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Los recortes de ayer al final de la página

Si te importa España, diez acciones indispensables
Nota del Editor 1 Noviembre 2011

1ª  la lengua española para unificar mercado, educación, sanidad, justicia, legislación, seguridad, anulando toda la legislación sobre lenguas regionales.

2ª  desmantelar el tinglado autonómico.

3ª  deshacerse de la enorme casta de profesionales de la política

4ª  simplificar y reducir el enorme aparato burocrático y millones de funcionarios

5ª deshacerse del intervencionismo de un estado ineficiente y depredador de los recursos de la clase media

6ª deshacerse de un estado indoctrinador y comprador de votos de unos con dinero de otros

7ª  arreglar un sistema educativo desastroso con menos medios y más responsabilidad

8ª  educar en valores humanos a una sociedad indoctrinada y adormecida

9ª liberalizar y optimizar un mercado fragmentado e ineficaz

10ª arreglar una justicia irracional, politizada, lenta, incompetente e irresponsable con menos medios y más responsabilidad

La "normalización lingüística", una anormalidad democrática. El caso gallego
Dedicado "A todos aquellos que piensan que los idiomas se hicieron para las personas y no las personas para los idomas" Manuel Jardón   
Por la normalización del español: El estado de la cuestion, una cuestion de Estado.
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Del libro de Manuel Jardón

"A todos aquellos que piensan que
los idiomas se hicieron para las
personas y no las personas para los idiomas"




Recortes de Prensa Viernes 16 Octubre 2026


Ucrania reanuda sus ataques contra refinerías de petróleo rusas tras la fallida tregua de Trump

El presidente ucraniano ha expresado su malestar con EE UU por haber suspendido el intercambio de información de inteligencia y restringido el uso de Starlink al Ejército ucraniano

Rostyslav Averchuk. Ivano-Frankivsk. la razon. 16 Octubre 2026


Ucrania ha reanudado sus ataques contra las refinerías de petróleo rusas tras detenerlos durante tres días, periodo en el que Rusia continuó atacando los sistemas energéticos de Kiev y Estados Unidos limitó el intercambio de información militar y el acceso a Internet satelital de Starlink, a pesar de que Volodimir Zelenski respetó el alto el fuego energético anunciado por Donald Trump.


«La prohibición [de los ataques contra las refinerías] ha sido levantada. Ya basta», declaró el líder ucraniano en una franca entrevista con el diario FT durante su visita a Londres, tras la cual llegaron informaciones desde Rusia de que una refinería había sido golpeada durante la noche por drones en Riazán.


«Se declaró un incendio en el territorio de una refinería», reveló el gobernador de la región situada a 200 km de Moscú, Pavel Malkov, en las redes sociales, mientras el Ministerio de Defensa aseguró haber derribado varios misiles y decenas de drones.


Zelenski subrayó que había suspendido los ataques contra las instalaciones energéticas durante tres días para satisfacer las exigencias de Washington, pero que Moscú siguió atacando las infraestructuras energéticas ucranianas y mató además a 100 civiles en la última semana. En los últimos días, centrales térmicas y de calefacción clave fueron atacadas en la capital ucraniana, lo que provocó interrupciones en el suministro de electricidad y agua.


El presidente reiteró que, a pesar de la suspensión de los ataques por parte de Ucrania, Estados Unidos le dejó sin avisos previos ante varios ataques con misiles balísticos contra Kiev. Además, la velocidad de Internet satelital, proporcionada por la empresa de Elon Musk y utilizada por el ejército ucraniano, también se ralentizó, poniendo en riesgo operaciones vitales en el frente.


Calificó estas acciones de Washington de «peligrosas» para Ucrania, pero señaló que Kiev intentará encontrar una solución sin dar a Rusia un respiro al dejar de atacar las refinerías. Afirmó también que la detención de los ataques solo facilitaría que Estados Unidos y Rusia firmaran pronto otro acuerdo tras el de diésel, quizás sobre gas, que volvería a proporcionar fondos adicionales a Moscú.


Zelenski destacó la simpatía de Trump hacia líderes autoritarios como Putin y señaló que no corresponde a Kiev reparar las relaciones con Washington, que se encuentran ahora en un nuevo mínimo desde el enfrentamiento público de la Casa Blanca en abril de 2025.


Indicó, no obstante, que Ucrania podría volver a suspender sus ataques contra las refinerías si recibiera más interceptores para sus sistemas de defensa aérea Patriot, necesarios para protegerse de los ataques rusos contra la infraestructura civil.


La decisión de Ucrania de reanudar los ataques, tomada 19 días antes de las elecciones al Congreso en Estados Unidos, en las que el partido de Trump es probable que pierda, recibió el apoyo de la UE.


«La mayor parte del dinero que Rusia gasta en la guerra procede de los ingresos del petróleo. Así que Ucrania (al reanudar sus ataques contra las refinerías) quiere claramente que esta guerra termine», afirmó la jefa de la diplomacia Kaja Kallas. «Creemos que, para poner fin a esta guerra, hay que presionar a Rusia, no a Ucrania para que capitule, y estamos demostrando una firme determinación en esto», añadió.


Dos tercios de la inteligencia militar utilizada por Ucrania proceden de sus socios europeos, reveló el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot. Señaló que, como en ocasiones anteriores, la caída del apoyo de Estados Unidos no significaría la ruina para Ucrania y que el futuro de la guerra depende también de la batalla por las mentes de los europeos, que Rusia libra en un esfuerzo por disminuir el apoyo exterior al país invadido.


Rusia continuó sus ataques con drones y misiles contra las ciudades ucranianas, lanzando unos 1.000 drones de largo alcance desde el miércoles. El jueves, sus ataques dejaron siete heridos en Kiev, donde un dron cayó entre edificios residenciales, y tres en la región de Odesa, donde fue golpeado un supermercado. El analista ucraniano Andri Klimenko también señaló varios ataques con drones contra tres buques extranjeros que navegaban en aguas de Rumanía o muy cerca de ellas, en el mar Negro.


Mientras tanto, una exitosa operación ucraniana asestó un duro golpe a la aviación rusa. Un ataque con misiles Neptuno modificados contra un aeródromo en la región de Voronezh destruyó cuatro cazas Su-34M y dañó otros dos, cada uno valorado en unos 50 millones de dólares.


«Los rusos los utilizaban para aterrorizar a nuestra gente. Estos mismos aviones estaban listos para nuevos ataques contra Ucrania y estaban equipados con bombas aéreas», subrayó Zelenski, antes de su llegada a Bruselas.


En la capital bélgica, se reunió con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, para debatir las formas de reforzar las defensas aéreas y proporcionar munición vital a los aviones F-16 que derriban los drones rusos.


Las mujeres de Ceuta traen su protesta a Madrid: «Seguimos sin poder salir solas»

15 mujeres caballas revelan en OKDIARIO cómo es su día a día desde la invasión y exigen soluciones urgentes

Rosalina Moreno. okdiario. 16 Octubre 2026


Las mujeres de Ceuta traen su protesta a Madrid para exigir al Gobierno de Pedro Sánchez soluciones inmediatas: «Seguimos sin poder salir solas». OKDIARIO ha conversado con 15 ceutíes para conocer cómo les ha afectado la invasión, cuál es la situación actual y qué medidas reivindican. «El Gobierno nos ha abandonado» es el sentir unánime del colectivo. Y reclama un real decreto urgente «para expulsar a quienes entraron en Ceuta de forma irregular, porque es la única solución».


A estas mujeres les ha dolido ver «la rapidez» con la que el Ejecutivo aprobó el Real Decreto Maricarmen, pero transcurridos dos meses y medio del asalto masivo, Ceuta sigue invadida por 20.000 ilegales. «No han sacado a ninguno», critican. Y no sólo eso, encima ven que «siguen entrando a nado». «La boya gigante está rota, por lo que siguen entrando y se quedan en Ceuta», relatan estas mujeres.


«Incluso entran con coches kamikazes por la frontera», apuntan, desvelando esta realidad que no trasciende. Las mujeres caballas reclaman medidas urgentes para expulsar a los invasores, que se ponga fin a este goteo incesante de asaltantes y puedan recuperar sus vidas. «No tenemos libertad. Ceuta no tiene libertad. «Hemos perdido la libertad», recalcan, denunciando la inseguridad que sufren en las calles y la «falta de respuesta y soluciones» del Gobierno.


Así lo declaran a este diario Maximina Lacasa, policía local; Blanca Rando, militar; ⁠Ana Soraya, guardia civil; Carolina Chaves, fisioterapeuta; ⁠Elisabeth Muñoz, enfermera; Kumari Nanwani, médico; Ana Belén Carrasco, administrativa; Rocío Hernández, enfermera; Yolanda Díaz, trabajadora social; Pilar Puya, trabajadora y madre; Carmen Luna, técnico en cuidados y auxiliar de Enfermería; Concepción Bejaramo, maestra y madre; Samira Madi, administrativa; Raquel Jiménez, estudiante y ama de casa; Pilar Puya, trabajadora y madre, y Ana Belén, administrativa.


Sienten miedo

Ante esta situación, se han unido en un movimiento llamado Mujeres Caballas, familias unidas por Ceuta y el próximo 25 de octubre –domingo– se plantarán en Madrid para llevar sus reivindicaciones ante el Congreso de los Diputados, y se escuche su voz «donde se toman las decisiones». Son un grupo apolítico, transversal y pacífico, y llaman a unirse a su marcha a la ciudadanía.


Blanca Rando, militar de carrera, afirma que ante la invasión «se podía haber actuado rápidamente», porque los militares están para defender los límites territoriales, «pero como no dieron la orden», no pudieron hacer nada, pese a que estaban en alerta. «¿Qué hicieron con nosotros? Como la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Policía Local estaban desbordadas, sacaron a los militares para que, al menos, la ciudadanía tuviera a alguien a quien agarrarse en esos momentos tan duros», expone, indicando que estos efectivos eran «los únicos que estaban por las calles y daban un poco de seguridad».


Asimismo, recuerda que en el desempeño de sus funciones están teniendo que aguantar mucho. «Nosotros no podemos salir heridos de uniforme y hemos tenido que aguantar mucho, pero lo hemos dado todo por la población ceutí», declara, indicando que «todavía les queda rabia contenida de no haber podido salir y defender nuestra frontera». «Y seguimos sin soluciones, porque si asaltan otra vez y hacen lo mismo…», agrega.


Rando iba antes caminando a su trabajo y ahora no puede porque se encuentra grandes grupos por su camino y no sabe de qué pie cojean. «Yo soy militar y ahora tengo que ir al trabajo acompañada de marido o algún compañero o yo sola en el coche», detalla, agregando que «no es justo».


Como tampoco lo es, agrega, que sigan sin ser «agentes de la autoridad» y que les estén «limitando». «Todavía nos tienen amarrados», sentencia.


La ceutí Carmen Luna, quien trabaja en ayuda a domicilio a geriatría, señala que pasa miedo y por ello sale con un spray pimienta en la mano a todos lados.


«Aquí han venido ministros, ha venido todo el mundo, pero nadie ha hecho nada. Nos prometieron que iban a ampliar el espigón, así como arreglar la frontera y dotarla de más personal, pero seguimos igual», critica Carolina Chaves, destacando que «la solución que están dando es convertir Ceuta en un enorme CETI, trasladando el problema de un sitio a otro», mientras que miles de ilegales continúan escondidos en los barrios y los montes. «Sentimos miedo, hay inseguridad en las calles», declara.


Y critica que la urgencia que se ha visto con el Real Decreto Maricarmen mientras los caballas llevan casi tres meses invadidos. «Maricarmen es una persona. Nosotros somos muchos, muchísimos habitantes que hemos pedido auxilio», subraya.


Según informa Maximina Lacasa, que es policía local, señala que «al quitar los asentamientos, el problema no se ha acabado como se quiere hacer vender, sino que se ha distribuido». «Ahora están por las calles todavía más y se meten en portales y garajes», indica, destacando que a vecinos les han robado en garajes y han entrado a portales y ellas tienen miedo. «Cuando salgo a pasear a mi perra o a hacer deporte, siempre mirando hacia atrás», confiesa para dar cuenta de la situación que sufren. La vida les ha cambiado mucho, sobre todo a los que tienen hijos.


Éste es el caso, por ejemplo, de Ana Belén Carrasco, que tiene dos hijas de 13 y 10 años. Esta familia decidió salir de Ceuta este verano, pese al miedo de dejar su casa sola, para que sus hijas «pudieran disfrutar de su libertad y con total seguridad, cosas que no tienen ahora». Posteriormente, dudó en llevarlas al colegio porque también le parece injusto que tengan que ver en cada esquina grupos de militares o policías. «Esa no es la normalidad que queremos. No estamos en una ciudad con un conflicto bélico, sino en una ciudad española», relata.


Ambas tienen que ir ahora acompañadas de sus padres en todo momento, tanto al colegio como a actividades extraescolares. «La mayor no puede quedar con sus amigos; antes regresaba sola del colegio y ahora no, ni tampoco ir sola a actividades extraescolares», relata su madre, indicando que no solamente no tienen seguridad sus hijas, tampoco ella, por lo que cuando van a solas siempre va mirando hacia atrás por miedo a que las asalten. Y le duele transmitir a sus pequeñas ese miedo. «Esta situación es inaguantable», denuncia indignada.


Tres agresiones sexuales al día

Kumari Nanwani, médico en el Hospital Universitario de Ceuta, explica que se sienten inseguras porque «está habiendo unas tres agresiones sexuales al día y múltiples navajazos». «En el hospital ya es habitual que tengamos que parar la cirugía programada porque entra un navajazo», relata. Este miércoles, por ejemplo, también le ha entrado un paciente con una perdigonada en un ojo.


Por otro lado, señala que aunque la ministra de Sanidad, Mónica García, afirma que no hay sobrecarga en el sistema sanitario porque existe sólo un 50% de camas ocupadas, «esa no es la medida para decidir si hay o no sobrecarga, sino el número de asistencias que se realizan». Según informa, normalmente en Ceuta había 160 al día, aumentaron a 500 los primeros días y esta semana se sitúan en 320 y 380. Y destaca que, a la par de ese aumento de asistencias, tendría que haber un incremento de sanitarios y médicos, pero no lo ha habido, por lo que están saturados.


En cuanto a las enfermedades, la incidencia de tuberculosis en Ceuta era de dos casos al mes y, desde la invasión, hay ocho y, «como el periodo de incubación es de una semana, un mes o un año, en un año habrá unos 96 casos o muchos más», detalla García. También se han registrado casos de viruela del mono, varicela, meningitis meningocócica, sarna y difteria.


Por otra parte, también pone el foco en las consecuencias que puede tener en la salud mental de los menores la inseguridad que están viviendo. «Hay que darle la enhorabuena al presidente del Gobierno porque ha conseguido que Ceuta sea un gran CETI», apunta Rocío Hernández con ironía, señalando que «todavía permanecen en Ceuta 20.000 invasores».


Tarjetas sanitarias de tres meses

Samira Madi, administrativa en el sistema sanitario, apunta que los médicos de primaria que antes veían entre 45 o 50 pacientes en un sólo día, que ya es, ahora ven a unos 65 y 75. Según informa, a los invasores les han hecho unas tarjetas sanitarias de tres meses para poder ser atendidos por los médicos de primaria. «No puede ser que en el sistema sanitario no tengamos personal suficiente para atender a la población de Ceuta y que ahora también tengamos que atender a estas personas», explica.


Maximina Lacasa también señala la repercusión económica que ha supuesto la invasión. «La hostelería se ha visto tan afectada que han tenido que cerrar muchos establecimientos y también ha habido muchísimos despidos, ya que la gente no se atreve a salir, sobre todo a determinadas horas. A las siete u ocho de la tarde ya se van recogiendo y solo se ve en las calles a los ilegales», explica, recalcando que quieren ver ya soluciones.


Y tienen miedo a que haya otro asalto masivo.


«Por favor, que hagan algo con la frontera, no podemos dejarla en manos del país vecino, que para nosotros no es nada fiable», reclama Yolanda Díaz, trabajadora social del Ayuntamiento, exigiendo al Gobierno central que ponga fin a esta situación y acorte los plazos de los trámites y ponga más recursos en la Policía Nacional para que puedan trabajar y agilizarse los trámites.


La peligrosa debilidad española ante la guerra híbrida marroquí
Jesús Alberto García Riesco. libertad digital. 16 Octubre 2026


Marruecos lleva años ejercitando la denominada guerra híbrida contra una España cuya respuesta es el apaciguamiento. Con la reciente invasión de Ceuta el reino alauita ya sabe cómo ocupar una ciudad con una masa migratoria, lo que tiene consecuencias devastadoras. Lo más grave, sin embargo, no es que el Gobierno ni previera ni respondiera ante la avalancha, sino que la sociedad haya contemplado, como anestesiada, el asalto a su frontera.


La guerra híbrida marroquí

Marruecos ha ejercitado la "guerra híbrida" contra España durante años principalmente mediante la religión, la educación, la propaganda, la diplomacia y la emigración. La religión tutela a los ciudadanos sin operar como un vector teológico de combate directo, sino como elemento latente de negociación. El ministro marroquí de Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq, ha calificado recientemente como lucha sagrada "la liberación de las ciudades ocupadas al inicio de la época contemporánea".


La educación institucional alimenta la idea del Gran Marruecos señalando las ciudades españolas en algunos libros de texto como enclaves coloniales que deben ser recuperadas. La propaganda está bien estructurada. Previamente a la reciente invasión de Ceuta, Marruecos creó un enorme entramado de cuentas de carácter nacionalista en las redes sociales mostrando cómo vulnerar la frontera. En concreto, la página de noticias locales de Castillejos, con más de 213.000 seguidores, narraba en tiempo real el estado de la vigilancia fronteriza.


También la diplomacia marroquí ha sido activa. En 1975 solicitó a la ONU que las ciudades autónomas fueran apartadas de la soberanía española. En 2007 propuso convertir el Sahara en una región autogobernada por el reino alauita y en 2020 promulgó dos leyes para incorporar unilateralmente las aguas del Sáhara a su soberanía. También ha presionado en los organismos internacionales: las investigaciones sobre el denominado Moroccogate han incluido graves acusaciones de corrupción y operaciones de influencia vinculadas a Marruecos en el Parlamento Europeo. Lo más relevante y peligroso es que Rabat —al contrario que España— mantiene unas relaciones privilegiadas con Estados Unidos e Israel: ha sido apoyado por Washington en un informe del Congreso de los Estados Unidos y por Tel Aviv ante la ONU.


La emigración, como parte de la guerra híbrida, fue utilizada por Rusia en 2015 y 2016, cuando dirigió más de siete mil personas a los pasos fronterizos del norte de Noruega y Finlandia. Y en 2023, cuando lanzó emigrantes hacia la frontera finlandesa. Por su parte, Bielorrusia ha organizado emigraciones a Polonia desde 2021. Sin embargo, Marruecos ya había comenzado en 1975 a practicar la después denominada "guerra híbrida" con la Marcha Verde: aprovechando la debilidad española y con el apoyo de Estados Unidos, lanzó a centenares de miles de civiles hacia el Sahara.


En julio de 2002 el reino alauita volvió a medir la voluntad española de defender su integridad territorial con el ataque a la isla de Perejil, en 2018 cincuenta mil personas cruzaron el estrecho de Gibraltar y en 2021, como respuesta a la acogida del líder del Frente Polisario en un hospital español, dirigió hacia las fronteras de Ceuta y Melilla a ocho mil emigrantes.


El proceso se ha intensificado en 2026 con la invasión de Ceuta. Durante el mes de julio, Marruecos colapsó la frontera para posteriormente invadir la ciudad con ochenta mil emigrantes —a lo Yom Kipur—, aprovechando la escasa capacidad de respuesta de una España que comenzaba sus vacaciones. La avalancha provocó el miedo y estupor de los ceutíes y se produjo sin reacción del Gobierno a pesar de las alertas previas de diversos organismos oficiales. Con todo, lo peor que decenas de emigrantes perdieron la vida en la invasión.


Las consecuencias son devastadoras. Una ciudad española ha sido invadida sin reacción de las autoridades, lo que ha generado falta de confianza en el Gobierno —su obligación es proteger el territorio—, ha lesionado la capacidad de disuasión —Marruecos ha constatado lo fácil que es vulnerar el territorio español—, ha desprestigiado a las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad —la imagen de un ejército desarmado pidiendo auxilio es humillante—, ha dañado gravemente al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) con la descalificación parcial de informes —ningún gobierno serio lo haría— y ha hundido la economía de Ceuta —el coste de la invasión equivale a casi una cuarta parte de su PIB anual—.


El asalto ha ratificado la capacidad marroquí para transformar la frustración social interna —que las protestas de 2025 hicieron visible— en fervor nacionalista —el 94 % está dispuesto a luchar por su país en caso de guerra—. Rabat ya sabe cómo ocupar una ciudad con una masa migratoria. Si persiste la debilidad española y Europa no apoya, volverá a intentarlo lanzando "a ciento cincuenta mil jóvenes, y los que tendrán que hacer las maletas serán los ochenta y cinco mil ceutíes", ha explicado Jorge Dezcallar, exdirector del CNI. Sin embargo, vista la experiencia, lo peor es posible: buques fantasmas cargados con miles de emigrantes que invaden Barcelona o Marsella —ciudades con relevantes porcentajes de inmigración africana— sin que nadie dé la orden de interceptarlos.


Apaciguamiento y debilidad

España lleva años con una política de apaciguamiento con Marruecos, lo que es interpretado como debilidad. En 1975 cedió el Sáhara sin blindar Ceuta y Melilla. En 2020 apenas se pronunció ante las leyes para incorporar las aguas del Sáhara a la soberanía marroquí y en 2022 abandonó la neutralidad para avalar el plan de autonomía del reino alauita. Sin embargo, el apaciguamiento —un término doloroso en la historia europea— no suele salir bien. Donald Tusk, expresidente del Consejo Europeo y actual Primer Ministro de Polonia, dijo que "Europa no puede permitirse ser débil contra sus enemigos ni con sus aliados".


El Gobierno —olvidando que su primera responsabilidad política es garantizar la seguridad de los ciudadanos— ha seguido una política de concesiones porque ni quiere ni sabe liderar a la sociedad en la adversidad. Ceuta quedó a merced de los acontecimientos porque no se anticipó al problema y posteriormente —exhibiendo una inaudita carencia de autoridad— se inhibió. Con todo, lo peor es que se ha priorizado "garantizar una acogida a los invasores" sobre "la seguridad y las necesidades básicas de los ceutíes" con una negación sistemática de la realidad y una alarmante sumisión diplomática, lo que ha degradado críticamente la capacidad de disuasión.


Lo más revelador, sin embargo, no es que el Gobierno ni previera ni respondiera ante la invasión de Ceuta, sino que la sociedad haya contemplado, "como anestesiada, el asalto a su frontera", como destacó el catedrático Arruñada. La razón del ensimismamiento radica en que, al no percibir la ciudadanía española —ni la europea occidental— el conflicto como plausible, ha olvidado los conceptos fundamentales de la disuasión y no ve la necesidad de desarrollar la resiliencia social ni de defender al país —sólo la mitad de la ciudadanía está dispuesta a hacerlo—.


España —como Europa— creyó durante décadas que los conflictos estaban superados porque en un período tan prolongado de paz se interioriza profundamente la imposibilidad de la guerra. Sin embargo, una civilización muere por las mil comodidades que devoran los valores y los recursos productivos. "El sistema que mejoró las condiciones materiales de vida, paradójicamente, sería víctima de las dinámicas sociales y culturales que hicieron posible esa riqueza", mantiene Joseph Schumpeter.


En consecuencia, se crea una vulnerabilidad que invita a la agresión porque los adversarios saben que para imponer su voluntad sólo necesitan lanzar a miles de hambrientos contra unas playas plenas de progreso. Ante la invasión, la sociedad española ha descubierto que los valores no son nada sin la voluntad y las herramientas para defenderlos, que sus instituciones están obsoletas y, sobre todo, que carece de voluntad de vencer.


Medidas europeas

Europa, preocupada por la amenaza rusa no ha dado la debida importancia a los problemas provenientes del sur. Aunque estaba acostumbrada a los incumplimientos del Gobierno y a su reiterada exhibición de gestos gratuitos en contra de Estados Unidos e Israel, la insólita actuación española ante la invasión de Ceuta ha provocado el pánico en el Continente.


Italia, con el apoyo de Dinamarca y Finlandia, anunció la suspensión de la cooperación con España en el espacio Schengen, y el Parlamento Europeo ha urgido "una investigación independiente y exhaustiva". Finlandia y Polonia, en circunstancias similares, han tratado las crisis migratorias en las fronteras rusa y bielorrusa como una cuestión de seguridad: han cerrado fronteras, las han reforzado con medidas pasivas y efectivos, y han establecido leyes que aseguran la "devolución en caliente".


En suma, la respuesta del Gobierno debería haber sido muy diferente: convocar al embajador marroquí en Madrid, llamar a consultas al embajador español en Marruecos, denunciar lo ocurrido en los foros internacionales y reformar la ley de extranjería. Europa, por su parte, debe tratar los asaltos masivos como parte de la guerra híbrida y demostrar que sus fronteras son innegociables con medidas que aseguren una disuasión efectiva: actuación conjunta inmediata, adopción de sanciones económicas y restricciones de visados.


El próximo tratado bilateral entre Marruecos y la Unión Europea "debe incorporar el reconocimiento pleno de los territorios nacionales que conforman la Unión Europea y expresamente las del Estado miembro fronterizo".


Coronel (r) el Ejército de Tierra y politólogo. Es miembro de la Asociación Española de Militares Escritores (AEME).


El rechazo al Che
Ian Vásquez. libertad digital. 16 Octubre 2026


Un diputado del Partido Demócrata Cristiano de Bolivia propuso, hace unos días, una ley para retirar el nombre del Che Guevara de plazas, escuelas y otros espacios públicos del país, y para declararlo oficialmente enemigo de la patria. Es cuestionable el significado de "enemigo de la patria" en la práctica, y mucho más si el sujeto ya no vive. Lo que sí está claro es que retirar homenajes al Che es lo moralmente correcto. Deberíamos preguntarnos, sin embargo, ¿por qué no se ha cuestionado más al mito del Che y por qué no se hizo mucho antes?


La propuesta del diputado coincidió con el aniversario número 59 de la muerte del Che, quien perdió la vida al intentar encabezar una revolución marxista en un pueblo boliviano poco interesado en ese proyecto. Desde entonces, se idealizó la vida del rebelde marxista y la visión comunista que quería imponer en todo el continente. Eso ocurrió a pesar del bien documentado fracaso del comunismo: 100 millones de muertes o más en su nombre, gulags y un empobrecimiento generalizado. El comunismo cubano que el Che ayudó a instaurar y liderar siguió ese patrón.


Kristian Niemietz, autor del libro Socialismo: la idea fracasada que nunca muere, describe un patrón que explica cómo esa ideología se sigue defendiendo a pesar de su récord: "Mientras un experimento socialista se encuentra en su apogeo, casi nadie cuestiona sus credenciales socialistas", dice Niemietz. "Al contrario: prácticamente todos los regímenes socialistas han pasado por períodos de luna de miel, durante los cuales fueron elogiados con entusiasmo y ensalzados por numerosos intelectuales occidentales destacados. Solo a posteriori (es decir, una vez que se han convertido en una vergüenza para la causa socialista) se redefine retroactivamente su versión del socialismo como 'irreal'".


Así pasó con la Unión Soviética, Vietnam, China, Albania, Camboya y demás países que en su momento eran celebrados por los socialistas y luego denunciados por los mismos intelectuales socialistas por no ser ejemplos del socialismo real. Eso ocurre hoy con respecto a Venezuela.


En su libro, que escribió hace siete años, Niemietz dice que Cuba es una excepción. Dice que ha sido el ejemplo de un país socialista que no pasó a ser denunciado por no ser un caso de socialismo real. El apoyo al socialismo cubano pasó de ser eufórico a ser indiferente. En los últimos años, sin embargo, eso ha estado cambiando. Luego del levantamiento nacional del 11 de julio del 2021 contra la dictadura cubana, por ejemplo, David Karvala escribió en International Socialism que Cuba en realidad era una "sociedad capitalista de Estado". Otros socialistas también están comprobando el patrón observado por Niemietz.


¿Será que finalmente podremos esperar un rechazo más generalizado al Che? Lo importante es que se distinga el mito de la historia y se reconozca que, en su pensar y actuar, el Che no fue muy distinto a Stalin, Pol Pot u otros tantos líderes sangrientos socialistas.


Tal como lo ha documentado Álvaro Vargas Llosa en un ensayo devastador, el Che fue violento, intolerante y destructivo. Su "Mensaje a la Tricontinental" en 1967 lo resume así: "El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar".


Cuando estuvo a cargo de la prisión La Cabaña, el Che mandó a fusilar a hasta 200 personas o más. Cuando estuvo a cargo del Banco Nacional, destruyó la moneda y estableció el primer campo de concentración, que fue el precursor de un sistema más extenso de represión en el que sufrían disidentes, homosexuales, sacerdotes afrocubanos y demás víctimas.


Esperemos que se extienda el rechazo al Che.


Este artículo fue publicado originalmente en El Comercio (Perú) el 13 de octubre de 2026.



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El socialismo buitre
EDITORIAL. libertad digital. 16 Octubre 2026


¿En qué lugar deben situar a Monste Mínguez los ciudadanos, sabiendo que comparte su vida con un empresario despiadado que se enriquece a costa de la angustia de la gente?


El sanchismo ha convertido el problema de la vivienda en el eje central de su argumentario de cara a las elecciones del próximo 29 de noviembre. De hecho, el fiasco de los decretos Maricarmen en el Congreso de los Diputados fue lo que motivó el adelanto electoral, en la convicción de que el rechazo de las reformas planteadas por el Gobierno supondría un alto coste político a la oposición.


Nada más disolver las cámaras, la izquierda intensificó su campaña contra PP, Vox y Junts acusándolos de actuar de manera inmoral y sin tener en cuenta el sufrimiento de las personas. El presidente del Gobierno, a estos efectos, ha sido el principal responsable de esa operación de agitación para tratar de atribuir a sus rivales políticos toda la responsabilidad de un problema que no ha hecho más que agravarse en los ocho años que él lleva en el poder.


Sánchez no contaba, sin embargo, con la enorme carga de hipocresía que arrastran los socialistas cuando sermonean a los demás. En esta ocasión, han bastado unos pocos días para que la campaña socialista a cuenta de la vivienda salte por los aires gracias a su portavoz parlamentaria, Monste Mínguez, cuya pareja posee un holding inmobiliario dedicado al alquiler de viviendas, un modelo de negocio que ella misma despreció desde la tribuna del Hemiciclo tachando a esas empresas de fondos buitre. Según Mínguez, los socialistas están con las personas y la derecha con los grandes tenedores de viviendas, responsables de la crisis habitacional que atraviesa España. ¿En qué lugar deben situarla a ella los ciudadanos, sabiendo que comparte su vida con un empresario despiadado que se enriquece a costa de la angustia de la gente?


Otro tanto cabe decir de Óscar López, uno de los dirigentes socialistas más activos en esta precampaña, que al frente de su ministerio no ha tenido reparo en promover el desahucio de inquilinos de las viviendas de Muface, uno de ellos vecino de la famosa Maricarmen. Así pues, mientras López fomentaba por la mañana el discurso lacrimógeno por la anciana fallecida tratando de culpar a la derecha de su muerte, por la tarde ordenaba el desahucio de personas en situación similar sin ocuparse de sus necesidades, justamente la acusación que los socialistas esgrimen cuando son otros los que reclaman el derecho a vender sus propiedades.


Pero hasta los votantes de izquierdas han empezado a hartarse de la doble vara de medir de los que piden su voto como ocurre con el extravagante sindicato de inquilinas, que ha denunciado en las redes sociales la hipocresía de Montse Mínguez y Óscar López, a los que acusa de formar parte de un "partido rentista". Otro tanto podrían afirmar de los políticos de izquierdas, muchos de ellos pertenecientes al ala más ultra, que poseen numerosas propiedades sin ponerlas en el mercado a precios asequibles, como exigen a todos los demás a través de imposiciones normativas que ellos sortean con mucha caradura y habilidad.


Montaña de basura, peligro de colapso

Carlos Martínez Gorriarán. Vozpópuli. 16 Octubre 2026


Las montañas de basura fuera de control son sumamente peligrosas. Es fácil que cualquier temblor las desestabilice y se derrumben de arriba abajo, arrasando con fetidez, suciedad y veneno lo que encuentren a su paso. Hace algo más de seis años le ocurrió a una ubicada en Zaldívar (Vizcaya), al cuidado del nacionalismo vasco: mató a dos empleados, uno de los cuáles desapareció sin dejar rastro, y envenenó el entorno (seis años después la instrucción judicial sigue atascada).


Hoy nada se parece más al vertedero asesino de Zaldívar que las postrimerías del régimen sanchista. Durante ocho años, la montaña de basura iniciada en la época de Zapatero ha ido escalando hasta la inestabilidad absoluta, y hoy amenaza colapso catastrófico. Tanto, que el régimen intenta a la desesperada poner el peligro de derrumbe al servicio de su imposible salvación: el mensaje es “yo o el caos” pero, como en la histórica portada de Hermano Lobo, la conclusión es que da igual: ellos son el caos. Véanse Ceuta invadida y la colonia perroflauta-estalinista de Puerta del Sol.


Hubo moros en la costa

Una de las revelaciones sensacionales de estos días es que Ceuta no sólo fue invadida por más de 80.000 desesperados y agentes infiltrados, acarreados y dirigidos con eficiencia por la policía marroquí. Ahora sabemos que la marina de Mohamed VI invadió aguas españolas durante cuatro días, sin más reacción que el envío testimonial de unos buques españoles y las protestas de la Armada por canal reglamentario. También se habla de drones marroquíes de paseo por allí, y de satélites controlando la operación. Mientras, y sabiéndolo absolutamente todo, Sánchez y sus elegidos disfrutaban de la Mareta.


La única explicación racional del dislate es que la invasión estaba pactada, y asumida en el plan Sánchez para Ceuta que razoné aquí. Una traición de Estado, simplemente. Por qué terminó saliendo mal, sin que Marruecos haya logrado forzar el desalojo de la ciudad ni Ceuta arrasada por estallidos de violencia, queda para investigaciones históricas futuras. Lo que no se puede dudar es de que había un plan y de que ha fallado sobre todo por la impecable reacción de los ceutís, que han soportado lo insoportable pero no han cedido a la provocación (ni seguido los consejos indirectos de no poco periodismo español de malvender lo que tuvieran y refugiarse en la península).


El discurso de Felipe VI en su visita ha sido el que habría hecho el presidente de Gobierno de una verdadera monarquía parlamentaria (como cuando el golpe en Cataluña); casi ha pasado desapercibido, pero delata un vacío de poder de final de régimen que ha requerido la intervención del Rey.


La estafa de la vivienda

Todo le está saliendo espantosamente mal al sanchismo. Cada huida adelante, cada nueva crisis provocada, ya no tapa la anterior, sino que añade más basura a la montaña de corrupción incontrolable, temblorosa como un flan. El colapso es inminente; la cuestión, que no nos pille debajo. La idea de hacer estallar la indignación popular con el desahucio Maricarmen y la acampada de Sol sólo ha servido para que el Metro pase de largo y para que salgan a flote los “fondos buitre” propiedad de eminentes socialistas, y los desahucios ordenados por el propio Gobierno, por ejemplo en pisos alquilados de Muface.


Particular impacto ha tenido la autodelación de la portavoz Montse Mínguez por su enardecida combatividad contra “fondos buitre” imaginarios, y de derechas, mientras se lucra con los réditos del muy real de su pareja, a quien quizás -presuntamente, por supuesto- ayudó prevaricando un poquito con recalificaciones de suelo en su Lleida natal. La especulación es legítima si beneficia a socialistas, grandes inversores en pisos y locales de alquiler, tan asequibles como el de 2.200 € mensuales de un piso para estudiantes de Begoña Gómez. Avisó Adriana Lastra: “Ahora nos toca a nosotros”.


Maniobras desesperadas

El tercer desastre consecutivo ha sido el de la ‘ley de nietos’, que por su extensión a tataranietos y antepasados aún más lejanos gracias al celo de Sofia Puente, hasta migraciones tan relacionadas con el exilio republicano de 1939 como el viaje de los hermanos Pinzón, bien podría llamarse Ley Matusalén. El Supremo hizo lo mejor posible al imponer medidas cautelares para impedir contaminar el censo con votantes ilegítimos. La reacción del Gobierno ha sido olvidar publicar las medidas en el BOE, con la esperanza de que sirva para colar de rondón a esos 160.000 afectados aproximados, si hemos de creer al BOE oficioso que antes fuera el diario El País. Es posible que solo consigan impugnaciones de voto CERA sospechoso en determinadas mesas electorales, obligando a repetir la votación con garantías.


Por lo demás, tan descarada prevaricación es la reacción desesperada al fuera de juego del Tribunal del siempre solícito Conde Pumpido, con problemas serios para incumplir su propia norma de plazos y la de admitir únicamente recursos de españoles afectados en sus derechos constitucionales. ¿Podría ser considerado español privado de derecho a voto un uruguayo o cubano sin nacionalidad española porque el Supremo ha suspendido cautelarmente el proceso de nacionalización? Deliciosa variante de la paradoja de Russell para estudiantes de lógica (¿es miembro del conjunto de conjuntos no catalogados el conjunto que cataloga los conjuntos no catalogados?) Hasta la fantasía jurídica constructivista puede tropezar con su toga.


Oposición virtuosa

Mientras la montaña de basura tiembla y amenaza derrumbe sobre nuestras cabezas casi indefensas, parece que por fin tenemos una oposición a la altura de las circunstancias. Sobre todo porque tanto Partido Popular como Vox han entendido que estas son elecciones de punto único: salvar la democracia expulsando a Sánchez y sus socios de gobierno. Han decidido respetarse y colaborar, y lo están haciendo: el enemigo no es el rival, es el que no admite rivales y los convierte en enemigos.


Por supuesto que se hablará de pensiones, energía, educación y de mil cosas más, pero quien no comprenda que para debatir seriamente de esos y otros miles de problemas la condición sine qua non es librarse del sanchismo, es que no comprende nada o en el fondo prefiere al sanchismo. Más les valdría fijarse en esa montaña de basura que tiembla sobre ellos amenazando arrasar todo en el colapso, y no en el dedo que la s..


Historia vs. memoria

José María Marco. Vozpópuli. 16 Octubre 2026


El pasado 7 de octubre se celebró en Madrid un acto en recuerdo de la matanza de 1.195 personas, cometida en Israel por los terroristas islamistas de Hamás. El acto se celebra todos los años desde entonces, tiempo que a mí me parece mucho más largo que los tres años transcurridos. Había algunas novedades, sin embargo. Este es el primer año en el que ya no hay rehenes israelíes en la franja de Gaza. El acto contó con el protagonismo de Lotan Pinyan, trabajador y habitante del kibutz Be’eri, que contó cómo él y su familia sobrevivieron al pogromo porque, milagrosamente, los asesinos nunca subieron al primer piso de su casa, donde se habían refugiado: poca retórica, emoción contenida, rabia.


Dolor e indignación

El acto se desarrolló en un escenario nuevo, la sinagoga de Madrid. Tal vez el cambio se debió a motivos de seguridad, ante la marea de podredumbre antijudía que vivimos desde el mismo día de la matanza: de nuevo recordamos que un judío no tiene derecho a vivir. En cualquier caso, la sinagoga otorgó a la conmemoración una dignidad especial. Y más que por el carácter sagrado del recinto, por anclarlo en la memoria y en la vida de un pueblo cuya identidad no puede ser escindida de la religión.


El acto contribuía así a inscribir el horror y la bestialidad del 7 de octubre en la larga memoria judía. El relato de Lotan Pinyan dejaba de ser una narración sin sentido, llena de furia y de inhumanidad, se incorporaba al recuerdo de todos los asistentes y repercutía en la conformación moral de quienes lo escucharon. No había sólo dolor e indignación, emociones que pertenecen a la esfera de lo individual y allí pueden quedarse, y muchas veces pudrirse y corromper a quien la han vivido. Con el acto en la sinagoga, el dolor y el escándalo encontraban la vía para ser canalizados para el bien común: la dignificación de las víctimas, humilladas además de torturadas, violadas o asesinadas, y la conformación de un proyecto -de carácter político que evite en el futuro atrocidades parecidas.


Al lado de este ejercicio de memoria, que conjuga la emoción y el civismo, está la historia. Por ahora, sigue teniendo el carácter de crónica, que es como antes se denominaba el relato de los hechos ocurridos en el presente o en el pasado inmediato. La historia vendrá después, y mediante preguntas, investigaciones, comprobaciones y contrastes establecerá la verdad de lo ocurrido. Habrá quien piense que la verdad no se sabrá nunca. No es así. La historia aclarará los fallos en la seguridad ocurridos aquel día y en los meses previos, la organización y la financiación de la matanza desde Gaza y los apoyos con los que contó Hamas, de fuera y de la propia población gazatí. Evidentemente, la verdad que establezca la historia en su momento estará sujeta a revisiones. Y serán bienvenidas siempre que respeten los requisitos de la ciencia.


La amnesia española

Una de las paradojas de este acto es que, celebrándose en una ciudad española, y siendo los participantes en su inmensa mayoría españoles, en España no somos capaces de celebrar nada similar para recordar los crímenes terroristas. El terrorismo nacionalista vasco asesinó a 853 personas, el islamista 225 y unas 170 fueron víctimas de grupos como el FRAP, el GRAPO, Terra Lliure y diversas organizaciones terroristas de ultraderecha. Salvando algunas honrosas excepciones -el Memorial de las Víctimas de Vitoria, asociaciones como la AVT y personas como Iñaki Arteta y el profesor Rogelio Alonso-, los españoles somos refractarios a la idea de recordar con un mínimo de dignidad la memoria de los muertos, muchos de ellos, por si fuera poco, asesinados por ser españoles. Resulta inimaginable que las víctimas tomen la palabra y cuenten lo ocurrido ante sus compatriotas. No existen apenas monumentos a las víctimas -lo ocurrido con las del 11-M, convertidas en los pobladores ausentes de un “bosque de los ausentes”-, resulta característico. La vida de los supervivientes transcurre entre el olvido y el silencio.


El ejercicio de silencio alcanza tales dimensiones que se puede afirmar que no es pasajero, ni involuntario. Sólo se explica cuando se comprende que es estructural, y que está relacionado con la naturaleza misma del régimen democrático nacido del acuerdo de 1978. Si prescindimos de la nación, como dictaminaron la Transición y la Constitución de aquel año, los españoles no tenemos nada en común que nos permita comprendernos como tales. Como es natural, las víctimas del terrorismo no tienen cabida en este dispositivo político. Al revés, han de ser apartadas de la escena pública.


Por otro lado, y aprovechando ese silencio de los españoles que un día fue signo de reconciliación, los gobiernos socialistas han promulgado dos leyes que instauran una forma de memoria específica. Con ella han aspirado a construir una visión de la España del siglo XX con la que se legitima una opción política y se desacredita la del adversario. Promulgada la primera ley hace casi veinte años, y respetada hasta hace muy poco tiempo por la oposición allí donde podía y puede cambiar las cosas, ha tenido, como era de esperar, el efecto deseado. Más aún que borrar el pasado mediante la destrucción de símbolos y monumentos, promueve formas cada vez más primitivas e ideologizadas de entender el propio pasado. En ese punto nos encontramos, anegados por una ola de sentimentalismo nauseabundo empapado de indignación moral. Novelas como las de Uclés y películas como La bola negra, así como el éxito que obtienen, muestran el grado de infantilismo -infantilismo senil- al que ha retrocedido la sociedad española.


Medios estéticos y emocionales

Ante esto, los historiadores reivindican el ejercicio de su oficio, o de su ciencia, como algo bien distinto de la memoria. Sin duda, la memoria es subjetiva, anárquica, volátil -cuando no engañosa-, mientras que la historia requiere un ejercicio de distancia, de reflexión, de análisis: de racionalidad, en suma, que es la base sobre la que reposa todo el edificio de la democracia liberal. Con estos presupuestos, un grupo de historiadores está escribiendo una historia distinta de aquella que se practicó desde los años 70 y, aún más alejada de la que se ha escrito siguiendo las líneas ideológicas dictadas por el gobierno en sus Leyes de Memoria, por mucho que esta se beneficie de gigantescos aparatos de propaganda y de influencia en la investigación y la enseñanza académicas. Por eso, ayudar a promover una historia decente -hecha según criterios científicos- sería, claro está, un gran avance. Sobre todo porque resultaría casi inédito en el llamativo panorama del conservadurismo europeo -conservadores sin pasado ni memoria- dentro del cual los españoles han alcanzado un grado de perfección propio, difícil de igualar.


Ahora bien, este ejercicio no basta, aunque lo que hay que hacer a partir de ahí no corresponde a la decisión de los historiadores, sino a la de los poderes públicos. También será imprescindible establecer las bases que hagan posible una nueva relación de los españoles con su historia. Y esto depende de una nueva política con respecto al pasado, que se aleje tanto del silencio como de las manipulaciones ideológicas, y fomente la identificación de los españoles con su país. Habrá que tener en cuenta que esta no se producirá nunca por medios puramente intelectuales, sino también simbólicos, estéticos y emocionales, que permitan un ejercicio integral de ciudadanía, capaz de comprometer a la persona en su totalidad, incluidos los afectos propios de la naturaleza humana. Sólo así volverá a surgir una sociedad adulta, es decir responsable.


Es posible que no sean necesarias nuevas Leyes de Memoria. Lo imprescindible será crear las condiciones para un nuevo dispositivo y un nuevo escenario. Y en este escenario las víctimas de la violencia política -de cualquier signo y en particular aquellos que fueron asesinados por ser españoles- habrán de ocupar el lugar central y radical que les corresponde. Como demuestra el acto en recuerdo del 7 de octubre en la sinagoga de Madrid, la memoria -las ceremonias, los símbolos, los “lugares de recuerdo”, las celebraciones…- ocupa un papel crucial en la vida de una comunidad. Más aún lo tiene en la de una comunidad política que quiera seguir siéndolo.


Contratación del Estado

Presidencia destina 347.000 € a traducir al catalán, vasco y gallego la web de Moncloa y documentos propios

El contrato suscrito por la cartera de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes señala que «si los trabajos efectuados no se adecuan a la prestación contratada» la «Administración podrá rechazar la prestación»

Ramiro Fdez Chillón. El Debate. 16 Octubre 2026


El Ministerio de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, que encabeza Félix Bolaños, ha formalizado un contrato para adquirir un «servicio de traducción de contenidos digitales para la página web de la Moncloa y otra documentación de la Secretaría de Estado de Comunicación», tal y como recogió el Boletín Oficial del Estado (BOE) del pasado 9 de octubre.


Los escritos públicos indican que el objeto de la licitación es la «realización de los trabajos de servicios de traducción de los contenidos de la página web de La Moncloa y de traducción de documentación para la Secretaría de Estado de Comunicación», organismo este último que depende de Presidencia. «Este servicio se compone de dos lotes. Un primer lote de traducción directa de contenidos del español a lenguas cooficiales (catalán, euskera, gallego y valenciano), y traducción ocasional inversa de lenguas cooficiales al español», se añade.


La cartera de Bolaños ha formalizado este otoño la parte del Lote 1, a través de un documento que ha suscrito Roberto Martínez Orío, subdirector general de Gestión Económica y presidente de la Junta de Contratación del Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes.


El dosier recoge que «el precio de este contrato es de 347.243,86 € (IVA incluido), desglosado en 286.978,40 € como importe base del contrato, y 60.265,46 € en concepto de IVA (21 %)». No obstante, subraya que «este importe es el compromiso económico máximo, quedando limitado el gasto real a la prestación efectivamente realizada».


En el epígrafe de «duración» se indica que esta será de «12 meses; a contar desde el 1 de octubre de 2026», y que «sí se contemplan prórrogas». Así pues, hay dos anualidades, una en 2026 y otra en 2027. El precio de la primera asciende a 57.873,98 €, mientras que la segunda lo hace hasta 289.369,88 €.


Por su parte, la empresa adjudicataria es Linguaserve Internacionalización de Servicios S.A., quien, como contratista, tiene «deber de confidencialidad» y «queda expresamente obligado a mantener absoluta confidencialidad y reserva sobre cualquier dato que pudiera conocer con ocasión del cumplimiento del contrato».


«El contrato se considerará cumplido por el contratista cuando este haya realizado a satisfacción de la Administración la totalidad de la prestación. La Administración determinará si la prestación realizada se ajusta a las prescripciones establecidas para su ejecución y cumplimiento, requiriendo, en su caso, la realización de las prestaciones contratadas y la subsanación de los defectos observados con ocasión de su recepción. Si los trabajos efectuados no se adecuan a la prestación contratada, como consecuencia de vicios o defectos imputables al contratista, la Administración podrá rechazar la prestación, quedando exenta de la obligación de pago o teniendo derecho, en su caso, a la recuperación del precio satisfecho», agrega la contrata.


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