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Los recortes de ayer al final de la página

Si te importa España, diez acciones indispensables
Nota del Editor 1 Noviembre 2011

1ª  la lengua española para unificar mercado, educación, sanidad, justicia, legislación, seguridad, anulando toda la legislación sobre lenguas regionales.

2ª  desmantelar el tinglado autonómico.

3ª  deshacerse de la enorme casta de profesionales de la política

4ª  simplificar y reducir el enorme aparato burocrático y millones de funcionarios

5ª deshacerse del intervencionismo de un estado ineficiente y depredador de los recursos de la clase media

6ª deshacerse de un estado indoctrinador y comprador de votos de unos con dinero de otros

7ª  arreglar un sistema educativo desastroso con menos medios y más responsabilidad

8ª  educar en valores humanos a una sociedad indoctrinada y adormecida

9ª liberalizar y optimizar un mercado fragmentado e ineficaz

10ª arreglar una justicia irracional, politizada, lenta, incompetente e irresponsable con menos medios y más responsabilidad

La "normalización lingüística", una anormalidad democrática. El caso gallego
Dedicado "A todos aquellos que piensan que los idiomas se hicieron para las personas y no las personas para los idomas" Manuel Jardón   
Por la normalización del español: El estado de la cuestion, una cuestion de Estado.
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Del libro de Manuel Jardón

"A todos aquellos que piensan que
los idiomas se hicieron para las
personas y no las personas para los idiomas"



Recortes de Prensa Martes 6 Octubre 2026


Rusia vuelve a golpear el puente sobre el río Dnieper en Kiev y causa al menos 6 muertos

El Mundo. 6 Octubre 2026


Los ataques rusos en Ucrania han causado la muerte de al menos seis personas y han dañado el Puente del Norte de Kiev, lo que ha interrumpido el tráfico y provocado atascos por tercer día consecutivo, en el último intento de Moscú por perturbar la vida en la capital ucraniana.


El ataque se produjo después de que, durante dos días, los ataques rusos obligaran al cierre total o parcial de tres de los seis puentes de carretera de Kiev que cruzan el río Dniéper.Anteriormente, Rusia había atacado bloques de viviendas, almacenes de supermercados, gasolineras y centros de datos, entre otros objetivos.


El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia declaró el sábado que seguiría llevando a cabo «ataques de represalia masivos» contra Kiev y otras ciudades ucranianas, e instó a los ciudadanos extranjeros y a los diplomáticos a abandonar el país. Ya había emitido una advertencia similar en mayo. Rusia invadió a su país vecino hace más de cuatro años y medio, y no hay indicios concretos de que sea posible alcanzar un acuerdo de paz.


Los combates a lo largo de la línea del frente, de aproximadamente 1 250 kilómetros (780 millas), que serpentea por el norte, el este y el sur de Ucrania, se han estancado prácticamente en los últimos meses.El Ministerio de Defensa ruso confirmó el sábado que estaba detrás del último ataque, alegando que el puente se utiliza para «facilitar los movimientos de tropas y la logística de los envíos de carga militar» de las fuerzas armadas ucranianas.La guerra aérea se ha intensificado: Kiev ha lanzado ataques contra la industria petrolera y las empresas rusas, mientras que Moscú ha amenazado a ciudades ucranianas con misiles balísticos difíciles de interceptar y drones propulsados por reactores.


España sola frente a Marruecos
Gabriel Acevedo. el debate. 6 Octubre 2026


Cerca de 80.000 personas cruzaron la frontera entre Ceuta y Marruecos, el pasado día 30 de julio, en una crisis comparable a una nueva Marcha Verde. La actitud de los agentes marroquíes, facilitando el acceso de camiones cargados de personas a la zona fronteriza, abriendo los pasos hacia territorio español y golpeando a quienes trataban de regresar a Marruecos, muestra que se ha tratado de un ataque híbrido de Rabat contra la soberanía española. Más allá de lo sucedido, la crisis ha vuelto a situar las aspiraciones marroquíes en el centro del debate, obligando al Gobierno de la nación y a la comunidad internacional a posicionarse ante el mayor desafío a la integridad territorial desde la crisis del islote de Perejil.


España afronta esta crisis desde una posición de extrema vulnerabilidad, no solo por no haber sido capaz de preservar la integridad de sus fronteras, sino también por la fragilidad de un gobierno debilitado tanto en el plano nacional como en el internacional.


La falta de apoyos parlamentarios y los procedimientos judiciales que afectan al entorno del presidente Sánchez han deteriorado la imagen de un gobierno que, ante esta situación, debería proyectar unidad, ejemplaridad y determinación. Sin embargo, la gestión de la crisis de Ceuta ha evidenciado precisamente lo contrario. La entrada masiva de inmigrantes, la vulneración de la frontera, la persistencia de la inseguridad y las versiones contradictorias sobre la advertencia del CNI son una muestra de debilidad. Una debilidad que percibimos tanto los españoles como nuestros socios y adversarios, quienes ven un gobierno incapaz de garantizar la seguridad de sus fronteras y de defender con firmeza la soberanía española, en un momento de graves desencuentros con nuestros aliados internacionales.


Las políticas migratorias y el rechazo a elevar el gasto en Defensa hasta un 5% del PIB en 2035 han provocado fricciones con algunos socios europeos y una progresiva erosión de las relaciones con Washington, que se agravó aún más tras negar el uso de las bases estadounidenses para sus operaciones contra Irán. Una decisión soberana pero que tuvo una respuesta política contundente. Mientras los cazas españoles sobrevolaban Nueva York por el Día de la Independencia, Donald Trump acusó a España de ser un mal socio e incluso amenazó con la pérdida de territorios, aludiendo a la guerra hispano-estadounidense, tras la que España perdió Cuba, Guam, Filipinas y Puerto Rico.


Sin embargo, aquella amenaza resonó durante la crisis de Ceuta, cuando Washington reafirmó su apoyo al plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental, mientras Marruecos reivindicaba Ceuta y Melilla. Bruselas, por su parte, en lugar de condenar a Rabat por vulnerar la frontera exterior de la Unión Europea, exigió a Madrid el retorno de los migrantes y un mayor control fronterizo. No obstante, no se trata de la primera vez en la que nuestros aliados consideran más conveniente presionar al Gobierno de España que enfrentarse a Rabat cuando cuestiona nuestra soberanía, como sucedió durante la Marcha Verde y la crisis del islote de Perejil.


El primer episodio se remonta al 6 de noviembre de 1975. Franco agonizaba y España vivía sumida en una profunda incertidumbre por la sucesión cuando, cerca de 350.000 civiles marroquíes cruzaron la frontera para ocupar el Sáhara español. Aunque Washington y París trataron de contener al monarca marroquí, no estaban dispuestos a oponerse a la ocupación, con el fin de preservar a Marruecos como aliado estratégico e impedir que un Sáhara independiente cayera bajo la influencia de una Argelia próxima a la órbita soviética. Por ello, Washington, impulsó una negociación que evitara una crisis política y una confrontación con Marruecos. En este contexto, con los Acuerdos de Madrid, España quedó presionada a ceder a Rabat la administración del Sáhara Occidental y evitar una guerra que, dada la situación, resultaba difícil de afrontar.


Pero la ocupación marroquí del Sáhara no puso fin a las disputas de Marruecos con España. Así lo confirmó la crisis del islote de Perejil, en julio de 2002, cuando una docena de gendarmes marroquíes lo ocuparon e izaron su bandera, una oportunidad que Rabat supo aprovechar para cuestionar internacionalmente la soberanía española en África. Sin embargo a pesar de la incursión, el apoyo a España fue tibio.


La OTAN llegó a calificar inicialmente el incidente de «asunto bilateral» ajeno a la Alianza, ya que su artículo 5 no protege los territorios españoles en África. Por un lado, Francia se alineó con Marruecos, hasta el punto de que el propio Aznar relató que Chirac le insinuó que lo razonable sería entregar Ceuta y Melilla. Por otro lado, Washington volvió a instar a España a negociar Perejil a cambio de otros territorios. El gobierno interpretó esta actitud como una defensa de los intereses marroquíes y consideró que este apoyo pudo alentar la operación. Washington tendría interés en que Rabat controlase la orilla sur del estrecho para garantizar su libre circulación y evitar que ningún Estado ribereño pueda cerrarlo unilateralmente. A diferencia de 1975, España no cedió a la presión, el presidente Aznar decidió no informar a Washington y ejecutó la Operación Romeo-Sierra, en el que las fuerzas especiales recuperaron el islote sin disparos ni víctimas. Fue una operación impecable que demostró que España puede defender sus intereses cuando cuenta con un gobierno con la fortaleza necesaria para hacerlo.


El Sáhara en 1975, Perejil en 2002 y, de nuevo, Ceuta en 2026 muestran un mismo patrón. Rabat aprovecha los momentos de debilidad para poner a prueba la firmeza con la que España está dispuesta a defender su soberanía. Y, en cada crisis, saca una conclusión incómoda. Frente a Marruecos, España está sola. Esta vez, tanto dentro como fuera de sus fronteras. Por eso, la pregunta de fondo no es si Marruecos volverá a intentarlo, sino si, la próxima vez, España tendrá un gobierno a la altura de las circunstancias y los aliados necesarios para responder.


Gabriel Acevedo es polítologo vinculado a la Asociación Valenciana de Politología


Unas elecciones para recuperar España
EDITORIAL. libertad digital. 6 Octubre 2026


Pedro Sánchez anunció este lunes la convocatoria anticipada de las elecciones generales y se desmintió a sí mismo una vez más, por cuanto lleva un año asegurando enfáticamente que, pasara lo que pasara, iba a agotar la legislatura.


La comparecencia pública del presidente estuvo basada en la mentira al presentarse como el líder de un Gobierno virtuoso acosado injustamente por poderes ocultos, un pretexto pueril que solo puede tener éxito entre la masa izquierdista más alienada. Miente también Sánchez cuando afirma que el Parlamento pisoteó los derechos de los ciudadanos más débiles, en referencia al rechazo legítimo del Congreso a los dos decretos de vivienda, a cuál más intervencionista y zarrapastroso.


Como es notorio, Sánchez no convoca elecciones para dignificar la democracia, amenazada por el fantasma del fascismo que, según él, recorre Europa. Lo hace acosado por la corrupción de su círculo más íntimo y su incapacidad para aprobar siquiera unos presupuestos generales en toda la legislatura, en medio de una invasión del territorio español por parte de una satrapía y forzado por la negativa de Puigdemont a seguir manteniendo la respiración asistida con la que ha venido aguantando estos últimos años. El pretexto de la vivienda es la última treta del tahúr para tratar de desviar hacia los demás su responsabilidad, en un asunto que él y su Gobierno han convertido, tras ocho años en el poder, en la principal preocupación de los españoles.


El adelanto electoral abre un tiempo nuevo en la política nacional tras una legislatura fallida que, felizmente, llega a su fin. Sánchez carece de cualquier tipo de escrúpulo, como ha demostrado en suficientes ocasiones, por lo que va a utilizar todo el poder del Estado para determinar el resultado de las urnas el próximo 29N. Aupado por los partidos y las organizaciones de izquierdas, se avecinan dos meses de guerra callejera en los que la oposición va a ser el blanco de las iras de las manos muertas de la sociedad, que ve en la desaparición del sanchismo un drama inasumible. Otro tanto cabe esperar de los medios y periodistas progubernamentales, dispuestos a echar el resto para reeditar un nuevo Gobierno Frankenstein a cualquier precio y seguir disfrutando de sus gabelas actuales.


Es el momento de que la oposición mantenga el tipo para manejar una tensión callejera y mediática que no le va a dar tregua. En este sentido, es justo destacar la madurez con la que PP y Vox han reconducido sus relaciones políticas tras el fiasco de 2023, poniendo fin a la guerra estéril que han mantenido confundiéndose interesadamente de adversario. En estos dos meses hasta las elecciones, Feijóo y Abascal no deberían perder de vista que el deseo de los españoles es la derrota de Sánchez, no el reparto de fuerzas en el bloque del centro-derecha, una cuestión que solo interesa a los oscuros cargos intermedios a los que nadie ha votado y, sin embargo, controlan con mano férrea el funcionamiento interno de los partidos.


Es de esperar que unos y otros hayan aprendido la lección -especialmente los de Feijóo-, para no repartirse el Gobierno antes de contar los votos, como hicieron en vísperas de los comicios de 2023. La derrota del PSOE exige la movilización máxima del voto del centro-derecha, una cuestión esencial que solo ocurrirá si PP y Vox actúan con prudencia y apegados a la realidad.


Es obligado mencionar también el papel determinante de los tribunales de Justicia y elogiar el esfuerzo de los jueces y magistrados que han entendido de las causas de corrupción, para no dejarse influir por las presiones del Gobierno. Su tarea debe proseguir sin atender a las circunstancias políticas del momento, porque los españoles tienen derecho a votar con toda la información disponible, pese a quien le pese.


Estamos ante unas elecciones que suponen un no retorno en términos democráticos. España se lo juega todo el próximo 29 de noviembre. No por una cuestión meramente ideológica, sino porque estamos ante la amenaza de un déspota, perfectamente capaz de convertir nuestra democracia en un régimen distinto donde sus adversarios jamás podrán volver a gobernar.


El 'quinquilino' de la Moncloa
Pablo Planas. libertad digital. 6 Octubre 2026


El quinquilino de la Moncloa ha decidido anticipar unos meses las elecciones y enarbolar la bandera de las jubiladas desahuciadas, de las pobres ancianas machacadas por el heteropatriarcado inmobiliario. Pues vale. Pedro Sánchez, genio y figura, ha convertido una declaración institucional para convocar comicios en un mitin que su ministro de X, Óscar Puente, ha resumido en estos términos: "Votar con V de vivienda o con B de buitre. Esa es la disyuntiva". Se veía venir desde el momento en el que el quinquilino ordenó a sus medios un despliegue sin precedentes para tapar con un lanzamiento en el Retiro de Madrid el desahucio de toda Ceuta, el abandono a su suerte de 85.000 españoles traicionados.


El uso de la Moncloa en el anuncio electoral vendrá acompañado del abuso de la Diputación Permanente del Congreso para aprobar los dos decretos tumbados por la mayoría de la Cámara Baja el pasado viernes. Otra evidencia de que nuestro fenómeno ignora a conciencia las más elementales normas democráticas. La Diputación Permanente está compuesta por 69 diputados, 35 afectos al sanchismo y 34 en contra, lo que le permitirá, con el indispensable concurso del elemento del PNV, sacar adelante los dos decretos Maricarmen. Otra trampa del tipo que ha sido incapaz de presentar un solo presupuesto en toda la legislatura. O mejor, una más del colega que ha logrado gobernar más de tres años sin unas cuentas públicas aprobadas por las Cámaras. Todo un hito antidemocrático.


Sánchez puede equivocarse, pero no acostumbra a dar puntada sin hilo. Que haya decidido anticipar las elecciones con todas las encuestas en contra, con un pedazo de España bajo la bota marroquí, con su ley de nietos varada en el Tribunal Supremo y con su mujer pendiente de un juicio con jurado resulta tan sospechoso como todo lo que hace este personaje. En el líder socialista siempre hay gato encerrado y muy altas posibilidades de que acontezca una tragedia en forma de pandemia, apagón, gota fría, invasión o cosas peores. Con toda seguridad dispone de un as en la manga, un comodín en la recámara y un plan para condicionar los comicios, pervertir los resultados y quedarse a vivir en la Moncloa mientras concluye su obra magna, la conversión de España en la Venezuela del sur de Europa.


Harían bien en el PP y Vox en activar todas las alarmas. No va a ser fácil derrotar a un Pedro Sánchez capaz de todo. Recuérdese que Koldo García fue el custodio de sus avales en unas primarias del PSOE y Leire García la responsable del voto por correo en unas generales. O que él mismo fue sorprendido manipulando una urna en Ferraz. Avisados estamos.


Las elecciones más importantes de nuestra democracia
Javier Benegas. libertad digital. 6 Octubre 2026


La comparecencia en la que Pedro Sánchez ha anunciado la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales ha sido ya, por contenido y tono, su primer mitin de campaña. Quien golpea primero golpea dos veces, y Sánchez ha querido golpear antes de que hubiéramos terminado de escucharle.


Ha presentado los logros de su Gobierno no como una interpretación, sino como hechos. Con esa arrogancia no pretende que su balance sea indiscutible; pretende situar la campaña desde el primer minuto sobre el tablero inclinado que favorece al PSOE. Una campaña en la que habrá emociones contra hechos, miedo contra realismo, buenos contra malos. La izquierda protege; la derecha amenaza.


De un lado estarán el planeta, el feminismo, la paz y la justicia social. Del otro, élites, especuladores, tecno-oligarcas, caseros y ricos dispuestos a abalanzarse sobre la gente en cuanto la derecha alcance el poder. Sánchez no pedirá el voto para gobernar mejor, sino para salvarnos. No presentará un programa: combatirá una amenaza.


El momento le favorece. España afronta desafíos enormes que no se resuelven con consignas: pensiones, vivienda, deuda, pérdida de poder adquisitivo, inmigración, declive industrial, deterioro institucional. Problemas reales con costes reales y facturas que hay que pagar. Afrontarlos exigirá todo aquello que demasiados españoles prefieren ignorar.


Sánchez ofrecerá una burbuja. Prometerá que los costes podrán trasladarse a los demás: al que gana más, al que posee una vivienda, al que emprende, al que ahorra, hereda o tiene algún capital. Le bastará con buscar culpables. Prometerá que el dinero seguirá cayendo del cielo mientras quede alguien a quien señalar. Y cuando deje de caer, la culpa tampoco será de Sánchez, sino de quien se resistió a creer en los milagros.


Ahí radica la ventaja de la izquierda que Sánchez usará: conseguir que su visión del mundo parezca moral y cualquier objeción, inmoral. La izquierda habla de derechos; los demás, de costes. Ofrece justicia; los demás, sacrificios. Competir dentro ese marco moral es el suicidio. Hay que escapar de él. La libertad también es una bandera moral. Lo son la responsabilidad, la verdad, la igualdad ante la ley, el respeto a la propiedad y el derecho a conservar lo conseguido con el propio esfuerzo. Y, por supuesto, lo es tratar a los españoles como adultos y no como menores de edad bajo la tutela del Estado.


La alternativa a Sánchez no puede limitarse a gestionar mejor ni ser el reflejo especular del moralismo de la izquierda. Debe proponer y defender un marco distinto: uno en el que el poder tenga límites, el individuo conserve su autonomía y la ideología no suplante a la realidad. Tampoco puede convertir la corrupción en la melodía principal. La corrupción está ahí y debe denunciarse, pero no es un proyecto de país.


Todo eso y más será necesario. Y no sólo para ganar. El verdadero desafío llegará después, cuando los desequilibrios presentados por Sánchez como éxitos afloren según cambie el signo del Gobierno. La vivienda anticipa el futuro: el conflicto estallado pocos días antes del adelanto electoral no ha señalado a quien lleva ocho años gobernando, sino a quienes defienden los contratos y el derecho de propiedad. La vivienda es la alfombra roja de la agitación que vendrá cuando la izquierda pierda el poder.


Si eso finalmente sucede, todo cambiará. Lo que hoy es crecimiento se convertirá en herencia envenenada; lo que hoy son derechos, en facturas impagables; lo que ahora se oculta bajo la alfombra de la deuda, los fondos europeos o las trampas contables será el agujero abierto por los recortes de la derecha. Cada reforma se interpretará como una agresión. Cada ajuste, como una crueldad. Cada intento de restaurar las instituciones, como un ataque a la democracia. Sánchez, que ha gobernado junto a sus socios como si los recursos fueran infinitos, se echará a la calle para denunciar que la derecha se niega a pagar sus promesas.


El próximo Gobierno deberá escoger entre coger el toro por los cuernos o administrar las ruinas. Lo primero tendrá un coste político enorme y desatará una campaña de agitación sin tregua. Pero si sabe lo que hace, si dice la verdad y permanece firme, podrá atravesar la tormenta. Los ciudadanos aceptan mucho más de lo que los políticos suponen cuando perciben honestidad, competencia y dirección.


La otra opción es contemporizar. La más fácil pero también la más breve. No abriría un tiempo nuevo, sino un paréntesis antes del regreso de una izquierda reforzada a lomos del deterioro que ella misma causó y de la frustración que quien la sucedió no se atrevió a remediar. Si eso sucediera, se consumaría el vaciamiento de nuestra democracia: quedarían las elecciones y el nombre, pero los límites al poder que le dan sentido desaparecerían por completo.


Las elecciones del próximo 29 de noviembre serán la más trascendentales de nuestra historia democrática. Pero la verdadera prueba comenzará a la mañana siguiente. Ganar será difícil. Gobernar lo será mucho más. No bastará con expulsar a Sánchez de la Moncloa. Habrá que expulsar de la política mentiras de décadas: que podemos conservarlo todo sin pagar nada, que siempre existe otro a quien endosar las facturas y que, si votamos sentimientos, la realidad se plegará a nuestros deseos.


Su última oportunidad… y la nuestra
Carmelo Jordá. libertad digital. 6 Octubre 2026

El cálculo que se ha hecho en las zahúrdas socialistas es agitar el espantajo de Maricarmen para intentar acabar con la extrema izquierda más allá de izquierda extrema que es el PSOE.


Ha acertado Santiago Abascal en dos cosas en sus intervenciones tras el mitin con el que Pedro Sánchez ha convocado las elecciones. La primera de ellas, pedir a la gente que vaya a votar a los colegios electorales el 29 de noviembre, evitando el voto por correo. Aunque a algunos les puede parecer polémica, es una idea muy razonable: el sistema electoral español es extraordinariamente eficaz y fiable por lo que respecta a los votos depositados directamente en las urnas, mientras que en los que se dejan en custodia a la empresa pública ya hemos visto, como mínimo, algunos intentos de fraude. No en vano, recordemos que Leire Díez era alto cargo en Correos y ya hemos visto todo de lo que era capaz la cloaquera del PSOE.


La segunda idea de Abascal que comparto plenamente es que estamos ante la última oportunidad de España: cuatro años –o incluso tres, como en esta legislatura– más de Sánchez serían letales para nuestra nación, nuestra democracia y lo poco que nos queda de prosperidad. Si este PSOE está en disposición de mantenerse en el poder tras el 29 de noviembre asistiremos a un cambio de régimen, veremos cómo partes de nuestro territorio cambian de estatus –pienso en Ceuta y Melilla, pero podrían no ser las únicas–, contemplaremos la degradación y desaparición de todos los mecanismos institucionales que distinguen una democracia de una dictadura y, por supuesto, la destrucción de la clase media, como en todo buen régimen socialista.


Y todos tenemos que tener esto claro: los responsables de los partidos políticos, los periodistas y medios que no queremos eso para nuestro país y también los votantes, que el 23 de julio decidieron, al menos en el porcentaje suficiente, tomarse el día libre de sus obligaciones como ciudadanos.


Pero ojo porque también es la última oportunidad para Pedro Sánchez, no de ganar las elecciones –yo creo de verdad que, como no dependía de Óscar Puente, ese tren ha pasado hace mucho– sino de lograr un resultado que le permita seguir en política y, por tanto, con una gran protección política y legal y, al menos, el aforamiento.


Me parece que ese es el cálculo que se ha hecho en las zahúrdas socialistas durante este fin de semana: agitar el espantajo de Maricarmen y prometer el oro y el moro en vivienda para intentar acabar definitivamente con la extrema izquierda más allá de izquierda extrema que es el PSOE y mantenerse en unos 110 escaños que permitan a Sánchez hacer una oposición durísima y, en el mejor de los casos para él, debilitar a un Gobierno que dure solo dos o tres años para, después de eso, volver triunfante y cambiar otra vez el colchón de Moncloa.


Por eso vamos a asistir a la campaña más sucia que hayamos vivido, hay que estar alerta y no olvidar que relajarse o considerar que el partido está ganado pueden ser errores letales. Porque Sánchez y los suyos harán todo lo que puedan: saben que perder el poder no es sólo perder el poder sino que puede ser la antesala de unos años a la sombra.


Pedro es el lobo

Hay que plantarle cara con todo y no caer en ninguna de sus trampas

Ignacia De Pano. Vozpópuli. 6 Octubre 2026


Nos lo estaba diciendo y no podíamos creerlo. Las sonrisas forzadísimas de Félix Bolaños y de Diego Rubio, el todopoderoso jefe de gabinete de Sánchez, de esas que no llegan a los ojos, nos pusieron sobre aviso de que esta vez era posible que el segundo retiro de Sánchez se saldara con el resultado que todos estábamos deseando pero no nos atrevíamos a esperar conociendo como conocemos al personaje. Pero en esta ocasión Sánchez nos dijo lo que queríamos oír. Que esta legislatura fallida, en la que ha sido incapaz de aprobar unos solos presupuestos generales del Estado, termina hoy.


Nos convoca el presidente a las urnas el domingo 29 de noviembre, y lo hace desperdiciando su última oportunidad de presentar ante la ciudadanía un perfil mínimamente institucional. Su discurso, trufado de esa insoportable grasa léxica que son los innecesarios plurales de género, fue a ratos un mitin y a ratos una amenaza. Convoca elecciones sin la menor autocrítica, y tras escucharle desgranar la presunta lista de sus éxitos al frente del Gobierno una se pregunta si no habremos confundido su capacidad de mentir mirando fijamente a las cámaras con esa supuesta habilidad estratégica casi sobrenatural que se le atribuye falsamente y que no consiste más que en ser capaz de hacer y decir lo que para una persona normal con cierta moralidad sería imposible.


Sánchez ha seguido cavando con sus palabras la fosa que él ha construido entre españoles, distinguiendo entre buenos, los que lo votan a él, y todos los demás, fascinados zombis de la ultraderecha. Confunde negociar con someterse a su voluntad, discrepar de sus políticas con ser antidemocrático. En su discurso no hay espacio para la gestión criminal de la Dana y los incendios o la no menos criminal gestión de las redes ferroviarias. Se olvida de Ceuta, invadida desde hace dos meses, o de la presión fiscal que no dejar respirar al contribuyente. Con el rostro ceniciento y un rictus que pide rehabilitación mandibular si quiere seguir comiendo sólido dentro de dos años, Sánchez se olvida de la corrupción que le llega hasta el cuello, con su secretario general del partido y su mano derecha en la cárcel, su hermano y su fiscal general condenados y su mujer a punto de sentarse en el banquillo.


******************* Sección "bilingüe" ***********************


Caso Koldo

Esta es la España que deja Sánchez: los 45 hitos del presidente más dañino de la historia democrática

El asalto judicial, la sumisión ante el separatismo y la colonización institucional marcan un legado desolador para España gracias a Pedro Sánchez.

Carlos Cuesta. libertad digital. 6 Octubre 2026


Pedro Sánchez ha convocado elecciones para el 29 de noviembre. Se somete a las urnas, por fin, tras acumular una lista interminable de casos de corrupción y tras haber pactado con etarras y golpistas para llegar al poder. Él asegura haber conseguido hitos históricos para España. Y es verdad: esta es la lista de los 45 hitos de Sánchez. A cuál más lamentable.


El país con mayor pérdida de poder adquisitivo de toda la UE desde la llegada de Sánchez en 2018.

El primer país de la UE en los indicadores de pobreza infantil.

El tercer país de la UE en pobreza relativa total.


El quinto país de la UE en pobreza absoluta total.

El cuarto país en imposibilidad de las familias de tener ni una semana de vacaciones.

El primer país en subida de impuestos con un saqueo adicional desde la llegada de Pedro Sánchez al poder de 213.000 millones de euros entre impuestos y cotizaciones sociales.


Pedro Sánchez ha provocado la salida de más de 400.000 vivienda del mercado de alquiler destrozado el acceso a la vivienda.

Sánchez ha disparado el número de pobres reconocidos como tales oficialmente: 2,7 millones englobados en el Ingreso Mínimo Vital.

Es el presidente que ha llegado a gobernar con el apoyo de los casi 90 etarras en las listas de Bildu y el resto de proetarras de una formación liderada por un condenado por su labor en la banda asesina, Arnaldo Otegi.


Sánchez gobierna con separatistas y golpistas.

Gobierna gracias a una amnistía.

Y gobierna gracias a indultos.


A Sánchez le rodean 15 casos de corrupción.

Su hermano está condenado por enchufarlo en un cargo público al que ni acudía.

Su fiscal general, Álvaro García Ortiz, condenado.

Su secretario de organización, José Luis Ábalos, condenado por lucrarse con mascarillas mientras morían en España más de 120.000 personas.

Su principal asesor, Koldo García Izaguirre, también ha sido condenado.


Ambos, Ábalos y Koldo, se dedicaron a gastarse dinero de las tramas en prostitutas y a enchufarlas en cargos públicos.

La mujer de Sánchez, Begoña Gómez, está en el banquillo por sus enchufes en cátedras y puestos universitarios cuando no tiene ni carrera universitaria.

Su nuevo secretario de organización en el PSOE, Santos Cerdán, imputado y es el presunto cabecilla de una cloaca.

Tiene una trama de más de 700 millones en la SEPI.


Se ha creado una cloaca que contacta con narcos para "eliminar" a jueces con el fin de proteger a Sánchez de las investigaciones judiciales.

Se trata de una cloaca que ataca a jueces, fiscales anticorrupción, la UCO, periodistas.

Su equipo de confianza ha sido condenado por robar con las mascarillas que necesitaba la población para salvar la vida en pleno COVID.

Tiene una trama de obras públicas presuntamente adjudicadas a dedo.

Tiene a un presidente imputado y rodeado de joyas —José Luis Rodríguez Zapatero—.


Su partido está implicado en una trama de financiación presuntamente ilegal con una narcodictadura.

Y tiene dos rescates de aerolíneas en investigación por el presunto tráfico de influencias.


Ha puesto a más de 100 etarras en la calle. Los más sanguinarios.

Ha enfrentado a España con todos sus socios internacionales: Israel, EEUU, Alemania, la propia OTAN.

Ha permitido y sigue favoreciendo la invasión de Ceuta.

Ha desprotegido las fronteras de forma sistemática.


Ha intentado un pucherazo con la ley de nietos y hecho tres en su propio partido: en 2014, 2016 y 2017.

La familia de su mujer viene del negocio de la prostitución y tiene hasta alquileres en edificios públicos que han sido saunas o prostíbulos.

El propio Sánchez se ha beneficiado del dinero de la prostitución y hay sospechas de que la campaña de sus primarias se pagó con esos mismos fondos.

Ha atacado a la Guardia Civil y desmantelado su estructura en País Vasco, Navarra y Cataluña.


Ha desmantelado OCON SUR, la principal unidad antidroga de España.

Ha manipulado la cúpula de la Policía Nacional con la ayuda de Zapatero.

Ha convertido en un títere a la Fiscalía, ya con una condena firme del Tribunal Supremo.

Ha intentado asaltar el Poder Judicial en varias ocasiones.


Y ha invadido el Tribunal Constitucional y el Tribunal de Cuentas para amoldarlos a sus intereses electorales de mantenimiento en el poder.

Ha regalado el Sáhara a Marruecos.

Está atrapado por el espionaje con Pegasus de Marruecos.

Ha creado listas negras de periodistas mientras sus cloacas entraban en la Fiscalía y la Dirección de la Guardia Civil.

Y ha conseguido tener más imputados que diputados.


El desahucio de Sánchez

Gorka Maneiro. Vozpópuli. 6 Octubre 2026


La última jugada de Sánchez no ha sido convocar las elecciones en un momento en el que él pudiera ganarlas u obtener un resultado electoral que le permitiera permanecer en la Moncloa… sino tratar de hacer creer a la opinión pública, con la ayuda de sus subordinados que ya se han puesto a ello, que semejante cosa es posible… con el (verdadero) objetivo (más realista) de arrasar definitivamente a toda la izquierda que quedaba a su izquierda, resistir al frente del PSOE, convertirse en jefe de la oposición tras su propia debacle electoral y, en cuanto eche a andar un gobierno del PP con Vox o incluso antes, incendiar las calles, reivindicar la democracia frente al fascismo, presentarse como salvador de los españoles y, quizás, sólo quizás, pasado un tiempo, retornar a la Moncloa.


En todo caso, dimitido Sánchez y convocadas las elecciones para el 29 de noviembre, no es tan importante torcer el gesto y conjeturar ahora sobre por qué Sánchez las ha convocado o preguntarse qué tramará ahora en su cabeza para quizás perpetuarse en la Moncloa o volver a ella cuanto antes, sino, con una sonrisa, aprovechar la oportunidad que por fin se abre, comportarnos como ciudadanos responsables e ir a votar libremente para finiquitar por fin el peor gobierno de la democracia. Después la Justicia hablará y decidirá si Sánchez sólo pierde el Poder o también acaba en prisión; ahora lo importante es reivindicar nuestra ciudadanía, depositar el voto en la urna y hacer justicia de la única forma que los ciudadanos podemos hacerla.


Sí es cierto que convendría no perderlo de vista, no desdeñar sus dotes maquiavélicas, anticiparse a posibles artimañas que seguramente está meditando, no caer en sus trampas, actuar con inteligencia y, cada cual a su manera y en función de sus posibilidades, tomar partido para propiciar el cambio que España necesita y que hoy día se resume del siguiente modo: desahuciar a Sánchez de la Moncloa, abrir un nuevo periodo y, a partir de ahí, tomar las decisiones que el país necesita, sobre las que discutiremos en su momento. Ahora urge pasar página, acabar con la corrupción y las malas prácticas políticas, recuperar la confianza en las instituciones democráticas, unir a los ciudadanos, regenerar el país… e impulsar las medidas que España necesita en todos los órdenes imaginables, algunas de las cuales exigirán reformas constitucionales y, lo que quizás sea más importante, coraje y valentía políticos.


Cuanto peor, mejor

De momento y por lo que parece aunque no podríamos creerlo si no conociéramos al personaje, Sánchez se propone volver a aprobar en Consejo de Ministros los dos decretos-ley sobre vivienda para que la Diputación Permanente, donde gozaría de mayoría absoluta, los aprobara, lo que se parece mucho a un fraude legal y político, cosa que deberán decidir los tribunales si al final es lo que ocurre, tal como apuntan algunas informaciones. Si lo hiciera, no es porque Sánchez quisiera resolver post-mortem el problema de la vivienda, prestar un último servicio a España y salvarnos a los ciudadanos indefensos de los desahucios injustos, los desorbitados precios de las viviendas y los alquileres imposibles… sino montar bronca política, llevar a España a un nuevo conflicto, engañar a los ingenuos y, otra vez, incendiar las calles, como forma de que todo ello quizás le beneficie y le permita seguir vivo aunque sea medio muerto; o sea, el "cuanto peor, mejor" de toda la vida.


Sánchez y el PSOE y la extrema izquierda escuchimizada por un PSOE podemizado tratan de emplear el rechazo a los decretos sobre vivienda como percha electoral que trate de vender la idea de que debe decidirse entre quienes están con la gente y quienes le dan la espalda, entre los buenos y los malos, entre la izquierda y la derecha y, al final, entre los demócratas y los fascistas; como si durante ocho años de gobierno no hubiera empeorado gravemente la situación de la vivienda… y de todo lo que nos imaginemos y sobre lo que llevamos hablando y escribiendo ocho años: desde la corrupción hasta las cesiones a los independentistas, pasando por las mentiras como práctica política, el guerracivilismo para sacar ventaja, la ocupación de las instituciones, las presiones a policías, periodistas y jueces… y tantas otras cosas.


Sánchez convoca ahora las elecciones para no convocarlas luego, cuando el PSOE quizás ya se encuentre imputado y más familiares y compañeros suyos, condenados o incluso en la cárcel. Es como el que ya ha recibido la orden de desahucio y puede elegir la hora; como el que ha sido ya condenado y sólo le queda ir a recoger la sentencia.

Los negocios con Marruecos

Nada dice tampoco sobre sus cloacas tanteando a clanes narcos para silenciar a juezas incómodas, a lo fiscal Feynman, o el asco insoportable de ver a su consejero y ex presidente Zapatero ahogándose entre joyas de mantenida de lujo y pasilleos con la narcodictadura venezolana. Se olvida también Sánchez de los traslados de asesinos etarras al País Vasco en vergonzantes viajes nocturnos por la geografía española y de su inmediata puesta en libertad en una revictimización insoportable y maligna de los asesinados y sus familias destrozadas para siempre. No se acuerda tampoco Sánchez de los policías que se juegan la vida en el Estrecho, y la pierden, por falta de medios, ni de los vaivenes en las relaciones con Marruecos que parecen responder, en su irracionalidad, más a intereses espúreos personales suyos que a los legítimos de la Nación.


Nada de eso ha salido de su boca esta mañana. Pero estaba presente, mucho más presente aún, en sus silencios. El hedor de esta legislatura corrupta y fallida se extiende a todas las infraestructuras, que se están degradando a ojos vistas. Pareciera que nada que toca la mano de este hombre surgido de lo más lumpen de la sociedad pudiera soportar su contacto sin oxidarse, estropearse, destruirse. Al final, ni él mismo ha podido soportarlo. Ha pasado a ser un lastre para su organización, que no quiere recibir el castigo por persona interpuesta en las próximas elecciones locales y autonómicas.


Mejor no confiarse

Aunque las encuestas anuncian un abrumador éxito del centro derecha harían bien los partidos que lo componen en no confiarse. Sánchez no se irá mansamente. Acorralado y sin nada que perder, aprovechará el mes y medio que le queda en la Moncloa en formas que no podemos todavía ni imaginar. Hay que plantarle cara con todo y no caer en ninguna de sus trampas. Estas elecciones no son unas más, nos jugamos la continuación de nuestro sistema democrático y la necesaria regeneración de nuestras instituciones, que hacen agua roídas por el sanchismo. Hay que tener muy claro quién es el adversario y no confundirse en los ataques. España necesita desalojar ya a sus enemigos de la Moncloa.


Hubo otras veces a lo largo de esta legislatura en que Sánchez nos hizo creer que iba a convocar elecciones para luego no hacerlo. Gritó muchas veces que venía el lobo. Lo que no nos dijo, y ahora sabemos, es que el lobo siempre ha sido él.


Uno de cada cuatro alumnos en el País Vasco no llega al nivel básico de castellano al finalizar la Primaria

El porcentaje de alumnos que alcanza el nivel medio o avanzado ha descendido respecto a la Evaluación Diagnóstica de 2024, pasando del 20 % al 23,1 % de los estudiantes que finalizan esta etapa educativa sin rebasar la franja básica en la competencia lingüística en español

Ángel Lara Tébar. El debate. 6 Octubre 2026


El Departamento de Educación del Gobierno vasco presentaba el pasado sábado un informe con la intención de evaluar el rendimiento académico de los alumnos de 6º de Primaria y de 4º de Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Respecto a los primeros, el texto muestra una mejora en Euskera y Matemáticas, una estabilización en la competencia científica y un descenso en Castellano.


Detrás de estos resultados se atisba el desgaste de un modelo que penaliza al español en beneficio de las políticas lingüísticas del Ejecutivo que lidera Imanol Pradales. La erosión del nivel de castellano en las etapas iniciales está relegando a un plano secundario la que es la lengua común.


Elaborada entre los meses de abril y mayo, los resultados de la Evaluación Diagnóstica 2026, con vistas a conocer el grado de desarrollo de las competencias del alumnado al terminar la Educación Primaria y la Educación Secundaria Obligatoria. Para la elaboración del informe se ha contado con 10.642 estudiantes –5.162 de 6º de Educación Primaria y 5.480 de 4º de ESO– de un total de 252 centros públicos y concertados –129 de Primaria y 123 de Secundaria– seleccionados por el Instituto Vasco de Estadística.


Se reduce el español y aumenta el vasco

En lo referido al alumnado de 6.º de Primaria, los resultados en competencia lingüística en castellano han descendido 2,3 puntos porcentuales. El porcentaje de alumnos que alcanza el nivel medio o avanzado ha descendido respecto a la Evaluación Diagnóstica de 2024, pasando del 23,1 % al 20 % de los estudiantes que finalizan esta etapa educativa sin rebasar la franja básica en la competencia lingüística en castellano.


Los datos chocan con los datos en euskera, habiendo aumentado ligeramente el número de alumnos que logran situarse en los niveles medio y avanzado, un 68,5 %, una tendencia que se muestra estable respecto a los datos de 2024.


Las políticas lingüísticas de la región han cristalizado en una mejora en los resultados del euskera tanto en los centros públicos –cuatro puntos– como concertados –dos–, mientras que el castellano ha caído dos y tres puntos porcentuales en los colegios concertados y públicos, respectivamente.


Tendencia contraria en 4º de ESO

El caso de los escolares de 4º de ESO es contrario: En 2026, casi uno de cada tres estudiantes –un 30,3 %– finaliza la Educación Secundaria Obligatoria sin superar el nivel inicial en competencia lingüística en euskera. Esta cifra ha crecido en 5,3 puntos en los últimos dos años. En cuanto a las competencias en castellano, la proporción del alumnado que alcanza los niveles medio o avanzado asciende al 87 %, frente al 84,3 % registrado en 2024.


De nuevo, la tendencia vuelve a ser inversa en los resultados según los centros. En el caso del euskera, la caída en la red concertada es de seis puntos, mientras que en la pública aumenta tres. En cuanto al castellano, los institutos concertados aumentan cuatro puntos, por los 12 de los públicos.


Entre las peores regiones en PISA

El pasado mes de septiembre se conocía que el País Vasco ocupaba una de las posiciones más bajas de una España que había recibido el peor resultado educativo de la historia en el último Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la OCDE en 2025.


En uno de los puntos críticos, Lectura –en el que los alumnos españoles han caído 23 puntos respecto a la edición anterior–, la región se encuentra tan solo por encima de Ceuta y Melilla, 32 puntos por debajo de la media nacional. Cabe destacar que el País Vasco es la comunidad con mayor inversión en colegios e institutos, de acuerdo con el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE).


Los últimos datos publicados por el Ministerio de Educación cifran la inversión de la red pública vasca en 11.880 euros por alumno en el curso 2022/2023 –un 60 % más que la media nacional–.


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