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Los recortes de ayer al final de la página
Si te importa España,
diez acciones indispensables
Nota del Editor 1
Noviembre 2011
1ª la lengua española para unificar mercado, educación, sanidad, justicia, legislación, seguridad, anulando toda la legislación sobre lenguas regionales.
2ª desmantelar el tinglado autonómico.
3ª deshacerse de la enorme casta de profesionales de la política
4ª simplificar y reducir el enorme aparato burocrático y millones de funcionarios
5ª deshacerse del intervencionismo de un estado ineficiente y depredador de los recursos de la clase media
6ª deshacerse de un estado indoctrinador y comprador de votos de unos con dinero de otros
7ª arreglar un sistema educativo desastroso con menos medios y más responsabilidad
8ª educar en valores humanos a una sociedad indoctrinada y adormecida
9ª liberalizar y optimizar un mercado fragmentado e ineficaz
10ª arreglar una justicia irracional, politizada, lenta, incompetente e irresponsable con menos medios y más responsabilidad
La
"normalización lingüística", una anormalidad
democrática. El caso gallego
Dedicado "A
todos aquellos que piensan que los idiomas se hicieron para las
personas y no las personas para los idomas" Manuel
Jardón
Por
la normalización del español: El estado de la cuestion, una
cuestion de Estado.
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Del libro de Manuel Jardón
"A todos aquellos que piensan que
los
idiomas se hicieron para las
personas y no las personas para
los idiomas"
Recortes de Prensa Lunes 2 Marzo 2026
La caída de los ayatolás
Con
el derrumbamiento del régimen en Irán va a caer también el
socorrido maniqueísmo del blanco o negro ideológico
Carlos
Martínez Gorriarán. Vozpópuli.
2 Marzo 2026
Los defensores del derecho internacional y del orden basado en este no pueden aprobar el ataque a Irán; muchos lo han criticado amargamente. Me refiero a los que son sinceros, no a los amigos de los ayatolás, sean comunistas, separatistas o de la “derecha patriota” ultra. Hay un hecho que no pueden obviar si no quieren que su fe en el derecho internacional degenere a pueril pensamiento mágico: ese orden que tanto idealizan ha sido incapaz de impedir la invasión rusa de Ucrania y de ayudar a la sociedad iraní a defenderse de la teocracia islámica que la masacra, y de que esos mismos ayatolás financien y armen a Hamás, Hezbolah y a los hutíes para atacar a Israel, Yemen, Arabia Saudí y otros países. Al contrario, agencias de la ONU han apoyado activamente a los terroristas de Hamás al servicio estratégico de Irán. Defender hoy a la ONU como árbitro internacional es tan lúcido como sacar a los santos para acabar con la sequía.
El fin del orden de la Guerra Fría
El orden internacional supuestamente basado en el derecho era, en realidad, el reparto del mundo en las esferas de influencia de la Guerra Fría. Cuando esta terminó por el colapso interno del bloque soviético, no comenzó el reinado indiscutido de la democracia liberal y la globalización cooperativa, como proclamaron Fukuyama y tantos predicadores bien pagados, sino la nueva y silenciosa reorganización mundial, complicada por varios procesos más bien imprevistos: la fuerte resurrección del islamismo, la crisis política de occidente a causa del descontento social, la reorganización económica mundial de la globalización, y el regreso ruso al imperialismo de siempre. La decadencia política y económica de Europa, en cambio, no puede sorprender a nadie. Ha sido revalidada en el papel de convidado de piedra a la demolición militar del régimen de los ayatolás emprendida por Estados Unidos, Israel y los países árabes vecinos, tras aplastar aquéllos en sangre la revuelta de la sociedad civil iraní. Tampoco puede sorprender que China aprovechara su extraordinario auge económico, el más beneficiado por la globalización y la redistribución de industria y consumo, para disputar a Estados Unidos la hegemonía de primera superpotencia mundial. En síntesis, el hecho principal es que han vuelto los imperios y el reinado de la fuerza en un mundo imprevisible, peligroso y violento.
La irrupción de Jomeini
Uno de los muchos errores de la intelectualidad y los expertos occidentales fue creerse su propio cuento del fin de las religiones, y especialmente del islam, tachado de medieval y anacrónico. Al contrario, fue reanimado por el fracaso del nacionalismo árabe laico o baasista, derrotado y enterrado en las dos guerras de Irak. Pero el verdadero examen de la vigencia y pujanza del islamismo, que no es sino la asunción integrista del inseparable carácter político-religioso del islam, fue la revolución iraní que destronó al shah y entronizó a Jomeini. La opinión occidental se entusiasmó con el cambio sin molestarse en entenderlo, saludado por la gran prensa e intelectuales de enorme prestigio, como Michel Foucault y Simone de Beauvoir, sólo porque sonaba a popular, antimperialista y exótico.
Jomeini y el clero chiita tomaron el poder para desterrar todo lo posible de modernidad, cosmopolitismo, pluralismo y cultura occidental; fue evidente en la imposición del derecho islámico, con una policía moral encargada de su observancia indiscutible, y la relegación de las mujeres a la minoría de edad moral y legal. La persecución de minorías políticas, étnicas y sexuales, más el antisemitismo militante con el objetivo explícito de destruir Israel, completaba este cuadro siniestro. El final ha sido bastante lógico: la república islámica es un régimen terrorista también para su propia población, que ha demostrado tanto valor para rebelarse una y otra vez como falta de medios para vencer a la poderosa maquinaria represiva del régimen. Y tras animar Trump y Netanyahu a que siguiera la revuelta civil, con más víctimas civiles que las de la guerra de Gaza (provocada por Hamás con apoyo de Irán), no quedaba mucha elección: o se dejaba en paz a los ayatolás, algo imposible para Israel y los vecinos árabes amenazados, o se les atacaba para derrocarlos. Y en eso estamos. Sí, por la fuerza pura y dura.
Los nuevos bloques enfrentados
Occidente seguía sin entender nada, según quedó demostrado hace cuatro años en el comienzo de la invasión rusa de Ucrania: eso no podía estar pasando. Y tanto la incapacidad de frenar a Irán y sus aventuras expansionistas y terroristas, como de obligar a Putin a volver a las fronteras y los tratados internacionales, puso en evidencia que el orden del pasado se había esfumado, salvo en la mente letárgica de las burocracias y tecnocracias de Washington y Bruselas, tan poderosas como impotentes, salvo para bloquear cambios en su propia casa. Lo curioso es que el odio a la democracia liberal es el mejor homenaje a su vital necesidad. No ha ocupado el lugar del comunismo en Rusia ni en China o del islamismo en Irán, pero sí ha servido para alinear un eje antagónico cuyas máximas potencias son, o eran, Rusia, Irán y China. Tras la caída de Venezuela y la inminente de Cuba, socios americanos del nuevo Eje, la de Irán amenaza con destruirlo, aislando a Rusia, su principal e impotente aliado, y dejando sola a China en su doble juego de apoyo a Putin y Jamenei en sus aventuras imperiales y de pacífico socio comercial del resto del mudo. El nuevo imperialismo antiliberal parece, en efecto, hecho a la medida de la dictadura china poscomunista: pragmatismo económico, expansión militar y rechazo de la democracia.
No menos curioso resulta que la presidencia de Trump, tan rechazable en muchos aspectos y que ganó las elecciones prometiendo el fin de las guerras, haya resultado providencial para dar el golpe de gracia a unos ayatolás que habían tomado muy bien la medida a los políticos, tecnócratas y burócratas de occidente y sus comunicados de repulsa, respaldado por la nada militar y la verborrea multicultural y multipolar. Sin fuerza que lo respalde no hay derecho que valga: es un principio clásico que la administración Trump comprende, sin duda, mucho mejor que ningún gobierno anterior, y no digamos ya europeo. Así que con los ayatolás va a caer también el socorrido maniqueísmo del blanco o negro ideológico: se puede y debe estar completamente en contra de algunas políticas trumpistas y de acuerdo con derribar dictaduras hostiles y sus proxis terroristas o narcos. Tomemos nota, es la nueva regla de juego.
Otra guerra en Irán. La partida apenas
acaba de comenzar
Juan
Rodríguez Garat Almirante (R). el debate.
2 Marzo 2026
La guerra que todos estábamos esperando por fin ha comenzado. Como hace ocho meses, las negociaciones entre Washington y Teherán —¡qué lejos está ya el recuerdo de Pearl Harbour!— solo han servido para enmascarar el momento preciso de un ataque decidido de antemano. ¿Cuándo se tomó esa decisión? Quizá en el momento en que, primero Netanyahu y luego Trump, los vencedores de la guerra de los Doce Días se dieron cuenta de que aquello no había servido para gran cosa. Quizá —y esta es otra posibilidad, no necesariamente excluyente— tan pronto como se dieron cuenta de que ambos necesitan un impulso para sacar adelante las complicadas citas electorales que norteamericanos e israelíes tienen pendientes en el próximo otoño.
La partida acaba de comenzar y es demasiado pronto para hacer un pronóstico. Como suele ocurrir en el ajedrez, los movimientos de apertura se están jugando de memoria y no han deparado sorpresa alguna. El planeamiento militar de Washington y Tel Aviv, bien coordinado, ha dado prioridad a la maltrecha defensa aérea iraní y a su capacidad de respuesta, limitada en la práctica al lanzamiento de misiles balísticos de impreciso guiado y, en el caso de las bases norteamericanas más a mano, quizá también drones de menor alcance. Como era de esperar, también ha formado parte de la primera oleada de ataques el propio liderazgo iraní, en el que un Jameneí no sabemos si estúpido o deseoso del martirio se ha dejado cazar con tanta facilidad como lo hizo Maduro en Venezuela.
Por parte de la República Islámica, los movimientos de respuesta que vamos conociendo parecen tan predecibles como los de los norteamericanos: promesas de venganza apocalípticas que todo el mundo sabe que no pueden cumplir, acompañadas de salvas de misiles contra las ciudades israelíes y las bases de los EE.UU. en Oriente Medio. Como Hamás en la franja de Gaza, bien saben los líderes iraníes que puedan quedar vivos —al contrario de lo que ocurre en la Rusia de Putin, aquí no importa demasiado el nombre del relevo porque todas las estructuras de poder están en manos del estamento clerical chií— que la única batalla que podrían ganar es la de la opinión pública, para la que un puñado de muertos norteamericanos cuentan más que centenares de bajas iraníes.
El mate del pastor
A los jugadores de ajedrez, la muerte de Jameneí puede haberles recordado al conocido mate del pastor. Y es cierto que ambas jugadas tienen una cosa en común: solo son posibles frente a un enemigo que no sepa jugar. Pero ahí termina toda coincidencia. Las guerras no necesariamente terminan cuando cae el rey, como sí ocurre en el ajedrez. Hezbolá, Hamás y los hutíes han visto sus estructuras descabezadas sin que eso afectase a su voluntad de combatir. No fue la muerte de sus líderes, sino el esfuerzo prolongado de las unidades terrestres de las Fuerzas de Defensa de Israel, lo que, a costa de no pocas bajas, provocó la derrota militar —ya sabe el lector que, políticamente, ambos sobreviven todavía— de Hamás y Hezbolá. Los hutíes, sin frontera común con Israel, nunca fueron derrotados. Fue decisión suya dejar de lanzar misiles sobre su enemigo cuando se acordó la tregua de Gaza.
La partida, pues, debe continuar. ¿Dónde se va a plantear el medio juego? La mayor parte de las casillas del tablero son poco prometedoras, como es el caso de la Guardia Revolucionaria, una hidra de innumerables cabezas que muerde por todas ellas; o demasiado peligrosas, como le ocurre a la industria del petróleo. Tendremos que estar atentos en los próximos días para ver si uno u otro bando decide tantear este último terreno, que, como ocurrió en la guerra de los Doce Días, por ahora se ha quedado al margen porque ambos bandos tienen mucho que perder en el envite y bastante poco que ganar.
La fase final
Con la velocidad con la que está llevándose a cabo la campaña, probablemente no tarde mucho en llegar la fase final de la partida. Será entonces cuando se vea con mayor claridad la asimetría entre ambos contendientes. Irán carece de piezas mayores, es verdad, pero sus enemigos no tienen peones.
Tanto Trump como Netanyahu querrían ver al pueblo iraní haciendo para ellos el papel de la infantería que ninguno de los dos está dispuesto a desplegar sobre el terreno. Esa fue la estrategia norteamericana en Afganistán y, a decir verdad, funcionó durante años… pero entonces se podía contar con combatientes bien armados, liderados por señores de la guerra visceralmente opuestos a los talibanes.
Si Trump tiene en Irán aliados parecidos es posible que consiga sus objetivos. Pero si todo lo que guarda en la manga es la esperanza de que civiles desarmados —que, en su mayoría, odian a Israel incluso más que al régimen que les oprime— salgan a la calle a enfrentarse a una Guardia Revolucionaria acorralada desde el aire, lo único que va a lograr es un baño de sangre. Suerte tendremos si no acaba todo en una guerra civil como la de Siria. Por ese camino, ni obtendrá ni el Nobel de la Paz ni hará realidad su sueño, a veces oculto y a veces público, de un mandato vitalicio.
El fin
de una amenaza vital para Israel
Editorial la razon.
2 Marzo 2026
Sólo desde un antiamericanismo primario se pueden desconocer las razones que justifican la operación militar conjunta entre Washington y Tel Aviv contra el régimen de los ayatolas, empeñado, según la OIEA (Organización Internacional para la Energía Atómica), en mantener los procesos de enriquecimiento de uranio y plutonio, materiales de fisión de los que ya ha conseguido una indeterminada cantidad, como parte de un programa de obtención del arma nuclear.
Hablamos, aunque sea mucho menos exigente intelectualmente mantenerse en la equidistancia que practica, por ejemplo, el Ejecutivo español, de un régimen de raíz teocrática, de una dictadura que por sus fundamentos religiosos incorpora el sentido del martirologio como principio y misión colectiva, es decir, obligación espiritual común a todos los creyentes, lo que implica un riesgo inaceptable para Israel, vital desde todo punto de vista, si tal aberración política consiguiera hacerse con una docena de cabezas nucleares y llevara a sus últimas consecuencias el mandato «divino» de la destrucción del Estado judío, sin importar las consecuencias que tuviera que sufrir la desafortunada población iraní.
Esa es la razón de fondo que explica la negativa de Donald Trump y de Benjamín Netanyahu a seguir alargando unas negociaciones con Teherán que nunca llegan al final deseado, sin desdeñar, por supuesto, el recurso al principio de oportunidad brindado por la sublevación de una parte de la sociedad civil iraní, objeto de una represión brutal, con miles de muertos y decenas de miles de detenidos, que pueda llevar a un cambio de régimen desde el interior.
Aceptando, aunque sólo sea a efectos dialécticos, que no parece que sea muy eficaz el método escogido para impulsar un proceso de democratización en Irán, por el acto reflejo de patriotismo que siempre provoca una agresión exterior, si es cierto que, a la larga, la demostración de la impotencia del régimen de Teherán para defender su territorio, desnudando décadas de propaganda militarista, despilfarro económico y amenazas en el vacío, puede convertirse en un factor importante en el descrédito de unos dirigentes que se mantienen en el poder con el uso a gran escala del terror.
Asimismo, cualquier acción que contribuya a reducir la injerencia exterior iraní, tanto la ejercida por medios propios como la vicaria, a través de organizaciones interpuestas, como Hamás, Hizbulá o los hutíes, debe ser bienvenida. Y, por último, pero no menos importante, no deja de ser una enseñanza muy didáctica para otras tiranías, ya sean marxistas o religiosas, el indisimulado repliegue de Rusia y China cuando Estados Unidos y sus aliados actúan con decisión en defensa de los intereses occidentales. Que algunos gobiernos de ese ámbito geoestratégico, como el español o el húngaro, no se sientan concernidos en la batalla común y prefieran respirar desde las pugnas domésticas, carece de la menor trascendencia en el tablero internacional.
Jorge
Campos denunciará en Bruselas la discriminación lingüística a los
hispanohablantes en Baleares
El diputado nacional de
Vox defenderá en el Parlamento Europeo el español como lengua de
cohesión
P. Serra. okdiario.
2 Marzo 2026
El diputado nacional de Vox, Jorge Campos, defenderá este próximo miércoles 4 de marzo en el Parlamento Europeo el español como lengua de cohesión y denunciará la discriminación lingüística que sufren los hispanohablantes en sitios como las Islas Baleares o Cataluña.
Alas 10:00 horas, la delegación de Vox celebrará en Estrasburgo el acto titulado “The Spanish Language, a Heritage of Europe and the World”, una jornada dedicada a defender el valor del español como lengua oficial de la Unión Europea y como patrimonio cultural compartido por más de 600 millones de personas en todo el mundo.
El evento contará con la participación de Juan Carlos Girauta, eurodiputado y anfitrión del encuentro, Jorge Campos, diputado por Baleares en el Congreso de los Diputados y portavoz en la Comisión de Política Territorial, y Joaquín Robles, portavoz nacional de Educación de Vox.
Los intervinientes analizarán cómo la lengua española constituye un elemento vertebrador de la identidad europea y un activo estratégico de primer orden en el ámbito cultural, político y económico internacional.
Durante la jornada se abordará el debate abierto en torno al estatus lingüístico en la Unión Europea, y la discriminación lingüística que sufren los hispanohablantes en Baleares y Cataluña.
Frente a ello, se defenderá la libertad lingüística y el español como herramienta de cohesión, proyección exterior y unidad, subrayando que su condición de lengua oficial de la UE responde a su peso demográfico, histórico y cultural.
Con este acto, Vox reafirma su compromiso con la defensa del patrimonio lingüístico común, con la unidad nacional y con una Europa de naciones que respete las realidades históricas y culturales.
En las
provincias vascongadas, gallegas, valencianas y asturianas, todos
felices
Nota del Editor.
2 Marzo 2026
La conculcación de los derechos humanos y constitucionales en las provincias vascongadas, gallegas, valencianas y asturianas no parece tener importacia, los español hablantes que sufren la imposición del rodillo lingüístico nacional, regional y municipal en esas zonas son ciudadanos de quinta categoría y por tanto, no cuentan, son inexistentes.
******************* Sección "bilingüe" ***********************
Bengoa formó parte de la red de
herriko tabernas
El Gobierno vasco
nombra secretario municipal de dos consistorios de Bildu a un
condenado por colaborar con la banda terrorista ETA
LGI. gaceta. 2 Marzo 2026
El Gobierno vasco ha incluido entre los primeros 50 funcionarios de Administración Local a Patxi Jagoba Bengoa Lapatza-Kortazar, condenado por la Audiencia Nacional en junio de 2014 por colaboración con la banda terrorista ETA, sentencia que fue confirmada por el Tribunal Supremo en junio de 2015, según publica el diario El Mundo.
Según la resolución judicial, Bengoa formó parte de la red de herriko tabernas que, de acuerdo con los hechos probados, constituía un entramado destinado a la financiación y apoyo logístico del entramado vinculado a ETA.
La sentencia señalaba que las herriko tabernas, además de prestar apoyo financiero al denominado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV), controlado por ETA, configuraban una infraestructura logística para actividades de organizaciones satélites como KAS, Ekin, Jarrai, Haika, Herri Batasuna y Gestoras pro amnistía.
Asimismo, la resolución judicial recogía que dichos establecimientos servían de base para el depósito de material y propaganda vinculados a actividades de kale borroka.
La designación de Bengoa como secretario-interventor en la agrupación Leaburu-Gaztelu, formalizada el 27 de enero mediante orden firmada por la consejera de Autogobierno y Gobernanza, María Ubarretxena, se enmarca en el proceso de nombramientos derivado del traspaso competencial acordado en 2022 entre el Gobierno central y el Ejecutivo autonómico.
Dicho acuerdo fue impulsado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el Partido Nacionalista Vasco (PNV), y atribuye a la comunidad autónoma la selección y nombramiento de estos funcionarios.
En esta primera relación de funcionarios designados figuran igualmente la alcaldesa de Azpeitia por EH Bildu, Nagore Alkorta, nombrada secretaria del Ayuntamiento de Urretxu, y el exparlamentario de la misma formación Dani Maeztu, destinado en Gamiz-Fika. Los tres aspirantes obtuvieron plaza tras superar el proceso selectivo correspondiente.