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Los recortes de ayer al final de la página

Si te importa España, diez acciones indispensables
Nota del Editor 1 Noviembre 2011

1ª  la lengua española para unificar mercado, educación, sanidad, justicia, legislación, seguridad, anulando toda la legislación sobre lenguas regionales.

2ª  desmantelar el tinglado autonómico.

3ª  deshacerse de la enorme casta de profesionales de la política

4ª  simplificar y reducir el enorme aparato burocrático y millones de funcionarios

5ª deshacerse del intervencionismo de un estado ineficiente y depredador de los recursos de la clase media

6ª deshacerse de un estado indoctrinador y comprador de votos de unos con dinero de otros

7ª  arreglar un sistema educativo desastroso con menos medios y más responsabilidad

8ª  educar en valores humanos a una sociedad indoctrinada y adormecida

9ª liberalizar y optimizar un mercado fragmentado e ineficaz

10ª arreglar una justicia irracional, politizada, lenta, incompetente e irresponsable con menos medios y más responsabilidad

La "normalización lingüística", una anormalidad democrática. El caso gallego
Dedicado "A todos aquellos que piensan que los idiomas se hicieron para las personas y no las personas para los idomas" Manuel Jardón   
Por la normalización del español: El estado de la cuestion, una cuestion de Estado.
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Del libro de Manuel Jardón

"A todos aquellos que piensan que
los idiomas se hicieron para las
personas y no las personas para los idiomas"



Recortes de Prensa Viernes 2 Octubre 2026


War update: 207 combat clashes on front line over past day

https://www.ukrinform.net. 2 Octubre 2026


On October 1, 207 combat engagements between Ukraine's Defense Forces and Russian forces were recorded at the front, with the highest number occurring in the Pokrovsk and Kostiantynivka directions.

According to Ukrinform, the General Staff of the Armed Forces of Ukraine stated this in a Facebook update on the situation as of 08:00 on Friday, October 2.


Russian forces carried out 95 airstrikes, dropping 284 guided aerial bombs. In addition, Russian forces used 8,891 kamikaze drones and conducted 2,705 attacks on settlements and Ukrainian military positions, including 41 using multiple-launch rocket systems.


Among the settlements shelled by Russian forces were Tovstodubove, Sopych, Bachivsk, Potapivka, Koreniok, Ulanove, Yastrubshchyna, Kucherivka, Malushyne, Buvalyne, Svoboda, Buniachyne, Kruzhok, Bezsalivka, Volfyne, Novokostiantynivka, Rohizne, Khotin, Pysarivka, Ivolzhanske, Korchakivka, Khrapivshchyna, Marine, Sadky, Mohrytsia and Myropillia in the Sumy region, as well as Khrinivka and Kliusy in the Chernihiv region. Airstrikes hit Rozhkovychi, Yastrubshchyna, Sumy and Osoivka.


Over the past 24 hours, Ukrainian aviation, missile forces and artillery struck three UAV control posts, five areas where enemy personnel were concentrated, and one other important enemy target.


In the Northern Slobozhanshchyna and Kursk directions, no Russian assault operations were recorded during the previous day. The aggressor conducted five airstrikes using 10 guided aerial bombs and carried out 151 attacks on Ukrainian positions and settlements, four of them using multiple-launch rocket systems.


In the Southern Slobozhanshchyna direction, Ukrainian units repelled 11 Russian attacks. Russian forces attempted to advance near Lyman, Vovchansk and Chaikivka, as well as toward Mala Vovcha and Radkivka.


In the Kupiansk direction, Russian forces made one attempt to improve their positions by conducting an assault toward Novoosynove.


Attempts to breach Ukrainian defenses were repelled in the Lyman direction, where Russian forces launched three attacks near Nadiia, Novoselivka and Dibrova.


In the Sloviansk direction, Russian forces conducted seven assault operations near Ozerne, Yampil and Kryva Luka, and toward Pyskуnivka.


In the Kramatorsk direction, Russian forces did not conduct any assault operations.


In the Kostiantynivka direction, 27 attacks were recorded. Russian forces conducted offensive operations near Kostiantynivka, Novoselivka, Illinivka, Mykolaipillia, Sofiivka and Vilne, and toward Osykove and Hruzke.


Russian forces carried out 30 attacks in the Pokrovsk direction. They attempted to advance near Krasnopodillia, Novyi Donbas, Bilytske, Svitle, Vodianske and Molodetske, and toward Hannivka, Dobropillia, Novohryshyne and Serhiivka.


In the Oleksandrivka direction, according to updated information, Russian forces launched one attack near Ternove.


In the Huliaipole direction, Russian forces attacked Ukrainian defensive positions five times. They attempted to advance near Huliaipole and toward Rizdvianka, Dolynka and Yehorivka.


In the Orikhiv direction, Russian forces made three attempts to improve their positions, attacking toward Pavlivka and Prymorske.


In the Prydniprovske direction, Russian forces did not conduct any assault operations.


In the Volyn and Polissia directions, no signs of Russian forces forming offensive groups were detected.


As Ukrinform reported, total Russian military losses since the beginning of the full-scale invasion of Ukraine, from February 24, 2022, to October 2, 2026, are estimated at approximately 1,537,390 personnel, including 1,520 over the previous day.


Ceuta en el umbral

José María Marco. Vozpópuli. 2 Octubre 2026


En su novela Ceuta en el umbral, publicada en 1977, Salvador García de Pruneda describe la Ceuta que conoció, como hijo de una familia militar, en la ciudad norteafricana de los años 1910 y 1920. Relata la historia de un primer amor, el de su jovencísimo protagonista con la repelente niña Ana María: el amor es ciego, ya se sabe, o quizás es que no había mucho donde elegir. Traza también el soberbio retrato de un joven y brillante capitán de Caballería, Juan Villamarta, manifiestamente homosexual, empeñado en hallar en el Ejército de África, y más precisamente al mando de una de aquellas unidades compuestas de rifeños llamadas harkas, una respuesta a su gusto por el riesgo, el heroísmo y la autenticidad.


De plaza fuerte a “ciudad autónoma”

Las dos peripecias sirven para evocar una sociedad ceutí muy particular: absolutamente centrada en la vida militar, sin nada, fuera de lo castrense y los incidentes bélicos, muchas veces trágicos, que se salga de ese breve círculo. Aunque poco después de lo relatado en la novela Ceuta empezó a tener instituciones municipales propias, la ciudad siguió siendo una plaza fuerte militar hasta que el final del Protectorado, en 1956, varió su estatuto internacional y empezó a consolidarse una economía y una vida civil propias, cada vez más ajenas a lo militar. Evolución que se consolidó después de 1978, con su transformación en “ciudad autónoma” dentro del andamiaje global del llamado -nunca sabremos si en serio o en broma- “Estado autonómico”.


La larga transición parece haberse producido de forma más o menos espontánea, sin tener en cuenta los posibles riesgos (bien es verdad que futuros) que amenazaban a una plaza sin capacidad de defensa. Por otro lado, tampoco parece haberse considerado que después de la Marcha Verde, uno de los peligros reales era una invasión a cargo de una masa de civiles. En resumen, y dejando de lado las consideraciones sobre la evolución demográfica y cultural, algo que los ceutíes conocen mejor que nadie, Ceuta, con un Marruecos crecido y con voluntad hegemónica en África y en el Estrecho de Gibraltar, ha vuelto a estar en el umbral, y esta vez con pocas capacidades para defenderse.


Lo ocurrido entre el 30 y el 31 de julio ha sacado a la luz, de forma descarnada, las consecuencias de todos estos hechos y todas estas decisiones. En cuanto las elites que gobiernan Marruecos han querido, ha quedado expuesta la extrema debilidad de la posición española. Y lo han hecho tranquilamente, sin comprometerse demasiado, dejando de lado -eso si- el hecho repugnante de enviar a miles de compatriotas, algunos de ellos menores de edad, a hacer una guerra sucia. Como la democracia ha habituado a los españoles a convivir con hechos intolerables, es posible que la situación se prolongue. Ahora bien, incluso en el caso de que se lograra evacuar de España a la tropa de civiles enviada por los gobernantes marroquíes, ya no hay forma de disimularse la amenaza que pesa sobre Ceuta y sobre Melilla. Una imagen resume la ficción en la que hemos vivido estas décadas: la de la aparatosidad del paso fronterizo de El Tarajal, flanqueado, sin solución de continuidad, por una frontera abierta y perfectamente desprotegida como es la del espigón.


¿Soluciones? Dos alternativas

Por lo fundamental, parece haber dos opciones por delante. Una de ellas es volver al estatuto original de Ceuta como plaza fuerte. Es la idea que parece inspirar, aunque sin desarrollar plenamente, las propuestas que circulan de cerrar y militarizar la frontera, o en las de aumentar la presencia militar allí, y en Melilla. Si se cierra de verdad la frontera, a medio plazo, y quizás más rápido de lo que pensamos, la vida civil desaparecería de Ceuta, exactamente como en el enclave que describe la novela de Salvador Garía de Pruneda, cuando Ceuta se cerraba de noche y quedaba aislada por tierra. Otra posible salida es la de alcanzar un acuerdo con Marruecos, patrocinado por Washington y, aunque sea pro forma, por la UE, que establecería un nuevo estatuto para las dos ciudades españolas.


Las dos posibilidades son, a nadie se le escapa, extremadamente arriesgadas. En primer lugar, porque exigen políticas ambiciosas y realistas, de esas que el régimen ha desincentivado minuciosamente entre los ciudadanos y los servidores del Estado, en especial en los de mayor responsabilidad. Por otra parte, Marruecos lleva mucho tiempo tomando el pulso de la vida pública de su vecino, y conoce la debilidad estructural y coyuntural del Estado español: como acabamos de comprobar, sus acciones, sin necesidad de llegar a lo militar, pueden ser muy dañinas. Cualquiera de las dos posibilidades, además, requiere apoyos y amistades que la política internacional de los últimos años ha hecho todo lo posible por demoler. A la precariedad interna del Estado español se suma su debilidad internacional, por no hablar de las tentaciones de devolver, llegado el momento, las bofetadas recibidas. Y a todo esto, que ya de por sí no es poco, se añade la ola de patriotismo que moviliza ahora a la opinión pública española. Mal gestionada, como ocurrió en 1898, o tal vez convenientemente manipulada, es posible que contribuya a dificultar cualquier solución racional.


Seguir como estamos

Por muy difíciles que sean estas dos salidas, aún más difícil de concebir resulta la prolongación de la situación actual. De continuar esta, la vida en Ceuta se hará imposible para los españoles: no hay normalidad ciudadana posible en un enclave de menos de 20 km2 y 84.000 habitantes, asediado y ocupado por miles de personas sin trabajo, ni horizonte alguno que no sea la supervivencia -la más somera y apurada- a costa de la administración española. Y lo que es peor aún, que no conciben más “obra política”, como se decía en español clásico, que no sea la fuerza. Así habrá quedado demostrado, una vez más, que el Estado español no es capaz de garantizar la convivencia en su territorio.


En su día, el Estado español abandonó a los vascos y a las víctimas del terrorismo a la criminal pulsión nacionalista. También dejó caer a los españoles frente a la construcción de la ficticia nación catalana. No sabemos si esta vez el régimen resistirá una nueva cesión, tan flagrante como la de Ceuta y que atañe a la integridad territorial de la nación, con el terrible coste humano, imposible de esconder, que va a tener este proceso.


Desde otra perspectiva, estamos ante una nueva oportunidad, de las que se han desperdiciado varias a lo largo de estas décadas, de hacer una política nacional. Y la ola de patriotismo, aunque tardía, podría ser aprovechada por los posibles responsables de un nuevo gobierno para sacar a la luz y articular por lo menos algo de lo que el régimen democrático ha venido negando hasta ahora. Será difícil, porque la democracia en nuestro país se ha levantado sobre esas entelequias, tanto que está a punto en convertirse en una entelequia ella misma. También es cierto que hay poco que perder. Sea cual sea la línea adoptada, o bien de continuidad en la ficción o bien de cambio y consideración de la realidad, a los nuevos gobernantes les espera, a modo de oposición, la triple alianza entre la izquierda, los nacionalistas y Marruecos, tan bien analizada por Roberto Villa en su ya clásico 1917. Es una constante de la política de nuestro país desde hace más de un siglo, hecha de cinismo y brutalidad. Desconocer una vez más esta historia será lo más parecido a un suicidio.


Sánchez, el 'fachadista'

Carmelo Tajadura. Vozpópuli. 2 Octubre 2026


El ministro Puente decía el 1 de agosto que Sánchez ya había resuelto otra crisis, en referencia a la invasión de Ceuta. Algo parecido suelen repetir en cada caso otros ministros del gobierno y también lo hacen numerosos bots pagados que alaban en la red social X al presidente. Pero la realidad es que Sánchez resuelve pocas cosas y su especialidad es más la apariencia que el fondo, la improvisación y la acción de gobierno con objetivos electoralistas. Para ilustrarlo, repasaremos cuatro grandes problemas recientes: el apagón y el sector eléctrico, el estado de las infraestructuras, la vivienda y la inflación.


Comenzando por la más reciente, la vivienda, Sánchez ha pretendido responder al caso mediático de Mari Carmen para aparentar que es más radicalmente progresista que la ultraizquierda que lo capitaliza. Pero, en realidad, lo que está haciendo es agravar el problema a futuro tras haber abandonado durante ocho años el creciente problema estructural de la accesibilidad a la vivienda. Las medidas van a suponer: una disminución adicional de la oferta, sobre todo hacia los colectivos más necesitados, por el riego para el arrendador de verse atrapado; un incentivo a la demanda, por los estímulos fiscales, lo contrario de lo que hay que hacer; un aumento inducido de precios, como consecuencia de ambas, agravando la situación; y, además, la restricción de la inversión en el subsector por las trabas que se ponen cuando lo que hace falta es aumentar la oferta. Es el fruto de ceder a las pretensiones de fuerzas políticas o sindicalistas con escaso sentido de la realidad y falta de conocimientos económicos. Aparte de que a Sánchez solo le interesa el corto plazo. Lo que ocurra más allá, será cosa del nuevo gobierno…


Campeones de inflación

Por lo que se refiere a la inflación, acabamos de ver que su incremento interanual se encarama ya al 4,9%, dañando de manera intensa el poder adquisitivo de los ciudadanos. Es verdad que el origen inicial de este fenómeno hay que buscarlo en la guerra de Irán y es generalizado. pero también es cierto que España resulta ser el país de la UE con mayor pulsión inflacionista al menos entre los grandes (en Italia el 4,2%, en Francia el 3%, en Alemania el 3,3%). Así que comprobamos que era cierto aquello del cohete, que tanto repite Sánchez, pero es en la inflación, no donde decía... Aquí hay dos elementos importantes que destacar sobe la actuación gubernamental. Uno es que la capacidad para actuar conteniendo el impacto mediante medidas fiscales se ve restringida por la falta de presupuestos y por el déficit estructural, ya que el gasto clientelar agota el margen que permiten las restricciones de Bruselas. Es decir que “okupar” el gobierno lesiona las posibilidades de actuar en favor del ciudadano cuando hace falta. El otro es que los socialistas aprovechan la inflación para subir los impuestos ya que no deflactan una escala progresive que nos hace pagar más. En definitiva, Sánchez nos perjudica por los dos lados mientras nos “vende” que protege a los españoles.


Echar la culpa a otros

En lo que respecta a las infraestructuras, el gobierno argumenta que las catástrofes y problemas que se producen obedecen al cambio climático o a los gobiernos autonómicos. Incluso intenta culpar a gobiernos anteriores. Tanto les vale para la Dana, para el desastre de Adamuz, como para los incendios. Pero la realidad es que el estado de nuestras infraestructuras es muy deficiente. Y que llevamos tiempo con falta de inversión gubernamental, agravada en los ocho años de Sánchez porque ha preferido el gasto clientelar, ya que las infraestructuras no votan en las elecciones. Si se hubieran hecho las obras necesarias, el efecto de las lluvias hubiera sido mucho menor. Si se cuidara mejor la red ferroviaria, el AVE no sería un desastre con Puente. Si se invirtiera en las carreteras, no sería un infierno circular por España. Si hubiera peajes para mantenimiento, las autopistas que han vuelto al Estado no tendrían un estado tan deficiente. Si se trabajase en los montes en invierno, no habría esos incendios masivos en verano. Un gobierno que lleva ocho años sólo encuentra el fruto de lo que ha hecho y es inútil que intente echar la culpa a otros.


En cuanto al sector eléctrico, tenemos un gobierno que practica el dogmatismo, casi la religión, verde y renovable, pero llevándolo a consecuencias nefastas. Así, querían cerrar Almaraz, cuando todos los demás países alargan al máximo la vida útil de sus centrales, algunas gemelas de las nuestras. No han invertido debidamente en las redes, de manera que las tienen colapsadas y tenemos problemas para conectar centros de datos, industrias o incluso viviendas nuevas. Se ha planificado con los pies el despliegue fotovoltaico, de manera que, por ejemplo, en julio, los vertidos de generación renovable (energía que hay que tirar) alcanzaron casi un 10%, y en ciertas regiones como Extremadura, Aragón y Castilla-La Mancha este desperdicio llegó al 30%. Red Eléctrica está funcionando en modo reforzado, lo que nos sube el precio, usando mucho gas, porque si meten más renovable de la que cabe, se genera inestabilidad y ... quizás otro apagón. Aunque siguen sin reconocer que fue su dogmatismo el responsable.


Indigno e ilegítimo

Así que esta es la política de Sánchez, la del gobierno estatal que no coordina el estado autonómico, que polariza, que genera caos por improvisación y que actúa a golpe de electoralismo. El primer presidente de la democracia que no gobierna para todos los españoles porque anunció un muro desde su investidura. Un gobierno indigno de origen e ilegítimo de ejercicio. Que se limita a primar el corto plazo y comprometer el futuro de España. A aparentar que hace cosas, aunque a medio y largo plazo sean contraproducentes. Como, por ejemplo, en las pensiones, en el modelo de crecimiento económico extensivo o en la falta de inversión productiva. En definitiva, Sánchez representa lo que un amigo mío llamaba fachadismo, en el sentido de limitarse a presentar una fachada que guste a su parroquia. Y, en el colmo del cinismo, este “fachadista” lo hace llamando fachas a todos aquellos que cuentan la realidad. Esperemos que los españoles le pongan en su sitio en 2027.


Daniel Lacalle desmonta el relato sobre la vivienda del Gobierno Sánchez con 14 datos contundentes

«Nadie ha hecho más por destruir el acceso a la vivienda que el PSOE y sus socios de ultraizquierda»

Periodista Digital . 2 Octubre 2026


Contundente.


El economista Daniel Lacalle ha lanzado un severo diagnóstico sobre el mercado inmobiliario en España, acusando directamente al Gobierno de Pedro Sánchez y a sus socios de «destruir el acceso a la vivienda».


A través de una detallada radiografía económica, Lacalle sostiene que las medidas aplicadas en los últimos años en materia de vivienda responden a una estrategia política orientada a ahogar la oferta, erosionar la seguridad jurídica e incrementar la presión fiscal.


Para fundamentar su crítica, el analista ha expuesto 14 datos contundentes que rebaten el discurso oficial de Moncloa:


Déficit de oferta: Desde 2021 se acumula un déficit de 700.000 viviendas en el país, impulsado por el aumento poblacional y las trabas al desarrollo de nueva oferta.


Afán recaudatorio: Las arcas públicas han ingresado 52.000 millones de euros en impuestos vinculados al sector inmobiliario aprovechando la escalada de precios.


Carga fiscal del 24%: Casi una cuarta parte del precio final de compra de un inmueble corresponde directamente a impuestos.


Hundimiento del alquiler: La Ley de Vivienda ha provocado una caída de entre el 40% y el 50% de la oferta disponible en las zonas donde se aplica, retirando 300.000 inmuebles del alquiler de larga estancia.


Aumento de desahucios: Durante la etapa del actual Ejecutivo se contabilizan 270.000 desahucios, con Cataluña a la cabeza de las cifras.


Promesas incumplidas: El Gobierno prometió la construcción de cerca de 400.000 viviendas públicas, pero el avance real del parque estatal sigue estancado.


Inseguridad jurídica: Los recientes decretos gubernamentales han debilitado la validez de los contratos y desprotegido a la propiedad privada frente a la ocupación.


Parálisis de la inversión: La inestabilidad regulatoria penaliza a los grandes fondos internacionales, anulando proyectos destinados a vivienda asequible.


Impacto en el pequeño propietario: Las restricciones y la indefensión ante los impagos amenazan la economía de los pequeños ahorradores.


Encarecimiento para el inquilino: El bloqueo de la oferta encarece el acceso a los arrendamientos y expulsa a los nuevos demandantes del mercado.


Odisea para encontrar piso: La falta de incentivos ha convertido el alquiler en una barrera insuperable para miles de familias.


Normativa asfixiante: Regulaciones complejas y trámites lentos ralentizan los desarrollos urbanísticos y disparan los costes de construcción.


El mito del alquiler turístico: La narrativa oficial culpabiliza a los pisos turísticos y a los fondos de inversión, a pesar de que representan un porcentaje residual respecto al peso de las administraciones públicas.


Contraste de privilegios: Lacalle denuncia la paradoja de que cargos públicos y activistas defiendan intervenciones agresivas mientras acumulan patrimonio inmobiliario personal.


El economista concluye que el intervencionismo gubernamental no busca resolver el problema de la vivienda, sino polarizar el debate social y trasladar la culpa del encarecimiento a los propietarios privados, en lugar de asumir el fracaso de sus políticas públicas.


******************* Sección "bilingüe" ***********************


Ceuta, vivienda y tiros por la culata

EDITORIAL. libertad digital. 2 Octubre 2026

La izquierda no se dispone hoy a corregir sino a ahondar en una desastrosa política que ha hecho de la vivienda el principal problema de los españoles


Nunca hemos pensado que Pedro Sánchez haya utilizado la gravísima invasión de Ceuta como maniobra de distracción frente a los escandalosos casos de corrupción en los que está inmerso su partido y su entorno familiar. Y no lo hemos hecho, entre otros motivos, porque eso sería tanto como desviar la atención de Guatemala para fijarla en Guatepeor. De hecho, la negligente e irresponsable —por no utilizar calificativos más ajustados y duros— actuación del Gobierno en Ceuta, antes, durante y después de dicha invasión, está dando la puntilla a Sánchez en todas las encuestas electorales.


Ahora bien. Es evidente que el Ejecutivo de Sánchez sí está utilizando el asunto de Maricarmen y el de la vivienda, en general, para eclipsar tanto el caos ceutí como los escándalos de corrupción en el que están inmersos tanto sus familiares como las cloacas de su partido. Este jueves, por ejemplo, se ha sabido que el Gobierno ha aprovechado el máximo apogeo de los decretos Maricarmen para esconder en el BOE una modificación de decreto que permite al Gobierno crear campamentos de invasores donde y como quiera en Ceuta.


Aun así, bien podría darse el caso de que al Gobierno le saliera el tiro por la culata al fijar la atención en el asunto de la vivienda si tenemos presente que la tarea de abaratar tanto su compra como el alquiler constituye, aunque cierta derecha acomplejada no lo explote como debiera, el mayor fracaso en política económica del Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez. Y no lo decimos por algo tan "subjetivo", como diría sin sonrojarse Marlaska, como el hecho de que la preocupación de los españoles por la vivienda haya escalado desde el puesto 16 en 2018 —cuando Pedro Sánchez llegó a la presidencia— hasta convertirse en el primer problema de España según los barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas; lo decimos también por algo tan objetivo como el hecho de que hayan desaparecido casi 400.000 viviendas del mercado desde 2021 y que el precio medio del alquiler se haya disparado un 47,9% en España pasando de los 819 a los 1.211 euros. Eso, por no hablar de que el precio de compra de la vivienda se ha disparado también desde la llegada de Sánchez en más de un 70%.


Así las cosas, empecinarse y dar una nueva vuelta de rosca al control coactivo de los precios, debilitar aún más los derechos de propiedad y erosionar todavía más la libertad contractual y su seguridad jurídica, tal y como plantean los dos inconstitucionales decretos que se someten a votación hoy en el Congreso, no hará otra cosa que agravar todavía más el problema. Y es que la solución se encuentra en la dirección opuesta: fomentar la construcción de vivienda nueva y del alquiler mediante la liberalización del suelo y el reforzamiento de la libertad contractual y de la seguridad jurídica frente a los okupas y los inquiokupas.


Es evidente, no obstante, que, para que este asunto de la vivienda tenga un coste electoral para el PSOE, tal y como lo debería tener, es necesario que la oposición no se limite a decir que estos "decretos Maricarmen" son una "trampa" sino que haga pedagogía política para describirlos como lo que son: un auténtico disparate tanto jurídico como económico que va a lograr agravar todavía más el problema de la vivienda.


Es evidente, por otra parte, que si estos dos decretos logran algún rédito electoral para sus promotores, va a ser en beneficio de la extrema izquierda, no del PSOE. A los que desde luego tampoco van a beneficiar, tanto si votan a favor de uno como de los dos decretos, es a Junts y al PNV, partidos de derechas cuyo menguante electorado se va a horrorizar ante este aquelarre propio de una dictadura bolivariana. En este sentido, yerra la representante de Junts al afirmar que "no tenemos miedo a quemarnos para defender a las familias y pequeños propietarios de Cataluña". Es justo lo contrario, Sra. Nogueras: Junts se quemará electoralmente si no defiende a las familias y pequeños propietarios de Cataluña votando negativamente a ambos infumables decretos.


En cuanto a PP y Vox, lo tienen fácil para convertir este asunto en banderín electoral: basta que se comprometan públicamente a derogar, nada más llegar al Gobierno, aquel decreto que hoy se apruebe o, en el caso de que no se apruebe ninguno, recordar que la izquierda intentó hoy no corregir sino ahondar en una desastrosa política que ha hecho de la vivienda el principal problema de los españoles.


La caída del sanchismo

Carlos Martínez Gorriarán. Vozpópuli. 2 Octubre 2026


Tolstoi escribió que todas las familias felices se parecen, pero que las desgraciadas lo son cada una a su manera. Los finales de régimen político son parecidos: cada uno cae a su manera. El sanchismo es un régimen empeñado en cambiar el sistema en su propio beneficioso, para perpetuarse en el poder a base de corrupción política y criminal, es decir, de corromper la totalidad de la política. Vista la grave debilidad de control constitucional, nos acabará salvando que carece de base para su ambición desmedida: nunca han sido más.


El régimen se limita en realidad a la alianza provisional de fuerzas políticas disolventes que buscan rematar a su enemigo: separatistas y terroristas a la España democrática; comunistas y socialistas, al capitalismo y Estado de derecho (si alguien aún no lo cree, que vea el contenido de los dos decretos-ley de vivienda obra del soviet de Moncloa).


En esto se parecen al Frente Popular de 1936 que provocó la guerra civil para dar el cambiazo de república liberal fallida a república popular soviética, como insisten hoy algunos analistas. Pero otras circunstancias recuerdan más al final del franquismo, periodo quizás más inspirador para vislumbrar cómo puede acabar todo esto, y también sobre cómo orientar las postrimerías para salvar España y la democracia, según el principio de que la crisis existencial también es una oportunidad de adaptación.


Huelgas y separatismo

El franquismo no consiguió sobrevivir al dictador, pese a los intentos de “dejarlo todo atado y bien atado” para frustrar la democracia liberal. La mayoría de la sociedad española estaba harta de dictadura y quería una democracia civilizada, como en los países de procedencia de los turistas que cambiaron tantas cosas sin pretenderlo.


Si repasamos las postrimerías del régimen dejando de lado la atroz agonía de Franco, recordaremos la “marcha verde” de Marruecos que obligó a abandonar el Sáhara occidental, en teoría una provincia española más. Las oleadas de huelgas y protestas sociales, que iban desde la industria pesada hasta los presos comunes de las cárceles. El auge separatista en País Vasco y Cataluña, aprovechando la oportunidad del vacío de poder y la contaminación franquista de la identidad nacional española. La parálisis de muchas instituciones por el desconcierto, el futuro imprevisible, el miedo a comprometerse con decisiones impopulares o a elegir bando equivocado. Y algunos escándalos sonados de corrupción (que hoy parecen de aficionados).


En 1975 sufrimos agresiones internacionales, conflictos sociales, crisis económica, impotencia del Estado, deslegitimización acelerada del régimen y parálisis institucional generalizada. ¿Qué tenemos hoy?: Ceuta ocupada impunemente por miles de intrusos marroquíes, acampada de extrema izquierda en Sol a cuenta del culebrón Maricarmen, agitación separatista, y fracaso de las instituciones públicas, a excepción de los juzgados, policía judicial y gobiernos autonómicos “de derechas” (justo es decirlo: véase el gran papel de Vivas en Ceuta): todo lo demás es caos en aumento. Y por el horizonte asoma otra crisis económica en un país empobrecido.


En resumen: un Estado completamente paralizado y en crisis por el futuro de su Número Uno, como en la larguísima agonía de Franco, y una sociedad atónita, paralizada y carente del liderazgo opositor necesario. La gran diferencia, afortunada, es que no tenemos cuartos de banderas sanchistas amagando golpes de Estado, y que la sociedad conoce y quiere el juego democrático.


¿Será la vivienda el principio del fin?

La reacción a la crisis de Ceuta, a los procesos judiciales (atención al caso de la juez Biedma) y al culebrón Maricarmen desnuda a un Sánchez buscando la salvación cual pollo decapitado. Los dos decretos-ley de vivienda no sólo son otro fraude de ley, sino que van más lejos que los precedentes: de una tacada derogan la seguridad jurídica del alquiler y compraventa de vivienda, el derecho a la propiedad, la tutela judicial de las reclamaciones y hasta la lógica elemental. Incluso se aprovechan para colar en el BOE lo que bien podría fungir de opinión de El País, insultando al PSOE de Felipe González por machista, dictador y reaccionario insensible preventivo al sufrimiento de la pobre Maricarmen. Tragicomedia total: el ridículo de la mano del crimen.


La acampada de Sol puede forzar la que quizás sea última derrota gubernamental. Le ha obligado a improvisar dos decretos, uno para intentar camelar a Podemos y Sumar, y otro contradictorio para el separatismo burgués: una locura. Aunque perpetraron el follón Maricarmen para tapar Ceuta, el beneficiario de la juerga de perroflautas y universitarios woke de Sol es Podemos, justo cuando se dirigía a la extinción. El Gobierno no se atreve a disolverla, aunque el ridículo Sindicato de Inquilinas (obra de la universidad de amiguetes pastoreado por un vicedecano, una antropóloga y una pedagoga) sea financiado por ellos y la Generalitat. Deberían haber consultado a sus amigos del PNV qué pasa cuando se financian tinglados de la competencia dando poder y dinero a gente que no pueden controlar: pues que se vuelve contra ellos.


Fin de régimen y cambio constitucional

Todo, en fin, apesta a gangrena terminal. Usar la crisis de la vivienda para tapar la crisis de Ceuta, desastre efecto de un plan siniestro para contentar a Mohamed VI, amaga con significar para Sánchez lo que la contabilidad secreta acabó siendo para Al Capone. Aunque quizás acabe de otra manera. El estudio de sistemas revela que el caos es caos porque es impredecible. Pese a los esfuerzos salvadores del siniestro Pumpido, el proyecto para manipular el censo electoral con la Ley de Nietos, los ataques a los jueces y periodismo crítico (amortizados porque son pura rutina) y demás artimañas golpistas, entramos en las postrimerías de la corruptocracia. Hemos llegado al punto de no retorno en que no se sabe qué pasará mañana, salvo que con toda seguridad será peor que lo de hoy (que muchos hayan necesitado ocho años para entenderlo es solo costumbrismo).


A la espera de que lleguen las elecciones o de que el “Estado profundo” -es decir, lo que quede de altos mandos y administración profesional- decida apagar la respiración asistida al agonizante, necesitamos debatir un proyecto de cambio de régimen, afín al improvisado en 1975 por el Rey emérito y unos pocos ex franquistas inteligentes. Cometieron sin embargo un error que es necesario evitar: hacer una Constitución pensada para tutelar a la sociedad, presuntamente inmadura, en vez de para controlar y limitar el poder del Gobierno según los sanos principios liberales. Necesitamos un proyecto de reforma constitucional que sirva también para movilizar al país en torno a un proyecto de reconstrucción y superación colectiva.


Recortes de Prensa