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Los recortes de ayer al final de la página

Si te importa España, diez acciones indispensables
Nota del Editor 1 Noviembre 2011

  la lengua española para unificar mercado, educación, sanidad, justicia, legislación, seguridad, anulando toda la legislación sobre lenguas regionales.

 desmantelar el tinglado autonómico.

3ª  deshacerse de la enorme casta de profesionales de la política

4ª  simplificar y reducir el enorme aparato burocrático y millones de funcionarios

5ª deshacerse del intervencionismo de un estado ineficiente y depredador de los recursos de la clase media

6ª deshacerse de un estado indoctrinador y comprador de votos de unos con dinero de otros

7ª  arreglar un sistema educativo desastroso con menos medios y más responsabilidad

8ª  educar en valores humanos a una sociedad indoctrinada y adormecida

9ª liberalizar y optimizar un mercado fragmentado e ineficaz

10ª arreglar una justicia irracional, politizada, lenta, incompetente e irresponsable con menos medios y más responsabilidad

La "normalización lingüística", una anormalidad democrática. El caso gallego
Dedicado "A todos aquellos que piensan que los idiomas se hicieron para las personas y no las personas para los idomas" Manuel Jardón   
Por la normalización del español: El estado de la cuestion, una cuestion de Estado.
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Del libro de Manuel Jardón

"A todos aquellos que piensan que
los idiomas se hicieron para las
personas y no las personas para los idiomas"






Recortes de Prensa Domingo 13 Septiembre 2026


War update: 249 combat clashes at front over past day, Pokrovsk sector remains hottest

https://www.ukrinform.net. 13 Septiembre 2026


Over the past day, September 12, there were 249 combat engagements between units of the Defense Forces of Ukraine and Russian troops along the front line.

According to Ukrinform, this was reported by the General Staff of the Armed Forces of Ukraine in a Facebook post on the situation as of 8:00 on Sunday, September 13.


The enemy launched two missile strikes and 98 airstrikes, dropping 348 guided aerial bombs.


Russian forces also used 11,357 kamikaze drones and carried out 2,815 shelling attacks on populated areas and positions of Ukrainian troops.


Artillery fire hit Pysarivka, Ulanove, Khotin, Yastrubshchyna, Sadky, Ivolzhanske, Vilna, Mohrytsia, Luzhky, and Seredyna-Buda in the Sumy region, as well as Hirsk in the Chernihiv region. Airstrikes targeted areas around Sinne, Sukhodol, Tovstodubove, Luzhky, and Kindrativka in the Sumy region.


Ukrainian Defense Forces’ aviation, missile forces and artillery struck two clusters of Russian personnel, four artillery systems and one UAV command post.


In the Northern Slobozhanshchyna and Kursk sectors, Ukrainian defenders repelled 10 Russian assaults near Sadky, Bachivsk, Ulanove, Hirky, and Ryzhivka.


In the Southern Slobozhanshchyna sector, Ukrainian units repelled 14 Russian attacks. Russian troops attempted to advance near Izbytske, Starytsia, and Lyman, as well as toward Vilcha and Komisarove.


In the Kupiansk sector, Russian forces attacked three times near Kurylivka and Novoosynove.


Attempts to breach Ukrainian defenses were repelled in the Lyman sector, where Russian troops launched four attacks near Lyman and toward Novoselivka and Cherneshchyna.


In the Sloviansk sector, Russian forces conducted six assault actions near Zakitne and Yampil, as well as toward Mykolaivka and Rai-Oleksandrivka.


No Russian assault actions were recorded in the Kramatorsk sector over the past day.


In the Kostiantynivka sector, 15 Russian attacks were recorded. Russian troops conducted assaults near Kostiantynivka and Illinivka, as well as toward Rozkishne and Rusyn Yar.


In the Pokrovsk sector, Ukrainian defenders repelled 29 Russian attacks. The enemy was active near Shakhove, Molodetske, Bilytske, Serhiivka and Udachne, and also launched assaults toward Toretske, Kucheriv Yar, Stepove, Dorozhnie, Svitle, Shevchenko, Matiasheve, Novohryshyne, Hryshyne, and Novopidhorodne.


Read also: Navy demonstrates first-ever combat operation involving unmanned naval vessels

In the Oleksandrivka sector, Russian troops launched one attack toward Rybne.


In the Huliaipole sector, Russian forces attacked nine times. The enemy attempted to advance toward Rivne, Kosivtseve, Vozdvyzhivka, Tsvitkove, and Charivne.


In the Orikhiv sector, Ukrainian defenders stopped three attempts by Russian forces to advance near Mala Tokmachka, Shcherbaky, and Stepnohirsk.


No Russian assault actions were recorded in the Dnipro River sector.


No signs of Russian forces forming offensive groupings were detected in the Volyn and Polissia sectors.


As reported by Ukrinform, Russia’s total combat losses since the start of its full-scale invasion of Ukraine on February 24, 2022, through September 13, 2026, amount to approximately 1,506,900 personnel, including 1,520 over the past 24 hours.



Guerra en Ucrania

Tres muertos en ataques rusos en Ucrania mientras Putin advierte a Europa contra el envío de tropas

AP. el mundo. 13 Septiembre 2026


Tres civiles han muerto y varias decenas han resultado heridos tras ataques rusos en Ucrania, según han dicho las autoridades locales este sábado, después de que el presidente de Rusia, Vladímir Putin, advirtiera de que el envío de tropas europeas al país equivaldría a un conflicto directo con el Kremlin.


Ucrania enfrenta una creciente presión por la intensificación de la campaña aérea de Rusia, que utiliza misiles balísticos y drones a reacción para perforar las defensas rivales. Los ataques de Moscú han tenido como objetivo la red eléctrica ucraniana de cara al invierno, en una campaña que, según funcionarios, tiene como objetivo desmoralizar a la población civil.


Dos personas murieron y otra resultó herida cuando drones rusos alcanzaron durante la noche una zona residencial en la ciudad ucraniana de Zaporiyia, ha dicho este sábado el jefe regional, Ivan Fedorov.


Una persona murió y otras tres sufrieron lesiones en ataques contra Krivói Rog, de acuerdo con funcionarios locales.


En el puerto del mar Negro de Odesa y sus inmediaciones, 35 personas resultaron heridas en lo que el jefe de la región homónima, Oleh Kiper, calificó como un "ataque masivo". Entre los edificios alcanzados había un rascacielos residencial, cuyos pisos superiores quedaron completamente destruidos.


En declaraciones a reporteros en la cumbre de BRICS en India el viernes, Putin afirmó que si los gobiernos europeos envían tropas a Ucrania, eso significará "una guerra con Rusia".


Algunos líderes europeos han manifestado su compromiso con una posible fuerza de mantenimiento de paz, una perspectiva que Moscú ha descrito repetidamente como inaceptable.


Putin también negó que Rusia represente alguna amenaza para Europa y sostuvo que "no existe tal amenaza y nunca la ha habido". "No amenazamos, ni tenemos intención de amenazar, a los países europeos", manifestó.


El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, dijo el jueves que dos incidentes ocurridos esta semana a lo largo de la frontera ucraniana con su país y con Moldavia fueron un anticipo de posibles provocacionesrusas intensificadas en los pasos fronterizos de Ucrania con Europa.


Tusk indicó que dos personas fallecieron cuando aviones no tripulados rusos golpearon el cruce de Starokozache entre Ucrania y Moldavia la noche del martes, mientras que una "amenaza directa" a un paso fronterizo polaco-ucraniano la noche del miércoles se evitó gracias a la cooperación entre Varsovia y Kiev.


Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, dijo en una entrevista con Deutsche Welle publicada el sábado que se reuniría con Putin si ambos fueran invitados a la cumbre del Grupo de los 20 que se celebrará en diciembre en Miami.


El asesor de política exterior de Putin, Yuri Ushakov, indicó el sábado que la posibilidad de que el mandatario asista a la cumbre aún no se había discutido.


El Kremlin señaló en el pasado que Zelenskyy puede viajar a Moscú si quiere una reunión con Putin, una propuesta que Kiev ha rechazado.


Guerra en Ucrania

Los agricultores ucranianos luchan por sobrevivir ante el bloqueo ruso de exportaciones

Efe. EL MUNDO. 13 Septiembre 2026

Los agricultores ucranianos se esfuerzan por conservar gran parte de la cosecha de este año en instalaciones de almacenamiento temporal, ya que los ataques rusos han bloqueado las exportaciones a través de Odesa, poniendo en riesgo la capacidad de muchos productores de ganarse la vida.


Junto a las tierras de Pavlo Davidiuk, en la región noroccidental de Volinia, se extienden por el suelo una docena de contenedores de polímero, de los cuales los mayores contienen hasta 250 toneladas de cereal.


"Normalmente, la mayor parte de la cosecha de este año ya estaría vendida y no sería necesario almacenar tanto de esta manera", dijo Davidiuk a EFE. Compró este tipo de bolsas de almacenamiento temporal por primera vez en 2022, cuando los puertos ucranianos fueron bloqueados por Rusia durante tres meses.


Davidiuk cultiva 3.500 hectáreas, sobre todo de trigo y de colza, aunque también planta soja, cebada, guisantes y maíz. Gran parte de la producción solía salir en barco a través del mar Negro hacia destinos que iban desde España hasta China, pero a finales de julio las navieras dejaron de atracar en los puertos ucranianos tras una serie de ataques rusos contra buques civiles.


Davidiuk terminó de construir sus propias naves agrícolas poco después del comienzo de la invasión rusa, en 2022, y se encuentra en una posición mejor que muchos agricultores que pueden quedarse pronto sin espacio de almacenamiento.


Aún así, se ve obligado a trasladar el producto de unas instalaciones a otras, ya que por ejemplo la soja y la colza no se pueden almacenar adecuadamente en las bolsas de polímero ni se pueden conservar al lado del trigo en las naves.


El Consejo Agrario de Ucrania (UAC), en cuyo consejo de dirección se encuentra Davidiuk, advirtió en un comunicado de que, si las exportaciones marítimas no se reanudan pronto, el mercado doméstico podría acumular un excedente de entre 27,4 y 32,4 millones de toneladas.


Para el otoño, el déficit de capacidad de almacenamiento podría alcanzar los 11 millones de toneladas.


Precios que caen

La acumulación de grano dentro de Ucrania, que sigue siendo uno de los mayores productores agrícolas a escala mundial, y la subida de los precios logísticos, han hecho caer bruscamente los precios desde agosto. El precio del trigo ha bajado en un 30-35 %, dice Davidiuk, lo que implica que los productores ahora mismo están vendiendo a pérdida.


Aún así los agricultores tienen que vender parte de la cosecha para financiar su actividad actual, para la que necesitan un combustible cuyo precio prácticamente se ha duplicado recientemente.


"Tenemos que comprar fertilizantes, comprar diésel y sembrar las variedades de invierno", dijo Davidiuk, que describió la situación como un "desastre" que afecta gravemente la rentabilidad del negocio.


Si los precios siguen cayendo sin que se recuperen las exportaciones, los ingresos serán insuficientes para cubrir el coste de sembrar, alquilar terrenos, pagar salarios y devolver créditos. "El riesgo principal ahora mismo no es sólo perder los ingresos de la cosecha de este año, sino quedarnos sin fondos para el próximo ciclo de producción", dijo el UAC.


Rutas alternativas

En agosto Ucrania exportó una tercera parte del volumen necesario a través de rutas alternativas, como los puertos del Danubio, por ferrocarril y por carretera. El Gobierno está tratando de incrementar el porcentaje a la mitad.


Sin embargo, la situación es ahora más crítica que en 2022, ya que no es posible recurrir en la misma medida que entonces a los llamados "corredores de solidaridad" a través de Polonia y otros países vecinos.


Aunque la región de Volinia limita con Polonia, Davidiuk dice que las exportaciones a través de la frontera están paralizadas casi por completo debido a tensiones políticas, cuotas europeas y falta de capacidades.


"Estamos hablando con nuestro gobierno y con nuestros colegas polacos, pidiéndoles incrementar el número de trenes que recibe Polonia. Por desgracia, la parte polaca no está todavía dispuesta a hacer esto", dijo.


El agricultor señala que los socios polacos quieren una cooperación a largo plazo antes de invertir, pero que el sector agrícola ucraniano no puede garantizar volúmenes constantes una vez se reabra la ruta marítima, que es mucho más barata, en especial para los productores del centro y del sur del país.


En teoría el cereal puede permanecer en almacenamiento temporal durante varios años, pero Davidiuk espera que no sea necesario.


"Esperamos que nuestros colegas polacos permitan el tránsito a través de su país a países de la Unión Europea. De lo contrario muchas empresas agrícolas quebrarán, lo que tendrá un impacto en toda la economía", dijo.


Las diez herencias "diabólicas" de Sánchez: de la deuda a la vivienda

Jesús Rivasés. la razon. 13 Septiembre 2026


Pedro Sánchez, el día que sea desalojado de la Moncloa y abandone la presidencia, quizá con no muy buen talante, dejará para quien le suceda una herencia económica diabólica. El próximo presidente del Gobierno que, en teoría, porque depende de las urnas, sería Alberto Núñez Feijóo, no podrá renunciar al caudal hereditario, como hacen todos los años miles de españoles. En 2025 se tramitaron 351.446 herencias, pero 55.837 fueron rechazadas por sus beneficiarios. El motivo fundamental es que, en la mayoría de los casos, lo que heredaban eran deudas, deudas que debían pagar.


El próximo Gobierno, incluso si por carambolas, vuelve a encabezarlo Sánchez, tendrá que trabajar en un escenario económico endemoniado. En ese caso, debería gestionar su propia y nefasta herencia. Si le sucede Núñez Feijóo, como parece más probable, todo le resultará todavía más difícil. El sanchismo dejará encima de la mesa un legado económico perverso, del que no resultará fácil salir y, en cualquier caso, requerirá aplicar un tratamiento tan doloroso como impopular. El testamento económico de Sánchez incluirá diez enormes agujeros negros, cuya profundidad real solo se conocerá cuando el nuevo Gobierno haga las cuentas y levante las alfombras. Los precedentes socialistas asustan. Aznar, en 1996, se encontró con un 4,2% de déficit, 3,5 millones de parados y 300.000 millones de deuda. Zapatero dejó a Rajoy una catástrofe mayor: 10% de déficit, más 5 millones de parados y 750.000 millones de deuda. Ahora, los grandes asuntos serán 1) Deuda pública disparada; 2) Pensiones insostenibles; 3) Empleo que no es empleo; 4) Pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos; 5) Baja competitividad de la economía española; 6) Gasto público desenfrenado; 7) Financiación autonómica desequilibrada; 8) Presión fiscal al límite; 9) Problemas de abastecimiento eléctrico y 10) Necesidad de vivienda.


Trampas y deudas

El próximo Gobierno tendrá que apechugar con una deuda pública que rondará los 1,8 billones de euros, según los criterios de la Unión Europea, porque la deuda real será más alta y superará los dos billones. Solo por intereses, España tendrá que pagar unos 60.000 millones de euros en 2030, según los cálculos de Funcas, uno de los grandes «think-tanks» –pensaderos– económicos del país. Este mismo año, esa factura alcanzará los 43.400 millones y entre las nuevas emisiones y las subidas –esperadas– de tipos de interés habrá aumentado un 50% al final de la próxima legislatura.


Quiebra de las pensiones

La Seguridad Social (SS) está quebrada y la reforma de las pensiones del Gobierno de Sánchez, diseñada por José Luis Escrivá, ha agravado la situación. Las pensiones han sido indexadas por ley. Es decir, se actualizan con la inflación todos los años, lo que ahonda el agujero. Las cuentas son simples: En 2025, los ingresos por cotizaciones rondaron los 180.000 millones y los gastos del sistema llegaron a los 243.000, es decir, 63.000 millones más que hubo que sacar de las cuentas del Estado. Además, la SS arrastra una deuda de otros 136.000 millones. Las pensiones son, quizá, la herencia más diabólica de Sánchez. Cualquier intento de ajuste desatará la ira de más de nueve millones de pensionistas, lo que en la práctica impide una solución real por motivos políticos. Un dolor de cabeza para quien ocupe la Moncloa.


Empleados sin trabajo

El Gobierno por una parte y la vice y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz por otra, presumen una y otra vez de la creación de empleo y de cifras récord. Es cierto, nunca en España ha habido más gente con trabajo y más cotizantes a la Seguridad Social. Sin embargo, hay dudas sobre los datos reales. Por una parte, están los llamados «fijos discontinuos», que no computan como parados, y que podrían ser hasta 800.000 los que tienen contrato, pero no trabajo y que cobran el desempleo. A ellos habría que añadir los casi dos millones de empleados que, según el Instituto Nacional de Estadística, no trabajan ni una sola hora a la semana. La suma de unos y otros y de los parados oficiales eleva esa cifra por encima de los cuatro millones de desempleados.


La cuesta de cada mes

La cuesta de enero es ahora mensual y se repite con monotonía. El Gobierno alardea de PIB, pero millones de españoles no lo perciben en sus propias cuentas. En la era sanchista ha subido, en términos nominales, un 41%, en parte gracias a los Fondos Europeos Next Generation. El PIB, per cápita, también nominal, ha crecido un 31,8%, casi nueve puntos menos, pero lo que es más importante, mientras que el salario medio es un 23% más alto, la inflación ha subido un 27,2%. Es decir, ha habido una pérdida general de poder adquisitivo.


¡Que compitan ellos!

España ocupa el puesto 39 sobre 70 en el ranking mundial de competitividad y está estancada ahí en los últimos años. En 2025, el índice de competitividad precio del Banco de España registró un descenso del 2,8%, el mayor desde 2008. La productividad por hora trabajada es entre un 10 y un 15% inferior a la media de la Unión Europea y apenas llega al 65% de la alemana, a pesar de los actuales problemas económicos alemanes. Parece como si se actualizara la frase lapidaria de Unamuno (1864-1936) «¡que inventen ellos!» a un «¡que compitan ellos!».


Orgía de gasto

El gasto público total en 2026 superará en algo más los 800.000 millones de euros, según los cálculos del Fondo Monetario Internacional. Supone casi un 60% más que los 503.000 millones de 2018, el año que Sánchez llegó al poder. El sanchismo ha sido una orgía de gasto, que se ha mantenido con más impuestos, más deuda y fondos europeos y que es insostenible. El próximo Gobierno solo tendrá dos opciones: más impuestos o ajustes.


El sudoku autonómico

Pedro Solbes (1942-2023), en sus tiempos de ministro de Hacienda en el gobierno de Zapatero, describió el problema de la financiación autonómica como un «sudoku imposible». Todavía nadie ha logrado resolverlo, tampoco Pedro Sánchez, y ese es otro de los «marrones» descomunales que dejará en herencia. La propuesta de su Gobierno, además de injusta –beneficia a Cataluña y perjudica a casi todas las demás CCAA- es quizá económicamente inviable.


Asfixia fiscal

El sanchismo ha hecho trampas fiscales y ha aplicado una subida fría de impuestos. El método es simple. Las tarifas impositivas no se adaptan a la inflación, lo que significa que cada aumento de ingresos –de salario– tributa más y el Estado ingresa más. En teoría no se nota, pero en la práctica sí y es un engaño, que se justifica con el argumento de que la presión fiscal en España es menor que la media europea. Es cierto, pero cada vez menos y con muchos matices. El trabajo y la riqueza tributan igual o más que en la Unión Europea, mientras que los impuestos indirectos son menores. Otro asunto complicado de enderezar.


Falta electricidad

Es poco probable que haya otro «gran apagón», no imposible. La red eléctrica española tiene carencias notables, por falta de inversiones que, con frecuencia, no se han hecho porque la normativa impedía rentabilizarlas. Ahora hay proyectos industriales y de vivienda paralizados por falta de potencia eléctrica instalada. Y disponible.


El drama de la vivienda

Los Gobiernos de Sánchez, presionados por sus socios de extrema izquierda, han aplicado una política de vivienda que ha desembocado en un drama nacional. Las trabas a la construcción y el hiperintervencionismo han provocado carencia de viviendas y precios disparados, tanto en compraventa como en alquiler, y pasarán años hasta que la situación se reconduzca.


El descaro «pepero»

Carlos Esteban. LA GACETA. 13 Septiembre 2026


Tengo dicho que el PP es un mayor peligro para la democracia que el PSOE: los socialistas son un partido particularmente destructivo, históricamente calamitoso para España, pero se les ve venir. Aunque mientan, no engañan, y su acción deletérea podría haberse restringido sustancialmente por la reacción de un partido representativo de la derecha social, el partido que pretende ser el PP.


Pero el PP es un partido nihilista, el mejor representante de cierta mentalidad muy de nuestro tiempo que le paraliza. Tiene un miedo cerval a cualquier decisión que le defina, y todo lo mantiene al nivel de una retórica que, cuando no se traduce en iniciativas reales, resulta infantil.


Así, acabamos de enterarnos por boca del propio interesado que Feijoo «tenía razón» en una postura sobre la que no hizo absolutamente nada, lo cual le permite «tener razón» en muchas cosas y no «perder la razón» en nada.


VOX recurrió ante el Tribunal Supremo un acuerdo de la Junta Electoral Central relacionado con los efectos sobre el censo de la llamada Ley de Nietos y pidió, como medida cautelar, que se paralizaran las altas en el Censo Electoral de Residentes Ausentes derivadas de esa norma.


El PP, pese a compartir públicamente las objeciones sobre el modo en que el Gobierno estaba engordando el censo exterior, decidió no recurrir. El Supremo acaba de estimar parcialmente las cautelares solicitadas por VOX y por Iustitia Europa y ha dejado en suspenso tanto el voto de quienes ya fueron inscritos por esta vía como las nuevas altas, salvo en los casos en que se acredite la condición de descendiente de exiliados.


Y entonces el PP, que había preferido quedarse al margen del recurso, salió inmediatamente a celebrar la decisión. Además del escueto tuit de Feijoo compartiendo los beneficios de la victoria, tenemos muchos otros de dirigentes del partido, como estos dos, deliciosos ejemplos, de Cuca Gamarra, vicesecretaria de Regeneración Institucional (sí, ese cargo existe): «El Supremo suspende de manera cautelar la conocida como Ley de Nietos y sus efectos en el censo electoral. Lo hemos dicho desde el principio: no se puede cambiar una ley por medio de una instrucción. Teníamos razón», y: «Un buen y fundado recurso de @IustitiaEuropa ante el TS que una vez planteado y abierta esta vía no hacía necesario que el PP la complementase. Una denuncia y trabajo colectivo que hace que hoy sea un gran día para la Nación». ¿@IustitiaEuropa, solo? Vaya.


Juan Bravo, vicesecretario de Hacienda, Vivienda e Infraestructuras, va todavía más lejos: «El Tribunal Supremo da la razón a Feijoo. La ley de nietos, paralizada». Y adjunta precisamente una imagen del auto dictado en un procedimiento que no había promovido Feijoo ni el PP. Este mensaje provocó la respuesta de Jorge Buxadé diciendo que Bravo le había «joseado el Auto del TS en el recurso interpuesto por VOX».


Si fuera algo aislado estaríamos hablando sólo de una anécdota divertida por el descaro de los «peperos» colgándose medallas sin haber librado la guerra. Pero, para quien siga atento al discurrir del PP casi desde su fundación, la anécdota empieza a hacerse categoría. Y en eso es el PP mucho más «moderno» que el PSOE, moderno en el sentido de todos esos grupos sociales, cada vez más numerosos, que reivindican una libertad sin consecuencias.


El PP quiere apuntarse a todos los logros en los cuales VOX haya tenido que poner esfuerzo y, sobre todo, riesgo político, pero manteniendo una «negación plausible» ante todo lo que a VOX le salga mal. Es lo del árbol y las nueces convertido en plataforma política.


Los nietos del PSOE quieren dar un pucherazo
Diego González. libertad digital. 13 Septiembre 2026


¿Qué sentido tiene que puedan votar en unas elecciones españolas millones de personas que no han puesto un pie en nuestro país en toda su vida?


El run run sobre la llamada Ley de Nietos llevaba meses dando vueltas por las redes, esos mentideros posmodernos, sin que nadie fuera de los sospechosos habituales le hiciera demasiado caso. Nadie salvo Vox, que presentó una montaña de papeles en el juzgado más próximo y ha conseguido que se hable del tema públicamente, No voy a mentir, yo era extremadamente escéptico con este tema. ¿El PSOE intentando crear dos o tres millones de votantes de la nada para falsear el resultado de unas elecciones?


No, hombre, hasta ahí no van a llegar. Una cosa es amañar las primarias del partido o esconder urnas detrás de cortinas, o amnistiar golpistas, o blanquear terroristas, o montar una teoría de la conspiración loquísima para justificar los problemas del Gobierno con la justicia, o usar a la fiscalía como ariete contra los adversarios políticos, o matar a cincuenta personas por la degradación de las infraestructuras, o usar a la Guardia Civil para extorsionar y esparcir bulos contra la gente incómoda, o recibir a escondidas a dictadores latinoamericanos y su equipaje sospechoso, o permitir que Marruecos invada Ceuta y convierta la ciudad en una alcantarilla al aire libre, y tantas y tantas trapalladas que este gobierno de traidores ha cometido una y otra vez, pero, ¿organizar directamente un pucherazo? ¿Como el de Nicolás Maduro que celebraron todos los socios del PSOE y que Zapatero blanqueó públicamente? No serán capaces. ¿No? ¿Verdad?


Como decía, yo era bastante escéptico con este tema hasta que el Tribunal Supremo paralizó la inscripción de cientos de miles de personas en el censo y en el PSOE y sus medios de cabecera se volvieron locos. Si no tenían la esperanza de que la creación de millones de votantes modificara el mapa electoral, ¿por qué tanto follón? Y no, no es por los exquisitos principios democráticos del PSOE. Pero insisto, el escepticismo es sano. Todos sabemos que el PSOE amañaría las elecciones si tuviera la oportunidad; ya lo hicieron en 1936, y dos años antes habían dado un golpe de Estado. Llevan el golpismo en el ADN. Pero una cosa es saberlo y otra probarlo. En toda la historia de la democracia española el voto exterior ha cambiado de signo exactamente cuatro diputados: dos en elecciones generales (2019 y 2023) y otros dos en elecciones autonómicas (Galicia 2009 y Asturias 2012). Si de repente en 2027 el voto de un millón de argentinos recién nacionalizados modifica los resultados en once provincias y cambia el ganador de las elecciones habrá que sospechar que no sólo hay gato encerrado, sino que el minino está muerto y ya huele muy mal. Y en el PSOE son malvados, pero tontos, sólo Patxi López.


Amañar unas elecciones no es sencillo pero sí posible. Es necesario, eso sí, ser capaz de intervenir en el voto por correo, de fuera o de dentro del país. Haría falta, por ejemplo, poner de apoderado en Correos a un apparatchik sin escrúpulos, alguien, como imaginemos, Leire Díez. Que fue, por cierto, exactamente lo que sucedió. La fontanera del PSOE era directora de relaciones institucionales de la empresa pública pero tenía mando en plaza y firma electrónica. En 2024 se despidió de sus compañeros con esta frase: "¿Os acordáis del voto por correo de las pasadas elecciones generales? Pues ahí estuvimos mano a mano todo este equipazo". Yo voté por correo en aquellas elecciones y recuerdo perfectamente la chapuza típicamente socialista que fue aquello. Lo último que se le ocurriría a alguien es presumir de ese desastre. Salvo que no estuviera presumiendo de eso sino de otra cosa, claro. Al fin y al cabo hablamos de alguien conocido por moverse con soltura en las cloacas del poder. Todo esto puede ser una casualidad y es posible que seamos unos malpensados, pero reconozco que la solidez de mis convicciones democráticas lleva un tiempo bajo cierta presión.


Dicho esto, el problema de la Ley de Nietos es filosófico además de práctico. Sin entrar en el otorgamiento de la nacionalidad, que daría para un par de artículos aparte, ¿qué sentido tiene que puedan votar en unas elecciones españolas millones de personas que no han puesto un pie en nuestro país en toda su vida? ¿Yo no puedo votar en las elecciones madrileñas pese a haber nacido y vivido allí media vida pero un cubano aleatorio cuyo bisabuelo emigró al caribe en 1950 puede darle su voto a Pedro Sánchez a cambio de un pasaporte de la Unión Europea? En Irlanda, que históricamente sufrió un éxodo muy superior al nuestro, no puede votar nadie que no resida en el país. Tres millones de personas con pasaporte irlandés, un tercio de los cuales ha vivido en la isla, están privados del derecho al voto. Y no pasa nada. Y es lógico, porque los nacionales irlandeses del exterior son casi los mismos que los que residen en la república. Aquí no llegamos a tanto, pero con las nacionalizaciones exprés del sanchismo —qué prisa se da la burocracia cuando le viene bien al poder, ¿eh?— el censo en el extranjero lllegaría a ser un 10% del total. Como la suma de las provincias de Málaga y Sevilla. ¿Sospechoso? Pues hombre, un poquito.


Del 11-S a Ceuta: veinticinco años confundiendo tolerancia con debilidad
Ignacio Foncillas. el debate. 13 Septiembre 2026


Occidente respondió al terrorismo con guerras imposibles fuera de casa y con una peligrosa cobardía intelectual dentro. Ceuta acaba de recordarnos que respetar una religión no obliga a tolerar una ideología que pretende situarse por encima de nuestras leyes


Esta semana se conmemora el 25 aniversario del 11-S. Por aquel entonces yo vivía en Nueva York. Desde el ventanal de mi apartamento, en un piso 35 de Manhattan, vi en directo el desenlace aterrador de aquella mañana. Hay imágenes que no necesitan televisión para quedarse grabadas para siempre.


El 11-S fue, en muchos sentidos, la pérdida de la inocencia americana. Estados Unidos descubrió brutalmente que dos océanos ya no bastaban para mantener el mundo exterior a distancia. Casi 3.000 personas murieron aquella mañana. Durante unas semanas surgió un Nueva York distinto: más solidario, más amable, más humano. Pero también nació otro país.


Llegaron los controles, las cámaras, los detectores, las listas de pasajeros, el Patriot Act y una formidable expansión del aparato federal de seguridad. La TSA fue creada apenas dos meses después de los atentados y, en 2003, el nuevo Departamento de Homeland Security agrupó 22 agencias y departamentos federales. Los que vivimos aquí aceptamos una importante reducción de nuestra comodidad —y también de parcelas de nuestra intimidad— a cambio de seguridad.


Veinticinco años después, podemos empezar a juzgar el resultado.


Dos errores opuestos

Occidente cometió después del 11-S dos errores aparentemente contradictorios.


El primero fue creer que podía transformar por la fuerza sociedades enteras al otro lado del mundo. El segundo, pensar que en casa cualquier conflicto cultural podía resolverse con dinero público, multiculturalismo y unas cuantas campañas contra la intolerancia.


Fuera nos pasamos de frenada. Dentro pecamos de ingenuidad.


En Afganistán, una operación inicialmente destinada a destruir Al Qaeda y desalojar al régimen talibán que la protegía terminó convertida en un proyecto de nation building de veinte años. Miles de muertos y billones de dólares después, los talibanes volvieron a Kabul.


En Irak, Washington cometió otro error monumental: confundir la destrucción de un régimen con la construcción de un Estado. La disolución del Ejército y el desmantelamiento del aparato baazista vaciaron instituciones enteras, alimentaron la insurgencia y acabaron entregando a Irán una influencia en Bagdad que Saddam jamás le habría permitido.


La lección debería haber sido sencilla: el poder militar sirve extraordinariamente bien para destruir ejércitos y extraordinariamente mal para fabricar sociedades liberales.


Pero Europa aprendió exactamente la lección contraria.


Islam no es islamismo

Aquí conviene detenerse, porque las palabras importan.


El problema no es el Islam como religión. Millones de musulmanes viven pacíficamente en sociedades occidentales, trabajan, pagan impuestos, educan a sus hijos y no tienen la más mínima intención de sustituir la Constitución por el Corán. Incluso países con mayoría musulmanas son extraordinariamente tolerantes.


El problema es el islamismo, entendido como proyecto político: la pretensión de organizar la sociedad y el Estado conforme a una interpretación religiosa que se sitúa por encima de la soberanía popular, la ley civil y los derechos individuales.


No es una distinción inventada por cuatro peligrosos ultraderechistas. La propia estrategia antiterrorista británica distingue expresamente entre islam e islamismo y reconoce que este último entra en conflicto con principios occidentales como la separación entre religión y Estado, la igualdad de derechos y la autoridad de las leyes democráticamente aprobadas. La revisión oficial del programa Prevent señaló que el islamismo sigue constituyendo la principal amenaza terrorista para el Reino Unido.


Los datos europeos tampoco permiten refugiarse en eufemismos. Según Europol, en 2025 el terrorismo yihadista representó 24 de los 45 atentados registrados en la Unión Europea y 347 de las 486 detenciones relacionadas con terrorismo. Eso no convierte al musulmán que vive enfrente en sospechoso de nada. Pero sí convierte en una irresponsabilidad negar que existe un problema ideológico específico.


Al Qaeda y el ISIS no son «la esencia del Islam», pero tampoco son marcianos que hayan aterrizado accidentalmente sobre una religión completamente ajena a sus ideas. Son expresiones extremas del salafismo yihadista que utilizan textos, conceptos y tradiciones islámicas para construir una ideología totalitaria.


Negar esa conexión por miedo a parecer intolerante resulta tan absurdo como afirmar que el comunismo soviético no tenía ninguna relación con Marx porque la mayoría de los lectores de Marx jamás construyeron un gulag.


La tolerancia también necesita fronteras

Aquí es donde Europa ha fracasado. Después de Madrid, Londres, París, Bruselas, Niza y tantos otros atentados, demasiados dirigentes europeos concluyeron que señalar el problema ideológico era más peligroso que el propio problema. La integración dejó de entenderse como un contrato mutuo y comenzó a presentarse como una obligación unilateral de la sociedad receptora.


Pero integración significa precisamente lo contrario.


Europa puede —y debe— aceptar musulmanes, cristianos, judíos, ateos, budistas o incluso aficionados del F.C. Barcelona. Lo que ninguna sociedad liberal está obligada a aceptar es que grupos religiosos o políticos reclamen un derecho distinto para mujeres y hombres, creyentes y apóstatas, homosexuales y heterosexuales, musulmanes y no musulmanes.


Una ciudadanía. Una ley.

Curiosamente, tampoco esto es una extravagancia reaccionaria. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos sostuvo en el caso Refah Partisi contra Turquía que un régimen basado en la sharía es incompatible con los principios fundamentales de la democracia definidos por el Convenio Europeo. A veces Estrasburgo sirve para algo.


El error del buenismo consiste en creer que defender esos límites es intolerancia. No. Es exactamente lo contrario. Una sociedad plural solo puede existir si todos aceptamos unas reglas comunes que protegen precisamente nuestra libertad para ser diferentes.


Y entonces aparece Ceuta

¿Qué tiene todo esto que ver con Ceuta?


Mucho, aunque conviene no hacer comparaciones disparatadas. Marruecos no es Al Qaeda y Mohamed VI no es un salafista. Equipararlos sería intelectualmente absurdo. Pero Ceuta nos recuerda otra lección del 11-S: no debemos confundir cooperación con amistad ni tolerancia con ingenuidad.


Mohamed VI se presenta ante Washington y Bruselas como garante de un Islam moderado. Y es indudable que Marruecos ha sido durante años un colaborador importante contra el terrorismo. Pero el monarca marroquí no es únicamente un jefe de Estado constitucional. El artículo 41 de la Constitución le reconoce expresamente como Amir al-Muminin, Comendador de los Creyentes, con autoridad sobre todos los asuntos religiosos y las 52,000 mezquitas del país. Su legitimidad política, territorial y religiosa están íntimamente entrelazadas. Y cuando le conviene, usa la plataforma para movilizar a su gente. (Por cierto: la dinastía marroquí es alauí. «Alauíta» es una corriente religiosa emparentada con el chiismo en Siria, a la que perteneció el dictador Assad.)


Y el Majzén entiende extraordinariamente bien el ejercicio del poder.


En 2021, alrededor de 8.000 personas entraron en Ceuta después de que Marruecos relajara aparentemente sus controles fronterizos durante la crisis diplomática provocada por la hospitalización en España del líder del Polisario. Un ministro marroquí llegó entonces a sugerir públicamente que España debía comprender que menospreciar a Marruecos tenía consecuencias.


Cinco años después hemos vuelto a comprobar la extraordinaria vulnerabilidad de nuestra frontera. Marruecos niega tajantemente haber organizado la avalancha. Pero tampoco hace falta creer en conspiraciones para comprender el mensaje estratégico. España tiene enfrente a un vecino que no reconoce nuestra soberanía sobre Ceuta y Melilla, reivindica intereses territoriales incompatibles con los nuestros y sabe que la inmigración puede convertirse en una potentísima palanca de presión. Responder a esa realidad con comunicados sobre amistad y cooperación es confundir diplomacia con terapia de pareja. Y para más INRI, el Majzén le da a su causa política un barniz de religión.


El 24 de agosto de 2026, durante el Mawlid (nacimiento del Profeta), Ahmed Tawfiq (Toufiq), ministro de Habús y Asuntos Islámicos, habló delante de Mohamed VI, el príncipe heredero y el jefe de Gobierno. Citó a dos ulemas nacidos en Ceuta (el cadí Iyad y Al-Azafi) y luego el Dalail al-Khayrat del imán al-Yazuli. Dijo, explícitamente, que esa obra fue: «el emblema de los marroquíes en su yihad para liberar los territorios ocupados». Otras traducciones hablan de una «lucha sagrada para liberar las ciudades ocupadas situadas a lo largo del océano Atlántico».


No es una fatua que ordene atacar Ceuta mañana. Es irredentismo envuelto en liturgia: el rey como descendiente del Profeta, los ulemas de «Sebta ocupada», un libro de oraciones convertido en bandera de «liberación». Quien quiera oír solo historia medieval, allá el. Quien sepa cómo se usa el islam de Estado en Rabat, oye otra cosa: la reclamación territorial sacralizada, pronunciada ante el único hombre que en Marruecos puede hablar en nombre de la fe y de la corona a la vez.


La lección que seguimos sin aprender

Veinticinco años después del 11-S seguimos oscilando entre dos extremos.


Primero quisimos arreglar el mundo a bombazos. Después decidimos que bastaba con abrazarlo. Ambas cosas han fracasado. La alternativa no consiste en perseguir musulmanes ni en establecer tests teológicos en Barajas. Consiste en algo mucho más sencillo: recuperar la confianza en nuestras propias reglas.


Quien quiera vivir en Europa debe poder hacerlo independientemente de su raza, procedencia o religión. Pero tiene que aceptar sin ambigüedades que la ley civil está por encima de cualquier ley religiosa; que una mujer tiene exactamente los mismos derechos que un hombre; que un judío, un cristiano, un musulmán o un ateo poseen la misma dignidad jurídica; que abandonar una religión es un derecho; que la libertad de expresión incluye poder criticar a Mahoma, a Cristo, al Rey o a Sánchez; y que las fronteras existen porque sin fronteras tampoco existe soberanía.


A quienes aceptan esas reglas hay que integrarlos. A quienes intentan sustituirlas mediante violencia, coacción o imposición política hay que combatirlos con toda la fuerza del Estado de derecho, sean islamistas, neonazis, comunistas revolucionarios o cualquier otra especie de totalitario etarra. Eso no es racismo. Es liberalismo elemental.


El 11-S nos enseñó que la debilidad invita a quienes están dispuestos a explotarla. Afganistán nos enseñó que la fuerza utilizada sin inteligencia también puede conducir al desastre. Ceuta debería enseñarnos la tercera parte de la lección: la tolerancia es una virtud; la ingenuidad, no.


¿Para qué sirven 50.000 funcionarios si el 87,5 % del gasto son transferencias?
José Ramón Riera. el debate. 13 Septiembre 2026


Los 19 ministerios analizados cuentan con más de 50.000 empleados públicos para gestionar directamente apenas el 12,5 % del gasto ejecutado


Ya sé que este artículo va a tener como consecuencia que me gane casi 50.000 enemigos más, pero creo que es mi obligación ir poniendo encima de la mesa los principales problemas que tiene nuestra economía.


Como he señalado en varias ocasiones, estoy convencido de que uno de los tres principales objetivos del «vago de La Mareta», también conocido en toda España como el «galgo de Paiporta», es dejar el país económicamente destrozado antes de convocar elecciones generales.


Lo está logrando poco a poco.


En 2018, el gasto público consolidado del Estado español ascendió a 503.000 millones de euros. La principal partida correspondió a las prestaciones sociales, con 203.193 millones. En 2025, el gasto cerró en 764.884 millones, un 52 % más. Si en 2026 se mantiene el ritmo actual, rondará los 820.000 millones y, en 2027, podría acercarse a los 900.000 millones.


Si se alcanza esa cifra, las prestaciones sociales llegarán, al menos, a los 325.000 millones de euros en 2027; el gasto de personal de todas las administraciones públicas, a 200.000 millones; y los intereses de la deuda superarán los 55.000 millones. Estas tres partidas sumarán por sí solas 580.000 millones de euros, el equivalente a todo el gasto público de 2020.


Por eso es absolutamente necesario que desde la sociedad civil vayamos poniendo negro sobre blanco dónde se encuentran las ineficiencias de nuestro sistema de gasto público para que, cuando llegue un nuevo Gobierno y se encuentre con que tiene que recortar 100.000 millones o más, no haga un Rajoy, que es lo fácil.


Por ello, llevo ya varios artículos denunciando la ineficiencia de un montón de ministerios. En mi artículo anterior mostraba cómo cinco ministerios de Sumar no dan ni para uno en realidad, porque el presupuesto que manejan entre los cinco es inferior, por ejemplo, al de un ministerio que debería desaparecer, como el de Transición Ecológica, que podría englobarse en Industria. Pero es que, además, entre los cinco, con 5.337 empleados públicos, solo fueron capaces de ejecutar 2.801 millones de euros.


También expliqué cómo el Ministerio de Vivienda solo ejecuta el 1,8 % de su presupuesto hasta junio, equivalente a 66 millones de euros, con 390 empleados públicos.


Hoy lo que voy a mostrarles es todavía más espectacular: qué hacen 19 de los 22 ministerios. He excluido Interior, Defensa y Asuntos Exteriores porque son irremplazables y necesitamos, sin duda alguna, a la Policía Nacional, a la Guardia Civil, a los militares y a las embajadas. Todo lo demás creo que es cuestionable.


Seleccionados los 19 ministerios, lo que he hecho es analizar, sin contar sus organismos autónomos, los entes públicos que dependen de ellos ni agencias como la Tributaria, cuánto dinero se administra directamente desde esos ministerios y cuántos empleados públicos trabajan en ellos.


La cifra a cierre de junio es de 54.226 millones de euros y 50.070 empleados públicos.


A partir de ahí, he comprobado cuánto de esos 54.226 millones se gestiona internamente y cuánto se transfiere a los entes que dependen de los ministerios, a las comunidades autónomas, a los ayuntamientos, a las diputaciones y a los cabildos.


Y aquí llega la gran sorpresa: los 50.070 empleados públicos que pagamos con nuestros impuestos gestionan directamente solo 6.782 millones de euros, el 12,5 % del gasto total. Los otros 47.444 millones se destinan a transferencias y representan el 87,5 % del gasto ejecutado durante el primer semestre de 2026.


Vean los números.

El ministerio cuyos empleados públicos ejecutan menos gasto es el de Óscar López, candidato a la Comunidad de Madrid. Sus 2.786 empleados públicos gestionaron 54,8 millones de euros en seis meses, lo que equivale a la «tremenda» tarea de ejecutar unos 149 euros diarios por empleado.


Pero este no es un hecho aislado. Ángel Víctor Torres, al que acaban de nombrar jefe del Mando Único para gestionar la «invasión» de Ceuta, tiene bajo su mando a 7.202 empleados públicos, que han ejecutado la tediosa tarea de movilizar 194 millones de euros, a un ritmo de unos 204 euros diarios por empleado o, si lo prefieren, unos 4.488 euros por persona en un mes de 22 días.


En Cultura, donde está el comunista Ernest Urtasun, tienen el honor de «gestionar» el tercer ministerio con menos actividad de los 19 analizados: han ejecutado 79 millones de euros entre 2.575 empleados públicos, a un ritmo de unos 232 euros diarios por persona.


El siguiente diploma de honor, por no conseguir ni la medalla de oro, ni la de plata ni la de bronce, se lo lleva el ministerio de Milagros Tolón, encargado de Educación, Formación Profesional y Deportes, que, con 9.149 empleados públicos, ha ejecutado 295,4 millones de euros, a razón de unos 245 euros diarios por cabeza.


Otro de los tres diplomas «olímpicos» se lo lleva otro comunista de pro, Pablo Bustinduy, que dirige con mano de «hierro» el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Sus 632 empleados públicos mueven cada uno unos 280 euros diarios, casi el doble que los de Óscar López.


Y el tercer diploma va para Juventud e Infancia, donde la también comunista Sira Rego, con 140 empleados públicos, ha ejecutado en seis meses la «increíble» cifra de 5,7 millones de euros, a razón de unos 306 euros diarios por empleado.


Aunque ya no me quedan medallas ni diplomas, me he permitido crear una categoría especial, un accésit, para el Ministerio de Hacienda, que, con 6.953 empleados públicos, ha ejecutado 319,4 millones de euros, lo que equivale a unos 348 euros diarios por empleado público.


Para cerrar el artículo, entre el resto de los datos que tienen en la tabla, el «mejor» ministerio es el de Economía, Comercio y Empresa, con Carlos Cuerpo al frente. Ha ejecutado 1.749,3 millones de euros entre 2.370 empleados públicos, lo que equivale a unos 5.592 euros diarios por persona.


Para alcanzar una cifra de ejecución similar a la de Economía tenemos que sumar los 14 primeros ministerios de la tabla, que conjuntamente alcanzan los 1.770,5 millones de euros, pero cuentan con 37.043 empleados públicos.


Esto significa que, si esos 14 ministerios alcanzasen la misma ratio de ejecución por empleado que Economía, harían falta aproximadamente 2.400 empleados para gestionar esos 1.770,5 millones de euros, frente a los más de 37.000 actuales. La diferencia supera, por tanto, los 34.000 empleados. A un coste medio de 70.000 euros al año, el ahorro potencial superaría los 2.400 millones anuales y se acercaría a los 9.700 millones durante una legislatura completa.


Sé que esto molesta, pero me veo en la obligación de explicarlo, no con el objetivo de enfadar a nadie que haga bien su trabajo, sino porque me da que tenemos un tremendo problema de productividad en la Administración General del Estado.


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El éxodo de Ceuta

EDUARDO INDA. okdiario. 13 Septiembre 2026


Los éxodos forzados representan el más vil y a la vez eficaz mecanismo de conquista de territorios ajenos. Metes el miedo en el cuerpo a los habitantes de un lugar, los legítimos moradores toman las de Villadiego y te acabas quedando por la patilla con una ciudad, una región o un país que no te pertenece. Hay dos modalidades: las que no emplean la fuerza porque basta el miedo —con Ceuta como paradigma— y las que matan y arrasan con todo lo que pillan por delante para sembrar ese terror que convierte a seres libres en siervos.


Lo hicieron en el País Vasco y Navarra los socios etarras de Perro Sánchez asesinando a troche y moche y consiguiendo expulsar de su tierra a 200.000 personas en la primera comunidad autónoma y a 50.000 en la segunda. El pavor, que es el fenómeno humano más libre que hay, se expandió reduciendo al constitucionalismo a la mínima expresión en el País Vasco y dejándolo seriamente tocado en mi tierra. De no haber sido por esta circunstancia, lo que antes fue Batasuna y ahora es Bildu jamás hubiera pasado de anécdota a categoría y la dictadura nacionalista se las hubiera visto y deseado para imponer su descarnada, fascistoide y paleta hegemonía en la cultura, la educación y la Administración. Lo cierto y verdad es que cada vez quedan menos constitucionalistas en ambas tierras.


Marruecos está forzando en Ceuta la primera modalidad de éxodo. La que se implementa sin balas ni bombas. En planificadísima operación militar, purita guerra híbrida, metieron en apenas 24 horas más de 80.000 personas en una ciudad cuya población es exactamente la misma. Es decir, que durante más de un día el número de residentes se duplicó. Esto es como si a Madrid le calzas 3,5 millones de personas en un abrir y cerrar de ojos o como si a Barcelona le cuelas de rondón 1,7 millones de cuerpos extraños en un santiamén. Haces invivibles la capital de España y la Ciudad Condal y lógicamente los que cuentan con recursos para ello se mudan a otro lugar. De primero de maldad humana.


El Rey alauita se ha limitado a plagiar el plan que con indiscutible éxito implementó su padre, Hassan II, en noviembre de 1975 en el Sáhara mientras Franco se hallaba en el lecho de muerte en el hospital madrileño de La Paz. El entonces monarca envió 400.000 personas a la colonia española el 6 de noviembre, con decenas de miles de militares camuflados entre ellos. ¿Les suena? En apenas 72 horas la interminable lengua de mar que recorre el Atlántico pasó a manos marroquíes gracias a la pasividad de un Juan Carlos I que estaba más preocupado por heredar al dictador y trincar comisiones que por salvaguardar la integridad territorial que había jurado defender.


Mohamed VI acometió el blitz del 30 de julio de manera brillante. Al César lo que es del César y al Comendador de los Creyentes lo que es del Comendador de los Creyentes. Ni un solo muerto entre los ceutíes y una ciudad semiconquistada por mucho que se volvieran por donde habían venido 60.000 invasores, más que nada, porque continúan quedando 20.000 quintacolumnistas, no los «5.000» de los que habla el mentiroso compulsivo que es Perro Sánchez —le llamo Perro porque él está encantado con la denominación y no es cuestión de llevarle la contraria—.


El inquilino por horas del celebérrimo apartamento de Atocha, Ángel Víctor Torres, mando único del Gobierno, se comportó de manera más digna al admitir que resulta «imposible decir el número exacto». En un gesto que le honra se negó a respaldar el enésimo bulo del marido de la biprocesada. Los que hemos estado allí —y no digamos los ceutíes— tenemos meridianamente claro que sólo en la bellísima playa del Trampolín transformada ahora en poblado chabolista, que lleva ya un mes y 15 días okupada, hay 5.000. Con lo cual es física y metafísicamente imposible que en el conjunto de la ciudad autónoma asienten sus reales esas 5.000 almas de las que habla el marido de la biprocesada Begoña Gómez.


El indisimulado objetivo del monarca alauita es descojonar por completo la sociología local para quedarse con Ceuta y, por supuesto, Melilla, por la vía de los hechos consumados. Y pacíficamente, si es que pacíficamente se puede llamar al hecho de irrumpir ilegalmente en un país vecino como Atila y los hunos. La desolación en la plaza española es directamente proporcional al paso de los días. Más tiempo transcurre, más impotencia sienten los caballas. Especialmente porque el presidente del Gobierno, que inicialmente tildó de «violación de la integridad territorial de España» y de «ataque» lo acontecido el 30-J, habla ahora de “crisis humanitaria” y advierte a los ceutíes que se preparen porque se van a comer el marrón por el artículo 33. «Ceuta tiene que asumir una desigualdad estructural», dijo el miércoles en TVE. Vamos, que los invasores llegaron para quedarse; en fin, que los caballas se van a joder sí o sí. Aquí el único bienestar que importa es el de los invasores que llegaron para pagar nuestras pensiones —jaja— y no el de las familias que llevan viviendo allí desde tiempos inmemoriales.


El día y medio que pasé en la mágica Ceuta me permitió conocer a mucha gente, pulsar el estado de ánimo y acreditar con inevitable impotencia que el éxodo está en marcha. Hasta ese último jueves de julio que cambió la historia local, seguramente para siempre, era habitual que los ceutíes más pudientes enviasen a sus hijos a estudiar a Málaga —principal punto de destino— o a Madrid. Ahora, visto lo visto, certificado que la coyuntura es hoy peor que ayer pero mejor que mañana, son legión los que han optado por mudar a sus vástagos a buscarse un porvenir en Málaga. Ya no son únicamente los ricos locales, los padres más modestos han estrujado los ahorros para sacar a los suyos del paraíso transformado en infierno. Si tus hijas han de ir provistas de gas pimienta para que no las violen, si los más pequeños han de desplazarse al cole en coche para evitar que les roben la cartera y si no duermes por temor a que okupen tu hogar cuando no hay nadie en casa, lo normal es que hagas las maletas. La resiliencia, ese cursi concepto que popularizó el lacayo de Mohamed VI, tiene un límite.


Antes la chavalería en edad escolar o universitaria emigraba a la Península, ahora se larga todo el que puede y en muchos casos con la madre de acompañante mientras el cabeza de familia se queda salvando los muebles en la ciudad que les vio nacer y crecer. Se repite en el sur de España la historia del País Vasco y Navarra. Primero se pone a salvaguarda a los descendientes, luego se suman el padre o la madre y, al final, ponen pies en polvorosa los últimos de Filipinas del clan.


La limpieza étnica está servida. Y devendrá en irreversible el no muy lejano día en que a Marruecos le venga en gana enviarnos otras decenas de miles de personas que en su mayor parte son mangantes. SI cuentas ya con 20.000 sobre el terreno, si de facto te has hecho con la ciudad, basta con que lleguen otros 40.000 ó 50.000 para cambiar por la vía de los hechos consumados la sociología local. Ocurrió con los ucranianos en época de Stalin, en el País Vasco hace no mucho, con los tutsis en Ruanda en 1994, con los musulmanes bosnios e históricamente con el pueblo de Yahvé. La gran diferencia es que esta invasión es sibilinamente pacífica, lo que la hace tanto más peligrosa y efectiva. O echamos con cajas destempladas a los invasores y levantamos un gigantesco muro modelo Trump o Ceuta y Melilla serán antes o después territorio Marruecos. Esto huele a rendición histórica. Tiempo al tiempo. Dios, o Alá, quieran que me equivoque.


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