán con mayor porcentaje de inmigrantes de Cataluña.

La corriente rigorista del islam crece en España mes a mes. Muchos jóvenes creen ver en esta interpretación de su religión las soluciones a los problemas que les rodean, derivados de la crisis económica y la falta de integración social. En otros casos, se trata del primer paso para acceder a la yihad, esa «guerra santa» contra los infieles, los «cruzados» (cristianos), culpables de todos sus males.

Y son los países del Golfo Pérsico, en especial Qatar, a través de acaudalados hombres de negocios, los que financian las mezquitas de carácter salafista que existen en Cataluña. De hecho, un informe elaborado por expertos policiales españoles ya advertía el pasado año de que una de las fuentes de financiación para la expansión del Daesh llegaba de países como Arabia Saudí, Qatar y Kuwait. Se beneficiaban de las donaciones de millonarios del mundo musulmán, mayoritariamente de países del Golfo, por medio de organizaciones benéficas suníes y donaciones particulares.

Pero otro de los problemas que se encuentran las Fuerzas de Seguridad en Cataluña es la existencia de otros lugares de culto que nada tienen que ver con las mezquitas tradicionales, sino centros que se esconden en viviendas o naves comerciales, por lo que su control es todavía más difícil.

Una de las últimas operaciones contra el yihadismo en Cataluña tuvo lugar a finales del pasado mes de abril. En la dominada «operación Apolo» se detuvo a tres personas que podrían estar vinculadas con los atentados de Bruselas de 2016. Las dentenciones se llevaron a cabo en Barcelona y se trataba de personas que residían allí desde hace más de 20 años.

LA YIHAD MODERNA Y EL ISLAMISMO EUROPEO
Desmontando el mito de los lobos solitarios y los atentados
Arturo García Gaceta.es 18 Agosto 2017

Los medios celebraron la nacionalidad británica del terrorista de Londres y su condición de atacante único, pero las detenciones se suceden. El islamismo europeo organizado en células opera en todo el continente con total impunidad.

Scotland Yard anunció la condición de británico de Khalid Masood y los medios occidentales se apresuraron a celebrar la noticia. Al contrario que en otras ocasiones, cuando encontrar la nacionalidad de un terrorista o delincuente es una verdadera hazaña, el origen de Khalid Masood quedó ligado al adjetivo ‘lobo solitario’ que las autoridades británicas le colocaron. Sin embargo, si se trata de un atacante aislado, ¿por qué siguen abiertas operaciones policiales prácticamente por todo el país?

La mañana de este viernes, el jefe de la unidad antiterrorista confirmaba la detención de otras dos personas -con lo que el número asciende a 9- y calificaba los arrestos como “significativos” para la investigación. Rowley puntualizaba que la investigación está centrada en entender “la motivación, la preparación y los cómplices” que tenía Masood para llevar a cabo su ataque con un vehículo.

Sus declaraciones chocan, sin embargo, con las realizadas por las autoridades británicas y, especialmente, algunos medios de comunicación. Bajo el argumento de que es “imposible” controlar la radicalización de un ciudadano británico, muchos políticos y periodistas se han apuntado a la tesis de que el terrorismo “ha existido siempre” obviando la realidad que viven muchas ciudades en Europa.

El MI5 admitió tras el ataque que conocía a Masood y su proceso de radicalización, pero decidieron finalmente dejar la investigación de lado. El gran número de investigados en todo el país hace muy complicadas las labores de vigilancia y ese es el argumento en el que se basan las autoridades para vivir ajenos a la realidad. Basta darse una vuelta por algunos barrios de Londres para darse cuenta de que el argumento del lobo solitario es equivocado.

Adrian Russell Ajao. Bajo ese nombre nació Masood, se aprovechó del sistema público británico, que financia la educación islámica, y vivió en esos barrios convertidos en guetos donde la sharia es la ley vigente. Numerosos documentales han denunciado la situación de las escuelas británicas, verdadero semillero de jóvenes yihadistas que después son moldeados en las mezquitas por imanes radicales. Todo ello con el beneplácito de las autoridades del país, que dejan la gestión de estos centros en manos de países como Arabia Saudí y su particular visión del islam.

El proceso no termina aquí. Aunque Occidente se afane en hablar de lobos solitarios -las detenciones posteriores a cada ataque evidencian la falsedad de la afirmación-, los terroristas siempre cuentan con cómplices y células bien organizadas. La yihad moderna no pasa por el Estado Islámico, sino por el islamismo radical vigente en Europa. Hace apenas un año, el Gobierno británico admitía la “imposibilidad” de controlar a todas las células activas en el país, pero las unidades antiterroristas no han sido reforzadas.

El lobo solitario de Berlín
Alemania tuvo su ración de islamismo a una semana de la Navidad. Una multitud en pleno mercadillo navideño fue atacada a traición por un camión que embistió sin piedad. 12 personas murieron y 48 resultaron heridas. El autor de la masacre, que logró huir tras asesinar al conductor del vehículo, fue considerado un nuevo lobo solitario.

Anis Amri, conocido como el yihadista tunecino, fue abatido días después en Milán tras abrir fuego al grito de “Alá es grande” contra dos agentes que realizaban un control rutinario en la ciudad. El terrorista se valió de la fragilidad del espacio Schengen para cruzar Francia e Italia con total impunidad.

El argumento del ataque individual se desmoronó muy pronto. El viaje de Amri a Italia puso de manifiesto su relación con varias células yihadistas que operaban en el país y a las que el islamista tunecino se acercó cuando llegó en 2011. La puesta en libertad del llamado ‘tunecino’, un hombre de 48 años que había estado en contacto con Amri antes del atentado, enfrentó al Gobierno y a la Fiscalía, que no tuvo más remedio que reconocer que el autor del vídeo en el que el terrorista juraba lealtad al Estado Islámico era él mismo.

Niza y los manuales yihadistas
El 14 de julio, cuando miles de ciudadanos celebraban la fiesta nacional francesa en las calles de Niza, Mohamed Lahouaiej Bouhlel asesinaba a 85 personas a bordo de un camión hasta que finalmente fue neutralizado por la heroica acción de un agente. Curiosamente, al igual que en el caso de Londres y Berlín, las detenciones se sucedieron en los días posteriores a la tragedia.

En total fueron detenidas siete personas por su relación con el atentado en una investigación que todavía continúa abierta. El adjetivo ‘lobo solitario’ inundó de nuevo las portadas y todos los medios acudieron a un artículo propagandístico anterior del ISIS para justificar la acción. Pero no fue un atentado sin premeditación como anunció el Gobierno francés. Mohamed Lahouaiej Bouhlel planeó la masacre durante meses, tuvo varios cómplices con los que intercambió miles de mensajes e incluso se fotografió en el camión.

La organización terrorista alentaba a cometer atentados a través de un comunicado: “Si no puedes encontrar explosivos o munición, arrincona al infiel estadounidense, francés o de cualquiera de sus aliados. Aplasta su cabeza con una piedra, mátalo con un cuchillo, atropéllalo con tu automóvil, arrójalo desde un lugar elevado, estrangúlalo o envenénalo”.

Obviar, sin embargo, la situación del islam francés como hicieron las autoridades a la hora de valorar el atentado es un error. La connivencia histórica de los gobiernos franceses ha permitido la difusión de la religión por todo el país y la llegada de miles de fundamentalistas islámicos.

Arabia Saudí tiene a Francia en su punto de mira. La evidente islamización que vive el país ha provocado que el régimen de Riad considere el territorio francés como el escenario ideal para difundir su particular visión del islam. Hace apenas unos meses, Pierre Conesa, exalto funcionario de Defensa francés, desvelaba los 8.000 millones aportados por las autoridades saudíes para difundir la “palabra de Mahoma” por todo el mundo.

Y es que las injerencias saudíes en Francia son más que evidentes. Gran parte de la comunidad musulmana, especialmente en las ciudades más importantes, está influenciada por clérigos pagados por Arabia Saudí y las mezquitas de mayores dimensiones son financiadas con petrodólares. El objetivo no es otro que lograr una “representación real y fuerte” dentro del país.

La pareja de islamistas
El 26 de julio, apenas doce días después del ataque en Niza, dos yihadistas degollaron a un sacerdote sobre el púlpito de una iglesia de Normandía. Los terroristas, Adel Kermiche y Abdel Malik Petitjean, se conocieron a través de Telegram y dentro del templo se grabaron en vídeo dando un sermón en árabe al grito de “Alá es grande”.

Kermiche y Petitjean, que en un principio fueron señalados como ‘lobos solitarios’, habían formado parte de una célula conjunta y ambos habían sido instruidos por imanes de la misma cuerda. De hecho, el sacerdote muerto había cedido unos terrenos propios para la construcción de una mezquita para los vecinos de la zona. Allí, entre oración y oración, se organizó la masacre.

La expansión del islam y el islamismo
Una de las claves para entender la expansión del islam en Occidente son las políticas de natalidad seguidas en los países donde esta religión es mayoritaria y los bajos índices registrados en Europa durante los últimos años. Según un informe del Pew Research Center, los musulmanes representarán en 2030 el 26,4% de la población mundial.

Vamos a ejemplos concretos. En Reino Unido, el nombre de Mohamed ha desbancado a nombres tradicionales británicos y es ya el más común entre los varones recién nacidos en el país. La firma Baby Centre analizó los nombres más populares y confirmó que Oliver y Jack han perdido su tradicional trono. Mohamed, escrito de diferentes formas, es ya el más utilizado, lo que da cuenta del peso migratorio de la ciudadanía.

Francia y Alemania, dos países de tradición católica, han visto cómo el crecimiento del islam ha provocado la proliferación de mezquitas que se ubican en antiguas iglesias. Durante el último año se cerraron en Alemania seis iglesias en Duisburg, una de las ciudades con más musulmanes. Pero no sólo se cierran templos católicos, también les sucede lo mismo a los protestantes, que han sido convertidos en mezquitas.

En los últimos doce años, en Alemania se han cerrado más de 400 iglesias católicas y más de 100 protestantes. Sin embargo, hay unas 200 mezquitas (incluyendo más de 40 mega-mezquitas), 2.600 salas de oración musulmanas y una innumerable cantidad de mezquitas no oficiales. Además de estar en construcción 128 mezquitas más.

En Francia se están construyendo unas 150 mezquitas, lo que refleja la gran cantidad de población musulmana que ha llegado al país.

Las grandes mezquitas occidentales tienen patrocinadores comunes -Arabia Saudí y Qatar- y ofrecen una imagen muy diferente al resto de pequeños centros de rezo que se reparten por las ciudades. El ejemplo perfecto es Madrid, donde la conocida como ‘mezquita de la M-30’ es un lujoso complejo de más de 12.000 m2 y 6 plantas construido íntegramente con dinero saudí. De hecho, el país árabe entregó unos 12 millones de euros para erigir un templo al wahabismo en España con muros de mármol, un enorme minarete y exposiciones acerca de la vida del profeta Mahoma.

La gestión del centro corre a cargo del país arábigo, que envía a su propio personal y enseña su doctrina para interpretar el islam. No es su única mezquita en España. Algunas de las más lujosas son las de Málaga, Fuengirola o Marbella, construidas por expreso deseo del príncipe saudí Abdul Aziz Al-Saud.

Los ejemplos de estos atentados recientes sirven para tener una mejor perspectiva de lo que ocurre en Europa. La crisis migratoria ha propiciado la llegada de delincuentes y terroristas infiltrados entre el flujo de verdaderos refugiados de guerra. En el caso de Masood asistimos, sin embargo, a la constatación de la implantación total del islamismo radical en nuestras sociedades.

Récord de deuda pública: Cada español 'debe' ya 24.500 euros
URIEN RIVEIRO El Mundo 18 Agosto 2017

Crece 13.938 millones en junio y vuelve a colocarse por encima del 100% del PIB

La deuda pública vuelve a batir récord y alcanza los 1,138 billones en junio

La deuda pública en España marcó en el día de ayer un nuevo máximo histórico: 1,138 billones de euros y volvió a superar el 100% del PIB. Como resultado, la cantidad que adeuda cada uno de los 46,52 millones de ciudadanos que viven en el país -según el último censo del Instituto Nacional de Estadística (INE)- rondaría ya los 24.500 euros.

La deuda pública se incrementó en junio en 13.938 millones de euros respecto al mes anterior, hasta situarse en el 100,03% del PIB. Además, se ha producido un crecimiento de 31.880 millones de euros en comparación con los datos registrados hace un año, lo que se traduce en un 2,9% más, según los datos del Banco de España.

Si comparamos la cifra de deuda que corresponde a cada español con la que el INE establece como el salario anual más frecuente en España, 16.490 euros, gran parte de la población necesitaría un año y medio de trabajo para pagar la fracción de deuda pública que le toca en este particular reparto.

De esta forma, el endeudamiento de las Administraciones Públicas continúa batiendo récords. Fue en marzo del año pasado cuando por primera vez en un siglo se superó el 100% del PIB, situándose en 1,095 billones de euros. Y a pesar de seguir rebasando estos niveles, el Gobierno confía en la consecución del 98,8% del PIB a finales de año, con lo que se mantendría el proceso de reducción de la deuda que inició en 2015.

Hace 10 años -antes del estallido de la crisis económica- la situación era muy distinta, ya que la deuda no llegaba a los 400.000 millones de euros, apenas un 36% del PIB. A día de hoy, no sólo se ha triplicado esa cifra, sino que ya acumula más de tres años por encima del billón de euros. De esta manera, el ciudadano español ha pasado de deber alrededor de 8.000 euros en 2007 a rozar los 24.500 este año.

Por administraciones, la deuda del Estado ascendió en el sexto mes del año a 976.285 millones de euros, al incrementarse un 0,8% en el último mes y un 3,9% respecto a hace un año. Mientras, la deuda de las comunidades autónomas alcanzó los 286.212 millones, un 1,5% superior a la que contabilizaba en mayo y un 4,6% más elevada que la de junio de 2016.

De igual forma, las corporaciones locales incrementaron su deuda en junio un 2,3% con respecto al mes anterior, hasta 32.520 millones, si bien la cifra es un 7,4% inferior a la de un año antes, según informa Europa Press.

Por su parte, la Seguridad Social mantuvo prácticamente estable en junio su deuda en 17.173 millones (un millón más que en mayo e idéntica cifra respecto a un año antes).

El grueso de la deuda en manos de las administraciones públicas se sigue encontrando en valores a medio y largo plazo, que suponen las tres cuartas partes (76,9%) de la deuda total. En concreto, estos valores aumentaron en junio en 11.279 millones de euros respecto al mes de mayo, hasta los 875.985 millones de euros, y en tasa interanual registraron un crecimiento del 6,3%.

La deuda en valores a corto plazo se redujo en el sexto mes del año en 29 millones, hasta los 77.237, encadenando cinco meses a la baja. En el último año, los valores a corto plazo en manos de las administraciones públicas se redujo un 4%.

Por último, los créditos no comerciales y el resto de préstamos repuntaron en junio, con un aumento de 2.688 millones, hasta los 185.676, mientras que respecto a junio de un año antes, los créditos no comerciales han caído un 8,3%.

El plan del Gobierno para crear su propio 'Siri'
El Ministerio de Agenda Digital quiere impulsar el desarrollo de tecnologías para el procesamiento del lenguaje, lo que permitiría mejorar, entre otras cosas, los trámites burocráticos entre el ciudadano y la Administración.
Marcos Sierra www.vozpopuli.com 18 Agosto 2017

Hablamos con el teléfono. Le pedimos que nos diga qué tiempo va a hacer el fin de semana, la mejor ruta para ir de un punto a otro, o a qué hora o en qué canal se puede ver el partido de fútbol de nuestro equipo favorito.

Esto es posible gracias a lo que se denomina como PLN (Procesamiento del Lenguaje Natural), tecnología que empresas como Apple, Amazon o Microsoft ya han incorporado en sus respectivos asistentes virtuales: Siri, Alexa o Cortana.

Se trata de conseguir que las máquinas entiendan el lenguaje humano, pero de una forma natural. Es decir, interactuar con un ordenador o un teléfono con la misma fluidez que haríamos con un amigo. Con la misma jerga, giros verbales y cambios en la entonación. Todo gracias a la Inteligencia Artificial. Se trata, además, de que esa comprensión del lenguaje arroje en cada contestación respuestas certeras, información de calidad.

El Gobierno, a través del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, se ha puesto manos a la obra y trata de conseguir liderar el desarrollo del Procesamiento del Lenguaje Natural en castellano. De generar un sistema de tecnología de voz avanzado.

El objetivo, según el Ministerio, es desarrollar una industria con un potencial muy grande -hay 500 millones de personas que hablan castellano en todo el mundo- y además mejorar la relación entre el ciudadano y la Administración. En la actualidad hay a quien le desespera hablar con máquinas. Es un sistema mecanizado, con la semántica quizá no tan desarrollada como debería, lo que provoca que el ciudadano sufra malentendidos a la hora, por ejemplo, de gestionar citas o cualquier otro proceso burocrático. Algo que se puede reducir exponencialmente con el plan que quiere impulsar el Ejecutivo.

Sectores como la Sanidad, Educación o Justicia mejorarán sustancialmente el servicio ofrecido. Pensemos, por ejemplo, en un informe clínico. Un médico podrá elaborarlo mientras el sistema de Procesamiento de Lenguaje Natural incluye en el mismo enlaces extraídos de internet que ayudarán a comprender mejor el documento tanto a otros facultativos como al paciente. Enlaces que se incluirán de forma automática y con la seguridad de que provienen de fuentes completamente fiables.

Oportunidades
El desarrollo del castellano en el mundo de las nuevas tecnologías respecto al inglés es mucho menor. Por cada siete aplicaciones desarrolladas en inglés sólo hay una en castellano. Un hecho que pone de relieve las oportunidades que tiene el desarrollo de sistemas de Procesamiento del Lenguaje Natural. El Gobierno también contempla en este plan al resto de las lenguas cooficiales de nuestro país.

La aplicación del futuro sistema de Procesamiento de Lenguaje Natural no sólo se circunscribirá por ello al sector público. El Gobierno quiere que esté abierto a que empresas y organizaciones lo utilicen también para generar aplicaciones, productos y servicios.

90 millones de euros de presupuesto
Para conseguir un desarrollo más rápido de las tecnologías del lenguaje natural, el Gobierno ha habilitado un presupuesto de 90 millones de euros para los próximos cinco años.

No hablamos sólo, ni mucho menos, de la capacidad de entender el lenguaje cuando sea pronunciado, que también, sino de que haya una semántica mucho más profunda.

Hoy en día la mayoría del contenido informativo se produce en formato electrónico (textos, audio, vídeo, mediciones), y está orientado a ser comprendido por humanos, no por máquinas. El desarrollo de las tecnologías del lenguaje pretende crear un ecosistema con aplicaciones y herramientas que permitan a un ordenador interpretar esos datos para agilizar el proceso de búsqueda, estructuración y procesamiento de la información, como hemos ejemplificado en líneas anteriores con el ejemplo en el sector de la Sanidad.

Compra pública para agilizar el proceso
Para impulsar el desarrollo de tecnologías para el procesamiento del lenguaje natural, el Ministerio ha creado un instrumento denominado CPI (Compra Pública de Innovación).

Algo que permitirá al Gobierno adquirir bienes y servicios que no existen o que pueden desarrollarse en un período de tiempo razonable, y que ayudarán al mejor desarrollo del plan para conseguir el objetivo: mejorar el Procesamiento del Lenguaje Natural.

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Cataluña: política y soberanía
RAÚL CONDE El Mundo 18 Agosto 2017

El choque entre la Generalitat y el Estado es ya, con la ley del referéndum en capilla, un hecho consumado. Al margen de la hoja de ruta de Junts pel Sí, hay dos detonantes que ayudan a entender por qué hemos llegado hasta aquí. Primero la desastrosa operación de Zapatero con la reforma del Estatut y la posterior sentencia del TC; y después el torpe y contraproducente portazo de Rajoy a Artur Mas en 2012 cuando éste -asustado por la marea de la Diada- le exigió el pacto fiscal. Rajoy no sólo le dijo no. Rechazó abrirse a negociar.

De aquellos polvos, estos lodos. Sostener a estas alturas que el ansia soberanista procede de la maquiavélica voluntad de Mas, que un día decidió apretar el botón separatista, resulta una colosal simpleza que no explica por qué el independentismo ha pasado de concitar el 20% de los apoyos en la sociedad catalana a frisar el 48% durante los últimos cinco años. Es reduccionista pensar que esto se debe sólo a la manipulación de TV3, el goteo de subvenciones o la colonización nacionalista del establishment. Porque tampoco es del todo cierto: ni Fomento del Trabajo ni la Cámara de Comercio ni el Círculo de Economía ni Pimec (pequeños y medianos empresarios) ni CaixaBank ni Sabadell ni Abertis ni Gas Natural ni Planeta ni Godó ni Zeta respaldan la separación. Se debe, por supuesto, a la destreza nacionalista para retorcer el agravio fiscal (lean Las cuentas y los cuentos de la independencia, de Josep Borrell) y, sobre todo, a su porfía para articular un discurso frente a un Estado que no comparece ni cuando Hacienda rescata las finanzas del Govern.

¿El independentismo usa su utopía para soslayar los recortes, el deterioro de los servicios y el lodo del pujolismo? Cierto. ¿Resulta inaceptable que Puigdemont y sus socios impongan un cambio de reglamento del Parlament para convocar una consulta sin garantías y diseñen la arquitectura jurídica de la desconexión en la clandestinidad? Claro que sí.

Pero es un error de bulto enfocar la salida desde una senda estrictamente jurídica. Será difícil que el Estado encuentre una solución a la cuestión catalana -que es una realidad persistente, no inventada- mientras no admita que tiene delante un problema político que, como explicó Margallo en EL MUNDO, debe "abordarse en toda su complejidad". El asunto de fondo no es el referéndum ilegal, ni tampoco la cháchara sobre la idea de España como «nación de naciones», un concepto que ya esgrimió el socialista y federalista Anselmo Carretero en Las nacionalidades españolas (1977). El asunto es por qué avanza el independentismo. Y la incardinación de este fenómeno dentro del agotamiento general -descrédito de las instituciones, caducidad del sistema electoral, viabilidad del Estado del Bienestar- del marco del 78.

Imagino que el debate sobre la plurinacionalidad es estimulante para filósofos y tertulianos. El meollo, en cambio, está en la soberanía. Tal vez, lo primero que debería ocurrir para facilitar la conllevancia es la quiebra del círculo vicioso en el que las estrategias electorales del PP y del independentismo se retroalimentan ("nunca nos fallan", soltó el economista Germà Bel ante el desembarco de los populares en Cataluña para "contrarrestar" el argumentario secesionista). Tampoco ayuda sugerir el uso de la fuerza o tachar de abstemio -léase equidistante, o ambiguo, o melifluo- a quien defiende que hay vida constitucional más allá de la idea monolítica de nación homogénea.

Rajoy dijo en Palma: "Soy partidario de no hacer nada hasta el 1-O". Como si antes hubiera hecho algo. Es una lástima que el presidente no haya leído a Machado: "Haced política, porque si no la hacéis alguien la hará por vosotros y, probablemente, contra vosotros".

En defensa de los derechos lingüísticos efectivamente vulnerados
Gorka Maneiro La Razon 18 Agosto 2017

El Grupo Parlamentario Confederal Unidos Podemos – En Comú Podem – En Marea, acaba de presentar en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley “para el cumplimiento de los derechos lingüísticos de los ciudadanos y ciudadanas en los territorios con lengua propia”.

En la exposición de motivos, el grupo confederal denuncia “las constantes vulneraciones por parte de la Administración General del Estado en materia lingüística”, “los pocos avances que el Gobierno (de España, se entiende) realiza en cuanto a la asunción de la riqueza lingüística”, “las muestras de rechazo a la lengua gallega que se producen” y “el incumplimiento” por parte del Gobierno de España de la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias.

El grupo confederal reconoce que “la lengua gallega es la lengua de funcionamiento normal de la administración autonómica”, pero, como no le basta, denuncia que no suceda lo mismo “cuando se trata de la Administración General del Estado”, supuestos “casos de discriminación laboral por usar el gallego en el ámbito laboral, económico o social” y que no se haya modificado el marco normativo “para dar cumplimiento al uso del gallego en la Justicia”. Y concluye que “se vive en una situación de anormalidad porque poseer una lengua propia no es algo que esconder o de lo que avergonzarse, todo lo contrario, debería ser un motivo de orgullo”.

Por todo lo cual, pide que el Congreso de los Diputados inste al Gobierno de España a optar “por la mayor protección posible para el gallego, catalán y euskera”, “adoptar las medidas necesarias y modificar el marco normativo para que los procedimientos judiciales puedan realizarse en lengua propia”, “que toda la Administración General del Estado respete los derechos de los hablantes en lengua gallega, catalana o vasca a poder ser atendidos en lengua propia”, que la Administración General del Estado respete “la toponimia oficial de Galicia” y, finalmente, “realizar una campaña en colaboración por la Xunta de Galicia para normalizar el uso de la lengua gallega en las relaciones laborales, económico-sociales, financieras o empresariales y en los medios de comunicación”.

Como reflexión inicial, cabe apuntar, más allá de lo que pueda suscitarme la denominación confederal del grupo parlamentario: uno, que en cuanto leí “ciudadanos” di por hecho que tal iniciativa afectaría también a las ciudadanas, y dos, que no conozco ningún territorio español sin lengua propia. Conozco gran parte de España... y en todos los territorios he visto que los ciudadanos hablan su lengua o incluso sus lenguas. Yo mismo suelo hacerlo, sin ir más lejos.

Por lo demás, este grupo parlamentario confederal que forma parte de la izquierda reaccionaria que representa Podemos, parece vivir en una realidad paralela... o de espaldas al sufrimiento que padecen miles de españoles en distintas partes de su territorio (España), precisamente por la discriminación que sufren, víctimas de las políticas de imposición lingüística que imponen los nacionalistas y quienes, sin ser nacionalistas, han sido abducidos por sus planteamientos reaccionarios. De esas regiones han tenido que emigrar miles de personas al no poder optar a un puesto de trabajo donde, a pesar de que se les exigía, no era necesario conocer la lengua cooficial de ese territorio para realizar correctamente la tarea que exigía el puesto.

Lo cierto es que en las distintas comunidades autónomas con más de una lengua oficial, se exigen conocimientos lingüísticos abusivos para optar a los distintos trabajos que oferta la Administración Autonómica y Local y, por la vía de los hechos, se impide que quien quiera estudiar en nuestra lengua común, el castellano o español, pueda hacerlo. Tal cosa vulnera los derechos lingüísticos de nuestros conciudadanos en esas comunidades autónomas (Cataluña, País Vasco, Galicia, Navarra, Baleares...)... pero Podemos pretende, con su iniciativa parlamentaria, dar un par de vueltas de tuerca más a la imposición absurda y obtusa que padecemos.

Lo anormal es que en un país democrático un ciudadano no pueda estudiar en la lengua común del Estado, en este caso, un idioma hablado por más de 500 millones de personas en todo el mundo. Lo paradójico es que, por ejemplo en el País Vasco, se hayan destinado más de 2.000 millones de euros para el fomento del euskera durante los últimos 30 años... y que hoy día se hable incluso menos euskera que hace algunos años. Tal cosa demuestra que lo que no puede ser es además imposible... pero el problema son las víctimas que provocan las obsesiones lingüísticas de demasiados. Es lo que tiene impulsar una política lingüística de imposición sin otro propósito que diferenciarse del resto para, después, reivindicarse como nación cultural, más tarde como nación política y, a partir de ahí, levantar fronteras entre conciudadanos. Y, mientras tanto, los ciudadanos convertidos en utensilios al servicio de una lengua.

Mal que les pese a los reaccionarios, una lengua no tiene el derecho de producir hablantes forzosos para perpetuarse. Aunque algunos no lo entiendan o se hagan los despistados, habrá que repetirlo: las lenguas son para los ciudadanos, no los ciudadanos para las lenguas. En España, las lenguas que son oficiales en algunas partes del territorio están perfectamente protegidas y los derechos lingüísticos de sus hablantes, a salvo; sin embargo, son millones los ciudadanos que ven vulnerados sus derechos lingüísticos por las políticas de imposición nacionalista

Oponerse a este tipo de abusos que se extienden desde demasiado tiempo es algo profundamente progresista. Defender los derechos ciudadanos efectivamente vulnerados es indispensable hoy en España, por mucho que Podemos o el propio PSOE defiendan lo indefendible y el PP y Ciudadanos miren para otro lado o disimulen.

Cómo ha evolucionado la crisis de la idea de España
Pío Moa Gaceta.es 18 Agosto 2017

Las ideas de la izquierda sobre el franquismo son falsas. Las de la derecha, por lo general muy pobres y simples pic.twitter.com/rUPtw9Fdlf
***Blog 2: El vacío al final de la aventura: www.piomoa.es

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En Una historia chocante expuse sobre el regeneracionismo: “Las antaño consideradas hazañas y glorias hispanas, como el descubrimiento de medio mundo, las conquistas y colonización de América, la evangelización, la fundación de ciudades y universidades, el establecimiento de relaciones entre todos los continentes habitados, la Reforma católica, la contención de los turcos y de los protestantes, etc., eran miradas con desprecio o con burla, o simplemente ignoradas por los refundadores. Para ellos, España había sido el país de la Inquisición y de los genocidios, de la miseria, el oscurantismo y la superstición, y las supuestas glorias debieran más bien avergonzarnos. Los “buenos” habían sido, precisamente, los enemigos de España, empezando por los cultos y refinados musulmanes. La cultura del Siglo de Oro suscitaba despego, excepto algunos autores prestigiosos, en particular Cervantes, a quienes se pretendía convertir en precursores de las ideas de los críticos”

Y una clave más o menos clara de todo el asunto habría estado en la nefasta Reconquista. Ortega llevaba el mal o la enfermedad hasta los visigodos, un pueblo decadente, contaminado por el contacto con la decadencia romana, al revés que los francos, frescos y puros en su barbarie creadora.

No es difícil percibir la extraordinaria semejanza de aquel regeneracionismo con los nacionalismos vasco y el catalán, a todos los cuales cabe calificar también de regeneracionistas a su modo. Los regeneracionistas despreciaban el pasado real de España tal como Arana o Prat de la Riba despreciaban el pasado real de Cataluña y de Euzkadi, supuesta historia de opresión consentida hasta con abyecta alegría por vascos y catalanes. Aunque, a diferencia de aranistas y pratistas, los regeneradores no sembraban el odio o el resentimiento hacia ninguna parte de España, coincidían en fomentar la aversión por el común legado hispano y por el liberal régimen de la Restauración. También se asemejaban sus estilos, entre plañideros y amenazantes, y sus tonos exagerados y un tanto megalómanos, de parva sustancia intelectual, y su pretensión de fundar naciones. Curiosa en cambio la divergencia en las conclusiones a partir de las mismas premisas: unos aspiraban a refundar la nación española, de tan “anormal” pasado; los otros a desarticularla y hundirla de una vez por todas, lo que no sería menos lógico.

Los regeneracionistas pretendían destruir el liberal régimen de la Restauración, tildado de “necrocracia” o dominio de los muertos, para refundar España “como si nunca hubiera existido”. Refundar una nación que tan honda huella había dejado en la historia humana, tarea realmente titánica, en comparación con las cual las pretensiones de Prat o de Arana sonaban a modestas y llevaderas empresas provinciales. Pero, sorprendentemente, aquellos personajes no tenían nada de titanes ni de héroes. Ante todo procuraban “arreglarse la vida” mediante alguna oposición que les incorporase al funcionariado de la “necrocracia” para verter impunemente sus prédicas desde esa posición segura y aprovechando las libertades del régimen. No respondían al tipo de fanático entregado a una causa imaginaria, como Arana o Prat, ni al hombre inspirado o al hombre de acción, sino más bien al tipo del “señorito” clásico, frívolo y desconocedor de los rigores de la vida.

El regeneracionismo contribuyó, junto con el terrorismo anarquista, la demagogia socialista y el auge de los separatismos, a hundir el régimen que les permitía organizarse y hacer propaganda. Tras el fallido intento estabilizador de la dictadura de Primo de Rivera, los regeneracionistas tuvieron su oportunidad histórica con la II República, que fue entre otras cosas una orgía de palabrería desenfrenada. En ella demostraron su incapacidad política, hasta verse arrastrados a la guerra civil por los extremismos totalitarios y guerracivilistas, a cuyo triunfo en unas fraudulentas elecciones habían colaborado. La refundación de España estaba resultando un proceso de descomposición extremadamente peligrosa.

Cuando acusan de “franquistas” a las reivindicaciones del pasado español, entre ellas la de la Reconquista, no dejan de tener alguna razón, porque un aspecto del franquismo fue la reivindicación de la España real e histórica, quizá con excesiva atención al catolicismo, que determinaría la ruina del régimen. Pero por otra parte la reivindicación se hizo en general con gran amplitud, permitiendo versiones diversas. No es aquí el momento de entrar en detalles al respecto, pero debe señalarse que ya antes de la muerte de Franco cundían versiones semejantes a las de los regeneracionistas, complicadas con análisis marxistas y similares. Estas, ante la escasez de la respuesta teórica tienen ahora de nuevo gran importancia, con las consecuencias verborreicas y disgregadoras sabidas. Llegó a imponerse un verdadero tabú sobre cualquier versión que pudiera identificarse con el franquismo, y sobre esa condena en el fondo totalitaria se han desarrollado las campañas distorsionadoras más extremas, parejas a las del regeneracionismo, de las que hemos ofrecido un pequeño muestrario en relación con la Reconquista. Y esta es la situación en que nos encontramos hoy, y de la que es preciso salir.

Colau y los narcopisos
Pablo Planas  Libertad Digital 18 Agosto 2017

Con la habilidad propia de quien es incapaz de asumir una mínima responsabilidad, la alcaldesa de Barcelona,Ada Colau, se desentiende por completo de los graves sucesos del barrio del Raval, céntrico vertedero en el que no son tendencia los apartamentos turísticos sino los narcopisos. La izquierda local, heterogénea suma de las excrecencias sociopáticas más espantosas del siglo pasado con el nacionalismo como cola de contacto, mira para otro lado porque es más divertido y menos arriesgado asustar turistas que señalar a los traficantes.

Las combativas escuadras de las alegres juventudes de la CUP, tan bravas y bizarras, sopesan los riesgos de "escrachar" a un camello que lo mismo se lía a navajazos y no les sale a cuenta. Por no hablar del agudo y vidrioso conflicto teórico que se les plantea, puesto que ellos están por la okupación, por abolir la propiedad privada, cargarse el sistema y pasar de todo, que es exactamente lo mismo que hacen los delincuentes que aprovechan que un vecino ha ido a bajar la basura para tirar su puerta abajo y recalificar el uso del espacio de vivienda a despacho de distribución de estupefacientes.

Gracias a las psicotrópicas leyes relativas al inmobiliario, el invasor dispone de un apabullante blindaje que convierte su desalojo en una remota posibilidad tras largo y laberíntico recorrido por los juzgados. Las organizaciones delictivas que se están adueñando de la zona, el meollo de Barcelona, se amparan en una interpretación espuria de la legalidad que impide a la policía, ya se trate de la Guardia Urbana o de los Mozos, trincar al usurpador, clausurar el ultramarino y devolver el uso y disfrute del piso a su legítimo propietario.

Una vez emprendido el lento y espeso recorrido judicial y con una orden de desalojo en la mano, suele pasar que funcionarios, abogados y agentes de la autoridad se encuentran en el piso a una mujer y dos menores en vez de al repartidor de muerte en polvo, quien regresa a su oficina una vez frustrado el desalojo y disuelta la comitiva judicial ante la pretendida situación de desamparo que esgrime la presunta madre.

Los vecinos más afortunados son los que todavía conservan el pisito. Reciben amenazas e insultos, no les dejan vivir, pero todavía tienen un techo bajo el que morirse de asco mientras Ada Colau y sus revolucionarios y superprogres concejales se dedican a prohibir hoteles, fomentar el incivismo velocípedo y disimular su esférica inanidad. Las vidas y haciendas de los vecinos de un barrio están en juego y en lugar de organizar una redada diaria, el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalidad de paso prefieren maniatar a sus policías y hacer la vista gorda ante la comisión continuada, pública y alevosa de numerosos delitos relativos a la salud pública y la propiedad privada, lo que de suyo también es constitutivo de variados supuestos penales.

La escalofriante ausencia de empatía, imaginación y audacia del Gobierno de Rajoy impide ni siquiera debatir la posibilidad de aplicar en el Raval la "solución aeropuerto" con el envío de los más cualificados "estupas" de la Policía Nacional y la Guardia Civil. No sólo lo agradecerían los aterrados ciudadanos, que no arriesgan un vuelo sino su domicilio, sino también los desgraciados clientes de los camellos, que a falta de basura con la que matarse podrían contemplar acudir a los bien surtidos e higiénicos dispensarios administrativos de metadona.

Los okupas esgrimen en defensa de sus procedimientos y actividades un argumento que causa gran impresión en los cargos de confianza municipales: siempre asaltan pisos y locales que son propiedad de bancos o inmobiliarias. Desplazados y resistentes del Raval desmienten la versión con la que se ha quedado Colau, madrina de lateros, manteros y demás gremios del comercio "alternativo".

La CIA alertó a los Mossos del peligro cuando estaban ocupados con el referéndum
ESdiario 18 Agosto 2017

La inteligencia estadounidense había avisado hace dos meses a la Policía catalana de que podría producirse un atentado inminente e incluso dio la localización de Las Ramblas.

Tras los 13 muertos y más de 50 heridos del atentado en Barcelona -ya reivindicado por el Daesh- está dando la vuelta al mundo una información adelantada por El Periódico según la cual los Mossos d'Esquadra habían sido alertados previamente.

El diario asegura que la CIA, la agencia de inteligencia estadounidense, avisó a la policía autonómica catalana hace dos meses de que la Ciudad Condal podría ser la siguiente tras los atentados en Londres, París y Berlín.

Es más. La administración norteamericana concretó a los Mossos que Las Ramblas podrían ser el objetivo de los terroristas. Como así lo han sido.

Cabe recordar que los Mossos han vivido unos últimos meses muy convulsos por las presiones para que se pongan de parte de la Generalitat y contra la ley en el referéndum ilegal del 1 de octubre.

De hecho hace justo un mes, el 17 de julio dimitió su director, Albert Batlle, antes de ser cesado por el entonces recién nombrado nuevo consejero de Interior, Joaquim Forn. Fue sustituido por Pere Soler, soberanista.

Según la información, la alerta de la CIA debió de llegar poco antes del relevo en la cúpula de los Mossos.

Galicia tiene hoy un 13 % más de empleados públicos que hace 15 años
Cuatro de cada cinco funcionarios autonómicos están en sanidad y educación
Tamara Montero. santiago. la voz 18 Agosto 2017

A pesar de los años de crisis económica, de constreñir hasta el máximo las tasas de reposición y del debate abierto sobre la necesidad de adelgazar las Administraciones públicas, Galicia tiene hoy más funcionarios que hace 15 años. En concreto, en el entorno del 13 %, según los datos de la evolución que publica el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas y los de la propia Administración autonómica. Este año se ha iniciado en Galicia con 87.262 personas trabajando en la función pública gallega. Hace 15 años, esa cifra ascendía a algo más de 77.000 efectivos.
Así es la adimistración autonómica gallega

Hablar de funcionariado en Galicia es, básicamente, hablar de educación y sanidad. Cuatro de cada cinco empleados públicos en Galicia están en el área educativa o en las instituciones sanitarias, con cifras muy semejantes, del entorno de los 34.000 profesionales. Mientras la cifra de docentes es semejante a la de hace 15 años (en enero del 2002 Hacienda había contabilizado unos 34.000 profesores no universitarios) la de profesionales de la sanidad se quedaba en los 27.000. Hoy hay en Galicia un 25 % más de profesionales en las instituciones sanitarias que hace 15 años.

También ha ido aumentando de forma sostenida el número de personas que trabajan en la Administración general. Si hace 15 años había unos 13.000 funcionarios en las consellerías, esa cifra es este año de casi 16.000 trabajadores, o lo que es lo mismo, un aumento de alrededor de un 20 %. En la Justicia las cifras son más discretas. Este año hay en este ámbito 2.768 profesionales. Hace 15 años eran 2.239. Desde el 2002, la plantilla de la Justicia en Galicia ha crecido alrededor de un 23 %.

La comparativa con el año pasado deja un incremento del personal de Administración en Galicia de apenas un 0,8 %. El 2016 se cerró con 86.499 empleados públicos al servicio de la Administración autonómica, es decir, un total de 763 personas se han incorporado a la función pública a lo largo del año. La mayoría, en el ámbito sanitario, con unos 500 trabajadores más, seguido de la educación, con unos 200 efectivos a mayores. La única categoría que desciende es la del personal de la administración general. En las consellerías trabajan hoy 42 personas menos que hace un año.

Lo que también ha aumentado es el número de interinos. En enero del pasado año, según los datos del Instituto Galego de Estatística, más de 5.000 personas que trabajaban en los organismos públicos de Galicia pertenecían a este colectivo. La tasa de interinidad en el ámbito de la educación en Galicia se situaba en el 10 % antes de la convocatoria de oposiciones de este año, en la que se han ofertado un millar de plazas. Al inicio de la crisis, en enero del 2009, había alrededor de 3.500 en la Administración gallega. Ese aumento del número de interinos ha venido acompasado de un descenso en el número de funcionarios de carrera en Galicia. Según los datos del IGE, el año pasado había 4.000 funcionarios de carrera menos que en el 2009.

A estas cifras hay que sumar las del personal laboral. En el 2016 había casi 11.000 personas dentro de esta categoría en los organismos públicos de la comunidad autónoma. La cifra, sin embargo, es inferior a la de ejercicios anteriores, cuando se situaba por encima del umbral de los 11.000 empleados en la categoría de personal laboral, y ha regresado a cifras del inicio de la crisis. En el 2009 había alrededor de 10.600 empleados bajo esta figura de contratación.Más de 148.000 personas trabajan en alguna administración en Galicia

La gran mayoría de los empleados públicos que desarrollan su labor en Galicia lo hacen en el ámbito autonómico -son, de hecho, tres de cada cinco-, pero también hay empleados de la Administración estatal, local y de las universidades. En total, hay más de 148.000 gallegos que desarrollan su labor en algún organismo público en Galicia.

Según los últimos datos disponibles del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, en la comunidad hay más de 27.000 funcionarios vinculados a la Administración pública estatal, y otros tantos que ejercen su labor en los ayuntamientos y las diputaciones gallegas.

A estos empleados hay que sumar también las más de 7.000 personas que desarrollan su carrera profesional en las tres universidades.

En la Xunta, más mujeres
Una de las cifras más sorprendentes es la que tiene que ver con la paridad -o la ausencia de ella- en las diferentes administraciones que operan en la comunidad. Así, los funcionarios que ejercen su labor al servicio de la comunidad autónoma son fundamentalmente mujeres. Hay unas 60.000 empleadas públicas frente a alrededor de 25.000 hombres. La situación es la contraria en lo que a la Administración del Estado se refiere. La mayoría de los empleados son hombres, con casi 20.000 frente a unas 8.000 trabajadoras. Galicia no se desvía de la senda del conjunto del Estado. La Administración general es fundamentalmente masculina. Del medio millón de empleados estatales, 362.000 son varones. Unos 160.000 trabajadores son mujeres.

En el caso de la administración local, las estadísticas son mucho más equilibradas. En Galicia trabajan en los concellos y las diputaciones más de 7.000 personas. Ganan los hombres, pero por poco. Hay 4.000 trabajadores varones frente a cerca de 3.600 mujeres.

 


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