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Los recortes de ayer al final de la página

Si te importa España, diez acciones indispensables
Nota del Editor 1 Noviembre 2011

  la lengua española para unificar mercado, educación, sanidad, justicia, legislación, seguridad, anulando toda la legislación sobre lenguas regionales.

 desmantelar el tinglado autonómico.

3ª  deshacerse de la enorme casta de profesionales de la política

4ª  simplificar y reducir el enorme aparato burocrático y millones de funcionarios

5ª deshacerse del intervencionismo de un estado ineficiente y depredador de los recursos de la clase media

6ª deshacerse de un estado indoctrinador y comprador de votos de unos con dinero de otros

7ª  arreglar un sistema educativo desastroso con menos medios y más responsabilidad

8ª  educar en valores humanos a una sociedad indoctrinada y adormecida

9ª liberalizar y optimizar un mercado fragmentado e ineficaz

10ª arreglar una justicia irracional, politizada, lenta, incompetente e irresponsable con menos medios y más responsabilidad

La "normalización lingüística", una anormalidad democrática. El caso gallego
Dedicado "A todos aquellos que piensan que los idiomas se hicieron para las personas y no las personas para los idomas" Manuel Jardón   
Por la normalización del español: El estado de la cuestion, una cuestion de Estado.
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Del libro de Manuel Jardón

"A todos aquellos que piensan que
los idiomas se hicieron para las
personas y no las personas para los idiomas"







Recortes de Prensa Lunes 9 Marzo 2026

Guerra de Ucrania – Día 1474. Mar 8, 2026
admin. https://www.guerradeucrania.com/. 9 Marzo 2026

Zelenski se ha referido a la crisis de Oriente Medio, afirmando que “menos atención significa menos apoyo. Menos apoyo significa menos defensa”, si bien al mismo tiempo se ha mostrado aliviado porque “el régimen iraní no parece poder proporcionar a Rusia misiles ni otras armas que utiliza en sus ataques contra Ucrania”. Desde Rusia, por su parte, la mayor parte de declaraciones han tenido también que ver más con Oriente Medio que con Ucrania, aunque Putin sí ha tenido tiempo para referirse a lo que considera como la consecuencia de un «error sistémico» de Occidente. Más allá de esto, en Kiev han recibido al nuevo primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten, quien aseguró el apoyo a Ucrania en un “momento crítico”, anunciando ayudas por valor de 3.000 millones de euros al año para el periodo 2027-2029. Además de lo anterior, por supuesto, han seguido los combates y los ataques a larga distancia, con Ucrania alcanzando nuevas instalaciones rusas relacionadas con los hidrocarburos, en un momento en el que el tema está entre los más preocupantes de la agenda internacional, dada el alza en los precios.


Comenzamos el informe diario sobre la guerra de Ucrania hablando un día más sobre la situación en Irán, por paradójico que parezca, ya que ambos conflictos son no sólo vasos comunicantes, sino dos escenarios de esta suerte de «Guerra de los Siete Años» contemporánea en la que el mundo está inmerso, como hemos explicado en varias ocasiones.


Lo hacemos así, porque aunque los ataques estadounidenses e israelíes siguen causando enormes daños a las Fuerzas Armadas iraníes, al IRGC, a su industria de defensa y cada vez más a la industria del país, nada indica que al menos a corto plazo el objetivo declarado de Trump de una «rendición incondicional» vaya cumplirse. Ya explicamos, a propósito, que en el propio régimen habían evaluado una guerra larga como una opción más prometedora de cara a la supervivencia de su proyecto teocrático, que otras opciones sobre la mesa, como ceder a la presión norteamericana, y en esas están.


Por esta razón, nada hace pensar que por ahora en Irán estén dando pasos de cara a mutar hacia una república laica, en oposición a la actual república islámica sino que, por el contrario, han elegido como sucesor del ayatolá Alí Jameneí a su propio hijo, Mojtaba Maneneí. Lo que es más significativo, las protestas en el terreno no son resultado de una oposición organizada, como las que vimos a finales del pasado año, sino más bien ciudadanos que protestan contra los ataques aéreos.


Nada de esto quiere decir que el régimen no pueda ser eventualmente derrotado o colapsar, ni mucho menos. Las capacidades iraníes de represalia han quedado muy disminuidas, especialmente en lo referente a los misiles –aunque siguen logrando causar daños puntualmente-, siendo su mayor baza ahora mismo tanto los drones, como la capacidad de afectar al precio del crudo, cuyos futuros apuntan a importantes subidas.


Sin embargo, sí nos alerta, y máxime conociendo los precedentes, del peligro que supone lanzarse a cualquier escenario sin tener una estrategia clara, particularmente de salida. Por el momento, la de Estados Unidos sigue siendo un misterio, pues las declaraciones que se hacen respecto del escenario final deseado son o bien demasiado altisonantes, o bien demasiado vagas. La de Israel, por su parte, parece mucho más evidente -evitar que Irán y sus proxies sean una amenaza durante años-, aunque alcanzarla al nivel requerido podría causar disensiones en la propia coalición.


Todo lo cual, apuntamos, desde el punto de vista del realismo político es un error, pues este busca acumular la mayor cuota de poder posible, de ahí que sea reacio a emplearlo, dada la posibilidad de perderlo. Dicho de otra forma y aplicado a este caso, lo hecho por Estados Unidos -incluso logrando un gran éxito táctico y operacional- podría terminar demostrándose un error, si distrae demasiados recursos que podrían ser más útil conservar con la vista puesta en Indo-Pacífico. Veremos.


Pasando ahora sí a Ucrania, las últimas horas han sido muy intensas en términos de ataques a larga distancia. A falta de datos oficiales, que resuman el número de vectores empleados, Rusia ha atacado con drones y misiles distintos puntos de Ucrania. Por ejemplo, la región costera de Odesa, ha sufrido la llegada de misiles balísticos.


En Sumy, por su parte, un dron Lancet ruso atacó un tren ucraniano con 200 pasajeros, entre varios otros objetivos atacados como parte de una campaña más amplia contra las infraestructuras ferroviarias. Las defensas aéreas, en cualquier caso, han estado activas en otras regiones de Ucrania, como Dnipropetrovsk. En la región de Donetsk, por su parte, ha fallecido un civil y una decena más han sufrido heridas, según informaciones oficiales.


Los drones tipo FPV, las bombas planeadoras y la artillería también han causado víctimas, como ha ocurrido en Járkov, en donde han sido dos los fallecidos por el ataque de un dron. Además, según los Servicios de Emergencia ucranianos, tras un ataque ruso contra una zona residencial en la aldea de Velyka Babka, en la región de Járkov, un según dron habría sido empleado para tratar de alcanzar a los rescatistas, lanzándose directamente contra un camión de bomberos que ha quedado totalmente destruido.


Dicho esto, según Zelenski Rusia habría utilizado «casi 1.750 drones de ataque, 1.530 bombas guiadas y 39 misiles contra Ucrania la semana pasada», recordando de paso que el país sigue necesitando defensa aérea, en un momento en el que el mundo mira hacia Oriente Medio, incluyendo la propia Ucrania, cuyos drones interceptores comenzarán a desplegarse allí a lo largo de la próxima semana.


Los ucranianos, por su parte, tampoco han estado precisamente de brazos cruzados. Al parecer, los ataques contra el aeropuerto de Donetsk y las instalaciones que lo circundan y que Rusia emplea para el lanzamiento entre otros de drones Shahed, han continuado. De esta forma, los ucranianos habrían alcanzado depósitos de municiones e instalaciones de almacenamiento de drones.


Además de esto, han seguido también con los ataques a larga distancia, alcanzando por ejemplo Temryuk, en el Mar de Azov, en donde han dañado severamente una terminal de exportación de petróleo. Tratan los ucranianos de socavar una economía rusa que podría verse muy aliviada tanto por el relajamiento de ciertas sanciones, debido a la crisis en Oriente Medio y la necesidad de estabilizar la oferta global de crudo, como por el hecho de que el precio del petróleo ha superado recientemente los 100 dólares el barril (en el caso del Brent) por primera vez desde 2022.


Del mismo modo, se han reportado varias explosiones en la ciudad también costera de Sochi, en este caso en el Mar Negro, al sureste de la anterior. Además, según Natalia Romanichenko, alcaldesa de Vasylivka, ubicada en la zona ocupada por Rusia de Zaporiyia, un civil habría fallecido y diez más sufrido heridas, tras un ataque ucraniano contra un edificio residencial, llevado a cabo con drones.


En cuanto a la situación sobre el terreno, los datos son un día más mínimos, pues además del parón estacional, que pronto terminará, los analistas dedican su ancho de banda a geolocalizar y recabar informaciones relativas a la situación en Oriente Medio.


Al norte del frente, en el sector de Vovchansk, hay reportes que hablan de la continuación de los ataques rusos hacia localidades como Neskuchne, Rubizhne o Vilcha.


En Sumy, dirección a Krasnopillia, a norte y sur de Pokrovka, las tropas rusas han seguido atacando hacia Stepok por un lado y hacia Popivka, por otro.


En dirección a Sloviansk y Kramatorsk, se habla de nuevas infiltraciones rusas hacia el interior de Riznykivka, así como al norte de Pazeno, aunque los cambios reales son prácticamente nulos.


Saltando de sector, las Fuerzas Armadas ucranianas habrían retomado la villa de Vilne, en dirección a Dobropillia, después de un par de semanas de combates. Algo que se habría visto facilitado por los movimientos de tropas rusas desde esta zona y Pokrovsk hacia el sur, tratando de frenar los avances ucranianos recientes en los ríos Vovcha y Haichur. Ahora bien, esto no ha evitado que, en las últimas horas, al norte de Pokrovsk, se hayan registrado fortísimos bombardeos, así como movimientos en Hryshyne o Rodinske.


Al sur del frente, sigue hablándose de la operación ucraniana entre los ríos Vovcha y Yanchur, y particularmente de la situación en la villa de Ternove. También de la continuación de la ofensiva rusa en torno a Gualiaipolé, donde las tropas rusas podrían haberse hecho con la villa de Hirke como resultado de los movimientos de unos DRGs que están muy activos también al norte de dicha población, hacia Tsvitkove y al sur, en Zaliznychne.


Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Como viene siendo lo habitual, la jornada dominical ha transcurrido sin apenas novedades en el plano internacional, incluidas sobre las negociaciones de paz, aunque también hay que tener en cuenta que el foco de atención estos días sigue siendo Oriente Medio.


De hecho, Zelenski señalaba este hecho, así como que espera que la guerra no dure mucho, “no solo porque me preocupa Ucrania, sino también porque cada vida humana perdida o destruida es una tragedia”, y que no ve avances en las negociaciones de paz. Para él, esto significa que hay un gran riesgo de que la guerra se prolongue, lo que influirá en la situación de Ucrania: “Menos atención significa menos apoyo. Menos apoyo significa menos defensa”. Por otro lado, también decía que Rusia está proporcionando asistencia al régimen iraní, aunque desconocen el volumen, así como que “lo bueno es que parece que el régimen iraní no parece poder proporcionar a Rusia misiles ni otras armas que utiliza en sus ataques contra Ucrania”.


Del lado ruso, el presidente Putin ha vuelto a insistir en que la “crisis ucraniana” surgió del apoyo occidental al golpe de Estado en Ucrania, “y luego a los sucesos en Crimea, y después en el sureste de Ucrania: Donbás y Nueva Rusia en general”. Así, añadía que “se podría decir que todo lo que está sucediendo ahora es, sin duda, un error, en primer lugar, de los países occidentales. Un error sistémico”. A todo esto se suma, que Putin señalaba que el régimen de Kiev está manipulando a los países europeos, describiendo su interacción como “extraña”, ya que tiene “la impresión de que estamos ante un caso que se llama ‘la cola menea al perro’, y no al revés”.


Por otro lado, TASS recoge que el secretario de Energía, Chris Wright, afirmó que Washington no abandonará su política de sanciones contra Rusia y que esta no ha cambiado, aunque menciona una relajación temporal vinculada a compras de India para contener temores de escasez y precios; lo que ha definido como “simplemente un esfuerzo pragmático”.


En paralelo, también ha habido declaraciones del Kremlin sobre Oriente Medio en Naciones Unidas, donde Rusia ha impulsado un proyecto de resolución en el que se insta a un alto el fuego en la región y a que las partes reanuden las negociaciones “sin demora”. Además, los ministros de Exteriores de Rusia y Emiratos Árabes Unidos han pedido una desescalada inmediata y exigen el cese de los ataques contra instalaciones civiles.


Antes de pasar a otras cuestiones, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, también ha afirmado que ahora es el momento oportuno para convocar la cumbre de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, algo que “propuso hace mucho tiempo”. En particular, explica que parten del supuesto de que “Estados Unidos debe explicar cuáles son sus planes y cómo todo eso se corresponde con lo que previamente definieron ciertas normas”.


Pese a que haya sido un día con escasa actividad, en Kiev han recibido al nuevo primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten, en la que ha sido su primera visita al exterior desde que asumió el cargo. Zelenski y Jetten rindieron homenaje a los caídos y el neerlandés transmitió un mensaje de continuidad del apoyo en un “momento crítico”, destacando especialmente la decisión de asignar 3.000 millones de euros al año en 2027-2029. Tras la reunión, Zelenski subrayó que Países Bajos continúa el trabajo para poner en marcha el Tribunal Especial por el Crimen de Agresión, que este año debe quedar preparado a nivel organizativo. Además, durante su encuentro han discutido sobre la situación en Oriente Medio, la cooperación bilateral en materia de defensa, incluida la coproducción, y sanciones. En este contexto, los líderes firmaron una declaración conjunta sobre estos asuntos, pero también sobre otros, como el retorno de los menores ucranianos; objetivo para el cual Países Bajos ha donado recientemente 2 millones de euros a iniciativas de localización y reunificación, y brindado apoyo psicosocial.


La primera ministra ucraniana, Yuliia Svyrydenko, también se ha reunido con el primer ministro neerlandés para discutir principalmente la posibilidad de fortalecer aún más su cooperación en materia de defensa, energía, economía e integración europea de Ucrania, así como el apoyo al sector energético al que La Haya ha asignado 133 millones de euros en asistencia desde inicios de 2026. Además, Svyrydenko ha señalado que están interesados en aprovechar la experiencia neerlandesa en gestión del agua y atraer equipos de empresas del país.


Moviéndonos al plano cultural, el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, y la ministra de Cultura de Ucrania, Tetyana Berezhna, han emitido una declaración conjunta en la que consideran inadmisible la participación de Rusia en la Bienal de Venecia, insistiendo en que la cultura no puede separarse de la guerra de agresión debido precisamente a los crímenes de guerra cometidos contra el pueblo ucraniano y su patrimonio cultural, máxime cuando “Rusia también utiliza abiertamente la cultura como instrumento de influencia política”. En esta línea, los ministros ponen de manifiesto que excluir a Rusia de las plataformas culturales internacionales “es fundamental para mantener su neutralidad, evitar la politización y proteger la esfera cultural de la propaganda de guerra estatal”. Además, arremetían contra la comisaria del pabellón ruso, Anastasia Karneeva, insistiendo en sus vínculos con el complejo-militar industrial ruso. En consecuencia, hacen un llamamiento a los organizadores de la Bienal para que reconsideren la decisión relativa al regreso de Rusia y se mantengan firmes en su posición mostrada entre 2022 y 2024.


Por otro lado, la energía continúa siendo noticia, pues en las últimas horas se ha anunciado que el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, se reunirá con la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, para presionar por el reinicio del flujo de hidrocarburos a través del oleoducto Druzhba. En particular, Fico insistía en que Bratislava está dispuesta a asumir el papel de “bloqueador” que hasta ahora venía desempeñando Hungría. En otras palabras, ha amenazado con bloquear el Préstamo de Apoyo a Ucrania por 90.000 millones de euros si no se reestablece el suministro, y, además, ha detenido los suministros de electricidad de emergencia a Ucrania.


Por último y relacionado con Hungría, el ministro de Exteriores ucraniano denunciaba que era el tercer día desde que las autoridades húngaras “robaron” dos vehículos blindados con millones de euros y oro, y exigía su devolución inmediata e instaba a la condena en toda Europa de este acto de “bandidaje estatal y extorsión.


Oriente Medio: la Cristóbal Colón y el interés nacional
Juan Rodríguez Garat Almirante (R). el debate. 9 Marzo 2026

Nadie, excepto quizá el presidente Trump a los ojos de sus partidarios más exaltados, acierta siempre ni se equivoca siempre. Como suele decirse, hasta los relojes parados dan la hora correcta dos veces al día.


Excepción o regla —que sobre eso cada uno tendrá su opinión— acierta el presidente del Gobierno de España cuando ordena el despliegue de la fragata Cristóbal Colón a las aguas de Chipre. Siempre aplaudiré las decisiones políticas que nos unan a Europa porque, por largo que sea el camino por recorrer, por improbable que pueda parecernos hacer algo juntos que tenga sentido, creo que, mientras Donald Trump presida los EE.UU., solo de nuestro continente puede salir un final feliz para el turbulento período histórico que vivimos.


Baste para muestra este doloroso botón: hace solo unos días, Washington se ha unido a Moscú y Pekín para oponerse a una resolución de la Agencia Internacional de la Energía Atómica que condenaba los bombardeos de Putin a la infraestructura energética de Ucrania. Antes que jugar en ese equipo, la verdad, prefiero esforzarme por salir del pozo de la segunda división donde hoy se encuentra Europa.


Se equivoca el Gobierno, sin embargo, al explicar a los españoles su decisión. Es verdad que la Cristóbal Colón tiene asignada una misión defensiva, pero eso no significa que no sea parte del conflicto. Irán tiene el mismo derecho que Rusia —afortunadamente no la misma capacidad, no vayan a inquietarse los españoles—de atacar a quien se interponga directamente entre sus misiles y sus blancos.


Objetivo válido de ataque

Nos lo ha explicado Putin repetidamente y, desde el punto de vista del derecho de la guerra, tiene toda la razón: si desplegamos nuestros Patriot en Ucrania para defender Kiev —y eso es justamente lo que se espera que haga la fragata en Chipre— serán un objetivo válido de sus ataques. Precisamente por eso nos aguantamos las ganas de hacerlo.


También se equivoca el Gobierno al hurtar al Congreso un debate que, además de estar obligado por la ley, sería clarificador. En 2020, el presidente Sánchez firmó la Directiva de Defensa Nacional todavía vigente… y no es que no haya llovido desde entonces.


El mundo ha cambiado enormemente en los últimos años al dictado de Putin y de Trump, los matones del barrio. Hasta la UE, a pesar de su pereza institucional, ha empezado a tomar medidas urgentes para adaptarse al desplome del orden internacional.


Cualquier documento estratégico publicado hace seis años está peligrosamente anclado en el pasado, pero hay un párrafo de la Directiva de Sánchez que tiene hoy todavía más validez que cuando se escribió: «No puede existir una Defensa eficaz sin el interés y la concurrencia de los ciudadanos». ¿Luz y taquígrafos, entonces? No, por desgracia.


Mucho me temo que yo, un militar retirado, hago más que el Gobierno de España para alcanzar ese «objetivo prioritario» del presidente que, según dice la Directiva, es la cultura de Defensa.


Imperativo legal

Con todo, debería saber el lector que el debate sobre el despliegue no es opcional. Lo impone la Ley Orgánica de la Defensa Nacional en su artículo 17. He escuchado dos pretextos del Gobierno para incumplir esa ley. El primero es casi infantil: el barco ya estaba en la mar y su misión, dar escolta al portaviones francés Charles de Gaulle, sigue siendo la misma.


Cualquier lector puede intuir que el argumento es falso… y, si es militar, lo sabrá con certeza. La fragata tiene ahora una misión diferente que obligará al Gobierno a darle órdenes diferentes y reglas de enfrentamiento diferentes. Importa poco si esas órdenes nuevas las recibe en puerto o en la mar, o si acompaña o deja de acompañar al buque al que antes escoltaba.


Todos los marinos españoles recordamos las veces en las que nuestros buques abandonaron la escolta de portaviones norteamericanos cuando las circunstancias obligaban a la US Navy a cambiar la misión que se había acordado previamente para todo el grupo. Aquello podía gustarnos o no, pero estaba plenamente justificado. Ahora no podemos tomar el partido contrario.


Desmontar el otro pretexto exige un poco más de atención. El Gobierno asegura que la ley que le obliga a recabar la autorización del Congreso de los Diputados para ordenar operaciones en el exterior excluye las «relacionadas con la defensa de España o del interés nacional». Se trata, sin embargo, de una interpretación forzada que convertiría la ley en papel mojado porque, si no es el interés nacional, ¿qué puede justificar una operación militar? ¿El capricho de los gobernantes?


Contexto real

El contexto real que permite interpretar el artículo 17 se aprecia mejor en su segundo apartado: «En las misiones en el exterior que, de acuerdo con compromisos internacionales, requieran una respuesta rápida o inmediata a determinadas situaciones, los trámites de consulta previa y autorización se realizarán mediante procedimientos de urgencia que permitan cumplir con dichos compromisos». Ese es precisamente el caso del despliegue de la Cristóbal Colón, y no creo que haya muchos españoles que traguen con la interpretación de que esa autorización sea solo preceptiva cuando el caso requiere una respuesta rápida.


En realidad, si se lee el artículo completo —algo que seguramente no se espera que hagamos— queda perfectamente claro que esa excepción a que alude el Gobierno se circunscribe al ámbito exclusivamente nacional. Un ámbito que la propia Directiva de Defensa de Sánchez llama de «amenaza no compartida», una forma prudente y diplomática de referirse al Reino de Marruecos. Para el resto —en realidad, siempre que el despliegue no sea obligatorio sino opcional— hay que ir al Congreso.


¿Por qué debería importarnos todo esto? Porque los buques de guerra llevan nuestra bandera y, amparados por el principio de extraterritorialidad, son parte de la España de todos. Sus estelas han dejado nuestra huella en la historia del mundo y, nos guste o no, seguirán haciéndolo. A menos que nuestro presidente pueda demostrar que la Patria le habla al oído por las noches, no deberían defender otros «intereses nacionales» que los nuestros.


Y, en este terreno, por desgracia, llueve sobre mojado: lo mismo debió haber ocurrido cuando el patrullero Furor llevó nuestra bandera de manifestación por el Mediterráneo… mientras algún ministro justificaba su renuencia al Congreso asegurando que se trataba de un buque de salvamento. Lo mismo podría decirse ahora que la Cristóbal Colón, que como es lógico dispone de una pequeña enfermería, no es una fragata sino un buque hospital.


Que sean, pues, nuestros representantes los que digan sí o no —y ojalá digan que sí— al despliegue de la Cristóbal Colón, después de que se nos explique la realidad de lo que ocurre hasta donde lo permita la reserva militar. Sea acertado o no —que sobre eso cada uno tendrá su propia opinión— eso no debe hacerse sin nuestro permiso. Y en esto último sí que tendríamos que estar de acuerdo todos, incluido el Gobierno de España.


Partido Perdedor
Carlos Flores Juberías. gaceta. 9 Marzo 2026

Los datos son los que son. En el casi medio siglo —49 años menos cuatro meses— transcurrido desde las primeras elecciones democráticas de la España actual, nuestro país ha estado gobernado durante cinco años por la Unión de Centro Democrático —tres años y ocho meses por Suárez, y un año y nueve meses por Calvo Sotelo—, durante catorce —siete años y once meses con Aznar, y seis años y cinco meses con Rajoy— por el Partido Popular… y por el Partido Socialista durante los restantes 29 años: trece años y cinco meses por Felipe, siete años y ocho meses por Zapatero, y —a día de hoy— otros tantos por Sánchez. De lo que se deduce que en sus cincuenta años de vida —fue fundado en octubre de 1976— el Partido Popular se ha pasado catorce años en el poder… y treinta y seis en la oposición.


Su fundador, Manuel Fraga, perdió —pese a ser el favorito indiscutible— las elecciones de 1977 frente a Suárez, para luego encadenar otras tres derrotas consecutivas más: en 1979, de nuevo frente a Suárez, y en 1982 y 1986, frente a Felipe. Aznar hubo de perder dos elecciones —las de 1989 y 1993— para poder ganar otras dos —las de 1996 y 2000— y lo mismo le sucedió a Rajoy —que perdió las de 2004 y 2008, antes de ganar las de 2011 y 2015, repetidas en 2016—. Pero justo ahí —hace ahora una década— terminarían las buenas noticias para los populares: Casado perdería frente a Sánchez en las dos elecciones de 2019, y Feijoo se quedaría con la miel en los labios en las de 2023. De lo que se deduce que de las dieciséis elecciones generales disputadas en este casi medio siglo, el Partido Popular ha ganado cinco… y ha perdido once. Que tardó diecinueve años en llegar por primera vez al poder, y que hace ya diez que lo disfrutó por última vez. Que sólo dos de sus seis líderes —no olvidemos a Hernández Mancha, líder efímero del partido entre 1987 y 1989— han llegado a ser presidentes del Gobierno.


Y las conclusiones son las que tienen que ser. Por más que el Popular se afane en dar de sí mismo una imagen de partido ganador, de alternativa real de poder, de partido «de Estado» y «con vocación de Gobierno», y por más que a lo largo de su ya dilatada historia sus sucesivos líderes se hayan empeñado en presentarlo como el legítimo depositario de la voluntad de «la mayoría natural»—Fraga dixit— de los españoles, lo cierto es que el Popular ha sido mucho más un partido de oposición que de gobierno. Cosa que ayuda no poco a entender la anomalía de que España siga gobernada por la izquierda en estrecha alianza con la ultraizquierda en un momento en el que incluso las formas más atenuadas de socialdemocracia hace ya años que fueron relegadas al desván del olvido en países de tan cercanos al nuestro como Italia, Francia, Alemania o Portugal. Un dato más corroborará esta anomalía: mientras que —como ya apuntamos— los socialistas españoles han gobernado durante 29 de los últimos cincuenta años, los laboristas británicos solo lo han hecho durante dieciocho, y los socialdemócratas alemanes durante diecisiete; e incluso en Portugal, los socialistas —26 años en el poder— han estado menos tiempo en el palacio de São Bento que sus homólogos españoles en La Moncloa.


La explicación de este fenómeno remite a razones diversas, complejas y sin duda discutibles. Unas serían extrínsecas al Partido Popular, y entre ellas se debería contabilizar —de manera muy relevante— el sostenido escoramiento hacia la izquierda del electorado español, sistemáticamente señalado por todos los estudios sociológicos de estas últimas décadas. Pero otras deberían ser, en cambio, anotadas en el «debe» de este partido.


De una parte estaría su torpeza a la hora de apelar de manera convincente a determinados sectores sociales, cuya traducción se halla en su limitado arraigo entre la clase obrera urbana, la juventud y la intelectualidad, por citar solo tres sectores bien caracterizados del electorado. De otra, su falta de interlocutores a la hora de conformar alianzas, resultado directo de su vocación de convertirse en la «casa común de la derecha» fagocitando a cualesquiera potenciales competidores —léase el CDS de Suárez, la UPyD de Rosa Díez, o los Ciudadanos de Rivera— fenómeno que no ha remitido hasta que la consolidación de Vox ha permitido a la derecha alcanzar metas —léase, el Gobierno de Andalucía— que el Partido Popular nunca había sido capaz de conquistar por sus propios medios. En tercer lugar, a su incapacidad a la hora de mantener la alianza estratégica fraguada en los tiempos de Aznar con el nacionalismo «moderado» —léase PNV en el País Vasco y Convergència en Cataluña— cuya consecuencia ha sido el deslizamiento de éste hacia posiciones cada vez mas radicales en el eje centralismo-separatismo, y cada vez mas izquierdistas en el eje derecha-izquierda, de la que dan buena cuenta su actual connivencia estratégica con el Partido Socialista.


Pero dicho esto, no sería buena idea dejar en el tintero otros dos elementos explicativos de primer orden, por más puedan resultar especialmente hirientes. Me refiero, de una parte, a la permanente renuncia del Partido Popular a plantar cara a su principal adversario no solo en el plano electoral, sino también en el cultural e ideológico. La renuncia a la batalla cultural, sintetizada en esa frase lapidaria de que «el Partido Popular es el Partido Socialista con diez años de retraso» —algunos dirán «diez meses»— alude al escaso interés que esta formación ha tenido por alterar el mapa conceptual de nuestro debate político, y a la premura con la que ha venido comprando, uno tras otros, los mantras y las políticas socialistas, desde la «memoria histórica» hasta el «cambio climático», y desde la inmigración hasta la fiscalidad. Y, de otra, al más que evidente acomodo de su clase dirigente en el siempre confortable papel de «principal partido de la oposición»: un rol secundario provisto de escaso riesgo, escasa presión y escasa responsabilidad, pero que regado con el abundante maná del poder local y autonómico puede llegar a generar un nido bien resguardado en el que esperar el siempre plausible error del contrario.


Triste destino el del ser un partido de perdedores que sólo gana cuando el contrario marca en propia puerta.


Conde-Pumpido, el autor del peor Derecho
Francisco Marhuenda. la razon. 9 Marzo 2026

El actual presidente del Tribunal Constitucional ha sido durante décadas uno de los operadores del Derecho más sobrevalorados, aunque el PSOE le ha gratificado con una enorme generosidad por los servicios prestados. Ahora está a la espera del último pago, que es convertirse en consejero permanente del Consejo de Estado cuando abandone su actual cargo. Su adscripción a la izquierda y, sobre todo, a la concepción del uso alternativo del Derecho al servicio del poder político le ha permitido escalar en la carrera hasta ser magistrado del Tribunal Supremo, fiscal general del Estado y presidente del Tribunal Constitucional.


Es cierto que no ha conseguido ser presidente de la Sala Penal o del Tribunal Supremo, pero hay que reconocer que las recompensas han estado a la altura de los servicios prestados. La culminación de esta trayectoria ha sido poner el Constitucional al servicio del sanchismo, ni siquiera del socialismo, y blanquear los despropósitos que se han cometido durante este periodo. Lo que nunca podrá limpiar o arreglar es la suciedad de su toga, porque su respeto es algo que tendría que haber puesto por delante de su servil vocación de complacer al poder. Es un símbolo de los tiempos que vivimos. No se respeta la separación de poderes y el Estado de Derecho, porque Sánchez ha roto todos los códigos y costumbres que son el fundamento de una democracia fuerte.


Es una época en la que triunfan los arribistas y se desprecian conceptos como el mérito y la capacidad. Ningún presidente del Tribunal Constitucional ha tenido un comportamiento tan censurable objetivamente como sucede con el caso de Conde-Pumpido. Es algo digno de ser estudiado, para que no se repita. Lo mismo se puede decir del sanchismo. Cuando se produzca el cambio, será necesario desmontar todo aquello que ha hecho como consecuencia de su deriva autoritaria y su agenda ideológica de corte populista. El 17 de diciembre finalizó el mandato de Conde-Pumpido, María Luisa Balaguer, Ricardo Enríquez y José María Macías. Han de ser elegidos por el Senado y la tendencia en las elecciones autonómicas confirma que el centro-derecha consigue ganar superando el 50%. Esto permite esperar que se produzca un nuevo escenario que permita elegir juristas que no estén al servicio de Sánchez. Con ello acabaría esta etapa siniestra del TC.


Suavidad ante otro destrozador de España
Nota del Editor. 9 Marzo 2026

Es terrible sufrir al ver como unos misarables traidores destrozan España y a algunos solo se les ocurre recomendarles que lleven la toga a la tintorería.

De la maldad del TC se ha escrito largo y tendido, lo imperdonable que que ninguna de sus tropelías haya sido corregida y el miserable y traidor tc siga en pié. Y no me vengan con los votos particulares: son un insulto a la razón. El tc tiene que ser desmantelado y todas sus maldades derogadas.


******************* Sección "bilingüe" ***********************


Feijoo está debajo de un nogal
Iván Vélez. gaceta. 9 Marzo 2026

Un año después de terminada la guerra civil, Enrique Jardiel Poncela escribió su obra, Eloísa está debajo de un almendro, convertida ya en un clásico nutrido de humor absurdo y misterio. La comedia gira en torno a dos familias, los Briones y los Ojeda, unidas por el amor entre los jóvenes Fernando Ojeda y Mariana Briones, que acaba descubriendo que bajo el almendro del jardín se halla el cadáver de Eloísa, muerta años antes por culpa de los celos.


La semana pasada, la del sí y no a la guerra, la del uso pero no uso de las bases americanas, la del despliegue de una fragata de guerra, Alberto Núñez Feijoo trató de situarse bajo otro árbol: un nogal, que no una noguera, pues la Nogueras, doña Míriam, diputada de Junts, nada quiere saber del máximo representante del partido que activó aquel blandengue 155 que provocó la huida de Puigdemont al corazón de Europa.


En efecto, el gallego, que en 2014, durante una intervención en el Círculo de Economía de Barcelona, dijo que Galicia era «una nación sin Estado», pues, atravesado por fuerzas telúricas, afirmó que «el pueblo gallego se remonta la noche de los tiempos», trató de cobijarse bajo el nogal peneuvista. Este que agitaba la banda terrorista ETA para que los peneuvistas recogieran las nueces, es decir, los privilegios que pagamos todos los españoles.


El caso es que, olvidando que fue precisamente el PNV quien propició que su antecesor, Rajoy, fuera sustituido por un bolso en su escaño, antes de ser desalojado de La Moncloa, Núñez Feijoo volvió a tantear a los de Aitor Esteban. No consta si lo hizo con los ripios que intercambió Rajoy en aquella memorable jornada del Parlamento, trufada de tractores. Sea como fuere, el líder popular, según desveló Esteban en su televisión, se reunió en Madrid con el versolari para sondear un posible acercamiento de posturas que los herederos de Arana han descartado de forma concluyente. No hay, pues, cobijo para Feijoo bajo el nogal peneuvista, que se beneficia de los cuidados que se le da desde Ferraz.


Carpetazo, pues, a esta intentona, que no es la primera ni tiene por qué ser la última, pues el PP, al igual que el PSOE, siempre se han apoyado, es decir, ha cedido partes de lo común ante estos especialistas en lo que, generosamente, puede calificarse de negociación, pues a menudo los resultados de la agitación —¿de un madroño?— se asemejan a un expolio: el famoso pufo del que hablara Mikel Buesa.


Vuelve, pues, el PP por donde solía. Al reconocimiento de desigualdades que crecen cada día. Que ahondan en una estructura que los publicistas más imaginativos llaman multinivel. Esa que el cálculo monclovita dio el nombre de cogobernanza para distraer la pérdida de peso del Estado en regiones como las Vascongadas. En Cataluña, ya en su día, el valedor de ZP dijo que el Estado se había convertido en residual.


En estas coordenadas, coincidentes con las del PSOE, anda enredada la otra mitad del bipartidismo español, siempre postrado ante el supremacismo. Siempre a la búsqueda de un árbol que, como afirma la tradición, da tan mala sombra como la higuera, en cuyas ramas llevan encaramados progresistas y conservadores desde hace medio siglo.


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