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Los recortes de ayer al final de la página

Si te importa España, diez acciones indispensables
Nota del Editor 1 Noviembre 2011

  la lengua española para unificar mercado, educación, sanidad, justicia, legislación, seguridad, anulando toda la legislación sobre lenguas regionales.

 desmantelar el tinglado autonómico.

3ª  deshacerse de la enorme casta de profesionales de la política

4ª  simplificar y reducir el enorme aparato burocrático y millones de funcionarios

5ª deshacerse del intervencionismo de un estado ineficiente y depredador de los recursos de la clase media

6ª deshacerse de un estado indoctrinador y comprador de votos de unos con dinero de otros

7ª  arreglar un sistema educativo desastroso con menos medios y más responsabilidad

8ª  educar en valores humanos a una sociedad indoctrinada y adormecida

9ª liberalizar y optimizar un mercado fragmentado e ineficaz

10ª arreglar una justicia irracional, politizada, lenta, incompetente e irresponsable con menos medios y más responsabilidad

La "normalización lingüística", una anormalidad democrática. El caso gallego
Dedicado "A todos aquellos que piensan que los idiomas se hicieron para las personas y no las personas para los idomas" Manuel Jardón   
Por la normalización del español: El estado de la cuestion, una cuestion de Estado.
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Del libro de Manuel Jardón

"A todos aquellos que piensan que
los idiomas se hicieron para las
personas y no las personas para los idiomas"





Recortes de Prensa Domingo 5 Julio 2026

Ucrania ataca de nuevo una terminal petrolera en San Petersburgo
Lucía Gutiérrez. la razon. 5 Julio 2026

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, confirmó este sábado el nuevo ataque ucraniano contra una terminal petrolera en San Petersburgo en el marco de su estrategia de mermar con bombardeos de largo alcance la maquinaria bélica del Kremlin.


Según un vídeo que ha publicado Zelenski en la red social X, varias columnas de humo salen de la terminal petrolera, ya atacada a principios de junio coincidiendo con el foro económico de San Petersburgo.


"Anoche, las sanciones de largo alcance que Ucrania impuso contra Rusia por esta guerra alcanzaron objetivos cerca de San Petersburgo. Las Fuerzas de Defensa de Ucrania atacaron infraestructura petrolera portuaria que genera ingresos para la guerra de Rusia, y también se registraron ataques exitosos en Kronstadt, un importante objetivo militar", afirma Zelenski en X.


"La distancia desde la frontera estatal de Ucrania supera los 850 kilómetros. Mi agradecimiento a todos los que garantizan la precisión de Ucrania y ejecutan nuestro plan de sanciones de largo alcance. ¡Gloria a Ucrania!". añade.


El gobernador de la región de Leningrado, Alexandr Drozdenko, solo afirmó que durante la respuesta al ataque fueron derribados 72 drones enemigos sobre el territorio de la región, pero aseguró que no se ha recibido información sobre víctimas ni daños materiales a través de los servicios de emergencia, informa Efe.


Poco antes del mensaje de Zelenski el Estado Mayor General de Ucrania aseguró que el país invadido ha eliminado con sus ataques de largo alcance contra territorio ruso casi el 43 % de la capacidad de refinación de petróleo de Rusia.


Sánchez, el tirano
Diego González. libertad digital. 5 Julio 2026

En realidad Nicolae Ceaucescu y su mujer no creían haber hecho nada malo. Después de décadas de culto a la personalidad como política de Estado, los dos estaban convencidos de que realmente merecían todas esas lisonjas con las que les untaban los poderes del Estado. En buena parte, porque no sólo recibían honores en Rumanía, sino también en el extranjero. A Elena Ceaucescu la nombraron miembro honorífico de la Royal Society of Chemistry y profesora honoraria de la Universidad de Westminster. No está mal para alguien a quien le habían escrito la tesis. ¿Les suena?


De la condición tiránica y egomaníaca de Sánchez tuvimos evidencias bastante sólidas cuando organizó ese teatrillo ridículo de hacer levantarse a todos los diputados de la bancada socialista para mostrar una unidad sin fisuras a la hora de obedecer las órdenes del golpismo. Aquel día se derogó el delito de sedición por exigencia de los sediciosos, algo que, nos dijeron, era perfectamente normal en cualquier democracia avanzada. Sánchez, por supuesto, no se levantó. Él está por encima de esas cosas.


A Ceaucescu todo el mundo le dijo lo guapo y lo genial que era hasta un par de horas antes de que lo fusilaran en aquellas navidades rumanas de 1989, después de una farsa judicial que duró 55 minutos y que fue llevada a cabo por las mismas personas que habían medrado a su sombra durante décadas de dictadura. A partir del 26 de diciembre, nadie había tenido nada que ver con los Ceaucescu, igual que a partir del 20 de noviembre del 75 todo el mundo había corrido maratones delante de los grises y tenía un padre obrero afiliado al Partido Comunista.


El final de Sánchez no será tan abrupto ni tan sangriento, afortunadamente. Pero sucederá, como sucedió con Zapatero, que todos los que ahora dan palmas como focas norcoreanas a cada tontería del Amado Líder echarán pestes de su propio pasado, que probablemente negarán. La interminable riada de imputaciones que habrían reducido a escombros, cada una de ellas por separado, a cualquier gobierno de Occidente, ha crecido esta semana con la conversión en presuntos delincuentes de la directora general y del director adjunto operativo de la Guardia Civil. Por supuesto, ni uno ni otro han dimitido, porque aquello tan gracioso de "dimitir no es un nombre ruso" se quedó en la pancarta en cuanto la izquierda chupiguay tocó moqueta y se refociló en la calentura del salario público y las dietas por desplazamiento.


Y no van a dimitir porque a estas alturas, alrededor de Sánchez ya sólo quedan los que son tan mediocres, indecentes, sinvergüenzas y carentes de talento como él. Sánchez se ha encargado de poner en puestos clave a gente a su imagen y semejanza, la clase de personas sin escrúpulos capaces de seguir siendo los jefes de los mismos trabajadores que tienen que investigarles sin sufrir un ataque de disonancia cognitiva. Como el Fiscal General del Estado. Y nadie en su lado de la trinchera va a mover un dedo hasta que tengan claro que los que van a ser fusilados (metafóricamente) no van a ser ellos. Han bastado dos argumentos completamente ridículos para convencer a toda la prensa de izquierdas de que no puede aplicarle al Gobierno un tratamiento mínimamente crítico: la conspiranoia judicial y el miedo a ese ente voluble e informe llamado extrema ultraderecha. Cuando caiga Sánchez, los periodistas también negarán haber sido una mera correa de transmisión de la propaganda del gobierno más corrupto de la historia de Europa Occidental. Y nos corresponderá a nosotros tener memoria.


Pedro Sánchez, el bandido nómada
Juan Manuel Blanco. Vozpópuli. 5 Julio 2026

Ante los constantes escándalos alrededor de Pedro Sánchez, su inclinación a forzar las normas y rebasar todos los límites, es explicable el afán de buena parte de la opinión pública en buscar las vías para su desalojo urgente del poder. Pero se percibe menos empeño en examinar, y corregir, las causas que han permitido, y propiciado, un estilo de gobierno tan dañino y disfuncional. Pareciera que el cese del presidente fuera a tener un efecto taumatúrgico, resolviendo de un plumazo todos los males. Sin embargo, aun siendo un elemento central de la galopante degradación, Sánchez es, sobre todo, el síntoma de una enfermedad mucho más profunda: el reflejo de un sistema político que lleva mucho tiempo haciendo aguas y necesita una reforma radical. La degeneración viene de muy atrás, aunque se haya acelerado en la actualidad y hayan surgido nuevos y alarmantes elementos dignos de ser analizados.


Sánchez se ha saltado la Constitución e instrumentalizado las instituciones, pero la novedad es que lo ha hecho de forma abierta, con jactancia, sin guardar las formas, rompiendo el pacto implícito entre partidos que obligaba a mantener una apariencia de legalidad y ecuanimidad. Ha propiciado una intensa corrupción en su entorno, pero lo verdaderamente novedoso es el regreso de métodos de enriquecimiento inusuales en la época actual por su tosquedad, inmediatez y fácil detección. Es como si hubiera regresado el espíritu del inolvidable Luis Roldán, con su corrupción de medio pelo y sus insaciables ansias de latrocinio


Algunos atribuyen todo el desaguisado a la personalidad de Pedro Sánchez, calificándolo de psicópata, de sujeto desprovisto de principios o reglas morales. Sin embargo, el carácter de un dirigente no explica por sí solo estos derroteros. Los psicópatas y narcisistas abundan en la política de todos los países, pero solo en condiciones extremas llevan el sistema al borde del abismo. La democracia constitucional posee mecanismos de control, equilibrios, pesos y contrapesos, cuya función consiste precisamente en evitar que el rumbo marcado dependa enteramente de la bondad o maldad del gobernante.


Sánchez encontró desmontados estos contrapesos: ni el Parlamento, ni el Tribunal Constitucional, ni la fiscalía, ni los demás órganos de control ejercían ya apropiadamente su función. Sin embargo, existía otro mecanismo de supervisión poco conocido, que servía de freno y amortiguador contra aventurismos políticos: el control que el propio partido ejercía sobre el presidente. Eran las maquinarias de los partidos las que obligaban a mantener esa apariencia de legalidad, a moderar las formas, a no traspasar ciertos límites. El sistema español pendía de este último y precario hilo hasta que se rompió abruptamente en 2017, dejando a Sánchez el camino expedito para fijar su rumbo a placer y capricho. Hace tan solo una década, el partido habría forzado su renuncia por hechos mucho menos graves. Hoy ya no es posible.


Peor el remedio que la enfermedad

El papel central que la Constitución otorgó a los partidos propició su conversión en organizaciones fuertemente disciplinadas, con burocracias que dominaron no solo el Parlamento; también la mayoría de los órganos del Estado. Aquella estructura oligárquica vació de contenido los contrapesos institucionales, pero, paradójicamente preservó cierto control del aparato sobre el líder y, en su caso, sobre el presidente del gobierno. Esta burocracia no impedía la corrupción, la colonización partidista de las instituciones ni el deterioro de la separación de poderes; más bien los favorecía. Pero obligaba al dirigente a buscar equilibrios negociando con las estructuras organizativas, introducía cierta deliberación estratégica y mantenía un horizonte temporal relativamente largo, sirviendo como cláusula última de salvaguardia.


Robert Michels observó que toda organización compleja tiende a convertirse en oligarquía. Pero una dirección colegiada es menos impulsiva y más previsible que el mandato de un solo individuo. Los órganos colectivos son más reacios a bandazos y apuestas políticas de alto riesgo pues su objetivo primordial es la permanencia de la organización. Como bien muestra la historia, no hay peor oligarquía que la compuesta por un solo individuo: aunque la Unión Soviética no dejó de ser un régimen totalitario, en el mandato personalista de Stalin las decisiones fueron mucho más arbitrarias, extremas e imprevisibles que en el gobierno colegiado de Brézhnev.


En España, la crisis del bipartidismo comenzó a alterar el predominio de la oligarquía de partidos. Las primarias surgieron como instrumento para democratizar las formaciones políticas y devolver el poder a la militancia, pero su efecto fue paradójico: reforzaron la legitimidad directa del líder frente a los órganos intermedios, debilitando ejecutivas, comités y barones territoriales. En el caso del PSOE, este proceso llegó al extremo. Sánchez alcanzó la secretaría general en 2014 integrado todavía en la oligarquía del partido. Pero en 2017 recuperó el liderazgo, enfrentado ahora al aparato que lo había destituido el año anterior, e inició una profunda remodelación que desactivó los órganos colegiados y concentró todo el poder en las manos del secretario general.


El ‘partido personal’

Surgió así lo que Mauro Calise denominó el “partido personal”, donde la organización deja de actuar como un espacio de negociación para convertirse en una prolongación del líder. Ahora bien, el problema en España no era tanto la concentración del poder como la desaparición del último mecanismo de contención del gobierno. Libre ya de esa traba, Sánchez pudo actuar con total discrecionalidad mientras comprobaba a cada paso que no quedaba resorte alguno capaz de impedírselo. Se aprovechó también de esa fuerte inclinación al voto tribal que caracteriza a la mayor parte del electorado de izquierda, una masa con muy escasa disposición a ejercer la crítica al poder… cuando gobiernan “los suyos”.


Con la sustitución de la dirección colegiada por un liderazgo puramente personal, la lealtad ciega al líder se convirtió en el único criterio de promoción en el PSOE. Sánchez se rodeó de perfiles mucho más dependientes de su favor, sustituyó las mediaciones institucionales por relaciones puramente personales y empujó el ejercicio del poder hacia lo que Max Weber denominó patrimonialización del Estado. La frontera entre las instituciones públicas y el círculo de confianza del presidente se volvió cada vez más difusa, utilizándose los servicios del Estado en beneficio personal. Este cambio organizativo modificó los rasgos de la corrupción.


Toma el dinero y corre

En España, había predominado en las últimas décadas una corrupción sofisticada (captura regulatoria, legislación favorable a determinados sectores, puertas giratorias), cuyos beneficios se percibían diferidos en el tiempo. Era un tipo de corrupción más difícil de detectar, que exigía redes complejas, ingeniería financiera, estabilidad política y confianza en la permanencia del sistema. Sin embargo, al deteriorarse el entorno cambió también el cálculo de quienes ocupan el poder. La entrada de agentes menos sofisticados y más cortoplacistas redujo el valor de los beneficios diferidos e incrementó el atractivo de los ingresos instantáneos, propiciando el regreso de un tipo de corrupción más tosca, primitiva y, también, más detectable. Si algo distingue la corrupción del entorno de Sánchez no es solo su zafiedad; es, sobre todo, su inmediatez.


Apoyada en intermediarios de confianza, la corrupción fue adoptando esquemas que hasta ese momento parecían relegados a la administración autonómica y, sobre todo, la municipal. La avidez por obtener rápidamente los réditos del latrocinio fomentó la utilización de métodos con cobro casi simultáneo a la concesión del favor. Esta evolución revela una transformación más profunda: el acortamiento del horizonte temporal de las élites. Ábalos, sus adláteres y todos esos personajes que giran alrededor de Sánchez, no son solo toscos y vulgares; son, ante todo, cortoplacistas, obsesionados en esquilmar en tiempo récord, cobrando al contado.


Nómada más que estacionario

Mancur Olson formuló una alegoría muy apropiada para analizar esta transformación. En Power and Prosperity (2000) distinguió entre el bandido nómada, que saquea un territorio y continúa su camino tras extraer todo cuanto puede, y el bandido estacionario, que espera permanecer durante largo tiempo en el mismo lugar y, por ello, modera su depredación, protege parcialmente a la población y preserva las condiciones que le permitirán obtener rentas de forma continuada en el futuro. El bandido estacionario no actúa así por altruismo, sino porque sus intereses requieren la continuidad y estabilidad del sistema que explota.


La metáfora refleja la evolución de la política española tras la llegada al poder de Pedro Sánchez. Las anteriores formas, más sofisticadas, de captura del Estado se asemejan al bandido estacionario: expolian el sistema, pero procuran no destruirlo porque esperan seguir beneficiándose de él durante muchos años. En cambio, las maneras actuales recuerdan al bandido nómada: buscan el beneficio inmediato, aceptan mayores riesgos y muestran escasa consideración por el futuro de la sociedad. Los métodos de hoy día revelan una pérdida de confianza de las actuales élites gobernantes en la continuidad del sistema del que forman parte.


Sánchez es el síntoma de una profunda, y seguramente irreversible, degradación institucional: la desaparición de los últimos mecanismos internos de autocontención, la degeneración terminal de las élites dirigentes y el predominio de un cortoplacismo incompatible con la continuidad del sistema. Hemos alcanzado ya esa etapa final en la que los gobernantes dejan de comportarse como administradores poco honrados de un orden duradero y comienzan a actuar como vulgares saqueadores y cuatreros.


El Gobierno financia el ‘pucherazo’ con fondos de la UE
OKDIARIO. 5 Julio 2026

En una respuesta parlamentaria al Senado, el Gobierno ha admitido que se están utilizando recursos comunitarios para dotar de medios a la red consular de España con vistas a impulsar el proceso de nacionalización que permitirá que 2,5 millones de personas descendientes de españoles puedan obtener el pasaporte español. O sea, que el Ejecutivo admite que la UE está financiando la denominada ‘ley de nietos del exilio’. Bueno, ya no sólo son nietos, sino tataranietos, porque la norma ha ido mucho más allá en el tiempo de la Guerra Civil, alcanzando a descendientes, como viene informando OKDIARIO, de españoles que abandonaron España en 1893. El reconocimiento del Ejecutivo no es una cuestión menor, porque el PP ha solicitado la comparecencia del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, para que explique el funcionamiento de los registros civiles consulares y la externalización de los trámites a través de empresas públicas vinculadas, por ejemplo, al régimen cubano. El Grupo Palco, sin ir más lejos, ha recibido 1.602.217 euros para la contratación de personal al servicio del consulado de España en La Habana a fin de reforzar la tramitación de los expedientes de obtención de la nacionalidad española.


Los populares amenazan con llevar el asunto a la UE y el hecho de que Exteriores haya reconocido que se están utilizando recursos comunitarios añade más gravedad al asunto, porque ya sería el colmo que un plan que lo busca es alterar sustancialmente el censo electoral en beneficio del PSOE, un pucherazo en toda regla, se financie con fondos de Bruselas. En suma, que esta gente no sólo diseña un plan tramposo para garantizarse votos en el extranjero por la vía de «nacionalizar» a millones de personas como si no hubiera mañana, sino que, además, la pasta la pone Europa. Hay que reconocer que no dan puntadas sin hilo y que, además, no se esconden. Un pucherazo, en suma, financiado con ayuda externa. Fastuoso.


Las mentiras de la regularización masiva
EDITORIAL. libertad digital. 5 Julio 2026

El Gobierno de la corrupción y el despilfarro presume, en un alarde de insensatez y descaro, de que el medio millón de inmigrantes que se proponía regularizar se ha convertido en más de un millón. Eso según el Ejecutivo de Pedro Sánchez, con lo que no es descartable que en vez de más de un millón nos acabemos encontrando con la incorporación al censo de dos o más millones de personas. O el Gobierno mentía al principio, o sus previsiones eran un completo fiasco, aunque en el caso del Ejecutivo es probable que se sumen las dos condiciones, pues se trata de un gabinete de falsos e incompetentes cuyas medidas benefician a las mafias esclavistas, facilitan la regularización de delincuentes y su libre deambular por la Europa comunitaria y constituyen el efecto llamada más potente de la historia.


Es el propio Gobierno quien señala además que casi el 70% de los solicitantes son hombres en edad de trabajar, por lo que tan sólo estamos ante una primera oleada. En virtud de la reagrupación familiar los inmigrantes regularizados en esta tacada deberán multiplicarse como mínimo por cuatro para describir el alcance demográfico de la operación. Con ello cae por su propio peso la falacia de que los servicios públicos y el sistema de prestaciones no se van a ver alterados porque todos los regularizados ya hacían uso de ellos. Sí, pero no sus familias, sus hijos, hermanos, esposas, madres, abuelos, etcétera.


En el colmo de la indignidad, el Gobierno trata de vendernos que la regularización no sólo es una cuestión de humanidad, sino que constituye también un negocio redondo por el que cientos de miles de trabajadores de la economía sumergida pasan a cotizar y pagar impuestos, lo que, siempre según la versión del Ejecutivo, supondrá un imponente revulsivo para la economía nacional. Pero de revulsivo, nada. Más bien estamos ante un argumento repulsivo por parte del Gobierno, que pretende instalar en la opinión pública la ideación delirante de que estos inmigrantes son los que sostendrán las pensiones del futuro.


Estos inmigrantes no son unos "paga-pensiones" como trata de hacernos creer el Gobierno. Su efecto en el tejido social y económico de España es más bien el contrario. Sus salarios son de miseria y las cotizaciones, de mínimos. Y muchos de ellos supondrán un coste mayor que el supuesto beneficio que, según el Gobierno, implica su regularización, porque ya es una ley no escrita que en España se quita el dinero a los que trabajan para dárselo a los que no lo hacen. Nuestra economía requiere músculo, productividad, trabajadores cualificados y con mejores salarios y, en consecuencia, cotizaciones más altas, no legiones de desesperados dispuestos a explorar y explotar el sistema de ingresos mínimos, salarios vitales y rentas de ciudadanía de un Estado al borde del colapso.


El caballo de Troya de la memoria democrática
Con la Ley de Memoria Democrática, nos vendieron un relato de reparación histórica, de justicia para los descendientes de los exiliados. Pero lo que estamos viendo no es memoria: es la mayor operación de ingeniería electoral que ha conocido este país
Elisa Núñez. Vozpópuli. 5 Julio 2026

Cuando el Gobierno de Pedro Sánchez presentó la Ley de Memoria Democrática, nos vendieron un relato de reparación histórica, de justicia para los descendientes de los exiliados. Pero lo que estamos viendo en los últimos meses no es memoria: es la mayor operación de ingeniería electoral que ha conocido este país en democracia. Y el censo de españoles residentes en el exterior (CERA) se ha convertido en su principal ariete.


Los números no engañan. A 1 de mayo de 2026, el CERA alcanza los 2.708.083 inscritos, pero esto no es más que la punta del iceberg. El propio Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior ha advertido de que, cuando finalice la tramitación de todos los expedientes, los españoles en el exterior superarán los cinco millones. Cinco millones de potenciales votantes que, en muchos casos, no han pisado España en su vida.


El ritmo al que se está concediendo la nacionalidad es vertiginoso. Solo en el primer trimestre de 2026, el Gobierno ha nacionalizado a 33.638 personas al amparo de esta ley. Más de diez mil al mes. El ministro Albares presume de haber recibido 1,2 millones de expedientes y aprobado ya 545.000. La mayoría proceden de Argentina, Cuba o México, países donde los consulados están desbordados por una demanda que el Gobierno no solo no frena, sino que alimenta. Pero no nos dejemos engañar por el ropaje de la reparación histórica. Esto no es memoria: es una fábrica de votos.


Ya hemos visto lo que puede hacer el voto CERA en circunstancias ajustadas. En las elecciones del 23 de julio de 2023, el voto exterior arrebató un escaño al PSOE en Madrid y complicó la investidura de Sánchez hasta el punto de obligarle a buscar el 'sí' de Junts, condicionando toda la legislatura. Y eso ocurrió con solo 233.688 votos emitidos en el extranjero. Imaginemos lo que ocurrirá cuando el censo se duplique o triplique. El potencial de distorsión es monumental.


Lo más grave es que el gobierno de Pedro Sánchez parece estar orquestando esta expansión sin control alguno. En 2019, la participación del CERA fue del 6,85% con el famoso "voto rogado". En 2023, tras eliminarlo, subió al 10,04%. La ecuación es sencilla: cuantos más votantes se inscriban y más fácil sea votar, mayor será la influencia de este colectivo. Y Sánchez está haciendo exactamente eso: inscribiendo a miles cada mes.


¿Qué ocurrirá en las próximas elecciones generales? Permítanme dibujar algunos escenarios. En provincias clave como Madrid, que ya cuenta con 378.000 electores CERA, o en Girona y Tarragona, donde el voto exterior puede cambiar de color por un puñado de papeletas, la llegada de cientos de miles de nuevos votantes puede hacer el panorama irreconocible. El Partido Popular, que tradicionalmente ha dominado el voto exterior en algunas regiones, podría ver su ventaja diluida o amplificada de manera grotesca. Pero la gran incógnita es el voto ideológico de estos nuevos ciudadanos, muchos de ellos provenientes de países como Cuba o Venezuela, con una cultura política que la izquierda española, por cierto, se cuida muy mucho de criticar.


Si el censo CERA crece a este ritmo, en las próximas elecciones generales el número de diputados en juego por el voto exterior podría multiplicarse. 2,7 millones de electores decidiendo el destino de España. Personas que, en su inmensa mayoría, no pagan impuestos aquí, no viven aquí y, con toda probabilidad, jamás volverán.


Esta no es una ley de memoria; es una ley de oportunismo político. Utilizar la reparación histórica para engordar el censo electoral es una práctica antidemocrática que pervierte el sentido de la ciudadanía. La nacionalidad no debería ser un 'commodity' que se reparte para asegurar una mayoría parlamentaria. Es un derecho y una responsabilidad que debe ir ligada a un vínculo real con el país.


El Gobierno de Pedro Sánchez está jugando con fuego. El CERA ya es un actor político de primer nivel y él, como principal beneficiario de este crecimiento descontrolado, no parece dispuesto a poner freno. La pregunta no es si esto cambiará el resultado de unas elecciones, sino si el precio que pagaremos por esta manipulación será la credibilidad de nuestro sistema democrático.


El español africano
Guillermina Mekuy. la razon. 5 Julio 2026

Las personas buscamos un lugar al que pertenecer. A veces pienso que las lenguas también. Cuando pensamos en nuestra lengua, la mirada casi siempre cruza el Atlántico. Nos hemos acostumbrado a mirar hacia América Latina. Mientras tanto, África ya ocupa un lugar imprescindible en su futuro. Guinea Ecuatorial sigue siendo el único país africano donde el español tiene rango de lengua oficial. Pero no está sola.


El Instituto Cervantes estima que más de un millón y medio de personas estudian español en el África subsahariana. En Benín, Senegal, Costa de Marfil o Camerún miles de jóvenes eligen aprenderlo cada año. Me gusta imaginar esas aulas. En ellas hay jóvenes que un día decidieron aprender un idioma que no era el suyo. Siempre llego a la misma conclusión: nadie dedica años a aprenderlo por casualidad. Detrás de esa decisión hay una historia, una curiosidad o, simplemente, el deseo de acercarse a los demás.


Hay un momento en el que un idioma deja de estudiarse y empieza a sentirse. Entonces deja de ser algo ajeno y empieza a formar parte de lo que somos. Ya no se aprende. Se vive.


Siempre he pensado que una lengua no nos separa de los demás. Nos ayuda a descubrir todo lo que ya teníamos en común. Al final, todos buscamos un lugar al que pertenecer. Con el tiempo descubrimos que también se puede pertenecer a una lengua.


Hace dos meses recibí el honor de ser nombrada Académica Honoraria de la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española. La emoción duró un instante. El compromiso permanece. Una lengua nunca une el mundo por sí sola. Lo unen quienes deciden hacerla suya. Al hacerlo, dejan una parte de sí en ella.


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Entre la Sincronizada Untada y la Brigada Propofol
Federico Jiménez Losantos. libertad digital. 5 Julio 2026

Igual que la Sincronizada, la Propofol guarda la artillería pesada para los medios que pongan en duda la limpieza electoral.


Estábamos acostumbrados a la Sincronizada, la mafia mediática que hace y dice lo que manda o conviene al Gobierno de Pedro Sánchez, sin que le importe hasta qué extremos de mendacidad, calumnia y manipulación deba llegar. La revelación en las Libretas Escogidas de Leire Díez sobre la existencia de una lista de 61 sicarios en nómina y a las órdenes de la cloaca sociata añadió a la sincronización conocida la sospechada pero ahora confirmada certidumbre del unte, el cobro, el soborno o el sueldo por sus fechorías. Y la Sincronizada pudo ampliar su razón comercial a Sincronizada Untada.


Cercada y descubierta, convicta y desnuda la mafia mediática de Sánchez, pensábamos que las fechorías del Gobierno, la más grave de las cuales es la llamada Ley de Nietos, es decir, el robo del censo para cambiar el resultado de las urnas en las próximas generales, iba a quedar sin defensa posible. Pero hete aquí que, de pronto, se nos ha aparecido la Brigada Propofol, cuya función, como en la famosa droga que borra la memoria y es usada por los violadores, es anular la capacidad de juicio y reacción física de la víctima, que despierta al día siguiente sin saber qué pasó, pero pasó algo.


Naturaleza de la Brigada del Olvido

La Brigada Propofol –llamémosla BP– la forma un amplio sector mediático que se identifica con lo que unos llaman centrismo; otros, equilibrio; otros, equidistancia; y otros, oportunismo de derechas, al servicio de la izquierda. Yo lo veo como el irreprimible prurito centrista de la derecha acomplejada, que busca en la crítica a una parte de la derecha, la que parece más derecha, una absolución de la izquierda, ahora gubernamental y siempre dominante.


A diferencia de la Sincronizada Untada –SU– la BP ha estado de acuerdo en que Sánchez debería dimitir y convocar elecciones por los infinitos casos de corrupción que afectan a su familia, su partido y su Gobierno. Pero al encontrarse con el fenómeno de la manipulación del censo electoral por la aplicación ilegal, ilegítima y chapucera de la Ley de Nietos, han saltado como fieras contra Alberto Núñez Feijóo por denunciar la "ingeniería electoral" y contra Isabel Díaz Ayuso, como siempre, por pedir observadores electorales en la Comunidad de Madrid, la más afectada por la manipulación del censo electoral, y por destrozar la Sanidad pública y los servicios sociales con la regularización masiva e incontrolada, por ahora más de un millón, de inmigrantes ilegales.


La fórmula empleada retóricamente es la equidistancia: ni aceptamos las burdas excusas del Gobierno ante sus casos de corrupción, ni la absurda y demagógica acusación de que se puede pervertir el resultado electoral, sin aportar ninguna prueba seria, sólo conjeturas paranoicas dignas de Vox. Pero, igual que la Sincronizada, la Propofol guarda la artillería pesada para los medios que pongan en duda la limpieza electoral. ¡Nadie –se indignan– dudó en votar esa ley ni critica dar la nacionalidad a los hijos de exiliados!


La narcotización de la opinión pública que pretende la BP empieza por una mentira: que se votó la Ley de Memoria Histórica y luego la Ley de Memoria Democrática, por unanimidad en las Cortes. Falso. Lo que se votó unánimemente en las Cortes fue la Ley de Amnistía en 1977, que anula la Ley de Memoria zapatero-comunista y la ampliación sanchoetarra. Poseída por el prurito de centrismo equidistante, la BP se narcotiza a sí misma, ya que estoy seguro que muchos de los que ahora se indignan por la denuncia del previsible pucherazo por la aplicación ilegal de la Ley de Nietos, en su día criticaron duramente la ley de Memoria, por enterrar la Transición.


¿Y qué es la Ley de Nietos más que la versión etarra de la Ley de Memoria Histórica? ¿O es que todo vale para criticar a Ayuso, y a Feijóo por hacerle caso, aunque sea el fruto podrido de aquella ley que les parecía putrefacta? Y lo de la Ley de Memoria Histórica vale para la de Memoria Democrática, que, sin duda, muchos criticaron al nacer, como hija de Sánchez y Arnaldo Otegi. ¿Es posible entonces, que la ampliación de esas dos leyes, mediante una disposición mostrenca, producto de la manipulación descarada de Sofía Puente, directora general de seguridad jurídica en el Ministerio de Félix Bolaños, las cure automáticamente de su origen bastardo, para seguir criticando la denuncia del PP como extremista? ¿Les molestaba el árbol y no las ramas?


Lo sórdido y absurdo de la Brigada Propofol

Hay algo sórdido, oscuro, irracional, en la Brigada Propofol, que rechaza siquiera como hipótesis el robo electoral de Sánchez, pese a que le permitiría continuar en el Gobierno, que en teoría rechazan. ¿No quieren echar a Sánchez, pero critican vigilar para que no se quede? ¿Acaso en la trayectoria política de Sánchez no hay un caso de manipulación electoral? Al contrario, he ahí la tesis doctoral plagiada, las urnas embutidas en el congreso del PSOE, torcerle el brazo a la Ley para seguir en el Poder, con la Ley de Amnistía para los golpistas, la suelta de etarras sin arrepentir, el cupo fiscal del PSC, el cierre ilegal de las Cortes en el Covid-19, no presentar presupuestos en tres años como manda la Constitución, y todo por huir de las urnas. Así actúa el Propofol: sí sé que pasó algo, pero no recuerdo qué.


Recortes de Prensa