Asociación G. para la Libertad de Idioma

La Coruña, España

R.N.Asociaciones: 80.224, CIF: G-15200553
    postmaster-libertadidioma.com  
(no olvide cambiar - por  @)
www.libertadidioma.com

Desde 1.988 defendiendo los derechos humanos y constitucionales
de los que hablamos el idioma español.
Si no hemos conseguido mucho, es muy probable que una parte de la culpa sea tuya.

Recortes de Prensa  última actualización última actualización 30, 29, 28, 27, 26, 25, 24, 23, 22, 21, 20, 19, 18, 17, 16, 15, 14, 13, 12, 11, 10, 9 8, 7, 6, 5, 4 3, 2, 1, 31, 30, 29

Los recortes de ayer al final de la página

Si te importa España, diez acciones indispensables
Nota del Editor 1 Noviembre 2011

  la lengua española para unificar mercado, educación, sanidad, justicia, legislación, seguridad, anulando toda la legislación sobre lenguas regionales.

 desmantelar el tinglado autonómico.

3ª  deshacerse de la enorme casta de profesionales de la política

4ª  simplificar y reducir el enorme aparato burocrático y millones de funcionarios

5ª deshacerse del intervencionismo de un estado ineficiente y depredador de los recursos de la clase media

6ª deshacerse de un estado indoctrinador y comprador de votos de unos con dinero de otros

7ª  arreglar un sistema educativo desastroso con menos medios y más responsabilidad

8ª  educar en valores humanos a una sociedad indoctrinada y adormecida

9ª liberalizar y optimizar un mercado fragmentado e ineficaz

10ª arreglar una justicia irracional, politizada, lenta, incompetente e irresponsable con menos medios y más responsabilidad

La "normalización lingüística", una anormalidad democrática. El caso gallego
Dedicado "A todos aquellos que piensan que los idiomas se hicieron para las personas y no las personas para los idomas" Manuel Jardón   
Por la normalización del español: El estado de la cuestion, una cuestion de Estado.
FADICE     

Recortes de Prensa 
Boletines
Artículos y Conferencias
Bibliografía  
 Legislación
Enlaces/links
English
© Copyright

Del libro de Manuel Jardón

"A todos aquellos que piensan que
los idiomas se hicieron para las
personas y no las personas para los idiomas"





Recortes de Prensa Domingo 30 Agosto 2026

Guerra de Ucrania – Día 1648. Ago 29, 2026
admin. https://www.guerradeucrania.com. 30 Agosto 2026

La jornada 1647ª de guerra en Ucrania ha estado marcada por las consecuencias del ataque ruso contra Myla, en la región de Kiev, que ha dejado al menos 37 muertos y decenas de heridos, así como una nueva investigación gubernamental destinada a depurar responsabilidades. Además de esto, en una jornada en la que apenas hay novedades procedentes de la línea de frente, tenemos una nueva intensificación de la guerra de salvas, con Rusia atacando nuevamente las regiones de Kiev y Mykolaiv y Ucrania alcanzando la refinería de KINEF, en Leningrado o la base aérea de Millerovo. En el apartado internacional, el nuevo ministro de Defensa ucraniano, Yevhen Khmara, y el comandante en jefe, Mykhailo Drapatyi, quienes se reunieron con el ministro de Defensa de Letonia, Raivis Melnis. Además, Putin recibió en su residencia de Novo-Ogariovo al presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko. Mijaíl Galuzin, por su parte, reiteró que Moscú sigue dispuesto a mantener conversaciones si los países occidentales adoptan lo que calificó de enfoque «constructivo y maduro» y aceptan discutir las denominadas por Rusia causas profundas de la guerra. Además, el Ministerio de Exteriores turco convocó al embajador de Ucrania, Nariman Dzhelyal, tras los incidentes sufridos durante los días anteriores por dos buques operados por compañías turcas en el mar Negro. En otro orden de cosas, el primer ministro Donald Tusk mantuvo una conversación con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, centrada en la evolución de la guerra y la situación de seguridad en el flanco oriental de la Alianza, mientras que el presidente finlandés, Alexander Stubb afirmó que no observa actualmente elementos que indiquen que Moscú esté dispuesto a iniciar una guerra contra la Alianza y argumentó que la capacidad convencional, misilística y nuclear de la OTAN constituye un elemento disuasorio suficiente.


Hoy no hay más remedio que comenzar el informe con las consecuencias del ataque ruso contra Myla, en la región de Kiev, del que hablamos en el informe previo. Es así, porque con el paso de las horas el balance de víctimas ha ido aumentando hasta sumar al menos 37 muertos, 42 heridos, entre ellos cuatro niños, y cuatro personas desaparecidas. El primer impacto, como sabemos, alcanzó un depósito militar de municiones y desencadenó explosiones secundarias de proyectiles, minas, otras municiones y drones. Al menos 130 viviendas sufrieron daños y 381 personas, incluidos 59 niños, tuvieron que ser evacuadas. Entre los fallecidos se encontraba Taras Didych, responsable de la comunidad de Dmytrivka, que había acudido a la zona tras el primer impacto.


El ataque ha sacudido nuevamente la política ucraniana, con el Gobierno buscando responsables y consciente de que no es la primera vez que se da un incidente similar. Por ejemplo, Zelenski declaró que las municiones no podían almacenarse junto a zonas residenciales y exigió responsabilidades por lo ocurrido. Además, se abrieron diligencias tanto por el ataque ruso como por posible negligencia en el almacenamiento, mientras que el Ejecutivo reclamó responsabilidades por lo que calificó de negligencia criminal. El Ministerio de Defensa, por su parte, ordenó una auditoría completa de los lugares de almacenamiento de armas y municiones para comprobar que no existan instalaciones semejantes junto a viviendas. Además, el 30 de agosto fue declarado día de luto en la región de Kiev.


Dicho esto, seguimos con la guerra de salvas, pues Rusia lanzó sobre Ucrania al menos un misil antibuque Onyx en función de ataque a tierra, un misil balístico Iskander-M y 267 drones de ataque de largo alcance de distintos tipos. Posteriormente, ya durante el día 29, Rusia incrementó sus ataques de forma que en total habría empleado hasta 537 Shahed y drones señuelo de diferentes tipos, 8 misiles balísticos Iskander-M/KN-23 y 37 misiles de crucero o guiados Kh-101, Kalibr, Iskander-K y Kh-59. Ucrania declaró neutralizados un total de 510 drones, 6 misiles balísticos y 32 misiles de crucero o guiados, para un total de 548 blancos, mientras registró impactos de cinco misiles y 24 drones en siete localizaciones.


En Kiev y su región, la oleada causó víctimas y daños importantes. En el distrito de Obolón murió una niña de dos años y otras ocho personas resultaron heridas, tres de ellas hospitalizadas. En Velyka Oleksandrivka, distrito de Boryspil, un dron impactó directamente contra una residencia y mató a una niña de 14 años; posteriormente, un nuevo ataque provocó grandes incendios en instalaciones logísticas de la misma zona. Kiev, además, volvió a ser atacada durante la noche. De esta forma, al menos un dron cayó entre edificios residenciales de Obolón y provocó un incendio entre las plantas segunda y quinta de un bloque de 12 pisos. También se declaró un incendio tras la caída de restos en el distrito de Dnipróvski, mientras que en Podil resultó afectado un almacén y en Holosiivski se produjeron impactos contra edificios no residenciales y un incendio posterior en el tejado de otro inmueble. Además, fueron atacadas locomotoras en Darnytsia, también en la región capital.


En la región de Mykolaiv, por otra parte, varios Shahed alcanzaron durante la tarde-noche un almacén perteneciente a una empresa de la industria alimentaria, provocando un incendio y daños materiales, sin víctimas. También alcanzaron la subestación eléctrica de 330 kV «Trykhaty-330», una terminal de transbordo marítimo y un almacén logístico.


Mención aparte merecen los ataques contra civiles mediante drones tácticos. En este caso tenemos que, por ejemplo en Kramatorsk, un FPV atacó un automóvil en marcha e hirió a dos mujeres de 35 y 55 años; posteriormente otro dron hirió a una mujer de 55 años y un aparato alcanzó un vehículo postal, causando heridas al conductor y destruyendo alrededor de 500 paquetes. Además, dos drones de ataque impactaron contra el departamento de traumatología de un hospital de Kramatorsk, sin que se notificaran víctimas en este último ataque. La cosa, en cualquier caso, no terminó aquí, pues un dron alcanzó una gasolinera próxima a un bloque de viviendas del distrito de Shevchenkivski. En este caso, una mujer de 69 años sufrió una reacción aguda al estrés y posteriormente se confirmó que un hombre de 49 años también había resultado herido. Además, en Jersón se registró una sucesión de ataques con drones contra personas, vehículos y zonas residenciales. Durante la mañana un ataque en el distrito Korabelnyi mató a un hombre e hirió a otro, y poco después otro ataque causó una segunda víctima mortal. A lo largo de las horas siguientes resultaron heridos hasta media docena de civiles en distintos ataques, incluido un vehículo alcanzado directamente por un dron. Por último, otro ataque en el distrito Dnipróvski mató a un hombre.


Por parte ucraniana, también han seguido produciéndose lanzamientos masivos. Así, entre las 08:00 y las 20:00 horas del 29 de agosto Rusia declaró haber interceptado 85 drones de ala fija sobre distintas regiones del oeste del país, Crimea ocupada y el mar Negro.


Sea o no, uno de los principales objetivos del SBU fue la refinería KINEF de Kirishi, en la región de Leningrado. Allí, varios drones alcanzaron las inmediaciones de la instalación y provocaron un incendio, pese a que las autoridades regionales afirmaron haber derribado 62 aparatos sobre la región. A propósito, la refinería de KINEF es una de las mayores de Rusia, capaz de procesar antes del ataque hasta 20 millones de toneladas de crudo por año, lo que supone alrededor del 6% de la capacidad del país.


Casi simultáneamente fue atacada la base aérea de Yeysk, en el krai de Krasnodar, donde se registraron varias explosiones y detonaciones secundarias, tal y como se desprende de los datos de la herramienta FIRMS de la NASA.


Además, se sabe que se ha producido un ataque contra la base aérea de Millerovo, en la región de Rostov, aunque estamos todavía a la espera de más datos que permitan valorar su alcance.


En la región de Bélgoro, por su parte, continuaron sucedíendose numerosos ataques con FPV y otros drones contra vehículos y edificios civiles. En Shebekino un FPV alcanzó una instalación de carácter social e hirió a un hombre, mientras que en Otradnoye otro aparato atacó a un motorista. En Podkopayevka la explosión de un UAV en un aparcamiento hirió a otro civil, y un FPV alcanzó posteriormente un vehículo de las unidades locales de autodefensa. Ya por la tarde-noche, un ataque en Oktiabrski hirió a una mujer y otro FPV atacó la ambulancia que la evacuaba, causando heridas a dos sanitarias.


Por último, a propósito de los ataques ucranianos, cabe decir que un sistema antiaéreo ruso lanzó por error su interceptor contra un edificio de apartamentos en la ciudad de Briansk, sin que se conozcan por ahora las posibles víctimas.


En cuanto a la actividad sobre el frente, en una jornada en la que se ha celebrado el Día de la Aviación Ucraniana, se ha hablado sobre los posibles cambios que afrontarán las Fuerzas Armadas rusas y dentro de ellas las Fuerzas de Asalto, y se han publicado nuevas evaluaciones que apuntan hacia una posible movilización rusa posterior a las elecciones del 20 de septiembre, las noticias son hoy muy pocas, como suele ocurrir los fines de semana.


Eso por no decir que son absolutamente nulas. De hecho, apenas hemos encontrado vagas referencias a cambios recientes en dirección a Sloviansk, referentes en realidad a las posibles bajas rusas más que a cambios de posiciones.


Además de esto, entre las pocas «novedades» tenemos que en el sector de Konstyanytnivka, sigue discutiéndose la situación real sobre el terreno, mientras siguen trascendiendo vídeos sobre combates, generalmente mediante intercambios con drones tácticos, tanto en el centro urbano, como en las demás localidades del sector, incluyendo algunas tan lejanas a la supuesta línea de contacto como Valentynivka.


Entre lo más significativo del día, dicho esto, estaría la confirmación de la presencia de efectivos rusos en Rubizhne, al noreste de Dobropillia, uno de los ejes por los que Rusia intenta flanquear las defensas ucranianas de esta localidad.


Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Como puede suponerse, buena parte de la actividad institucional de la jornada ha tenido que ver con la última oleada de ataques rusos contra Kiev y en particular con lo ocurrido en Myla. En su mensaje de la tarde, Zelenski informó de que había recibido explicaciones preliminares sobre las circunstancias que condujeron a la detonación de municiones almacenadas cerca de una zona habitada después de un ataque ruso iniciado la jornada anterior, calificando de inaceptable que existiese un depósito de ese tipo junto a viviendas. El presidente indicó que el fiscal general, el Ministerio del Interior, el Servicio de Seguridad de Ucrania y el comandante en jefe disponían de instrucciones para determinar responsabilidades y reclamó resultados concretos de la investigación. Durante el día, Zelenski participó además en los actos oficiales en memoria de los militares ucranianos fallecidos y entregó condecoraciones a miembros de las Fuerzas Armadas y familiares de soldados muertos. A propósito de este tema, además, tenemos que la Misión de Vigilancia de los Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ucrania anunció que estaba recopilando información para verificar las circunstancias del incidente y la situación de las víctimas civiles y recordó que el derecho internacional humanitario obliga a las partes a adoptar todas las precauciones factibles para proteger a la población, incluida la necesidad de evitar, en la medida de lo posible, situar objetivos militares como depósitos de munición cerca de áreas densamente pobladas.


Más allá de esto, la jornada ha sido relativamente tranquila en el aspecto institucional. Desde el Ministerio de Exteriores ucraniano apenas publicaron una declaración con motivo del Día de Recuerdo de los Defensores de Ucrania, dedicada a los militares y civiles que han perdido la vida defendiendo al país desde el comienzo de la guerra (tomada desde 2014). El Ministerio recordó especialmente los acontecimientos de Ilovaisk de agosto de 2014 y vinculó la conmemoración con la continuidad de la guerra actual.


Quienes sí se dejaron ver fueron el nuevo ministro de Defensa ucraniano, Yevhen Khmara, y el comandante en jefe, Mykhailo Drapatyi, quienes se reunieron con el ministro de Defensa de Letonia, Raivis Melnis. Durante el encuentro entre las delegaciones ucraniana y letona, Kiev expuso sus necesidades prioritarias y pidió acelerar la entrega de medios considerados esenciales, con particular atención a la defensa aérea. Las conversaciones incluyeron también sistemas terrestres no tripulados, drones controlados mediante fibra óptica y otras capacidades utilizadas por Ucrania, dentro del marco de la asistencia militar letona.


Pasando ahora a la Federación Rusa, allí Vladímir Putin recibió en su residencia de Novo-Ogariovo al presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko. Durante el encuentro entre ambos mandatarios, el presidente ruso destacó el crecimiento de los intercambios comerciales bilaterales, que situó cerca de los 52.000 millones de dólares durante el año anterior, así como las inversiones rusas en Bielorrusia y la actividad de unas 2.500 empresas con capital ruso. Putin mencionó también la coordinación de ambos países dentro de Naciones Unidas, la Comunidad de Estados Independientes y la Organización de Cooperación de Shanghái. No ha trascendido, empero, que hablasen sobre Ucrania, aunque no son pocos los que piensan que Putin está tratando de obtener nuevamente una participación más activa por parte de su aliado, de cara a la apertura de un nuevo frente. Incluso hay quienes piensan que con la intención de volver a atacar Kiev por tierra…


Serguéi Lavrov, por su parte, lanzó mensaje dirigido a los participantes en el Diálogo de Jóvenes Diplomáticos de la Gran Asociación Euroasiática, celebrado en Kazán, en el se refirió a la formación de un sistema internacional multipolar, la cooperación económica euroasiática, la eliminación de barreras comerciales y la coordinación entre organizaciones regionales. Es decir, el mensaje habitual.


Sí tuvieron más sustancia las declaraciones de Mijaíl Galuzin, quien reiteró que Moscú sigue dispuesto a mantener conversaciones si los países occidentales adoptan lo que calificó de enfoque «constructivo y maduro» y aceptan discutir las denominadas por Rusia causas profundas de la guerra. Galuzin sostuvo, en una entrevista, que la parte rusa continúa considerando posible una solución política, pero que proseguirá las operaciones militares si no considera satisfechas sus condiciones para negociar. El viceministro volvió además sobre una idea formulada anteriormente por Putin y planteó que una administración externa temporal de Ucrania bajo los auspicios de Naciones Unidas podría, a juicio de Moscú, crear condiciones para una negociación. Ucrania, obviamente, no acepta este planteamiento, que implicaría cuestionar la legitimidad de sus actuales instituciones electas. Galuzin, de paso, se pronunció igualmente sobre Transnistria y advirtió de que Rusia reaccionaría de forma «decisiva e inmediata» en caso de que Moscú considerase amenazada la seguridad de los ciudadanos rusos residentes en el territorio separatista moldavo. El viceministro afirmó que Rusia sigue considerando la protección de sus ciudadanos en Transnistria una obligación estatal y vinculó la cuestión a las tensiones regionales que rodean a Moldavia y Ucrania. Chisináu, como sabemos, mantiene que Transnistria forma parte del territorio soberano moldavo y reclama la retirada de las tropas rusas estacionadas allí. La advertencia rusa se produjo dos días después de que Zelenski, Maia Sandu y Nicușor Dan se reunieran en Chisináu y acordasen reforzar la cooperación entre Ucrania, Moldavia y Rumanía en seguridad, energía, infraestructuras y conexión con la Unión Europea.


También volvió a pronunciarse el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, quien declaró que Moscú no observa actualmente razones para esperar una mejora de las relaciones con Europa y acusó a los dirigentes europeos de mantener una política hostil hacia Rusia. En particular, Peskov afirmó que los gobiernos europeos están aumentando sus capacidades militares y acusó a Europa de participar «directamente» en operaciones militares dirigidas contra Rusia, en referencia al apoyo económico, militar y de inteligencia suministrado a Ucrania. Se trata de una acusación del Kremlin. Peskov sostuvo asimismo que las relaciones futuras dependerán de un cambio en las posiciones europeas hacia Moscú.


Cambiando de una orilla a otra del Mar Negro, nos desplazamos ahora hasta Turquía, pues allí el Ministerio de Exteriores turco convocó al embajador de Ucrania, Nariman Dzhelyal, tras los incidentes sufridos durante los días anteriores por dos buques operados por compañías turcas en el mar Negro. Durante la reunión con el representante ucraniano, Turquía trasladó formalmente su protesta y reiteró que las partes deben garantizar la seguridad de las personas, los bienes, la navegación comercial y el medio ambiente en el mar Negro. Ankara se refirió al buque «Bordo Mavi», dañado el 26 de agosto cuando navegaba hacia Tuapse, y al «Kocatepe», enviado posteriormente para asistirlo y afectado también por otro incidente. La diplomacia turca reiteró durante la jornada su petición de preservar la navegación comercial de las consecuencias de la guerra y recordó los llamamientos realizados anteriormente por el ministro Hakan Fidan para limitar las acciones contra barcos civiles.


También es interesante lo ocurrido en Polonia, donde el primer ministro Donald Tusk mantuvo una conversación con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, centrada en la evolución de la guerra y la situación de seguridad en el flanco oriental de la Alianza. Tras el contacto, Tusk afirmó que Ucrania necesita mayor apoyo en defensa aérea y pidió a los países europeos asumir conjuntamente esa responsabilidad. El dirigente polaco sostuvo que los siguientes seis meses pueden resultar especialmente relevantes para la seguridad regional y afirmó que Polonia y la OTAN deben prepararse para distintos escenarios, incluida la posibilidad de provocaciones rusas contra algún Estado aliado. Estas afirmaciones expresan la valoración del Gobierno polaco.


Por otra parte, al otro lado del Báltico el presidente finlandés, Alexander Stubb, hizo una valoración diferente respecto a la posibilidad de una acción rusa contra un miembro de la OTAN. En concreto, Stubb afirmó que no observa actualmente elementos que indiquen que Moscú esté dispuesto a iniciar una guerra contra la Alianza y argumentó que la capacidad convencional, misilística y nuclear de la OTAN constituye un elemento disuasorio suficiente. El presidente finlandés señaló, no obstante, que los aliados deben mantenerse preparados para todos los escenarios. En relación con Ucrania, defendió la continuidad de la asistencia europea y afirmó que la capacidad ucraniana de resistir a Rusia constituye también un elemento central de la seguridad del resto de Europa.


En materia de sanciones, aunque no hay ninguna nueva medida aprobada, sí es de señalar que el Gobierno alemán prepara nuevas medidas contra entidades rusas en relación con la investigación del intento de utilizar un dron cargado con explosivos cerca del aeropuerto de Leipzig-Halle a comienzos de mes. Las informaciones disponibles señalaban que Berlín estudiaba atribuir formalmente a Rusia la responsabilidad de la operación y anunciar sanciones nacionales y europeas contra personas o entidades consideradas implicadas. Según se ha publicado, además, los preparativos incluían la posibilidad de proponer nuevas medidas a escala de la Unión Europea una vez completada la evaluación de los servicios alemanes.


En otro orden de cosas, el Gobierno ruso decidió prolongar durante septiembre las restricciones a las exportaciones de determinados productos petrolíferos con el objetivo declarado de estabilizar el mercado doméstico. Moscú anunció la extensión hasta el día 30 del próximo mes la prohibición de exportar diésel para los productores rusos, incluyendo también determinadas categorías de gasóleo y combustible marítimo. Las autoridades habían introducido anteriormente distintas restricciones tanto sobre la gasolina como sobre otros combustibles para priorizar el abastecimiento nacional.


Y cerramos hoy, un día más, con el Organismo Internacional de Energía Atómica, institución que informó de que la planta nuclear de Zaporiyia lleva ya más de una semana sin suministro eléctrico exterior, dependiendo por tanto de sus generadores diésel de emergencia. La instalación habría perdido el 20 de agosto la conexión con la línea de 330 kilovoltios Ferosplavna-1 y, aunque durante los días siguientes se trasladaron varias decenas de toneladas adicionales de combustible, Rafael Grossi advirtió de que las existencias disponibles garantizaban aproximadamente diez días de funcionamiento en las condiciones mínimas reglamentarias. El director general del OIEA recordó además que una pérdida prolongada de suministro externo combinada con un eventual agotamiento del combustible podría conducir a una pérdida total de energía de la central. Por ello, la organización que dirige estaba trabajando con ambas partes para establecer una nueva zona localizada de alto el fuego que permita reparar la línea eléctrica dañada, que sería la séptima tregua técnica de este tipo negociada por la agencia desde finales de 2025. El OIEA informó asimismo de nuevas entregas de asistencia técnica internacional a las instituciones nucleares ucranianas. Así, a lo largo de los últimos días se habían suministrado estaciones portátiles de energía a la zona de exclusión de Chernóbil y material técnico, dosímetros, baterías, inversores, cableado y otros equipos a organismos ucranianos responsables de la seguridad nuclear y radiológica. Parte de esta asistencia fue financiada mediante contribuciones de Corea del Sur, Suecia y Reino Unido. Los equipos forman parte del programa de apoyo que la agencia mantiene en Ucrania desde 2022 y están destinados a preservar el funcionamiento de instalaciones nucleares, sistemas de control radiológico y organismos reguladores en condiciones de emergencia.


La tragedia vuelve a golpear Bucha: al menos 37 muertos en un ataque ruso contra un almacén con munición cerca de Kiev
Se trata de uno de los ataques rusos más letales contra la capital en lo que va de año
Rostyslav Averchuk. Leópolis. la razon. 30 Agosto 2026

Al menos 37 personas murieron y 42 resultaron heridas en Ucrania a causa de una serie de detonaciones provocadas por un ataque con drones rusos contra un depósito de armas cerca de Kiev, en el contexto de ataques aéreos ininterrumpidos contra la capital.


La tragedia ocurrió en el pueblo de Mila, a solo unos kilómetros de Bucha, donde varios cientos de personas fueron asesinadas por tropas rusas durante una breve ocupación rusa hace más de cuatro años. Un tramo de la carretera principal hacia Kiev, donde civiles fueron tiroteados en sus coches mientras intentaban escapar del asedio ruso en marzo de 2022, volvió a quedar cortado la noche del viernes después de que un dron ruso incendiará la munición.


Posteriormente, el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania (DSNS) reveló que al menos 27 de las víctimas mortales residían en una residencia de personas mayores.


"Vimos cómo todo ese fuego empezaba a caernos desde arriba y corrimos al bosque. No fue solo esta explosión, hubo 30 o 50. Fue muy aterrador", contó una vecina a la emisora Suspilne.


Un alcalde, entre los muertos

Mientras unas 130 viviendas y edificios civiles quedaron destruidos o dañados, los servicios de emergencia intentaron coordinar la evacuación. Durante ese intento, resultó muerto el alcalde de un pueblo cercano, Taras Didich.


"Siempre permaneció con su gente. No los abandonó ni siquiera durante la ocupación rusa", afirmó el ministro de Reconstrucción de Ucrania, Mikola Kalashnik, mientras continuaba el sábado la búsqueda de supervivientes.


"La causa es el país agresor, la Federación Rusa", subrayó el Ejército ucraniano en un comunicado urgente. Sin embargo, la magnitud del desastre ha suscitado interrogantes sobre por qué se almacenaba la munición en la zona civil. Hace poco menos de dos meses, una detonación similar en Vishneve, también cerca de Kiev, mató a nueve vecinos.


"El primer golpe (ruso) fue contra un depósito de municiones que definitivamente no debería haber estado allí. Detonaron proyectiles, minas, otra munición y drones", señaló el presidente Volodímir Zelenski.


Zelenski calificó la situación de "absolutamente inaceptable" y espera que se presenten pronto detalles sobre "la terrible negligencia".


Se realizará una auditoría completa de los depositos de armas, indicó el Ministerio de Defensa. No obstante, en el contexto de los constantes ataques rusos contra infraestructuras tanto militares como civiles, no se puede descartar la repetición de desastres similares.


En un cambio de táctica, Rusia lleva lanzando drones contra Kiev de forma ininterrumpida durante los últimos tres días. En lugar de lanzar cientos de drones de forma simultánea, los drones atacan de manera continua, creando una amenaza constante para más de tres millones de residentes de la capital.


Entre las 6:30 y las 18:00 del sábado, atacaron 224 drones rusos. 199 de ellos fueron interceptados pero ocho personas resultaron heridas. Una niña de dos años murió en el distrito de Obolón de la capital, donde fue destruido un café.


El uso por parte de Rusia de drones mucho más rápidos, con motor a reacción, significa que menos de ellos están siendo derribados. Mientras las defensas aéreas locales buscan soluciones, Rusia emplea estos drones, así como misiles balísticos, para alcanzar las arterias de la economía ucraniana, sus centros de distribución y almacenes.


Almacenes destruidos

El 90% de las "instalaciones de almacenamiento modernas" ya han sido destruidas, reveló el ministro de Agricultura, Taras Visotski, tras una serie de ataques contra almacenes de minoristas y operadores de correo, así como contra los mayores hipermercados de construcción y alimentación en ciudades como Kiev, Járkiv, Dnipró, Odesa y Zaporiyia.


Aseguró que esto no provocará una escasez de alimentos. Sin embargo, algunas tiendas de ATB, un importante minorista, ya han limitado la venta de productos clave ante el creciente temor del deficit que ha impulsado compras masivas de algunos de ellos.


Decenas de trenes han sufrido retrasos de muchas horas debido a las múltiples alarmas aéreas y a las evacuaciones de pasajeros, a menudo en campos y bosques, por la aproximación de drones, algunos de los cuales atacan las locomotoras de trenes civiles.


Los ataques de Rusia buscan sembrar el pánico y paralizar la economía ucraniana, que hasta ahora ha demostrado una increíble capacidad de adaptación. Ucrania no debe “buscar las soluciones sola”, dijo Zelenski.


Recientemente, llegó al país un número moderado de vitales interceptores Patriot, lo que le ha permitido interceptar esta semana varios misiles balísticos rusos por primera vez en un mes. Ucrania también sigue atacando al minorista ruso Ozon y a la infraestructura petrolera en un intento de presionar a Moscú. Según The Moscow Times, la producción de gasolina de Rusia solo cubre el 70% de la demanda tras los ataques ucranianos contra las refinerías.


Invasión a Ceuta

Centenares de ceutíes vuelven a las calles en una protesta improvisada al grito de «¡Ceuta unida jamás será vencida!»
Neila Gallego. okdiario. 30 Agosto 2026

Los vecinos de Ceuta organizaron una movilización espontánea a las 18:30, portando banderas de España y manifestando rechazo a la violencia tras la suspensión de la convocatoria oficial, mientras se prepara una gran concentración el 2 de septiembre en más de 260 municipios.

Una nueva movilización ha recorrido las calles de Ceuta. En esta ocasión, la protesta ha sido improvisada por varios vecinos después de que las concentraciones quedaran suspendidas.


Centenares de ceutíes han recorrido varias calles de la ciudad portando banderas de España. Reivindican una solución para la ciudad casi un mes después de la entrada masiva de inmigrantes ilegales.


La convocatoria ha comenzado sobre las 18:30 horas. Los participantes han mantenido durante el recorrido reivindicaciones como «¡Ceuta no se vende, se defiende!», «¡Ceuta unida jamás será vencida!» o «¡Una caballa nunca se rinde!». Tampoco ha faltado el habitual «¡Invasores, expulsión!».


Los ceutíes han hecho una gran pitada en la rotonda próxima a la frontera del Tarajal como forma de protesta. También ha habido un minuto de silencio por aquellas personas que no pueden salir y la difícil situación que atraviesa la ciudad.


La movilización se ha organizado mediante WhatsApp como una concentración pacífica horas después de que suspendieran la convocatoria oficial debido a los episodios de violencia vividos en la ciudad. El objetivo de la suspensión es mostrar su rechazo a la violencia. La decisión había sido comunicada a través de los grupos de difusión utilizados para coordinar las protestas.


2 de septiembre

Más de 260 municipios han respaldado concentraciones frente a sus ayuntamientos para el 2 de septiembre a las 20:00 horas, coincidiendo con el Día de Ceuta. La iniciativa Por Ceuta detalla qué ayuntamientos han convocado la manifestación y cuáles obedecen al llamamiento de las redes sociales.


Al menos serán 260 las poblaciones, destacando a la ciudad hermana de Melilla, que han confirmado su participación, además de la prevista en Bruselas, frente al Parlamento Europeo.


Todos con Ceuta
España entera está amenazada y todos tenemos obligación de auxiliar a quienes pagan el desafío
Editorial. El Debate. 30 Agosto 2026

El 2 de septiembre, Ceuta se echará a la calle para defenderse de una invasión que, lejos de ser rechazada por el Gobierno de España con la contundencia debida, ha encontrado en él un aliado inmejorable: su pasividad ante Marruecos, tratado como un aliado pese a su infame comportamiento casi bélico, es todavía más inquietante que el evidente uso de la inmigración masiva como una herramienta más de la llamada guerra híbrida.


Ceuta se siente abandonada a su suerte, indefensa ante el avance de su agresivo vecino y, además, utilizada arteramente por un presidente que la intenta utilizar para su burdo relato de bloques.


Porque es una infamia presentar unos incidentes aislados en la playa de Trampolín, donde se vivió un enfrentamiento entre los vecinos y sus asaltantes, como la vara de medir lo que ocurre en Ceuta y, además, para extender la lamentable idea de que en toda España hay un problema con el radicalismo de la extrema derecha. Del que solo Pedro Sánchez, por supuesto, puede salvarnos.


En realidad, España ha sido atacada y uno de sus bellos rincones está secuestrado, con sus 80.000 vecinos de rehenes de Rabat, verdadero origen de todo. Presentar ese desafío como una crisis migratoria no sólo es mentira: además es una manera de acelerar el proceso anexionista que Mohamed VI encabeza, entre dudas sobre la naturaleza real de la pasividad del líder socialista, sospechoso de estar atado de pies y de manos por las andanzas del espionaje marroquí.


Ceuta no debe sentirse sola y toda España ha de entender que lo que allí ocurre no es un problema doméstico, sino una amenaza general a la soberanía global del país, acelerada por un presidente del Gobierno negligente y sórdido.


Por eso hay que demostrarle apoyo a Ceuta, allí y en cada ciudad española donde se convoquen manifestaciones, desde la profunda convicción de que está en juego la identidad de España y la defensa de una parte bella y dolorida de ella.


Ceuta: la factura final de Sánchez
Ignacio Foncillas. el debate. 30 Agosto 2026

La avalancha marroquí no es solamente una crisis fronteriza. Es la factura de ocho años utilizando la política exterior española para hacer política doméstica


Han corrido ríos de tinta sobre la invasión migratoria de Ceuta. Sobre las miles de personas que atravesaron nuestra frontera, sobre los muertos, sobre las redes sociales, sobre las mafias y sobre el monumental agujero de seguridad que permitió que decenas de miles de personas aparecieran prácticamente de golpe en una ciudad de 83.000 habitantes.


Y, un mes después, seguimos discutiendo si el Gobierno fue advertido. Los tirones de pelo entre Bolaños, Marlaska y Robles son más divertidos que una noche de UFC. Pero esa conversación no es lo que más me interesa.


Me destornillo escuchando a algunos comentaristas patrios indignados porque Estados Unidos o Israel supuestamente conocían lo que iba a ocurrir y no avisaron a España.


Primero, porque no hay hasta ahora evidencia pública seria de que Washington o Jerusalén conocieran anticipadamente la dimensión de la avalancha y decidieran deliberadamente ocultársela a Madrid. Y segundo porque, aun dejando eso de lado, me nace una pregunta: ¿qué esperábamos?


La política exterior no es un mitin

Durante años, Pedro Sánchez ha utilizado las relaciones internacionales como prolongación de la política doméstica. Estados Unidos, Israel, Marruecos, Venezuela, China o Irán no son decorados sobre los que proyectar mensajes destinados al electorado español y, en algunos casos, a desarrollar negocios turbios.


Y eso funciona estupendamente hasta que necesitas a tus aliados.


Las alianzas internacionales no suelen romperse mediante un acto dramático. Las embajadas siguen abiertas. Los militares continúan hablando. Los funcionarios siguen reuniéndose. Rota continúa en Rota y Morón en Morón.


El deterioro es mucho más silencioso. Un día dejas de ser consultado. Otro no te invitan a determinada reunión. Después, una llamada tarda doce horas más de lo habitual en ser devuelta. Finalmente descubres que el vecino con el que tienes un problema territorial tiene mejor acceso que tú a las capitales donde se decide buena parte del futuro de ese problema.


España mantiene, por supuesto, una relación institucional profundísima con Estados Unidos. Sería absurdo afirmar lo contrario. De hecho, el propio Gobierno de Sánchez amplió durante la Administración Biden el despliegue naval norteamericano en Rota. Pero, precisamente por eso, el daño que ha causado su Sanchidad es más sutil: no ha desmontado las tuberías de la relación; ha contaminado el agua que circula por ellas.


El viejo antiamericanismo español

El problema tampoco empezó ayer. La relación militar con Estados Unidos precede incluso a nuestra democracia: los Pactos de Madrid se remontan a 1953. España entró en la OTAN en 1982 y el actual Convenio de Cooperación para la Defensa procede de 1988. Durante décadas, gobiernos socialistas y populares fueron construyendo una relación estratégica que sobrevivió a Reagan, Felipe González, Bush, Clinton, Aznar, Obama y Rajoy.


La primera grieta pública importante de nuestra etapa moderna llegó con José Luis Rodríguez Zapatero. Antes siquiera de llegar a La Moncloa, en 2003, permaneció sentado al paso de la bandera estadounidense durante el desfile del 12 de octubre para protestar por Irak. Después retiró las tropas españolas de aquel país sin siquiera dar preaviso, y a pesar de que esas tropas estaban en Irak bajo mandato de la ONU.


Lo segundo era perfectamente legítimo si se hubiera hecho correctamente. Un Gobierno soberano puede considerar equivocada una guerra y negarse a participar en ella. Pero la política gestual destinada a la parroquia doméstica fue un error que todavía estamos pagando.


Ahí reaparecía un antiamericanismo muy antiguo de determinada izquierda española, comprensible quizá durante el franquismo por el apoyo que Washington dio entonces al régimen, pero convertido medio siglo después en una especie de tic ideológico. Estados Unidos ya no importa por lo que haga. Importa porque es Estados Unidos.


Sánchez ha heredado esa tradición y la ha llevado bastante más lejos. El choque sobre el gasto de defensa ha aislado a España dentro de la OTAN. En La Haya, los aliados acordaron caminar hacia un 5 % del PIB entre defensa estricta y seguridad relacionada; Sánchez sostuvo que España podía cumplir sus compromisos con aproximadamente el 2,1 % a pesar de haber suscrito el mismo documento que nuestros socios. Su excentricidad casi nos cuesta una guerra comercial con Estados Unidos.


Después llegó Irán. España prohibió que Rota y Morón fueran utilizados para operaciones estadounidenses contra Teherán y, posteriormente, cerró también su espacio aéreo a aeronaves participantes en aquellas operaciones. Era jurídicamente posible hacerlo. Otra cosa es fingir después que esas decisiones no tienen consecuencias políticas.


Los países soberanos pueden decir «no» a Washington. Pero los adultos –que parece no son muchos en nuestro Ejecutivo– entienden que Washington también puede decir «no» después.


Israel y el peligro de las palabras

Con Israel hemos avanzado todavía más en el despeñadero.


Se puede criticar durísimamente a Netanyahu. Yo lo he hecho. Se puede considerar desproporcionada la campaña de Gaza, rechazar determinadas actuaciones en Cisjordania o considerar suicidas las aspiraciones territoriales de una parte del Gobierno israelí.


Pero las palabras importan.


España ha reconocido unilateralmente al Estado palestino, ha impuesto restricciones al tránsito de armamento destinado a Israel y terminó retirando permanentemente a su embajador en marzo.


Y Sánchez ha convertido además la acusación de genocidio en parte central de su vocabulario político.


No todo crítico de Israel es antisemita. Pretenderlo sería tan estúpido como sostener que todo crítico de Sánchez es fascista. Pero tampoco todo antiisraelismo está libre de antisemitismo.


Cuando se utiliza hasta la saciedad contra el único Estado judío del mundo un lenguaje, una intensidad moral y unos criterios que rara vez aplicamos a China con los uigures, a Irán, a Siria, a Sudán o a cualquier otro conflicto contemporáneo, es perfectamente legítimo preguntarse si bajo esa obsesión no asoma ocasionalmente uno de los prejuicios más antiguos de Europa.


Y, sobre todo, un Gobierno responsable debería distinguir entre una acusación política y una calificación jurídica. El genocidio de Gaza debe de ser el primer caso en la historia en el cual un pueblo –el gazatí– sometido a genocidio ha visto crecer su población durante el mismo período.


Se puede condenar una guerra sin prostituir el diccionario. Pero aquí su Sanchidad se parece muchísimo al invicto general. Todo es un complot judeo-masónico. En el caso de Sánchez, judeo-tecno-extrema derecha.


Mientras Madrid sermoneaba, Rabat hacía amigos

Y aquí llegamos a Ceuta.


Mientras nuestro Gobierno dedicaba una cantidad considerable de energía diplomática a enfrentarse con Washington y Jerusalén, Mohamed VI hacía exactamente lo contrario.


Marruecos normalizó sus relaciones con Israel dentro de los Acuerdos de Abraham promovidos por Trump. A cambio consiguió algo que Rabat llevaba décadas persiguiendo: el reconocimiento estadounidense de su soberanía sobre el Sáhara Occidental. Israel hizo lo propio en 2023. Desde entonces, las relaciones militares, económicas y de Inteligencia entre Rabat, Washington y Jerusalén no han hecho sino profundizarse.


No hace falta ninguna conspiración para entender el problema. Marruecos ha tejido durante años relaciones privilegiadas con los dos aliados exteriores que mayor capacidad tienen para condicionar su comportamiento. España ha hecho exactamente lo contrario.


En eso debería consistir la política exterior de un país que se respete a sí mismo. No consiste en saber quién gana en una tertulia de La Sexta. Consiste en acumular influencia para utilizarla el día que hace falta.


Mohamed VI lo ha entendido perfectamente. Pedro Sánchez, aparentemente, no.


La factura siempre llega

Ceuta no demuestra que Estados Unidos o Israel conspiraran contra España. Tampoco sabemos todavía hasta qué punto Rabat organizó la avalancha, la facilitó conscientemente o simplemente permitió que una movilización inicialmente espontánea creciera hasta volverse incontrolable. Hay indicios preocupantes, incluso informaciones sobre presencia de agentes marroquíes entre los grupos. Pero no está demostrado todo lo que algunos ya presentan como certeza.


No necesitamos exagerar. Lo demostrado ya es suficientemente grave. España ha perdido peso en las capitales relevantes precisamente cuando Marruecos lo ganaba.


Y esa es quizá la mayor irresponsabilidad de Sánchez. Ha tratado la política exterior como si cada salida de tono fuera gratis. Un instrumento para recoger unos votos aquí, satisfacer a Sumar allá y ofrecerle a su parroquia un enemigo extranjero contra el que indignarse durante cuarenta y ocho horas.


Pero las alianzas son como los seguros: parecen un gasto inútil mientras la casa no arde.


Ahora Ceuta arde.


Al que venga después le corresponderá reconstruir relaciones que tardaron décadas en tejerse y apenas unos años en pudrirse. Tendrá que recuperar la confianza en Washington y en Bruselas, normalizar una relación adulta con Israel, recomponer nuestra posición en la OTAN y recordarle a Marruecos algo elemental: la amistad con España tiene ventajas. La hostilidad, costes.


Se puede cambiar de ministro en una tarde.


No se puede recuperar a un aliado el día después de descubrir que lo necesitas.


Mohamed VI cobró influencia. Sánchez cobró el aplauso. España, como siempre, va a pagar la factura.


Ceuta en estado excepcional
Tomás Torres Peral. el debate. 30 Agosto 2026

El Estado de Derecho no se debilita cuando utiliza los instrumentos excepcionales que la propia Constitución establece. Por el contrario, se debilita cuando, ante una situación excepcional, insiste en comportarse como si nada extraordinario ocurriera.


Ceuta lleva un mes soportando las consecuencias de la entrada y permanencia masiva de los días 30 y 31 de julio. El propio Gobierno ha terminado reconociendo, mediante el Real Decreto 681/2026, que la presencia de un elevado número de inmigrantes en situación irregular está alterando el funcionamiento normal de las Administraciones y superando sus capacidades ordinarias de gestión, acogida, asistencia y seguridad ciudadana.


Una ciudad de reducidas dimensiones tiene límites materiales. Pero sobre todo, tiene habitantes que sufren una injusta situación. Muchos ceutíes, particularmente familias con niños, mujeres y personas mayores, viven con una sensación de inseguridad (y abandono) que condiciona y limita su libertad cotidiana. A ello se han añadido episodios graves de enfrentamientos, agresiones, violencia sexual, alteraciones del orden e incluso ataques a miembros de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, sin olvidar los problemas sanitarios que se están presentando.


Resulta acreditado que una concentración humana extraordinaria, descontrolada y prolongada ha generado una situación de riesgo extraordinario. Precisamente ahí aparece la función constitucional del estado de excepción.


El artículo 13 de la Ley Orgánica 4/1981 permite declararlo cuando el libre ejercicio de los derechos, el normal funcionamiento de los servicios públicos o cualquier otro aspecto del orden público resulten tan gravemente alterados que las potestades ordinarias sean insuficientes para restablecerlos. El Gobierno ya ha admitido que las capacidades ordinarias han sido superadas.


Un estado de excepción limitado territorialmente a Ceuta, temporalmente acotado y sometido al control del Congreso proporcionaría instrumentos que la actual declaración de interés para la Seguridad Nacional expresamente no permite utilizar.


Su primera consecuencia sería recuperar la capacidad efectiva de ordenación del territorio. Podrían establecerse limitaciones extraordinarias de circulación y permanencia, controles reforzados, zonas de acceso restringido, identificaciones y otras medidas previstas por la legislación excepcional. La finalidad sería devolver a los ceutíes sus derechos y libertades ciudadanas.


El artículo 55.1 CE permite suspender durante el estado de excepción determinados derechos relativos, entre otros, a la libertad personal, inviolabilidad domiciliaria, comunicaciones, circulación y reunión, en los términos concretos autorizados por el Congreso. No cabría suspender genéricamente la igualdad ni la tutela judicial efectiva. Sin embargo, es un error muy extendido considerar que la Constitución exige que ciudadanos españoles, extranjeros legalmente residentes y personas que acaban de entrar y permanecer irregularmente en territorio nacional, vulnerando nuestras leyes, tengan idéntico estatuto jurídico.


El artículo 13 CE remite precisamente a la ley la determinación de los derechos de los extranjeros, sobre todo cuando estos últimos han causado graves perjuicios a la paz y seguridad ciudadana. Lo que la Constitución exige es que la diferencia esté justificada, y en este caso, lo está de sobra.


La segunda parte de la respuesta sería una reforma urgente y profunda de la legislación de extranjería.


La entrada masiva ha puesto de manifiesto la insuficiencia de procedimientos concebidos para movimientos migratorios individualizados. Un Estado no puede gestionar decenas de miles de entradas simultáneas como si fueran otros tantos expedientes ordinarios.


La reforma debería establecer para situaciones de invasiones extraordinarias un procedimiento específico de identificación, clasificación y devolución acelerada. La intervención administrativa debería concentrarse en esos términos y la consecuencia ordinaria de la entrada irregular debería ser la devolución inmediata al Estado de procedencia, con procedimientos sumamente simplificados, plazos reducidos y efectos no suspensivos de los recursos.


Deberían revisarse igualmente los procedimientos administrativos y contencioso-administrativos para impedir que la acumulación de recursos individuales produzca, por su propia magnitud, la imposibilidad material de ejecutar las devoluciones. Simplificación significa adecuar el procedimiento a una emergencia colectiva sin convertir cada actuación administrativa en un proceso incompatible con la urgencia de recuperar el control territorial, que es un bien superior y colectivo.


El real decreto-ley puede servir para aquellas modificaciones que permita el artículo 86 CE, pero tiene límites cuando están afectados derechos del Título I. Las reformas sometidas a reserva de ley orgánica deberían tramitarse simultáneamente mediante proyecto de ley orgánica por procedimiento de urgencia, incluso recurriendo a los mecanismos parlamentarios que permitan su aprobación inmediata.


El objetivo conjunto sería claro: pacificar Ceuta, proteger a sus ciudadanos, recuperar el control efectivo del territorio y expulsar rápidamente a quienes carezcan de título jurídico válido para permanecer en España.


El Real Decreto 681/2026 reconoce la excepcionalidad del problema pero obliga a afrontarlo con potestades ordinarias. Esa es precisamente su contradicción y la causa de su más que probable fracaso.


Cuando lo ordinario ya no basta, aplicar lo excepcional previsto por la Constitución no significa abandonar el Estado de Derecho. Significa exactamente lo contrario: utilizarlo para devolver a Ceuta la seguridad, la libertad y la normalidad que sus habitantes tienen derecho a reclamar y el Estado la obligación de garantizar. Para ello sólo es necesaria voluntad de cumplir y hacer cumplir la Constitución.


Tomás Torres Peral es comandante de Caballería y abogado; de la Academia de las Ciencias y Artes Militares


O te defiendes, o te matan
Rafael Nieto. gaceta. 30 Agosto 2026

Todos los momentos históricos en los que la nación española ha tenido que arremangarse y echar de la piel de toro a quienes la habían invadido estuvieron ordenados por una máxima que es, a la vez, un derecho: el de la legítima defensa. Individual, familiar y también nacional. El derecho a defender tu casa, tu finca, el pueblo donde vives, la ciudad en la que trabajas…, tu patria. Ese derecho, llevado al ámbito militar y de la defensa, es también una obligación, naturalmente. Todos tenemos el derecho y el deber de defender lo nuestro, y sin duda España es nuestra, de todos los españoles. Nadie era capaz de discutir esto hasta hace un par de generaciones.


Pero, ¡ay! (que diría mi vecino Máiquez), la posmodernidad se caracteriza por hacer añicos todos los pilares de la civilización occidental, y desde luego el derecho a la legítima defensa es uno de ellos. La ideología woke se ha especializado en convertir a las víctimas en culpables, y a los verdugos en víctimas, y en castigar siempre la reacción pero nunca la provocación. La evolución de ese disparate moral ha terminado poniendo en cuestión el derecho a defenderse, que es tanto como decir que se ha dado un poder ilimitado a cualquier delincuente, terrorista o simplemente ladrón que decida tratar de quedarse con lo que no es suyo. «¡Oiga, perdone!, ¿no estará pensando usted en defenderse?«, te plantea la autoridad progre de turno.


Don Pelayo tuvo claro desde el minuto uno que si no ponía a sus (pocos) hombres bien colocados en las montañas asturianas, y no le echaban un par de huevos a la batalla de Covadonga, la morisma no iba a dejar de ellos ni las orejas. Defendió su pellejo, sin duda, pero también estaba defendiendo a su familia, a sus vecinos…, y a su patria. Lo mismo podemos decir de Daoiz y Velarde, de Manuela Malasaña, del cura Merino…¿Tuvieron dudas, en algún momento, sobre el sacrosanto derecho a defenderse del mejor ejército del mundo en aquel momento? Parece que no, a juzgar por cómo destriparon a los soldados de Napoleón. En realidad, la disyuntiva, desde el homo sapiens hasta hoy, ha sido siempre la misma: cuando pintan bastos, o te defiendes, o te matan.


Este largo introito me sirve para ponerles en contexto de la brava respuesta que han dado esta semana los ceutíes a los invasores marroquíes que llevan un mes en un país que no es el suyo. Pululando por las calles, llenándolas de mierda, robando y violando, atemorizando a los comerciantes, colapsando los servicios de urgencia, metiéndose en peleas…, en fin, un poco lo que han hecho siempre los moros en todas partes. Y como habían puesto ya sus tiendas en la playa, y la cosa empezaba a tener pinta de que se podía eternizar, varias decenas de españolazos de Ceuta decidieron destrozarles los chamizos, bloquear la «ayuda» de la Cruz Roja (siempre presta a colaborar con las peores mafias del planeta) y, de paso, repartir a los sarracenos alguna yoya, que tampoco viene mal para dejar las cosas claras y poner límite a su desvergüenza.


Como era previsible, le faltó tiempo a la sincronizada progre, al frenopático podemita y a la sección «charo» del lobby feminista para echarse las manos a la cabeza y «condenar la violencia que promueven los fascistas«. Incluso la ministra podemoide de Sanidad, Mónica «Saza» García, defendió airadamente la «magnífica labor» que realiza siempre la Cruz Roja y criticó con dureza a quienes impidieron el «reparto de la ayuda a los migrantes» (traducido al español real, «evitaron perpetuar el mantenimiento de los invasores en las calles de Ceuta«). Lo que les decía más arriba: al agresor nunca se le condena, ni se le reprocha, ni se le responde, sino que se le ayuda; al que se defiende (y defendiéndose él, nos defiende a todos los españoles), se le persigue y se le condena por parte del poder político.


A estas alturas, no queda más remedio que preguntarse: ¿A quién defiende exactamente ese poder político?, ¿para quién trabaja este Gobierno, y todos los que le apoyan directa o indirectamente? ¿Por qué Marlaska impuso el pasado año la Gran Orden del Mérito de la Guardia Civil al jefe de los espías marroquíes, que ha sido señalado como el principal promotor de la invasión de Ceuta? A poco que lo piensen, comprenderán enseguida que para esta banda criminal que tenemos aupada al poder es fundamental quitarnos el derecho a la defensa, o por lo menos intentarlo. Porque, de no ser así, igual que hemos echado varias veces de la piel de toro a los invasores que han tratado de robarnos la nación, los siguientes a los que echemos un día podrían ser ellos.


Ceuta: agresión y conflicto
Hughes. gaceta. 30 Agosto 2026

Sorprende que a estas alturas haya gente hablando de los problemas y dilemas de la inmigración. Si el PSOE considera lo de Ceuta una «crisis humanitaria» es que no lo es. Es un caso insólito. Imaginen que los «migrantes», como fenómenos naturales de pájaros, llegaran a las costas de Inglaterra desde un país que reclama la soberanía de los acantilados de Dover. Lo de Ceuta no es inmigración, y mucho menos migración, es otra cosa que se parece más a un acto de guerra llámenla híbrida.


Incluso si asumiéramos, cándidos nosotros, que esto es, sí, una crisis humanitaria, término perverso que escoge e impone sus recetas, sus palabras y sus políticas, sería difícil negar que destruye la soberanía española en Ceuta o, en términos más claros, y quizás acertados, su españolidad; la diluye porque sabemos que los españoles, ante la incomodidad del lugar, ya se estaban marchando de Ceuta, ya había un goteo, una ‘sustitución’ que ahora solo se reforzará.


O de otro modo: esto es una invasión belicosa, un agresión, un acto hostil contra la soberanía española, pero si solo fuera un fenómeno migratorio, también sería un acto contra la españolidad de la ciudad.


¿Se irían ustedes a vivir a Ceuta? ¿Pedirían plaza tras sacarse una oposición? ¿Montarían un negocio?


Los ceutíes están abandonados y ni siquiera tienen el consuelo monárquico. No está Sánchez, tampoco va el Rey, por tanto, no sienten «el Estado en toda su plenitud», recordando sus palabras en Paiporta. No está el Estado en su plenitud. Entendemos ya que es el Estado el que hace y deshace la Nación, y no al revés.


La única forma de que se lean los artículos es censurarlos, y por eso se habló estos días de López Burniol y su advertencia, no publicada en La Vanguardia, sobre un próximo conflicto civil en España. Fue un escándalo porque no se puede mencionar que la realidad es esa: guerracivilismo desenfrenado.


La izquierda española y las derechas antiespañolas, que él bien incluye en mismo frente, no se sumaron nunca realmente al abrazo de la Transición, una figura meramente artística, y luego retórica, que no existe. Culpar a Zapatero es una forma más de eludir el problema. El clima político no es de abrazo. El consenso (invocado por Vivas) no existe, y ese falso marco político-moral es un problema serio. Una especie de velo impuesto para falsearlo todo y hacer que de ahí surja una realidad viciada, artificiosa e irreal. No es que la realidad (el fondo del español) sea muy halagüeña, pero este sistema que nace de la farsa del consenso-abrazo lo empeora, consigue un alambicamiento tan deforme que se hace suicida: la máquina política española conduce a la asfixia o a aquello que dicen quería evitar: el enfrentamiento. ¿Cómo algo que se hizo para «evitar el conflicto entre hermanos» nos lleva a ello? Porque, por supuesto, no era sincero el propósito.


¿Sacaría el PSOE a alguien de Vox de su casa una noche a punta de pistola? Sería de otra forma. Nos llevarán hasta el punto en que no seamos hermanos, ni siquiera cainitas, ni dueños del territorio sobre el que pelear. La izquierda no está en los años 30 (en algunos aspectos es peor), pero hereda el ánimo o modo revolucionario, y da la sensación de querer liquidarlo todo. Quieren venderlo todo, hacerlo todo dinero. Tradiciones, estatutos, formas… Recibieron una herencia que detestan. La convertirán en dinero, rápido, como un piso con malos recuerdos del que desprenderse. La ‘licuefacción’ de la soberanía llega a Ceuta tras Cataluña, País Vasco, Gibraltar… Los ceutíes son, entre todos, los españoles más abandonados. Contaba hoy un artículo de Joaquín Campos que en la playa ceutí del Trampolín flotan zurullos hasta que se deja de hacer pie. ¿Puede haber algo que repugne más a un español que el zurullo de un marroquí? El ceutí, para ser buen ciudadano, tiene que ir allí a chapotear, hacer inmersiones, y nadar a braza humanitaria entre las heces alauitas.


Lo de España no es la narcotizada sumisión houellebecquiana. Lo será, quizás, pero es antes un acto de traición hecho de degeneración y odio. Está todo en el conde don Julián de Goytisolo, obra prefiguradora. No se trata solo de abrir la puerta al moro, también hay que follárselo en el sentido de ponerle el culo.


No es una crisis humanitaria, es una invasión, y no hay consenso ni posibilidad alguna, solo un conflicto larvado en la lenta (no tan lenta) liquidación de España.


Exige una convocatoria electoral

Marcos de Quinto, en la previa de la ‘Armada Solidaria’ que reunirá a más de 100 fragatas: «Ceuta es España y Mohamed VI actúa como Al Capone»
Unai Cano. gaceta. 30 Agosto 2026

El empresario y exdiputado Marcos de Quinto ha reivindicado este sábado la españolidad de Ceuta durante la cena previa a la denominada ‘Armada Solidaria’, una iniciativa ciudadana que este domingo 30 de agosto pretende reunir a más de un centenar de embarcaciones para navegar frente a las costas de la ciudad autónoma. De Quinto ha asegurado que la movilización envía un mensaje tanto de respaldo a los ceutíes como de firmeza frente a Marruecos.


La iniciativa ha conseguido sumar ya más de 100 embarcaciones, que navegarán con banderas españolas por las aguas próximas a Ceuta como gesto simbólico después de la invasión migratoria vivida durante las últimas semanas. De Quinto ha definido la convocatoria como una «armada civil» y «pacífica» y ha explicado que detrás del proyecto han trabajado siete personas, entre las que ha citado a Pedro Rodríguez, Amalio de Marichalar y Medhi.


«Tenemos dos objetivos. El primero, apoyar a los ceutíes. No estáis solos», ha señalado el empresario, que ha explicado que los participantes han querido desplazarse hasta la ciudad para transmitir personalmente ese respaldo. El segundo mensaje, según ha afirmado, tiene como destinatarios a Marruecos y Mohamed VI: «Esto es España y estas aguas jurisdiccionales son españolas». «Mañana más de 100 embarcaciones vamos a estar surcando nuestras aguas como gesto», ha añadido.


De Quinto ha endurecido después su discurso contra el monarca marroquí, al que ha comparado con Al Capone. «El rey Mohamed VI funciona como Al Capone», ha afirmado. Según su planteamiento, Marruecos utiliza periódicamente la presión sobre España para obtener posteriormente contrapartidas: «Provoca y posteriormente pide acuerdos preferenciales y pide dinero para proteger nuestras fronteras». Frente a ello, ha defendido que España debe asumir directamente la defensa de sus límites territoriales y no delegarla en Rabat.


El exdiputado también ha cargado contra la respuesta del Gobierno a la situación de Ceuta. A su juicio, el Ejecutivo podría acelerar la salida de las personas que hayan entrado irregularmente, pero está escudándose en la falta de funcionarios necesarios para tramitar los expedientes. De Quinto ha contrapuesto esta situación con otros procesos administrativos —como la regularización masiva de ilegales— en los que sí se movilizaron recursos suficientes para agilizar los trámites.


En este sentido, ha defendido recurrir a la Ley Orgánica 4/1981, que regula los estados de alarma, excepción y sitio, y ha planteado la declaración del estado de sitio como mecanismo para afrontar la crisis. De Quinto ha sostenido que esta figura permitiría actuar con mayor rapidez, aunque la Constitución reserva el estado de sitio para supuestos de insurrección o acto de fuerza contra la soberanía o independencia de España, su integridad territorial o el ordenamiento constitucional, y su declaración corresponde al Congreso por mayoría absoluta a propuesta exclusiva del Gobierno.


La ‘Armada Solidaria’ partirá este domingo con el propósito de convertir el mar en el escenario de una demostración de apoyo a Ceuta. Los organizadores presentan la convocatoria como una movilización civil y pacífica, protagonizada por embarcaciones particulares y banderas españolas, con la que quieren trasladar a los vecinos de la ciudad que cuentan con respaldo desde otros puntos del país. «Dado que no hay ninguna fragata, hemos venido nosotros con nuestras banderas para surcar esas aguas», ha resumido De Quinto.


El desastre inflacionista de Sánchez: 100 euros ahorrados en 2018 valen hoy menos de 79
Acumula un 27% de inflación y dieciséis meses empobreciendo a España por encima que la eurozona
Daniel Lacalle. la razon. 30 Agosto 2026

El Gobierno lleva años vendiendo la idea de que la inflación era un fenómeno importado, transitorio y ya superado. Sánchez afirmó, con su habitual tono melifluo que el suyo era "el Gobierno que mejor ha controlado la inflación". La realidad es muy distinta. Casi año y medio con inflación (IPC) mayor que la media de la zona euro, precios de los alimentos y de la vivienda disparados, y una economía privada ahogada.


Sí, el exceso de inflación en España con respecto a la eurozona es culpa del Gobierno. Disparar el gasto político es imprimir moneda por encima de la demanda del sector privado, aunque no tengamos banco central. No solo eso.


Sus regulaciones absurdas, leyes intervencionistas, expolio fiscal y ataque a ganadería, agricultura, industria y empresas frenan la capacidad de aumentar la oferta, la competencia y, con ello, controlar los precios. Ningún gobierno de España ha sido más intervencionista.


El resultado: subida de los alimentos de más del 41% con Sánchez, subida de la vivienda y servicios básicos, más del 27%, y caída de los salarios reales netos de un 3,5%. El sanchismo se lucra con la mayor inflación al negarse a deflactar los impuestos y, además, disfraza la ratio de deuda y déficit inflando el denominador (PIB nominal). Fascinante.


Sánchez le dijo a Rajoy en sede parlamentaria en 2015, "señor Rajoy, usted le sale muy caro a los españoles", "los precios que dependen de usted no han dejado de subir durante sus años de Gobierno", "ha aumentado la factura del gas y de la electricidad". Pues bien, con Sánchez, los precios han subido más de cuatro veces y media más que con Rajoy. Los precios que "dependen de usted", como le espetó a Rajoy, han subido más del triple con usted, señor Sánchez, y mucho más que en la media de la eurozona.


Toda la propaganda de Sánchez, su afán por echar balones fuera y su constante culpa a factores externos se desmorona cuando se comprueba que la inflación es muy superior a la media de la eurozona que sufre los mismos efectos externos.


Sánchez te hace pobre, echa balones fuera y encima te dice que se lo agradezcas.


Los datos del INE de este 28 de agosto de 2026 desmienten la propaganda sanchista. El IPC adelantado se disparó al 4,3% anual, siete décimas más que en julio, su nivel más alto desde febrero de 2023, y el IPC armonizado (IPCA) escaló al 4,5%, seis décimas más. La inflación encadena siete meses consecutivos de alzas y casi un año y medio por encima de la media de la eurozona.


No es solo energía. En julio subieron a la vez la general y la subyacente. El transporte subió en julio un 6,2% anual y la vivienda un 5,7%, según el INE. Y en el avance de agosto la subyacente armonizada vuelve a subir, hasta el 3,2%. Nada de esto lo puede achacar a un shock externo. Son trabas interiores, costes regulatorios e impuestos.


La comparación es la prueba del fracaso. En julio, el IPCA español fue del 3,9% frente al 2,9% de la eurozona: un punto entero de diferencial y la tasa más alta de las grandes economías del euro, por encima de Alemania (2,8%), Italia (2,9%) y Francia (2,4%). A espera de datos de agosto, la comparación será similar, con un IPCA de 4,5% en España y tasas muy inferiores en las economías comparables.


La serie oficial del INE es demoledora. Desde mayo de 2025 hasta julio de 2026, quince meses consecutivos con inflación superior a la media de la eurozona. Con el avance del 4,5% de agosto frente a una eurozona que rondaba el 2,9%, el decimosexto mes está garantizado. España ha ampliado la brecha de precios con la zona euro y con ello pierde todavía más competitividad.


Esto no es mala suerte. Es el resultado de un modelo que encarece la alimentación, la vivienda y la energía por diseño, asfixia la producción y la oferta con impuestos y trabas, y utiliza la subida de precios como maquinaria de recaudación.


Desde junio de 2018, cuando Pedro Sánchez llegó a Moncloa, hasta julio de 2026 la inflación acumulada es del 26,4% según la propia calculadora del INE. Añadiendo el 0,7% mensual de agosto, el acumulado supera el 27%.


Cada 100 euros ahorrados en 2018 valen hoy menos de 79 en poder de compra. Y esa pérdida no se ha compensado con salarios. La OCDE certifica que el poder adquisitivo de los sueldos españoles ha perdido dos puntos porcentuales desde 2021, frente a un avance medio de un punto en el conjunto de las economías avanzadas. Los salarios reales siguen un 2% por debajo del nivel del primer trimestre de 2021, y si se añade la mayor carga impositiva la caída supera el 5%. Con los datos de 2026, nos enfrentamos a otro año de empobrecimiento.


Hacienda se llena los bolsillos

Mientras las familias pierden, Hacienda gana. La recaudación tributaria alcanzó un máximo histórico de 148.944 millones de euros en el primer semestre de 2026, un 10,4% más que un año antes: 14.089 millones adicionales, con el IRPF creciendo un 10,6% y el IVA un 8,4%.


El mecanismo se llama progresividad en frío, pero es el expolio en caliente. Los tramos, mínimos y deducciones del IRPF no se actualizan con la inflación, de modo que un salario que sube en términos nominales y baja en términos reales paga un tipo efectivo más alto.


El resultado es una subida de impuestos silenciosa, nunca votada y que afecta mucho más a los trabajadores de clase media y baja a los que el socialismo finge proteger. La fiscalidad efectiva media sobre los salarios pasó del 15,5% en 2019 a un 17,5% previsto en 2025, con un IPC acumulado del 23,5% entre 2020 y 2025 sin deflactar la tarifa.


El diferencial español tiene causas identificables, y casi todas son de política interna o europea. La mayor parte del encarecimiento de la electricidad para el consumidor es estructural y regulatoria. Penalización al respaldo, mix politizado, ruina fiscal a las nucleares, el sobrecoste permanente de los servicios de ajuste y el "modo reforzado" del sistema tras el apagón del 28 de abril de 2025 se traslada directamente a las tarifas y al IPC español, no al alemán ni al francés.


La crisis actual no es de crudo, es de capacidad de refino, y esa capacidad se ha destruido por decisión política. Europa cerró en un solo año cuatro refinerías, 400.000 barriles diarios de capacidad propia, aumentando su dependencia de importaciones.


Penalizar fiscal y normativamente el refino solo lo hace más caro. Al expolio del diésel y la gasolina que acumulan más de un 45% de impuestos, se suma la asfixia regulatoria y fiscal que agricultores y ganaderos llevan años denunciando en la calle. Las regulaciones y exigencias absurdas y una fiscalidad de módulos que ignora la escalada de costes. Cuando se destruye capacidad productiva nacional, el ajuste llega por precio.


La inflación es siempre un fenómeno monetario y fiscal. Más unidades de moneda destinadas a un gasto público creciente, con una oferta interna que se estrangula por vía regulatoria e impositiva. Los precios suben porque el Estado necesita que suban.


El balance del sanchismo es claro. Más de un 27% de inflación acumulada, dieciséis meses peor que la media de la eurozona, salarios reales netos por debajo de 2019, renta disponible cayendo y una recaudación récord expoliando a los trabajadores. Los ciudadanos pagan el expolio dos veces, en el supermercado y en la nómina.


La solución no es un nuevo decreto de rebajas temporales propagandísticas. La solución es deflactar los impuestos a la inflación real, eliminar la fiscalidad artificial sobre la energía, las regulaciones asfixiantes, dejar de destruir capacidad de refino y de producción agroganadera, y reducir el gasto público estructural que exige más impuestos e inflación cada año. Todo lo demás es crear pobres y llamarlo cohete.


Por qué Sánchez cede siempre ante Marruecos
Juan Manuel Blanco. Vozpópuli. 30 Agosto 2026

La intensidad de la última invasión de Ceuta ha sacado a la luz un hecho bien conocido, pero hasta ahora muy poco comentado, prácticamente tabú. Marruecos lleva décadas ejecutando todo tipo de ataques y agresiones en la zona gris, llamada así por situarse en un espacio intermedio entre la paz y la guerra abierta. Su objetivo no es otro que una expansión territorial a costa de España.


La zona gris abarca esas acciones hostiles ambiguas, cuya intensidad se sitúa deliberadamente por debajo del umbral que desencadenaría una respuesta militar del adversario. Incluye ciberataques, desinformación, coerción económica, sabotajes, campañas de influencia e intoxicación, presión diplomática, terrorismo por grupos interpuestos, operaciones encubiertas y, por supuesto, instrumentalización de la migración. Aunque no es difícil identificar la autoría de cada ataque, su calculada ambigüedad dificulta una respuesta firme.

La estrategia del salami

El agresor en la zona gris no pretende aplastar al adversario sino alterar su percepción de costes y beneficios para que ciertas opciones, antes impensables, comiencen a parecerle aceptables. Aprovecha las vulnerabilidades jurídicas, políticas, sociales, económicas o emocionales del oponente a fin de modificar las fronteras sin recurrir a la guerra abierta. Lo señaló Sun Tzu hace 2500 años: “el arte más supremo de la guerra es someter al enemigo sin llegar a luchar”. Cada agresión gris no suele revestir extrema gravedad, pero el goteo de acciones acaba generando un vuelco estratégico. Es la llamada “estrategia del salami”: el atacante va cortando una fina loncha tras otra hasta que, a la larga, se lleva todo. A escala global, Rusia y China son los grandes agresores en la zona gris. Marruecos alcanza un puesto destacado a escala regional.


Las democracias tienen más dificultades para actuar y responder en este ámbito porque las fortalezas del Estado de Derecho (necesidad de pruebas y exigencia de proporcionalidad) se convierten en debilidades frente a un adversario autoritario que explota la ambigüedad. La presión en la zona gris también manipula la percepción del atacado, induciendo a su opinión pública a clasificar los episodios en una categoría inadecuada. El asalto a Ceuta fue principalmente una agresión de una potencia extranjera, pero diseñada para que parezca solamente un problema migratorio o humanitario, aunque también lo sea.


La pasmosa pasividad española

Resulta increíble, pero España apenas ejecuta acciones defensivas en la zona gris, pese a que recibe agresiones constantes. Ni siquiera las de naturaleza pasiva, como guarnecer bien la frontera o cambiar ciertas leyes buenistas, que favorecen la acción del enemigo. Sánchez cede automáticamente a cada amago de presión de Marruecos sin recibir contrapartida comparable, algo que anima al agresor a intensificar los ataques, sabiendo que no afrontará costes ni resistencias. Para el defensor, la cesión permanente se acaba convirtiendo en una droga que restaura instantáneamente una aparente “normalidad”… hasta la siguiente agresión. Encajar golpes repetidos sin responder adecuadamente genera un círculo vicioso que deteriora la moral y extiende la cobarde percepción de que es inútil resistir.


Muchos atribuyen la desmesurada sumisión de Sánchez a informaciones comprometedoras obtenidas a través de Pegasus. Pero no es necesario recurrir a un hipotético chantaje para explicar qué el sometimiento constituya su postura óptima porque la actitud cobarde y pusilánime ante Marruecos comenzó mucho antes que Sánchez y el Pegasus. Salvo honrosas excepciones, como la crisis de Perejil, España ha venido aplicando una política de cesiones constantes desde la entrega del Sahara en 1975, si bien no de forma tan cruda, extrema y abiertamente humillante como la actual.


Los gobiernos anteriores cedían casi siempre, pero al menos controlaban los tiempos e intentaban disimular. Sánchez lo hace abiertamente, al instante, dando las gracias al agresor que acaba de clavarle un dardo impregnado en curare. Mientras los anteriores presidentes acababan agachando la cabeza cada vez que Marruecos lo exigía, Sánchez se baja los pantalones preventivamente antes de que el sultán se lo pida. ¿A qué se debe tamaña sumisión?


La tentación del corto plazo

El elemento decisivo en una pugna en la zona gris es el horizonte temporal que maneja cada parte. Marruecos afronta el conflicto con un horizonte de largo plazo, los gobiernos españoles anteriores con un enfoque de corto plazo y Sánchez improvisa a cortísimo plazo. En una sucesión de agresiones en la zona gris, un defensor cortoplacista tiende a evaluar cada episodio por separado mientras el atacante largoplacista considera la serie completa, logrando así ventaja.


La cesión es una opción muy tentadora para un dirigente político que contempla solamente el horizonte de una legislatura. Enfrentarse a una agresión concreta en la zona gris implica costes inmediatos muy visibles: incremento del gasto militar, tensiones diplomáticas, posibles perjuicios económicos, incertidumbre en los mercados o desgaste electoral y todo por un acto que, aislado del resto, no reviste tanta gravedad. Por el contrario, las nefastas consecuencias de la cesión solo llegan tras procesos acumulativos que se percibirán décadas después, cuando gobiernen otros.


Los gobiernos españoles sucumbieron a esta trampa del corto plazo y, despreocupándose del futuro, iniciaron una serie interminable de concesiones al vecino del Sur. Entre 1977 y 1978, Marruecos construyó el malecón exterior del puerto de Nador sobre aguas territoriales que España consideraba propias por corresponder a Melilla. No consta protesta diplomática alguna. Los documentos estratégicos españoles no señalan a Marruecos entre las amenazas externas, aun cuando nuestro vecino reivindica abiertamente territorios españoles y ha reforzado considerablemente su ejército. España redujo paulatinamente la presencia militar en Ceuta y Melilla, desde unos 20.000 efectivos en 1980 a unos 6.000 soldados en la actualidad a pesar de la creciente amenaza. La lista sería larguísima. Ninguna de las cesiones implicaba un gran peligro por separado, pero la suma de todas ellas deterioró gravemente la posición estratégica española. En una clara táctica del avestruz, el conflicto con Marruecos entró desde el principio en el capítulo de la ocultación y la autocensura; no se debía pensar, hablar o escribir sobre algo que “no existía”.


Este deterioro estratégico se ha exacerbado y acelerado vertiginosamente con Sánchez, un personaje centrado en la gestión de sus intereses, no ya a corto plazo, sino en el presente más inmediato. Como gobierna a lomos de un equilibrio inestable, se ve obligado a achicar agua constantemente y a observar compulsivamente la intención de voto. Su objetivo no es ya evitar una crisis internacional durante su mandato sino suprimir a toda costa cualquier síntoma de tensión que pudiera desestabilizar su precario gobierno. Por ello ha cedido preventivamente antes de que Marruecos lo exigiera, por ejemplo, reconociendo inesperadamente la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental. Como buen ignorante, creyó que así evitaría agresiones en la zona gris cuando, en realidad, las estaba fomentando. Sánchez ha alcanzado tal extremo de sometimiento, que probablemente ya no puede mover una hoja en Ceuta, mucho menos evitar o resolver una crisis, sin permiso del monarca alauí.


La memoria estratégica

Podría pensarse que las democracias enfocarán siempre su política exterior y de defensa con una visión de corto plazo, pero no así: los países serios mantienen cierta continuidad estratégica porque el Estado no es solo el gobierno. Existen cuerpos de funcionarios de élite estables (servicios de inteligencia, fuerzas armadas, cuerpos de seguridad, servicio exterior), que comparten un conjunto de saberes, valores y criterios. Estas comunidades estratégicas cumplen funciones que un gobierno temporal no puede desempeñar: conservan la experiencia de crisis anteriores, identifican patrones que trascienden una legislatura y mantienen un criterio uniforme en la percepción del entorno internacional.


La continuidad estratégica requiere que estas comunidades funcionariales posean adecuados niveles de calidad, autonomía y principios. Y también influencia suficiente para contrarrestar la inclinación cortoplacista de los gobiernos. Sin embargo, la relevancia de estos grupos no suele depender de leyes o reglamentos escritos; más bien de normas informales, esas reglas no escritas, basadas en hábitos, costumbres institucionales y experiencias repetidas.


Si algo llama la atención de Marruecos es su fuerte coherencia y continuidad estratégica en política exterior y defensa, con una orientación expansionista, que busca la hegemonía regional a largo plazo. Su régimen no es democrático pues los gobiernos electos gestionan solo los asuntos secundarios, el día a día, mientras el rey retiene amplios poderes en defensa, política exterior o seguridad nacional. Pero el monarca delega estas competencias, a través de reglas informales poco conocidas, al denominado “Majzen” u oligarquía permanente que gobierna Marruecos desde la sombra, formada por altos cargos del ejército, seguridad del Estado, servicios secretos y élites económicas, actuando posiblemente el rey como moderador. El Majzen contendría grupos estables especializados en defensa, servicios secretos, orden público y política exterior, con influencia y poder de decisión, que impulsarían esa continuidad estratégica.


En España también existen comunidades funcionariales expertas en seguridad, defensa y relaciones exteriores, vinculadas a los correspondientes ministerios, así como el Departamento de Seguridad Nacional, que constituye un núcleo profesional con cierta estabilidad, capaz de transmitir memoria estratégica al presidente. Sin embargo, el filtrado, la interpretación final, la integración y la traducción política de los informes y recomendaciones parecen corresponder cada vez más a asesores y cargos de confianza del presidente, que gozan de menos permanencia y autonomía de pensamiento pues dependen de un nombramiento o cese discrecional. Los asesores presidenciales tienen, por tanto, fuertes incentivos para enfocarse en el corto plazo. En definitiva, los grupos que retienen el conocimiento y la memoria estratégica habrían ido perdiendo influencia frente a los asesores presidenciales, que determinarían qué información importa, cómo debe interpretarse y, sobre todo, qué respuestas son políticamente convenientes.


“Relaciones de buena vecindad”

Sánchez es el catastrófico remate final de un proceso de deterioro continuado de nuestra posición estratégica. Quizá los gobiernos confiaron en que, con la entrada en la OTAN, en la UE y la caída del Telón de Acero, podrían despreocuparse de la defensa y desentenderse del pensamiento estratégico. Craso error porque nadie vendrá en nuestra ayuda si no somos capaces de defendernos nosotros mismos. De tanto recibir golpes sin apenas devolver alguno, España ha acabado desarrollando una especie de indefensión aprendida colectiva y un sentimiento de profunda cobardía y pasividad, agravado por esas corrientes de “pensamiento” que ponen en duda la propia existencia de España. Un país que no se respeta a sí mismo, difícilmente será respetado por los demás.


En el conflicto con Marruecos hemos preferido vivir durante décadas en la mentira cómoda y el autoengaño, antes que afrontar la hiriente realidad. Los gobiernos repitieron invariablemente la frase “nuestras relaciones de amistad y buena vecindad con el Reino de Marruecos”, una expresión tan falsa como ignominiosa. Porque la buena vecindad exige recta intención de ambas partes, no de una sola. Y porque resulta imposible mantener amistad con un vecino empeñado en arrebatarte parte de tu casa… a no ser que tu intención final sea entregársela.


******************* Sección "bilingüe" ***********************


Elegisteis el deshonor y ahora tendréis la guerra
Enrique Navarro. libertad digital. 30 Agosto 2026

Chamberlain es un personaje histórico cuyo recuerdo ha borrado todos sus grandes aciertos, oscurecidos por el Tratado de Múnich. Había sido el mejor alcalde de Birmingham, el mejor ministro de Sanidad y ministro de Finanzas salvando a Inglaterra en otra gran batalla: la Depresión de 1929, pero seguramente el cáncer, aparte de acabar provocándole la muerte, le jugó una mala pasada y quedó como el hombre que no supo o, mejor dicho, no quiso parar los pies a Hitler. Su objetivo era loable, que cientos de miles de jóvenes no muriesen en Europa como recién había ocurrido en la Primera Guerra Mundial, pero en su buenismo erró en el diagnóstico.


El presidente del Gobierno de España de 2026 no es el de 2020, más allá de las diferencias políticas. Como Neville Chamberlain, era rápido, mantenía el carisma entre sus votantes, se anticipaba a los hechos y fue capaz de formar gobiernos imposibles que han resistido legislaturas completas, librándose de los jefes de la Oposición sin despeinarse. Esto no se consigue con desidia.


Pero en este año, el presidente se encuentra tan paralizado como Chamberlain. Este lo fue por el cáncer, es decir por el hecho de la muerte cercana y dolorosa, y el presidente Sánchez lo es por la cercanía de una derrota, también dolorosa en lo personal, que no solo es de partido, es de concepto. El PSOE no va a perder las elecciones por los resultados económicos o sociales de sus políticas, las va a perder por la desidia, seguramente inevitable, del presidente ante los problemas.


Los problemas en la vida no se pueden evitar, y sobre todo en política, cuando además existen efectos colaterales y cada posible solución acarrea diferentes problemas por las interdependencias creadas para protegerse. Es la falta de respuesta la causa del hundimiento. Es la elección del deshonor en lugar de la guerra. Así ha ocurrido con Ábalos, Cerdán, su hermano, Begoña, Junts, la SEPI, Zapatero, Bildu, Leire. En cada uno de estos casos en lugar de asumir el problema y plantarle cara con determinación, siempre ha elegido el deshonor de no hacer nada, seguramente porque nada puede hacer y porque nada quiere hacer, salvo acabar sus días políticos como Chamberlain, simplemente ganando tiempo, para un final político lo más confortable posible en medio del caos. Sus logros como los de Chamberlain quedarán oscurecidos en la posteridad por su legado del último año.


Ceuta era, y digo era, la gran oportunidad perdida, quizás la última chispa que podría haber aprovechado el presidente para recuperar su imagen, para demostrar a sus votantes que ese gobierno tan numeroso sirve para algo. Solo tenía que plantarse en Ceuta con la Legión, hacer un encendido discurso españolista y amenazar a Marruecos. Pero eligió el deshonor de permanecer en La Mareta. Chamberlain eligió el deshonor por miedo, por una razón que muchos comprendían.


Si el presidente español hubiera querido dar este golpe de efecto y no lo hizo, estaría incapacitado para el cargo. Si el presidente no quiso hacerlo y lo hubiera hecho, sería un pelele en manos de terceros. Pero, si el presidente no quiso hacerlo y no lo hizo, sería inútil, dando por hecho que está en nuestro bando. La lógica nos lleva a dos conclusiones: desidia o miedo a las consecuencias, que no son políticas sino personales para explicar lo ocurrido.


Los acontecimientos seguirán paralelos. El pacto de la vergüenza de no hacer nada, salvo el ejercicio de cosmética de sacar unos blindados de cincuenta años a pasear por las calles de Ceuta y revolverse contra nuestros aliados en lugar de hacerlo contra el agresor, no es muy diferente de lo acontecido en 1938. Ahora vendrá el apaciguamiento y después la guerra de broma. Con el primero, creeremos que el problema se ha resuelto, con la segunda pensaremos que todo quedará en amenazas cuando aproveche Marruecos para golpear en el Sáhara o en Argelia.


¿Por qué Churchill sabía que habría guerra? Porque leyó los hechos e hizo el análisis correcto. Alemania necesitaba la guerra para que sobreviviera el nazismo. Es decir, el autoritario régimen alemán estaba abocado a la guerra para no ser exterminado otra vez por las demás potencias europeas y para ello necesitaba el Tercer Reich. Marruecos, en su afán de liderazgo regional, necesita mantener la tensión con España. Las razones no son muy diferentes. Marruecos derrotando a España y reivindicando Ceuta y Melilla, se convierte en un actor respetable y respetado, aliado de Estados Unidos, en el acceso al Mediterráneo, controlando sus aguas y el fondo marino. Si España no es capaz de acabar con su constante amenaza, ¿cómo lo van a hacer Argelia, Mauritania o el Frente Polisario? La jugada es un póker de ases para Marruecos.


Los actuales aliados de Rabat tienen mucho que ganar. Estados Unidos tendrá en Marruecos la puerta de África, la base que le permitirá controlar los desmanes de Rusia y China en el Sahel y en el norte de África; e Israel tendrá un aliado con el triple de población, musulmán, controlando la otra puerta del Mediterráneo, enfrentado a los enemigos de Israel en Europa y con un potencial agrícola para dar de comer a la población de Israel que padece restricciones y sequía. Es decir, Marruecos, Estados Unidos e Israel hacen política con mayúsculas, pero nosotros hemos elegido el deshonor para evitar una guerra.


Inglaterra eligió a Churchill para reemplazar a Chamberlain, algunos dirán que era el Oscar Puente de los Tories. Mi devoción Churchiliana me impide tal comparación. Feijóo deberá elegir si querrá ser Halifax, el diplomático sibilino que maniobraba en las sombras para evitar la guerra, o Churchill, dispuesto a dirigir la nave española con decisión para acabar en buen puerto. Pero en algún momento, y no pasará mucho, deberá tomar una decisión con Marruecos: el apaciguamiento o la confrontación. En la primera tenemos mucho que perder, en la segunda mucho por ganar: respeto, honor, dignidad, seguridad.


Si España detiene a Marruecos, será un socio fiable europeo, la población marroquí ganará, nuestra ascendencia en la región especialmente con Argelia se verá reforzada y marcará un antes y después ante la rendición de Occidente. No olvidemos que en el fondo lo que se debate en Ceuta no es una cuestión migratoria, de soberanía territorial o de intereses bilaterales, es como en 1939 una cuestión de independencia y liderazgo. Ya va siendo hora de que el Occidente europeo, el auténtico, le gane una batalla al Oriente, a la barbarie, y se ponga en su sitio. Si España vence en Ceuta, Europa se rearmará moral y políticamente para protegerse de sus amenazas sistémicas. Si cedemos en Ceuta, la guerra entre Occidente y el Oriente estará perdida y en pocas décadas apenas quedarán restos arqueológicos de lo que representó Europa al mundo enterrados en sus propios escombros.


Churchill en su discurso de los Comunes tras el regreso triunfal de Chamberlain de Múnich, ufano, blandiendo el acuerdo de la ignominia con Hitler que condenó a austriacos, checoslovacos y a la República Española, dejó un texto para la historia con el que termino.


"Y no supongáis que esto es el final. Esto solo es el principio del ajuste de cuentas. Esto es solo el primer sorbo, el primer anticipo de una amarga copa que se nos ofrecerá año tras año a menos que, por una suprema recuperación de la salud moral y del vigor marcial, nos levantemos de nuevo y tomemos posición por la libertad como en los viejos tiempos".


España, abocada a una nueva crisis del 98
Jesús Cacho. Vozpópuli. 30 Agosto 2026

Bajo la firma de Ghislain de Montalembert, la revista Le Figaro ha publicado este mes "Las 50 decisiones que, en los últimos 50 años, han hundido a Francia". El inventario de iniciativas políticas y errores estructurales que han precipitado el pavoroso declive galo, desde Giscard d’Estaing a Macron, ha corrido a cargo del Instituto Thomas More, que otorga a las concesiones realizadas por París en el marco de la integración europea una importancia capital en esa decadencia. Según los autores del informe, "el origen de nuestros problemas reside sobre todo en la incompatibilidad entre ciertos compromisos europeos (Acta Única, Tratado de Maastricht, Tratado de Lisboa) o compromisos internacionales (acuerdos del GATT en 1992, OMC en 1995, etc.) y una serie de decisiones económicas incoherentes tomadas por los sucesivos gobiernos, la más evidente de las cuales fue la introducción de la semana laboral de 35 horas en el momento de la creación del euro y la posterior firma de acuerdos que abrieron el mercado europeo a países con costes de producción y jornadas laborales mucho más competitivas". Para los responsables del Thomas More, "el proyecto europeo es un fracaso", un fiasco medido a la luz de los pobres resultado obtenidos frente a los objetivos pretendidos: la paz, la estabilidad monetaria y financiera, y la prosperidad. Treinta años después de Maastricht, el sabor es amargo. El Acta Única impide la formación de potencias industriales de primer orden. Los Acuerdos de Schengen han agravado el problema de la inmigración ilegal al no garantizar la protección de los territorios sino al contrario. Maastricht proporcionó una moneda única, pero con presupuestos divergentes y sistemas fiscales contrapuestos. Y la Comisión está tomando iniciativas que van en contra de los intereses de la ciudadanía en cuestiones esenciales (inmigración, economía, etc.), debilitando sus fortalezas (energía, industria, etc.) a impulsos de un intervencionismo atroz.


"Las repercusiones para Francia han sido colosales", señala el informe. En un país marcado desde hace tiempo por la desconfianza entre el pueblo y sus líderes, la idea de que los debates e incluso las elecciones son un mero espectáculo porque las decisiones se toman "en otro sitio" no ha dejado de ganar adeptos. La firma del Tratado de Lisboa, rechazado en referéndum por los franceses, confirmó la imagen del político siempre dispuesto a ignorar la voluntad popular, un episodio convertido en una especie de veneno capaz de infectar todo el cuerpo político. Más allá del distanciamiento de las elites, la firma del Tratado de Lisboa socavó gravemente la confianza en la democracia. Vale el concepto de "posdemocracia" acuñado por el sociólogo inglés Colin Crouch. La "posdemocracia" no es una dictadura, porque las instituciones democráticas se mantienen. Sin embargo, las elites tienden a marginar esas instituciones dispuestas a vaciar la democracia de su esencia. Las decisiones no se toman de acuerdo con la voluntad popular, sino según la visión tecnocrática, y a menudo bajo la presión de los medios de comunicación y los grupos de presión. Viene a cuento la preocupación de Tocqueville: la democracia puede morir desde dentro, sin un cambio institucional alguno, bajo la mirada impotente de la ciudadanía.


51 años después de la muerte de Franco (noviembre de 1975), 49 de las primeras elecciones libres (junio de 1977) y 48 de la aprobación de la Constitución (octubre de 1978), como hitos más relevantes de nuestra historia reciente, están por definir las 50 decisiones políticas que en este medio siglo han llevado a la democracia española al borde del colapso, abocando al país a una crisis existencial de no menor dimensión que la que en 1898 provocó la pérdida (quiebra moral, política y económica) de las últimas colonias de ultramar tras la guerra con Estados Unidos. Tras una larga historia de reyes felones, espadones de Loja y guerras civiles, España asistió a la muerte de Franco al nacimiento de un sistema que por primera vez prometía paz, libertad y prosperidad para todos en un edificio levantado sobre el pánico al pasado de unos (los derrotados) y el miedo al futuro de otros (los vencedores), un milagroso abrazo fraternal convertido quizá en el gesto más luminoso de nuestra atribulada trayectoria como nación. De las fallas contenidas en la Carta Magna, de sus agujeros negros, se ha escrito mucho. Poco o nada, sin embargo, de las oportunidades que el sistema tuvo para haber corregido sobre la marcha esos errores de diseño una vez desaparecido, tras la victoria socialista de 1982, el peligro de asonada militar.


Ocasiones sonadas hubo para ello, como la gran crisis de 1992/93 -más de un millón de trabajadores al paro en apenas 18 meses- desatada tras el cierre de la Expo sevillana y de los JJ.OO. de Barcelona, por no hablar de los escándalos de corrupción del felipismo. Hubiera sido el momento de replantear el diseño territorial dibujado en la CE o de recuperar algunas de las funciones que el Estado jamás debió haber cedido. Pero para entonces los "aprovechados" de nuestra democracia, convertida ya en una partitocracia descarada, habían decidido repartirse hasta el final el gran pastel del desarrollo al que habían sido convocados tras la muerte de Franco un PSOE desaparecido durante la dictadura, la derecha heredera del franquismo, el PCE como sello de legitimidad, y los nacionalismos de derechas, prestos a traicionar el texto constitucional a la primera oportunidad, catalán y vasco, con la Corona como guinda de un pastel del que Juan Carlos I, el primer protagonista de aquel milagroso abrazo, se aprestó de inmediato a sacar provecho con una conducta, corrupción pura y dura, digna de toda censura.


Para entonces ya se había encargado Felipe González de maniatar a los jueces que podrían llevar a los políticos a la cárcel, rompiendo con la separación de poderes establecida en la CE. El crecimiento económico producido entre 1995 y la gran crisis de 2008, catapultado por la exitosa gestión del primer Gobierno Aznar, hizo creer a casi todos que el dinero iba a ser capaz de tapar las vergüenzas de un sistema que ya eran evidentes para cualquier observador imparcial. Y entonces ocurrió la tragedia del 11-M, o el intento deliberado de cortar las alas a un país periférico que de repente se creyó capaz de jugar en la liga de las grandes potencias. Una matanza típica de servicios secretos, con mano de obra marroquí a la que se hizo desaparecer con la voladura de un piso en Leganés, hecho insólito en la historia del terrorismo yihadista. Fuera testigos. España renunció a saber quién o quiénes fueron los autores intelectuales de una masacre que cambió para siempre el rumbo del país, un acto de infinita cobardía colectiva, una renuncia infamante que nos perseguirá durante siglos. Simple miedo a saber la verdad y pánico a verse obligado a actuar en consecuencia, es decir, a tener que castigar al o a los culpables. Quienes maquinaron los atentados del 11-M lograron de inmediato su objetivo, que no era otro que colocar a Rodríguez Zapatero en la presidencia del Gobierno, un Zapatero dispuesto a ganar en los libros de Historia, 65 años después, una guerra que la izquierda había perdido en los campos de batalla. El PSOE volvía al poder, pero era el peor PSOE de siempre, el de la revolución de Asturias de 1934 o el de la guerra civil de 1936. Adiós al abrazo fraternal que significó la transición. Bienvenida de nuevo la confrontación entre hermanos.


Todo pudo enmendarlo la derecha democrática de haber sabido/querido aplicar las reformas estructurales que demandaba el país y que hubieran sido perfectamente posibles gracias a las dos mayorías de las que dispuso, la primera con José María Aznar en el 2000, la segunda con Mariano Rajoy en noviembre de 2011. Pero Aznar prefirió dedicar su absoluta a bodas y banquetes, y a elegir como sucesor al peor de la terna que él mismo dispuso. Ahora acude a Ceuta a dar lecciones de patriotismo, seguramente después de haber confraternizado en Marbella con los "modernos" empresarios del sanchismo, los Rosauro Varo, Javier de Paz y compañía. Los negocios son los negocios. Es la representación plástica de una España rendida al dinero, poderoso caballero, dispuesta a desentenderse de la gobernanza de la nación porque la prioridad es el cuidado del bolsillo, lo que explica el escalofriante declive de una clase política a la que acude lo peor de cada casa, que los tipos inteligentes y valiosos prefieren hacer su vida lejos de las zahúrdas del poder. Mi opinión sobre Rajoy ha quedado ya expuesta en demasía en esta columna. Simplemente una desgracia para España y los españoles. En La balsa de la Medusa en que se ha convertido nuestro país navega todo el arco político español, con especial protagonismo para esa derecha cobarde. Los pocos liberales que quedan por estos pagos saben que nada pueden esperar del socialismo salvo el reparto de la miseria. Lo esperaban todo de un partido obligado a transformar España en una democracia moderna, un partido que ha traicionado esas expectativas y que ha adquirido con ella una deuda impagable.


La llegada de Pedro Sánchez al poder en 2018 es la deriva natural de un sistema gripado, la culminación de un régimen enfermo que hace tiempo renunció a regenerarse desde dentro. Solo una sociedad anestesiada, que ha decidido desentenderse de la gobernanza del país, puede haber tolerado la presencia en el poder de un gangster, el jefe de una banda, el capo de una organización criminal dispuesta a enriquecerse a calzón quitado y a reinar sine die sobre las ruinas de lo que pudo haber sido un gran país. He viajado este agosto por diversas autovías españolas. Haciendo abstracción de los riesgos de un trazado antiguo, con curvas mal peraltadas y cambios de rasante vertiginosos, en todas la capa asfáltica presenta un estado lamentable, de modo que una mayoría de conductores se arriesga a circular por el carril de aceleración, el menos machacado por los camiones. Sorprende la resignación, la mansedumbre de una ciudadanía que acepta sin rechistar que nada funciona, ni las infraestructuras, ni la sanidad, ni la educación, ni la seguridad, ni la vivienda, ni el empleo… Es la victoria del "ande yo caliente" y que le vayan dando a los problemas del país, que le den a la deuda pública, que sea lo que Dios quiera con las pensiones, que hagan lo que les dé la gana con los impuestos, que abran la puerta a una inmigración descontrolada… Las leyes de educación han sacado del horno a unas nuevas generaciones de jóvenes estultos, acríticos, susceptibles de ser engañados con cuatro de pipas, mientras buena parte de quienes vivieron la posguerra e incluso la dictadura se han prostituido moralmente, han perdido el sentido del ridículo, han abdicado del viejo pudor que distinguía a la España pobre, dispuestos cada noche a mostrar sus miserias morales y afectivas en público y en programas de máxima audiencia. Es una sociedad anestesiada, obediente y difícil. Una sociedad que se ha comprado un perro. También aquí la responsabilidad de la derecha política es clara, al haber renunciado a dar esa batalla cultural que ha dejado la puerta abierta al control de las conciencias por la extrema izquierda woke.


La invasión de Ceuta no es sino el último episodio del proceso de decadencia que comenzó con los atentados del 11 de marzo de 2004. Es la renuncia deliberada de un país a defenderse. España se encuentra en una encrucijada crítica, y no tanto por la maldad de la mafia que nos gobierna, sino por la atonía de la ciudadanía en general. Buena parte de los españoles carecen de sentido de pertenencia hacia ella, no se sienten españoles. Sin sentido de pertenencia no hay patria, no hay nación, no hay solidaridad, no hay proyecto compartido, no hay voluntad de defensa y, menos aún, de sacrificio. Sin sentido de pertenencia, el español de a pie está dispuesto a soportar cualquier humillación que proceda bien de los matones del Gobierno o de sus socios separatistas o bildutarras. ¿Cuántos españoles estarían dispuestos al sacrificio de empuñar las armas en defensa de la españolidad de Ceuta y Melilla en caso de definitiva invasión de ambas ciudades por parte del tirano marroquí? Margaret Thatcher respondió a la invasión de las Malvinas por parte de la junta militar argentina enviando a la Royal Navy para expulsar a los invasores a sangre y fuego. Cerca de 700 militares argentinos muertos y 255 británicos. Pedro Sánchez ha respondido a la invasión de Ceuta, enviando a los invasores tiendas de campaña, comida caliente y muchas aspirinas. Y pidiendo respeto para el agresor, un "socio leal".


En realidad Sánchez no puede abrir la boca ante Mohamed VI. Rehén de sus socios en el interior y rehén del sultán de Marruecos en el exterior. Ninguna salida aceptable para el sátrapa, reo de un delito de alta traición para con el país que preside. Ninguna salida que no suponga su muerte política: si rechaza la agresión marroquí y obra en consecuencia protegiendo Ceuta, corre el riesgo de enfadar al amo de Rabat que desde el famoso incidente del software Pegasus le chantajea sin piedad. La alternativa de rendirse ante el invasor, como es el caso, le deja a los pies de los caballos ante 50 millones de españoles, asombrados ante un espectáculo de sumisión política inédito en los anales de las democracias europeas. Es obvio que el CNI hizo su trabajo, porque lo contrario sería inimaginable incluso en una agencia tan devaluada como la que tiene su sede en la Cuesta de las Perdices, de donde se infiere que nuestro autócrata no adoptó deliberadamente ninguna de las decisiones que hubieran sido lógicas en todo Estado dispuesto a defender sus fronteras. Se cruzó de brazos y se fue de escandalosas vacaciones durante más de tres semanas. La sospecha es que la crisis de Ceuta está siendo utilizada por la organización criminal que nos gobierna como una especie de test final para medir la capacidad de aguante, la resistencia de la ciudadanía, en general, y de la oposición, en particular, a su permanente estrategia de atropello. Como ha dicho el director de este medio, Manuel Marín, Ceuta es un Torre Pacheco elevado a la enésima potencia. Del resultado del test dependerá el calibre y atrevimiento del gran golpe que prepara para seguir en el poder en 2027. Porque todos tenemos claro que no se va a ir por las buenas.


Nos enfrentamos a unos meses decisivos para el devenir del país. Como ha escrito aquí Beatriz Jiménez, "Sánchez aboca a España a un cisma sin precedentes en democracia para agitar la recta final de la legislatura", poniendo incluso en juego a la propia institución monárquica. Con el aparato del Estado en sus manos, las manos de un enemigo de la nación, Sánchez va a intentar crear un estado de excepcionalidad mediante algún acontecimiento o catástrofe sobrevenida (o largamente buscada) que le permita aplazar la convocatoria electoral o postergarla hasta el momento en que, con la ley de Nietos a punto, las urnas le otorguen alguna posibilidad de victoria. El artículo 116 de la CE establece la imposibilidad de disolver las Cortes mientras estén declarados el estado de alarma, de excepción o de sitio. Sin disolución del parlamento no hay posibilidad de convocatoria electoral. La invasión de Ceuta y sus consecuencias darían al sátrapa la excusa -una grave crisis de seguridad nacional- perfecta para llevar adelante sus planes. ¿Cómo es posible que el Gobierno de España no haya tomado la iniciativa de abrogar por vía de urgencia, ley o decreto ley, toda aquella norma que dificulte la expulsión inmediata de los que han invadido Ceuta, algo que hubiera permitido la declaración del Estado de Sitio desde el primer día? El comportamiento del Ejecutivo en la crisis ceutí es tan escandaloso, su inacción tan estruendosa, que hay quien piensa que Sánchez ha comprometido ya con Mohamed VI algún tipo de soberanía compartida sobre Ceuta y Melilla, lo cual explicaría en gran parte los silencios de un Gobierno para quien la invasión de 80.000 personas es un simple bulo creado por el lucero del alba, porque lo importante, como diariamente se encarga de recordar RTVE y el grupo Prisa, es el ático de Ayuso.


"A nadie se le escapa que, en cualquier paseo por Ceuta, cada vez se ve a más inmigrantes deambulando por las calles. En el caso de las barriadas la situación es crítica. Está habiendo peleas, enfrentamientos, no hay seguridad suficiente… los vecinos temen lo peor, no se merecen este tipo de situaciones" (Leído en un editorial de El Faro de Ceuta). Pero a Ceuta solo se le ha ocurrido acercarse al presidente de Mercadona, Juan Roig, que se desplazó a la ciudad para animar a la gente de su grupo y al resto de caballas. También el presidente de Mapfre, Antonio Huertas, ha manifestado su apoyo a los ceutíes. El grueso de nuestro glorioso capitalismo patrio, con los banqueros a la cabeza, guarda un silencio sepulcral, no vaya a ser que el sátrapa, con quien están engolfados desde 2018, se enfade, que aquí y ahora solo importa la cuenta de resultados. Es el drama de un país sin una sociedad civil fuerte y sin una clase dirigente capaz de marcar el rumbo e imponer límites a los atropellos gubernamentales.


Hay quien sostiene que, en la perspectiva de un no descartable enfrentamiento civil, Ceuta será la tumba del sanchismo o el fin de España, y que ambas opciones tienen las mismas posibilidades de prosperar, ya que detrás de la alianza Sánchez-Mohamed hay intereses extranjeros muy poderosos, mientras que España está defendida por el ejército de Pancho Villa, con la cúpula de nuestras fuerzas armadas, por no hablar de la Guardia Civil, en manos de paniaguados del sanchismo. Recordemos que todo es susceptible de empeorar: para suceder a Sánchez se postula un homínido que responde al nombre de Óscar Puente. Pero yo sinceramente creo que Sánchez está muerto y que su futuro inmediato no puede ser otro que la cárcel o la huida a algún país sin tratado de extradición. Todo puede ir mucho más deprisa de lo esperado. Tanto la Moncloa como Ferraz están avisados: la imputación del PSOE como persona jurídica por financiación ilegal está al caer tras la condena de Ábalos, octubre a más tardar, y eso marcará el final de la escapada de Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Sus socios ya se lo han advertido: hasta ahí podemos llegar. Elecciones muy probablemente en los primeros meses de 2027. Lo cual nos plantea el problema del futuro de España en toda su dimensión: la necesidad de reconstruir desde los cimientos el edificio de la convivencia entre izquierda y derecha, entre tirios y troyanos, tras el tsunami que ha supuesto el sanchismo. Todo un reto que la derecha democrática española debería, por una vez, estar dispuesta a honrar, si de verdad quiere evitarnos otra crisis del 98 que supondría, esta vez sí, la desintegración definitiva del país.


Recortes de Prensa